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Escape del centro de un incendio forestal

Se trata de tres jóvenes, posiblemente reporteros de algún tipo, que fueron al poblado de Tamboles a otener imágenes del mismo mientras éste se encontraba siendo consumido por un incendio forestal. Prontamente se hallarían formando parte del video como protagonistas involuntarios al, literalmente, quedar atrapados con su automóvil en medio del incendio. Logrando por fortuna salvarse tras los que fueron muy posiblemente los tres minutos más intensos de sus vidas.

El Frankenstein de la aviación

El Piasecki PA-97 Helistat fue un prototipo con un costo superior a los 40 millones de dólares que hoy es recordado como uno de los mayores fracasos de la ingeniería aeronáutica. Creado por el Departamento de Bosques de los Estados Unidos para cargar, de manera aérea, toneladas de troncos cortados de un lugar a otro, éste Hindenburguesco monstruo de 104 metros de largo combinaba en una sola superestructura combinaba un dirigible militar ZPG-2W con el fuselaje principal de cuatro helicópteros de carga pesada H-34J fabricados por Sikorsky. Estos cuatro helicópteros eran montados en una configuración rectangular con base en una estructura metálica unida al dirigible. La idea era crear un vehículo capaz de levantar 26 toneladas por viaje, combinando los helicópteros con el dirigible para darle el centro de flotabilidad requerido para este tipo de tareas y a su vez mejor capacidad de control ya en el aire. Una vez en vuelo, se esperaba que la tensión en cada una de las bases del fuselaje que unía a los helicópteros conflagrara en un punto central y esto estabilizara la estructura metálica y limitara la cantidad de vibraciones. Si bien durante el vuelo inicial fue tripulado por cuatro pilotos controlando cada una de las hélices, la idea final era que un solo piloto ubicado en uno de los fuselajes traseros pudiera controlar completamente el vehículo.

Durante una de las primeras pruebas de vuelo, ocurrida el primero de julio de 1986, uno de los helicópteros traseros generara aire de racha durante el despegue -término técnico en la aviación para describir un flujo repentino y muy fuerte de aire-, causando así gran cantidad de vibraciones y llevando a la falta de estabilidad estructural que da como resultado a la desunión de varias partes metálicas y el posterior choque entre las hélices de los fuselajes de helicóptero con la estructura misma del vehículo. En el accidente muere uno de los pilotos y tres sufren distintos grados de heridas.

Como arruinar la Navidad al estilo de Fort Lauderdale

1260-1.jpg Corría el año 1949, y a la alcaldía de Fort Lauderdale se le ocurriría elevar la imaginación y la felicidad de los niños a alturas inimaginables al presentarles un Santa Claus caído del cielo. Literalmente, ya que esta sería la tarea del paracaidista Robert Niles, quien tras caer en un campo deportivo local, lleno de niños, comenzaría a repartir regalos. Desafortunadamente, nada saldría como estaba planeado, y el pobre Santa quedaría enredado en una serie doble de líneas de poder.

Al ser rescatado por los bomberos, perdería su barba y peluca, los niños quedarían horrorizados y en llanto y el hecho sería llamado por la prensa como “El Fiasco de Navidad,” resultando en un duro golpe a la reputación de Joe N. Morris, alcalde de Fort Lauderdale.

25/01/95, como un experimento casi desata una guerra nuclear

A mediados de los 90, Noruega y los Estados Unidos comenzaron una de los mayores investigaciones meteorológicas del Ártico. En las etapas finales de la misma, un cohete con instrumental, sería lanzado cerca del territorio ruso. Por supuesto, nadie podía sospechar que el deteriorado instrumental de alerta de la ex-Unión Soviética casi activa un sistema de respuesta nuclear automática. Lo que hubiese causado un holocausto nuclear.

1122-2.jpgTécnicamente, y en condiciones normales, el cohete lanzado por Noruega nunca debiese haber activado los sistemas de alerta rusos, ya que las trayectoria ni la altura del mismo indicaban ser las necesarias como para alcanzar territorio perteneciente a la fallecida URSS. Sin embargo, lo que debía ser una tarea rutinaria, estuvo a punto de convertirse en una tragedia a causa del paupérrimo estado de los aparatos electrónicos en los centros de control y satélites rusos -de los 21 satelites estipulados en el diseño original, sólo funcionaban 3-.

Las computadoras de alerta medirían dos aspectos del cohete como amenazadores. El primero es que utilizaba los impulsores de un misil americano modelo “Honest John”, cedido por los EEUU a Noruega, y el segundo radicaría en que, al superar los 13 metros, el aparato sería catalogado como un misil “Trident II” -temidos, ya que eran considerados como la mayor amenaza, al ser lanzados desde submarinos-.

Al instante de analizar los datos, el sistema automático de respuesta ruso activaría gran parte de la infraestructura nuclear del país, incluido el famoso “maletín nuclear” de Boris Yeltsin. Desesperados, militares de alto rango intentaron llamar a Yeltsin, quien, según palabras del Comandante del Centro Estratégico de Misiles, Igor Sergeev, se encontraba indispuesto tras una noche de festejos.

1122-1.jpgPasados los 10 minutos desde la alerta a Yeltsin, y tras intensivos intercambios telefónicos entre burócratas y desesperados comandantes de centros de lanzamiento, las computadoras de alerta calcularían que el misil noruego, confundido con uno americáno, se dirigía hacia el mar, por lo que, 8 minutos antes de la línea de decisión, Yeltsin podría cancelar la alerta antes de que esta entre en la fase de respuesta asincrónica. -es decir, de permitir a los comandantes de centros de lanzamientos decidir si lanzar o no los misiles. Este sistema, justamente, se impuso para habilitar una capacidad de respuesta nuclear en caso de una “decapitación repentina” de la cúpula de mando-.

Irónicamente, Noruega, cuya intencion era estudiar la Aurora, había avisado al gobierno Ruso con varias semanas de anticipación. Sin embargo, esto pareció haber caído en oídos sordos.

Enlaces relacionados
– Enlace del CSIS -Center for Strategic International Studies- a un documento de 1997 comentando la crisis y la posibilidad de repetición en el futuro.
Artículo de la PBS sobre el incidente

Encerrado en el elevador

Vía Digg encuentro este increíble video de tiempo acelerado de una persona que pasó 41 horas encerrada en un ascensor. Las reacciones son realmente llamativas, hasta normales podríamos decir en este tipo de circunstancias. Vemos al hombre ir desde la consternación inicial, pasando a la desesperación e ira y llegando, tras varias horas, a una etapa de resignación seguida de breves arranques de desesperación para volver a resignarse. Una conducta típica y esperable. Ojalá que la experiencia traumática no le haya causado un caso persistente de claustrofobia.

Del Gran Apestamiento a la Gran Peste

Los problemas de una metrópolis sobrepoblada e industriosa como era el Londres Victoriano fueron y son la suciedad. Si bien en el presente se han creado leyes y se ha concientizado a “no ensuciar” en el pasado esto no era así, y desde fábricas hasta personas e incluso los barcos arrojaban todos sus desperdicios al río. Gradualmente el Thames se convirtió en una gran cloaca y los olores eran realmente insoportable. Todo esto llevó a que en el año 1858 el calor del verano comenzara a largar un vaho insoportable, los miembros del Parlamento abandonaban las seciones vomitando y el Primer Ministro Disraeli debió salir corriendo de su despacho con un pañuelo en la nariz al no soportar la hediondez de su presente en el mismo. Con el fin de solucionar el problema se comisionó al legendario ingeniero Joseph Bazalgette para construir un colosal sistema de cloacas que administrara los desechos de la ciudad. Desgraciadamente Bazalgette nunca podría haber imaginado que el solucionar el “Gran Apestamiento de Londres de 1858” sería el trampolín para “La Gran Peste de Londres de 1892”, en la cual millones de ratas criadas en las cloacas invadieron la ciudad, y causando una epidemia de cólera nunca antes vista.

Como resultado Bazalgette fue utilizado como chivo expiatorio y todos los políticos lo comenzaron a culpar de la peste, de hecho, y a pesar que el mismo Bazalgette y sus antepasados eran ingleses, varios políticos preferían llamarlo bajo el apodo de “el francés” a causa de su apellido con el fin de echarle la culpa a Francia. Por supuesto ninguno reconoció que en casi 40 años nunca se realizó una limpieza intensiva del sistema de cloacas, lo que dio el pie para que las ratas encontraran un ambiente propicio. De todas maneras este es un buen ejemplo de como la solución de un problema menor lleva a uno mucho mayor.