Tag Archives: Experimentos con seres humanos

Sabrina y Lucrecia, las huérfanas utilizadas en un experimento para crear a “la esposa perfecta”

Thomas Day fue un afamado escritor británico que luchó a través de su obra contra la esclavitud. Sus libros y artículos inspiraron a decenas de miles de personas en el mundo angloparlante a tomar una posición en contra del comercio de seres humanos en el Atlántico, y es por esta razón que se lo recuerda generalmente de manera positiva. No obstante, Day tuvo un pasado siniestro. Preocupado por no poder encontrar a su “esposa perfecta” e inspirado en el tratado de Rousseau denominado Emilio, o De la educación, este hombre, icono de la lucha contra la esclavitud, irónicamente decidiría adoptar a dos niñas huérfanas y criarlas como sirvientes sujetas a un riguroso programa de entrenamiento con el fin de convertirlas en el prototipo de la “esposa perfecta”.

Debido a su alta posición social Day envió en 1769 a uno de sus amigos, John Bicknell, a recorrer los asilos de huérfanos y hospitales de niños ingleses con el fin de encontrar a dos niñas “sanas y bellas”, quienes al igual que el Emilio de Rousseau debían ser huérfanas y no presentar impedimentos físicos ni intelectuales. Bicknell escogería a Sabrina Sydney, y otra niña llamada Lucrecia para luego entregárselas al escritor y así comenzar con el macabro y abusivo experimento. Experimento que planeó junto a su colega, el escritor y hombre de ciencia Richard Lovell Edgeworth, durante más de un año de manera meticulosa y organizada.

Day llevaría a las niñas a Paris para comenzar con su “proceso de educación” enteramente basado en el tratado anteriormente mencionado de Rousseau según su propia interpretación de la obra. El proceso incluía remover del entorno de las niñas cualquier “frivolidad” así como un desprecio general a los lujos excesivos por lo que las comidas y los cuartos de las chicas eran extremadamente austeros y su educación severa e intensiva. El experimento además requería que estas viviesen de manera aislada de la sociedad, sólo teniendo contacto con sus tutores, por lo que de hecho Day eligió sirvientes que sólo hablaran en francés, con el fin de evitar que las niñas pudiesen comunicarse con estos. El escritor era desmedidamente abusivo, empleando castigos tales como quemar las manos de las niñas con cera de velas, arrojarlas a un lago cercano durante el invierno e incluso disparar armas de fuego cargadas con cartuchos de fogueo hacia las mismas. Su extrema riqueza, la cual había heredado a una temprana edad, le permitió comprar los favores de las autoridades y otras personas de poder por lo que este se pudo mover constantemente al margen de la ley.

El hombre volvió a Inglaterra sólo con Sabrina, ya que, según las cartas que este le envió a su amigo y confidente Edgeworth, “Lucrecia era estúpida y una pérdida de tiempo”. Al cabo de unos años, con Sabrina ya siendo una adolescente, Edgeworth imploró a Day permitirle llevar a la joven una vida normal e incluso aprender un oficio. Day aceptó este cambio, pero no pasaría mucho tiempo hasta que este ordenara su regreso para así proponer a la misma una “oferta matrimonial”. Si bien la joven en un principio aceptó la oferta, muy posiblemente movida por el miedo, Day canceló de manera violenta y brusca la boda tras que lo ofendiera al entablar una conversación con una pareja de extraños.

Por fortuna para Sabrina la joven pudo alejarse del escritor, y encontrar refugió y un oficio como aprendiz de costurera. Años más tarde el mismo Bicknell, quien se sentía culpable y con remordimiento por lo ocurrido, le ofreció matrimonio en 1783 y juntos tuvieron dos hijos. Si bien durante los primeros años del siglo XIX la memoria y el legado de Day intentaron ser protegidos por la escritora Anna Seward y Richard Lovell Edgeworth en dos libros que describían a Day como un hombre amable que trató a las niñas con cariño como si fuesen sus propias hijas, fue Sabrina quien tuvo la palabra final al describir de manera detallada y contundente los abusos sufridos por ella y Lucrecia, tildando a Thomas Day de ser un abusador y haberlas criado prácticamente como esclavas al servicio de sus perversiones.

El hombre que sobrevivió a una desacelaración de 214g y el hombre que lo hizo posible

Kenny BräckKenny Bräck es un piloto sueco que antes de retirarse participaba en distintos circuitos de Indy, CART e Indianapolis. Fue en uno de estos torneos en los cuales sufrió el peo accidente de su carrera, el cual no sólo es el peor en su historia pero además considerado como el peor accidente en la historia del automovilismo. Este fue en el año 2003, en la Texas Motor Speedway, su vehículo trabo sus ruedas con el conducido por Tomas Scheckter y en cuestión de milissegundos ambos autos quedaron destruidos. El de Scheckter sufrió el menor daño, ya que continuo contra el borde de la pista, p3ro el de Bräck comenzó a girar como un trompo, desintegrándose en el proceso.

Galileo ProbeDurante ese trompo descontrolado, Bräck sufrió múltiples desaceleraciones, incluído un pico de 214g (1g es igual a la aceleración de la gravedad, 9,8m/s²), algo terrible. Para darnos una idea, la Galileo Probe, la mini sonda experimental que se desprendió de la nave sonda Galileo en 1995 y entró a la atmósfera de Júpiter a unos 47 kilómetros por segundo, al impactar contra la atmósfera sufrió una desaceleración de 230g, y la fricción fue tal que su escudo termal de 152 kilogramos perdió 80 kilogramos durante el ingreso. La sonda luego desplegó su paracaídas y durante 58 minutos transmitió a su nave madre las lecturas del interior de Júpiter, un verdadero infierno.

Ilustración de la Galileo Probe

El hombre que lo hizo posible
John StrappBräck no tendría que haber sobrevivido a semejante colisión, pero lo hizo, con fracturas múltiples y 18 meses de terapía, pero lo hizo, y lo hizo gracias a otro hombre: el coronel John Stapp, un médico, cirujano de vuelo y biofísico de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos quien dedicó su vida al estudio de la desaceleración en los pilotos. Strapp también trabajaría, tras retirarse de la fuerza aérea en la NHTSA (National Highway Traffic Safety Administration), estudiando los efectos de las colisiones y la desaceleración en los conductores.

Strapp es un héroe silencioso, ya que a pesar de no ser conocido es quizás responsable de haber salvado cientos de miles de vida, y eso no es una exageración. A finales de los años 40, y con el fin de no arriesgar la vida de sus pilotos, se ofreció como voluntario para llenar su cuerpo de sensores y someterse a violentas desaceleraciones, estudiando además las reacciones mecánicas del cuerpo. La información recogida de éstas pruebas sería fundamental para la creación de los crash test dummies, los maniquíes de pruebas de choque.

En 1954 realizaría su más peligrosa prueba, tras la misma quedaría temporalmente ciego. Esta prueba, para la cual se debió atar a un trineo impulsado a cohete, sirvió para re-diseñar los arneses de seguridad y los asientos del piloto para proteger el cuello y evitar un paro cardíaco al sufrir presión extrema en el pecho por parte del cinturón de seguridad sujetando al piloto. Parte de estos hallazgos brindarían información para la creasion de los HANS Devices (Head And Neck Support Device), o en español: Soporte para cabeza y cuello, que salvan incontables vidas en pilotos de carrera y de aviones.

Los datos recolectados sirvieron para la creación de los maniquíes de pruebas modernos, tanto los efectos físicos sufridos por la victima así como varios rediseños y nuevos conceptos de seguridad que no eran considerados hasta ese momento.

Relacionados
– Su historia nos recuerda a Joseph Kittinger, otro arriesgado hombre que recolectó datos imprescindibles para la ciencia.

– Para más información sobre Strapp ver: La bala humana

Los experimentos de telepatía entre perros y humanos del Dr. Krall

En Anfrix hemos hablado infinidad de veces sobre experimentos raros, pero éste se lleva todos los galardones.

Si bien hoy en día éstos experimentos resultan ridiculos a la mayoría de las personas, durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría varios poderes consideraron la telepatía como una potencial arma de guerra. Por ejemplo, la CIA invirtió millones de dólares en el Stargate Project, el cual fue la inspiración de la película Los hombres que miraban fijamente a las cabras .

Pero nada se compara a los experimentos del científico Alemán Karl Krall, quien durante los años 20 utilizó parte de su amplia fortuna, la cual hizo a partir de comprar y vender diamantes, para financiar una serie de experimentos relacionados a la telepatía, intentara no sólo enseñarle a hablar a los perros, sino también probar si la telepatía entre perros y humanos era posible. Esto con el fin de utilizar perros como espías.

Telepatía entre perros y humanos del Dr. Krall

Krall, experto en pscilogía animal (recordemos a otro experto, el primatólogo soviético que intentó crear soldados híbridos chimapnze-humano) intentó utilizar radiación para detectar el “flujo de energía” que recorría entre dos cables conectados a una serie de electrodos que unían los craneos de un perro y un ser humano.

Si bien el experimento fue obviamente un fracaso, al menos nos dejó una fotografía má que interesante.

La serie de experimentos con seres humanos más grande de la historia

La Operación Whitecoat, llevada a cabo por los Estados Unidos, es hoy día considerada como uno de los experimentos con humanos más grandes de la historia. En plena Guerra Fría la posibilidad de un ataque bacteriológico por parte de la Unión Soviética era considerada como algo muy probable, razón por la cual el Departamento de Defensa de ese país y otros organismos gubernamentales comenzaron a diseñar varios planes de creación acelerada de antibióticos y vacunas efectivas para varios agentes infecciosos sin cura conocida.

Operación WhitecoatObviamente para esto necesitaban probar dichas vacunas en personas enfermas, personas que debían ser registradas y observadas durante todo el proceso para así obtener mejores datos. La primer respuesta sería utilizar soldados, razón por la cual el programa tendría base en el fuerte Detrick, en Maryland. Razón por la cual, tras acondicionar las instalaciones del mismo, hombres jóvenes, muchas veces reclutas, serían expuestos a todo tipo de infecciones. Infecciones que iban desde la fiebre amarilla, la hepatitis A y la tularemia hasta incluso la encefalitis equina. Tras ser infectados, eran puestos durante un tiempo en vigilancia y luego suministrados con la “cura” experimental. Todo supervisado ante la atenta mirada de los científicos involucrados en la operación.

No obstante, rápidamente los soldados comenzaron a revelarse y a negarse a ser infectados, por lo que se organizó un masivo paro general a manera de sentada. Con sus planes detenidos, algo que ciertamente no era aceptable, los responsables del proyecto rápidamente encontrarían nuevas personas en las cuales probar las vacunas experimentales. Cristianos adventistas, que por motivos religiosos eran objetores de conciencia, es decir, se negaban a formar parte del ejército o participar en guerras. Continue reading La serie de experimentos con seres humanos más grande de la historia

La fábrica de emociones de Duchenne de Boulogne

Experimento sobre las emociones humanas de DuchenneUno de los experimentos científicos más llamativos, por su carácter visual, sea posiblemente el experimento sobre electro-estimulación en músculos faciales realizado por Guillaume-Benjamin-Amand Duchenne de Boulogne. Neurólogo francés del siglo XVIII que, interesado en las experimentaciones de Luigi Galvani con electro-estímulos musculares en animales, e influenciado por el, en ése entonces, popular interés científico en la fisiognomía -ver apartado,- invirtiera enorme cantidad de recursos en “mapear” los músculos faciales y las expresiones resultantes a partir de la estimulación eléctrica.

Asistido por el monumental trabajo en musculatura del anatomista escocés Charles Bell, Duchenne publicaría una monumental obra titulada Mecanisme de la physionomie Humaine, la cual, por sus increíbles imágenes, cautivaría el interés de algunas de las mentes más brillantes de su época a pesar del poco rigor científico de la obra -incluido el mismo Darwin, quien utilizaría imágenes realizadas por Duchenne en su tratado de 1872 La expresión de las emociones en el hombre y en los animales. De hecho Duchenne estaba interesado en hallar un “enlace” entre las expresiones y el alma.

Para su obra utilizaría seis modelos, pacientes suyos con discapacidades mentales, a los cuales cuidaba de no causar dolor alguno, por lo que siempre traía anestesistas profesionales a las sesiones -aunque hoy parezca brutal, para la época, en la cual se trataba a los enfermos mentales sin familia como basura, la actitud de Duchenne de intentar no causar dolor alguno a sus pacientes era, relativamente hablando claro, muy humana.- Su modelo principal era un hombre al que denominaba “viejo desdentado, de cara flaca, cuyas facciones, sin ser absolutamente feas, resultan triviales y ordinarias.”.

Experimento sobre las emociones humanas de Duchenne Experimento sobre las emociones humanas de Duchenne Experimento sobre las emociones humanas de Duchenne

No obstante, si bien errado en su teoría principal, Duchenne ayudaría a impulsar el naciente campo de la neurología. Entre sus descubrimientos más importantes se encuentra el de la Distrofia muscular de Duchenne. Miopatía de origen genético y la más común de las distrofias. La cual que afecta a decenas de miles en todo el mundo.

La fisiognomía
FisignomíaLa fisiognomía fue, y en algunas culturas aun sigue siéndolo, una herramienta válida para juzgar el carácter o personalidad de una persona a partir de su rostro ya hablamos de cómo la forma de su nariz casi le impide a Darwin abordar el viaje en el Beagle que lo llevaría a las Galápagos.- Si bien hoy esto es descartado en la ciencia de occidente como algo válido, a lo largo de la historia personajes del calibre de Aristóteles y Leonardo Da Vinci llegaron, en distintos puntos de su vida, a sugerir relaciones entre apariencia y carácter.

Hoy en día, si bien es considerada como una pseudociencia, la fisiognomía ha dejado un interesantísimo legado de imágenes y libros antiguos. EN una entrada futura trataremos varios ejemplos e imágenes extraídas de libros de fisiognomía.

El rey de la caída libre

Joseph Kittinger es uno de esos pocos aventureros en el lugar y el momento justos para hacer historia. Comandante de la USAF, veterano de Vietnam y prisionero de guerra, durante toda su carrera volaría en cientos de misiones aéreas. Completando exitosamente todo tipo de tareas tanto de combate como experimentaciones que aumentarían el conocimiento humano sobre la aerodinámica y la capacidad de los aviones con propulsión a jet.

Esto lo llevaría a trabajar en conjunto con personajes como el gran Paul Stapp, de quien ya hemos hablados, sirviendo de observador aéreo en su viaje récord en los que alcanzara los 1,017 km/h en su tren-cohete.

No obstante, la hora dorada de Kittinger llegaría en 1957, cuando recomendado por el mismo Stapp, como “un gran hombre y un magnífico piloto,” para formar parte del programa médico de la USAF que buscaba investigar la capacidad corporal y salud humana en el espacio.

El trabajo de Kittinger sería muy arriesgado, como miembro de los proyectos Man High y Excelsior, se elevaría hasta la atmósfera en cápsulas presurizadas, como la vista en la imagen, utilizando balones atmosféricos para así estudiar el efecto de los rayos cósmicos en el cuerpo humano.

Si bien participaría en varios saltos, serían los más importantes el Man High I, donde saltaría de 29500 metros de altitud, y el Excelsior III, en los que alcanzaría los 31300 metros de altitud. Tras saltar al vacio, Kittinger descendería en caída libre por 4 minutos y 26 segundos, alcanzando una increíble velocidad de 988,3 Kilómetros por hora. A poco más de 5500 metros de altitud abriría su enorme paracaídas. Si bien saldría ileso, una falla en su guante le haría sufrir una veloz despresurización, hinchando su mano a casi el doble de su tamaño.

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Kittinger aun mantiene el récord de ser el humano en viajar a mayor velocidad sin un vehículo, el salto a mayor altura, el récord en caída libre y el récord de vuelo englobo a mayor altura.

Hijas de la ciencia, el experimento sobre si los genios nacen o se hacen

Hace unos meses habíamos hablado sobre el experimento de Winthrop Kellogg, en el cual el investigador hizo convivir durante meses a su hijo con una chimpancé para comprobar de esta manera su teoría sobre el aprendizaje. Curiosamente, y por más increí­ble que parezca, hubo alguien que llegó a extremos aun más sorprendetes. Este fue László Polgár, quien no solo utilizaría a sus tres hijas con el fin de comprobar su teoría, sino que ademá las concebiría específicamente para este fin.

Nacido en Hungrí­a a finales de los 40s dedicaría sus estudios a la psicología y se especializarí­a, al punto de la obsesión, con los genios. Su investigación lo llevarí­a a leer y estudiar en profundidad las biografí­as y anécdotas de las grandes mentes de la humanidad, observando paralelos puramente empíricos en la mayoría. Según Polgár, la especialización directa en un tema a temprana edad, llevaba a la persona a destacarse muy por encima del promedio en dicha tarea. Más específicamente aun, si la persona era criada y guiada correctamente, ésta, terminaría convirtiéndose en una eminencia.

Literalmente se obsesionó con la posibilidad de “fabricar” genios. Sin embargo, a este punto, su mayor problema consistía en no poseer los instrumentos necesarios para probar su teoría, es decir, no tenía acceso a niños sobre los que pudiese decidir su educación. Con este fin concretaría una boda arreglada con una psicopedagoga con la que había compartido ampliamente su teoría. Y la cual era partidaria de la misma. Así tendrían tres hijas, cuya educación sería enteramente diagramada y suministrada por Polgár en persona, quien, además, opinaba que el sistema normal de educación solo tenía como fin crear mentes mediocres. No obstante, siendo fiel a su teoría, solo se enfocaría en especializarlas, dedicando la totalidad de su aprendizaje al ajedrez -materia en la que él, si bien jugador mediocre, había escrito varios libros y tratados de renombre internacional-. Este tópico de especialización, además, radicaba en que Polgár estaba convencido de que el ajedrez era la mejor combinación posible de ciencia y arte.

Tras años de una intensa educación enteramente basada en el ajedrez, y muy pocas “desviaciones” como eran el aprender a leer y escribir o geografía básica, la teoría de Polgár comenzaría a demostrar resultados. La primera de sus hijas Zsuzsa -Susana- se consagró campeona mundial de ajedrez y a la fecha posee 10 medallas Olímpicas. Su segunda hija, Zsófia, obtendría el récord de desempeño en el mundialmente renombrado Torneo de ajedrez de Roma al ganar 8 y empatar una de la serie de 9 partidas -récord que aun se mantiene-.

A este punto Polgár estaba convencido de la veracidad de su teoría, por lo que se enfocaría por completo en la formación de su tercer hija, Judith, quien aun era una pequeña niña. Desde tácticas hasta jornaestro internacional Vladimir Kovacevic a la edad de 11 años y ganando títulos tales como el de Gran Maestre Internacional. Además llegaría a convertirse en el puesto número uno de la FIDE en el ranking femenino con uno de los puntajes más altos, y habiendo derrotado a figuras tales de la talla de Kasparov.

Si bien el Experimento de Polgár, como es conocido, demostró resultados convincentes, una dura crítica hacia la ética detrás del mismo existe hoy en día en el ambiente académico. Esta se debe ya que, en efecto, se obliga al infante a seguir un camino o área establecida de antemano, quitándole forzadamente la posibilidad de ser él mismo chico quien decida su área o futuro intelectual. Por esta razón, el “método Polgár”, se ha reducido a contadas instituciones de enseñanza privada “fuera de lo normal”.

El experimento de Kellogg, o cómo experimentar con tu hijo de 10 meses

Winthrop N. Kellogg era un psicólogo doctorado en la Universidad de Columbia y profesor de la Universidad de Indiana, cuya área de especialización se hallaba en el estudio del condicionamiento, la conducta y el aprendizaje. Habiendo estudiado la capacidad del ser humano para adaptarse a la ecolocalización, decidiría extender su investigación a descubrir qué separaba al humano del animal. Es así que realizaría en 1931 su obra más famosa: “El simio y el niño” un estudio en el cual se utilizaría a un chimpacé bebé y a un humano de menos de 1 año, con el fin de hacerlos convivir como si fueran hermanos, utilizando la misma ropa, juguetes y utensilios, para así observar y estudiar la evolución y aprendizaje de ambos bajo un entorno similar.

Para el experimento Kellogg utilizaría una chimpacé recién nacida, Gua, y asombrosamente a su propio hijo de 10 meses, Donald. El experimento tenía como objetivo discernir cuándo precisamente se creaba esa brecha que, racionalmente, separaba al humano del animal. Gua sería tratada y cuidada de la misma manera que Donald, y ambos formarían una relación similar a la encontrada en hermanos de la misma edad. Sin embargo, ocurriría algo que Kellogg no imaginaba. Gua comenzaría a aprender más rápidamente que su hijo, dejando de mojar los pañales y comenzando a comer utilizando cucharas antes que Donald. Al mismo tiempo, y ocurriendo exactamente lo inverso a lo que esperaba Kellogg, no sería Gua la que se “humanizaría” sino que sería Donald quien comenzara a desarrollar las conductas de un chimpancé. Desde emitir ladridos hasta probar todo con la boca imitando el patrón característico de estos simios. Así mismo, su dominio del lenguaje se vería seriamente aletargado.

Si bien Kellogg terminaría separándolos, Donald reportaría que varios de los modismos y conductas aprendidos de Gua quedarían patente durante toda su vida.

Enlaces relacionados
The Ape and The Child – el estudio realizado por Kellogg hallado libremente en la biblioteca en línea de la Universidad de Florida (inglés)

Orenburg, el Hiroshima secreto

Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética y Estados Unidos realizaron todo tipo de experimentos para conocer la capacidad de operación de sus ejércitos tras una guerra nuclear. Estados Unidos los realizaría en el desierto de Nevada, utilizando soldados a los cuales nunca se les dijo bien a que se enfrentaban; por su lado, la Unión Soviética, en un experimento similar pero aun más descabellado, el 14 de Septiembre de 1954 arrojaría una bomba cerca del pueblo de Orenburg -cercano al rango de Totskoe-, la cual, tras detonar a unos 350 metros de altura a las 9:33 de la mañana, desparramaría una lluvia radioactiva sobre la población civil. Al mismo tiempo, tras una orden del mariscal Georgi Zhukov, el mismo que tras la Segunda Guerra ordenara la violación en masa de cientos de miles de mujeres alemanas y polacas con el fin de “avasallar su orgullo”, 1200 tanques y vehículos de combate así como 320 aviones avanzarían hacia el hipocentro con el fin de realizar simulacros de combate.

Miles de personas se verían afectadas y cientos perderían sus vidas. En el caso de la URSS se calcula que 45 mil civiles y soldados de la región de Totskoe murieron indirectamente como resultado del experimento. Entre las víctimas se encontraban el piloto del Tu-4 que arrojó la bomba quien murió de leucemia y su copiloto quien falleció de cáncer de médula. Hoy en día la cantidad de casos registrados de cáncer en Orenburg duplica a los encontrados en Chernobyl y es comparable con los niveles detectados en Hiroshima y Nagasaki.

Sólo una pequeña cantidad de imágenes de estos experimentos se ha filtrado, todas, tan aterradoras como asombrosas.

El experimento de Orenburg

Las imágenes de este experimento quizás no son tan chocantes como las de Nevada, ya que el duro filtro impuesto por la Unión Soviética impidió su difusión. En la primer imagen vemos a Zhukov junto a Malyshev revisando los últimos detalles del ejercicio; en la segunda imagen podemos ver una de las únicas imágenes publicadas de la detonación, es escalofriante pensar que 350 metros más abajo había 70 mil personas esparcidas en un área de 10 kilómetros.

Experimentos con drogas y ácidos realizados por el ejército

A lo largo de los años varias agencias militares vieron en las drogas ácidas un candidato atractivo para diseñar armas que alocaran a los soldados enemigos previamente a un ataque, haciendo, de esta manera, que una invasión sea relativamente fácil.

Varios experimentos fueron realizados con este fin utilizando animales, entre ellos el más famoso es el del elefante Tusko el cual tras haber sido administrado con una masiva dosis de LSD enloqueció al punto de derribar varias paredes del complejo y sembrar el caos entre los científicos presentes. Otros, ya más avanzados, fueron realizados en seres humanos.

Experimentos de coordinación en equipo


Experimento del ejército estadounidense en el cual se hacía marchar a las tropas normalmente y luego se comparaba su marcha bajo los efectos del LSD.

Experimentos de racionalidad


Se le daba una misión a un grupo de soldados y veían como estos intentaban completarla bajo los efectos del LSD.

Artículos relacionados
Experimento realizado con un artista al cual se le suministró LSD y se le pidió que dibuje.

El experimento de Psammetichus I

¿Cuál fue el primer lenguaje? La eterna pregunta que parece no tener respuesta. Sin embargo, este no es un cuestionamiento nacido del pensamiento moderno, sino que cala muy hondo en la mente humana. Tan hondo que se remonta a los antiguos egipcios hace aproximadamente unos 2600 años cuando el faraón Psammetichus I, interesado por determinar cuál era el lenguaje originario, utilizara a dos recién nacidos en un llamativo experimento.

Heródoto de Halicarnaso, considerado uno de los padres del registro de la Historia, que el faraón Psammetichus I estaba determinado a averiguar el origen de todas las lenguas. Ardua fue la tarea de discernir la manera en cómo esto se llevaría a cabo y mucho tiempo llevó el tomar la decisión. No obstante, un día, se concluyó que si existía una lengua original esta tendría que ser natural, ya que de lo contrario cómo se aprendería un lenguaje sin saber otro previamente. A causa de esto el faraón entregaría a dos recién nacidos a dos pastores de distintas regiones, les daría dinero y ordenaría bajo amenaza de muerte que cuidaran a los niños fielmente y evitaran a toda costa que éstos escucharan palabra alguna. Junto a sus ordenes estaba la de permanecer atentos ante la primer palabra del niño y tomar registro de esta. Obedientes ante el faraón los pastores cumplieron al pie de la letra las instrucciones, hasta que un día, uno de los niños, produjo su primer palabra -o más exactamente su primer balbuceo-. “Bekos” el pastor creyó escuchar una palabra que asoció inmediatamente con el idioma frigio, en el cual un sonido parecido a “bekos” se utilizaba para referirse al pan o la comida. Inmediatamente viajó hacía el faraón y tras el encuentro le comunicó que el niño, sin haber escuchado anteriormente palabra alguna, pronunció bekos pidiéndole comida. Tras este evento los egipcios quedaron convencidos que los frigios eran los antecesores, y por ende, la gente más antigua en haber caminado por el mundo.

Durante mucho tiempo se creyó que esta era una leyenda que Heródoto había mal interpretado. Sin embargo, el hecho de que Psammetichus I sí haya estado interesado en las lenguas, y el que los egipcios creyeran a los frigios verdaderamente anteriores, le da cierto peso.