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Los muebles mecánicos de la realeza francesa

David RoentgenDurante mediados del siglo 16 al siglo 19 en Francia se desarrolló y extendió una fascinante manera de construir muebles. La misma, nutrida por los desarrollos técnicos de la revolución industrial y las fastuosas cantidades de dinero que la alta sociedad francesa pagaba por muebles, buscó desarrollar finas piezas las cuales, en su modo de reposo, ocuparan poco lugar pero que al ser accionadas se expandieran brindando funciones y prestaciones extras, siempre escondidas en sus entrañas

Si bien varios artesanos se dedicaron a realizar estas piezas, fueron David Roentgen y su hermano Abraham los ebanistas e ingenieros pioneros que convirtieron el mobiliario mecánico en una ciencia.

El escritorio mecánico
Denominado como el “escritorio secretaria“ esta magnífica pieza, creada hace más de 200 años, se reconfiguraba automáticamente y todos sus compartimientos y funciones se activaban a través de botones. Todo al ritmo de una melodía intercambiable a través de cajas musicales.

La mesa de los diez juegos
Para ser utilizada en estudios, permitía, sin ocupar mucho espacio, jugar varios tipos distintos de juegos de mesa e incluso ser utilizada como escritorio.

La mesa expandible a llave de Oeben
Si bien ésta en particular no es una creación de Roetgen, esta animación 3D creada por el Museo Getty nos permite apreciar la complejidad de estos muebles.

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Claude, la falsa Juana de Arco

Historias de impostores hay muchas, pero tan fascinantes como la de Claude des Armoises hay pocas; y esto no es poco decir ya que personificar a un personaje histórico y además obtener la ayuda de los familiares de la persona original e incluso, eventualmente, llegar a convertirse en la persona que intentó personificar es algo nunca antes visto.

Pira de Juana de ArcoNacida en el siglo XV, Claude des Armoises fue una de las tantas mujeres que pretenderían ser la mismísima Juana de Arco, quienes, con algún que otro detalle pintoresco o poético sobre como escaparon a la muerte enamorando a un caballero o asistidas por Martin Ladvenu, siempre terminaban contando una coartada similar para justificar su presencia a pesar de que toda Francia sabía que la controversial Juana había sido quemada en la hoguera erigida a finales de mayo de 1431 en la Vieux-Marché (el mercado) de Ruan ante la presencia de cientos de morbosos espectadores, los cuales, no sólo no contentándose con la ejecución, además reclamaron a coro que uno de los soldados ingleses presentes revolviese la hoguera con su lanza hasta exponer y exhibir los restos de hueso y carne carbonizados de la occisa.

Si bien en la mayoría de los casos dichas impostoras eran ignoradas o rápidamente juzgadas y apresadas por embusteras, así como solía ser la regla con los tantos otros de miles de impostores oportunistas deambulando por el mundo en una época donde la información viajaba muy lentamente y a los personajes de importancia se los conocía principalmente por descripciones orales, Claude tenía una gran diferencia: era físicamente idéntica a Juana, a tal punto que en la misma Orléans, ciudad en la que se la conocía físicamente a la Doncella de Orléans, la presencia de Claude en 1434, unos tres años tras la ejecución, causaría una conmoción sin igual que envolvió a toda la ciudad. Presentándose en la plaza ante los rumores que comenzaron a correr, los hermanos de Juana, Jean and Pierre, se sorprendieron al ver una joven la cual era el calco viviente de su hermana, y durando poco su emoción ese mismo día idearon un singular plan para salir de su mala situación económica: reclutar a Claude como Juana, acompañarla por toda Francia, y así dar una validez irrefutable a los rumores. Quien negaría que no se trataba de la misma Juana cuando ésta no sólo era físicamente idéntica, sino que además iba acompañada por sus hermanos.

Preparando la pira de Juana de Arco

Así, viajaron de festival en festival, de recepción en recepción, recibiendo costosos regalos, premios y atendiendo elegantes banquetes en su honor. Claude, a quien todo el mundo ahora conocía como Jeanne, incluso se casa con un adinerado noble llamado Robert des Armoises, del cual tomaría su nombre familiar y títulos, permitiendo a los tres gozar de una vida rodeada de regalos y amistades con abundantes fortunas. Eventualmente, sería el mismo Carlos VII de Francia, a quien la verdadera Juana había asistido a llegar al trono, quien cuestionaría a Claude durante una reunión. No obstante, éste, quizás porque la vio inofensiva o quizás por el peso en su consciencia de haber dejado a Juana morir, la perdona y deja ir sin consecuencia alguna.

Claude, o ahora Jeanne, retornaría al castillo de Jaulny, donde vivió por el resto de sus años como la esposa de Robert des Armoises y además gozando legalmente de todos los títulos anteriormente pertenecientes a Juana de Arco. En efecto, la otrora impostora, terminó convirtiéndose a fuerza de convicción y credulidad popular en la persona que pretendió ser.

Lord Minimus, el enano real

Lord MinimusLord Minimus fue un hombre que tuvo tanto la desgracia como la fortuna de pertenecer a la corte de la Reina Enriqueta María. Fortuna porque al encontrarse en dicho círculo social gozó de varios lujos; desgracia porque se vería envuelto en medio de una guerra civil que le llevaría a un exilio y lo vería caer presa de piratas que lo esclavizarían durante dos décadas.

Nacido en el año 1619 en Rutland, irónicamente el condado más pequeño de Inglaterra y cuya frase es “Mucho en poco,” Jeffrey Hudson atraería la atención desde pequeño por su baja estatura y físico proporcionado. A la edad de siete años, pasaría a formar parte del hogar de la Duquesa de Buckingham, quien se había asombrado por su físico. Siendo regalado al poco tiempo a Enriqueta María en un festejo muy estrafalario: Jeffrey saldría desde dentro de un pastel vestido con una pequeña armadura de caballero y bailaría ante la Reina.

Así pasaría a formar parte de la corte de la Reina, viviendo en el lujo y ofreciendo de tanto en tanto algún que otro espectáculo para los invitados reales a lo largo de los años. Su altura, que según distintas fuentes variaba entre 46 y 50 centímetros, y su físico perfectamente proporcionado, lo convertían en la atracción principal de los grandes banquetes. No obstante, su refinamiento, su perfecto francés -útil sobretodo en una corte francesa enclavada en suelo inglés- y cultura general, lo llevaron a codearse exitosamente con algunas de las familias más poderosas de Europa. Al punto que varios poetas le dedicarán poemas y canciones en su honor.

La Guerra Civil Inglesa
De todas maneras, la Reina era Francesa y católica, algo que a los ingleses no les caía para nada bien y, como es lógico a una época de semejante convulsión, se convertía en una fuente de tensiones más entre el Rey y el Parlamento. Para 1642 la situación era insostenible, y una guerra civil se desata entre Parlamentarios y Reales. La Reina, rápidamente se mudaría a los países bajos, lugar en el que realizara una muy exitosa campaña de recaudación de fondos para apoyar a las fuerzas leales al Rey.

Jeffrey HudsonTras volver a Inglaterra, Lord Minimus, sería nombrado oficialmente por la Reina como capitán, título que Jeffrey conservaría con orgullo por el resto de sus días. Y, según varias fuentes, participaría directamente en la guerra bajo el mando del Principe Ruperto. Siendo ordenado como caballero por el mismísimo Carlos I.

Sin embargo, la situación no iba muy bien para las fuerzas reales -que finalmente se terminarían imponiendo,- y la Reina se mudaría a Francia. Ya en Francia, una broma o comentario propinado por el hermano del jefe de guardaespaldas de la Reina enfurecería a Jeffrey, y éste se declararía a duelo, viéndose exitoso al darle un disparo entre las cejas a su oponente. Pero para su infortunio, los duelos estaban fuertemente penados por la Ley en Francia, y solo tras la intervención de la Reina Lord Minimus salvaría su pellejo, quedando, no obstante, expulsado de la corte. Armado de coraje y con gran resentimiento hacia su antiguo hogar, comenzaría sus planes para retornar a Inglaterra, la cual, a pesar de la guerra civil, era considerada por Jeffrey como más segura para su persona. Por lo que tras algunos meses de organización, ya se encontraba listo para zarpar.

Esclavitud
Como si el destino se hubiese puesto en su contra, a los pocos meses de su expulsión sería capturado por piratas musulmanes del norte de África. Debiendo pasar los Lord Minimus y la Reinasiguientes 25 años realizando trabajos forzados y bailando para sus esclavistas en su “tiempo libre.” Curiosamente, durante su “estadía” como esclavo crecería 50 centímetros más -lo que nos indica claramente que su enanismo era debido a una deficiencia hormonal causada por una condición denominada hipopituitarismo, siendo el esfuerzo físico experimentado instrumental a su nuevo crecimiento-.

Su libertad llegaría a mediados de década del 1660, cuando varios contingentes ingleses recorrieran el norte de África liberando esclavos de dicho país. Tras volver a su tierra, viviría en Oakham tranquilamente durante varios años -rechazando incluso una re-invitación a la corte- y siendo solo ocasionalmente molestado por un inquisitivo historiador interesado en documentar su vida. Sería solo tras su retorno a Londres con el motivo de pedir una pensión por su participación en la guerra, que tendría la mala suerte de aparecer durante una de las purgas anti-católicas más severas vistas en suelo inglés, el Popish Plot -Complot papista.- Tras un par de años sería liberado, para morir por causas desconocidas dos años más tarde.

The History of the Royal residences

The History of the Royal residencesThe History of the Royal residences -La Historia de las residencias Reales- es uno de mis más amados libros de arquitectura y diseño alguna vez publicados. Editado en 1819 por William Henry Pyne, paisajista, artista y aclamado narrador, la obra consiste en una ricamente detallada y lograda serie de ilustraciones sobre las residencias Reales Británicas durante el apogeo del Imperio Británico.

En sus tres volúmenes vemos magníficas representaciones ilustradas de los aposentos del palacio de St. James, la Carlton House, la Corte de Hampton, el Palacio Kensington et cetera. Todas, reflejando de manera fiel los lugares originales y desplegando inmensa calidad en los detalles de cada una de las ilustraciones. La obra en si misma es todo un documento histórico, ya que sería luego utilizada como referencia para realizar decorados en obras teatrales y películas de época.

The History of the Royal residencesThe History of the Royal residencesThe History of the Royal residences

Desafortunadamente no pude hallar una versión en línea de buena calidad, y lo mejor que pude encontrar fue una versión cuya resolución de página no supera los 760x600px, la cual, para serles sincero, no le hace justicia alguna. Pero, y como dice el dicho, peor es nada 🙂 . Si no desean bajar el archivo completo puede acceder a la galería digital de la NYPL.

The History of the Royal residencesThe History of the Royal residencesThe History of the Royal residences

Tengo la fortuna de poseer una edición original del segundo volumen y réplicas modernas del primer y tercer volumen. Quizás, algún día los escanee en alta resolución para publicarlos en línea.

El templo romano de la paz, que nunca pudo ver paz

877-2Numa Pompilius, el segundo de los reyes de Roma que gobernaron antes de que esta se convirtiera en República, hace unos 2600 años aproximadamente, fue el promotor de grandes cambios que dieron origen al grueso de la nacionalidad romana. Uno de estos cambios fue la construcción de varios templos y edificios -recordemos que en ese entonces Roma no era la magna polis del mundo a la que nos acostumbró el Imperio, sino más bien una ciudad modesta-. Entre los templos construidos por el monarca se hallaba uno muy hermoso dedicado al héroe guerrero Jano, el dios de las dos caras. Pero este templo poseía una curiosidad, al ser un templo al que se iba a orar en tiempos de guerra, sus puertas deberían permanecer cerradas en los tiempos de paz y abiertas en los de guerra. Roma, como es de público conocimiento, era un pueblo guerrero por excelencia, por lo que, durante más de mil años, el templo cerró sus puertas sólo cuatro veces por una breve cantidad de días. Una con el mismo Numa en el poder; otra siglos más tarde bajo el consulado de Titus Manlius, la tercera bajo el imperio de César Augusto en el 29 AC y la cuarta y última vez en el 70 DC durante el imperio de Vespaciano. Según se cree, el número de días combinado del cierre de puertas no llega a sumar un año entero.

Por fortuna el templo aun sobrevive y ha llegado a nuestros días relativamente intacto, algo que no se puede decir de la gran mayoría de los edificios romanos. Curiosamente, desde la caída del Imperio Romano, solo volvió a abrirlas durante la Segunda Guerra.

Templo de Janus

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Las mejores réplicas de la historia

Leer la Parte I

Einstein y los nazis
Durante el Nazismo Einstein, a causa de ser judío, debió de soportar una guerra en su contra con el fin de desprestigiar sus investigaciones. Uno de estos intentos se dio cuando se compilaron las opiniones de 100 científicos que contradecían a las de Einstein, editadas en un libro llamado “Cien autores en contra de Einstein”. A esto Einstein respondió: “¿Por qué cien? si estaría errado haría falta solo uno”.

Voltaire y sus observaciones
Un amigo extremadamente rico del famoso escritor y pensador Voltaire se encontraba ahogando sus penas en la bebida a causa de un problema del corazón. Tras describirle lo ocurrido su amigo le dice: “Fue un gran error, no debería haberle dicho mi verdadera edad, tendría que haberle dicho que solo tenía 50 años. Ahora ya no tengo oportunidades” A lo que Voltaire le responde: “Al contrario mi amigo, tendrías que haberle dicho que tenías 80”.

La Reina y su esposo
Tras comunicarle la decapitación de su esposo a Cristina, la Reina de Sucia de mediados del siglo XVII, ésta realizó la siguiente pregunta: “¿Y con su cabeza qué han hecho?” A lo que el sirviente indignado respondió: “La enterraron aparte del resto de su cuerpo su Majestad” Prontamente la Reina replicó: “Me parece lo correcto, porque cuando éste se encontraba con vida nunca supo que hacer con ella”

El payaso preocupado
Johnny Patterson fue uno de los personajes más queridos de Inglaterra gracias a su personaje de payaso el cual interpretó durante décadas y sus shows musicales. Ya muy anciano y en su lecho de muerte el doctor que lo estaba revisando le dice: “Johnny he terminado, te veré mañana” Con una picara sonrisa el payaso le responde: “Sí, eso seguro doctor… la cuestión es si yo lo veré a usted”.

Hablando correctamente
Un caso de infidelidad que pasó a la historia ya que durante el juicio la audiencia estalló de risa al escuchar lo ocurrido fue entre el reconocido lexicólogo del siglo 19 Émile Littre y su esposa. Resulta que esta un día entró a la habitación de ambos para encontrar a su marido arriba de la criada. La mujer del lexicólogo dijo: “Émile, estoy realmente sorprendida” Su infiel esposo, sin poder dejar al lexicólogo de lado le respondió: “No amor, tú estás asombrada. El sorprendido soy yo”.

Eisenhower y el golf
Durante gran parte de su presidencia Eisenhower en vez de realizar las reuniones de manera formal lo hacía jugando al golf. Unos pocos meses antes de abandonar su cargo un periodista le preguntó si seguiría jugando al golf tras dejar de ser presidente. a lo que Eisenhower responde: “Bueno sí, solo que mucha más gente comenzará a ganarme a partir de ahora”.

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La primer bicicleta en la historia: El caballo para dandies

En 1818 el barón Karl von Drais de Mannheim estaba cansado de llegar tarde a las fiestas y, al no poder recurrir al carruaje debido a que la nieve en la ciudad arruinaba las calles, solo podía utilizar un caballo, el cual lamentablemente arrugaba su vestimenta. Como buen inventor y buen dandy no podía quedarse con los brazos cruzados, por lo que prontamente desarrolló un sistema que permitiera correr sin arrugar la ropa. Así nace la primer bicicleta, sin cadenas ni pedales, esta servía como una extensión a las piernas, ya que le posibilitaba al caballero correr rápidamente sin cansarse demasiado ni desacomodar las vestimentas.

Pasarían muchos años hasta la llegada de los pedales, cuando en 1862 Pierre Lallement, un fabricante de carritos para bebé, se le ocurriera añadirle a uno de estos vehículos un juego pedales unidos por una cadena a un sistema de engranajes tras ver como un caballero manchaba sus botas al pisar el barro. De ahora en más gracias a su creación ya no se debía tocar el piso.

El primer libro de cocina de la historia, “The forme of Cury” (1390)

El rey Ricardo II de Inglaterra (1367 – 1399) tenía un gusto por la buena comida inigualable, entre los manjares con los que solía deleitarse habitaban todo tipo de comidas e ingredientes que, muchas veces, mandaba a traer especialmente de su lugar de origen por emisarios. También así su staff de cocineros era formidable, entre ellos trabajaban los mejores profesionales del reino. Esto llevó a que gradualmente fueran adoptando técnicas y recetas que, en pos de complacer a su rey, fueran aptas a su gusto. Es así que en 1390 presentan un manuscrito con aproximadamente 250 recetas y técnicas de cocina. Curiosamente el manuscrito es el primero, en idioma Inglés, en mencionar la existencia del aceite de oliva o la utilización de recetas con ingredientes tales como ballenas y elefantes.

Si bien existen manuscritos que predatan a “The forme of Cury” estos no son libros de cocina, son más bien recetas y consejos aislados. La diferencia que presenta el libro del Ricardo II es que es un compendio cohesivo de recetas y una completa descripción de técnicas afines a éstas. En si éste es el primer libro con la intención de enseñar a cocinar, tal cual los libros modernos. El nombre del manuscrito original es imposible de saber ya que gran parte se perdió en el tiempo “The forme of Cury” es el nombre otorgado por Samuel Pegge, librero que lo re-editó en el siglo 18.

Receta de The forme of CurySin duda alguna otro de los detalles interesantísimos de éste libro es la siguiente mención en su prefacio: “Aprobación y consentimiento por los maestros de la medicina y la filosofía que componen su -refiriéndose a Ricardo- Corte”. Se preguntarán por qué tan singular mención. En la Edad Media la medicina y la cocina estaban fuertemente ligadas, muchas plantas y pócimas eran utilizadas para sanar pacientes y además se tenía un temor muy grande a los venenos. Mencionar la aprobación de los hombres de ciencia de la corte significaba dejar claro que ninguna de las recetas era mortal o perjudicial.
Otro de los detalles importantes es el observar la compleja elaboración de algunos platos orientados especialmente a la Corte. Se mencionan centros de mesa hechos de frutas representando batallas navales, personajes históricos y hasta figuras tamaño real de los nobles.

Como nota de color Ricardo II también fue el inventor del pañuelo y además fue la primer victima de La Guerra de las Rosas entre los York y los Lancaster.

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Escaneo de la versión del siglo 18 realizada por Samuel Pagge.

El Pilar del Templo de Delhi

El pilar del templo de Delhi pilar de hierro que desde hace 1600 años se remonta soberbiamente hacia el cielo y parece ser inmune a la corrosión y oxidación. Las teorías son muchas, van desde el clima especial de Delhi hasta como quizás el material utilizado o tal vez algún secreto cuyo ingeniero se llevó consigo a la tumba. Casi tan curioso como sus propiedades anticorrosivas es el método con el que fue construido, un complejo proceso de soldaduras primitivas. Estas propiedades obviamente llevaron a que la población local comience a explicarlas mediante magia y leyendas. De hecho la creencia popular indica que si se camina rodeando la columna mientras se piensa fuerte en un deseo, este se cumplirá.

Por supuesto existe una explicación científica del fenómeno, aunque mucha gente supersticiosa decide obviarlo: en la época en la que el pilar fue construido el hierro era extraído de la superficie terrestre, es decir que era hierro que permaneció expuesto durante millones de años a los elementos. Esto, combinado con un proceso de fundición especial propio de los ingenieros -o mejor dicho alquimistas- de la época, que adicionaba gran cantidad de fósforo otorgó al pilar tan formidable propiedad anticorrosiva.

Para una explicación más detallada del fenómeno se puede consultar éste artículo escrito por un ingeniero químico. (está en Ingles)

No solo en su estructura existe el misterio y la duda, sino que su origen se encuentra plagado de espacios negros. La inscripción en Sánscrito del tipo Gupta que se encuentra marcada sobre su base indica que fue construida a cargo de Chandragupta II Vikramditya (año 400 aprox); algo singular ya que señala que el lugar original de la columna antiguamente se encontraba muy lejos del actual. No obstante, y aquí radica el misterio, encontramos varias inscripciones más, algunas relacionadas al Rey Anang Pal II, lo que indicaría que el monumento fue capturado varias veces a lo largo de su historia como trofeo de guerra y llevado a puntos geográficos muy separados entre si.

Por cierto, el Sant’Angelo actual es solo una sombra del original. Varios saqueos, guerras y bombardeos durante las Guerras Mundiales lo redujeron bastante. así y todo, sin embargo, puede ser visto vía satélite desde Google Earth.

Los modales en la mesa medieval

BanqueteEn el pasado hemos hablado de las supuestas recomendaciones de Leonardo da Vinci a la hora de comer en el Codex Romanoff. Dicho libro no es más que una humorada contemporánea escrita por un crítico de cocina, utilizando imágenes de los códices de Leonardo y dándoles otros significados. No obstante, muchas de las recomendaciones que da a la hora de los modales en la mesa, no son inventadas, sino que tienen su base en costumbres y tradiciones reales de la mesa medieval.

De todas maneras siguen estas preguntas que formulamos al principio: ¿era realmente así la mesa Medieval?, ¿tenían tan poco sentido de la estética y de la conducta éstas mismas personas? La respuesta afortunadamente es un rotundo no!, y, de hecho, era muy importante la buena conducta, al menos en los banquetes de las clases altas. Gracias a fuentes como el Menanger de Paris, publicada en el siglo XIV, obtenemos un listado con todo tipo de consejos útiles que un marido de la nobleza le recomienda a su flamante esposa plebeya para mantener el decoro en la mesa -entre estos consejos se encuentran los de: Mantener la boca cerrada mientras se mastica y no hablar con la boca llena; limpiarse la boca antes de beber de la copa; no agarrar la ración más grande de la fuente; usar prolijamente la servilleta; y así varias recomendaciones que incluso lograrían asustar a cualquier persona contemporánea por lo rigurosas y meticulosas que estas eran-.

BanqueteComo es lógico sí es cierto asumir que las costumbres variaban considerablemente dependiendo de las diferentes cortes, así como también lo es el pensar que varios aspectos se mantenían invariables del lugar. Pero dividamos las aguas: Por un lado es verdad que se utilizaban las manos para comer. Lo que no es cierto es que esto se hiciera por brutalidad. El tenedor, a pesar de ser conocido desde el siglo XI, no ganaría popularidad hasta el siglo XVI o XVIII -dependiendo de nuestra interpretación-. Si bien es llamativo y podría llevarnos a pensar cómo es que en un principio no se les ocurrió utilizarlo, la respuesta es muy simple. La utilización de algo nace con la necesidad de éste algo, en la Edad media, la utilización de las manos era tan normal que simplemente no lo necesitaban. La comida era cortada por sirvientes o nobles menores en caso de reyes y príncipes, de tal manera que las porciones eran ideales para ser agarradas con la mano sin problema alguno. Junto al plato se disponía de un tazón de agua donde los comensales podían lavar constantemente sus manos. En el caso de las clases más bajas el cuchillo era más que suficiente para cortar la comida, al ser que la carne generalmente se embutía para evitar su descomposición.

Banquete
En el caso de las reuniones también se seguían varios códigos de comportamiento. Por ejemplo cuando se realizaba una cena con invitados el cuchillo que utilizaba cada uno siempre era la daga de la misma persona, nunca se prestaba una por parte del huesped, no por una cuestión de avaricia sino de costumbre. La distribución de las copas también era diferente a la empleada en la actualidad, se estilaba, por lo general, a poner una copa cada dos invitados quienes la compartirían -de acá que fuera una regla de buena conducta limpiarse la boca antes de beber- pero no se asusten ya que generalmente no se compartía con extraños sino que se hacía entre esposos o familiares cercanos. Por mucho tiempo generalmente en España y Portugal para los caldos y sopas se utilizó un pan llamado Mense, que oficiaba de plato para el caldo y luego de comida sólida una vez terminada la sopa. Justamente de éste pan nace la palabra mesa. Los modales también dirigían los pasos a seguir en el momento de utilizar los condimentos. Para esto el comensal debía mantener su dedo meñique limpio y seco para así poder utilizarlo a modo de cucharilla y transferir condimentos a su plato sin dejar residuos de comida o líquido en el tarro.

Como podemos ver finalmente no era tan extremo el comportamiento en la mesa del Medioevo, diferente si, pero en lo más mínimo bizarro. Quizás si en algunas cortes los modales fueran menos elaborados que en otras, y sobretodo en tiempos caóticos de guerra o conflicto. Pero de eso ya no podemos culpar a la época.