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Los cosmonautas que quedaron varados durante meses en la Mir tras la disolución de la Unión Soviética

Son conocidas las historias de personas que quedan varadas en aeropuertos tras que el estado al cual pertenecían entra en conflicto o simplemente desaparece debido a colapsos geopolíticos, guerras u otros problemas. Incluso existe una película protagonizada por Tom Hanks, The Terminal, la cual está basada en la larga estadía del refugiado iraní Mehran Karimi Nasseri en el aeropuerto Charles de Gaulle.

Si bien las historias anteriores son interesantes, lo que ocurrió a principios de la década del 90 en la estación espacial Mir es simplemente espectacular. Todo tuvo lugar el 26 de diciembre de 1991 cuando la Declaración 142-Н, la cual formalizaba lo pactado en el Tratado de Belavezha, puso fin formal a la Unión Soviética como nación. En la estación espacial Mir se encontraban el comandante Alexander Volkov y Sergei Krikalev, ingeniero mecánico prodigio y cosmonauta veterano quien entrenó para volar en el proyecto Buran (el transbordador soviético) y quien ya había realizado varias misiones a la Mir durante finales de los años 80, incluidas largas actividades extravehículares con el fin de instalar módulos extra en la estación.

El comandante recibió ese mismo día la orden, de “mantenerse alerta ante cambios repentinos”. Todo era pleno desconcierto ya que el programa espacial soviético no estaba centralizado, sino que por el contrario varias de sus instalaciones y talento humano así como depósitos, estaciones de control e incluso fábricas y cosmódromos se encontraban distribuidas en muchas de las 11 repúblicas que formaban la que fue la Unión Soviética. El control de la estación se encontraba en Rusia, pero el cosmódromo al cual retornaban las naves Soyuz desde la estación, el cosmódromo de Baikonur, estaba en Kazajistán. Peor aún, las fábricas y depósitos de los motores de cohetes estaban en su mayor parte ubicadas en Ucrania. Traer a los cosmonautas de vuelta probó ser un verdadero laberinto diplomático.

Krikalev había llegado a la estación en la misión TM-12 la cual tuvo lugar en mayo de 1991. Si bien debió volver en julio de ese mismo año, la inestabilidad política que la Unión Soviética se encontraba experimentando llevó a que se cancelen vuelos, por lo que el cosmonauta debió quedarse hasta octubre mientras que sus compañeros de la TM-12, considerados como personal no-crítico, retornaron a tierra. En teoría su reemplazo debió llegar durante la misión TM-13 comandada por Alexander Volkov. No obstante, el ingeniero de la TM-13, Toktar Aubakirov, fue enviado específicamente a reparar un subsistema de la estación sobre el cual era experto, pero éste no había sido entrenado para permanecer en el espacio durante períodos prolongados de tiempo por lo que pocos días más tarde la nave de retorno partió de la estación llevando a los cosmonautas de la TM-13 a la tierra y dejando a Volkov y a Krikalev en la estación, en efecto, ahora se encontraban solos en la estación y sin saber a ciencia cierta qué estaba ocurriendo en tierra y el alboroto político que acontecía a lo largo y ancho de la en unos meses sería la ex-Unión Soviética. Ni siquiera sabían exactamente qué país los debía rescatar, ya que Volkov era ucraniano y Krikalev ruso.

Tras recibir en diciembre el comunicado de disolución y durante los siguiente tres meses de incertidumbre, ambos realizaron varias misiones de mantenimiento de emergencia, incluidas varias caminatas espaciales y reparaciones improvisadas. Lo más interesante durante éste tiempo tuvo lugar cuando rompieron el protocolo varias veces para utilizar la radio de la estación y comunicarse con radioaficionados en tierra para obtener noticias ya que el control de la misión no les daba información alguna de lo que estaba ocurriendo.

Ambos cosmonautas finalmente lograron retornar a la tierra el 25 de marzo de 1992, Krikalev nunca se cansó del espacio, y meses más tarde ya se encontraba entrenando para las misiones de cooperación entre la NASA y la Federación Rusa, incluidas varias misiones de transbordador y la histórica Expedición 1, la primer misión a la Estación Espacial Internacional.

La prueba nuclear espacial que destruyó tres satélites y dañó otros tres por error

Durante la Guerra Fría las súperpotencias militares buscaron utilizar su armamento nuclear en todo tipo de estrategias y escenarios, intentando implementar desde minas nucleares hasta demolición nuclear. Muy rápidamente se darían cuenta que, a diferencia de los escenarios de destrucción total, podían utilizar los efectos secundarios de las explosiones nucleares a gran altura para bloquear en un área considerable las comunicaciones tanto de radio como satelitales del bando contrario. Es así que la Unión Soviética y los Estados Unidos comenzaron a detonar bombas nucleares cada vez a mayor altura. La mayoría de estas pruebas tuvo lugar entre 1958 y 1962, y si bien en un principio se trató de pruebas atmosféricas, rápidamente comenzaron a detonarse armas nucleares en el espacio para determinar su utilidad en la destrucción de satélites. Una de estas pruebas fue la Starfish Prime, llevada a cabo en julio de 1962 por los Estados Unidos, en la cual un misil Thor transportó una bomba termonuclear W49 a 400 kilómetros de altura sobre la isla de Johnston en el océano pacífico y detonó el dispositivo con un rendimiento de 1,4 megatones.

La anterior fue la prueba nuclear más poderosa alguna vez llevada a cabo en el espacio, la misma causó la destrucción de dispositivos electrónicos en varias islas del océano Pacífico, sobretodo en Hawaii, desactivando el sistema telefónico de las islas, destruyendo cientos de lámparas del alumbrado público y miles de televisores. Sin embargo, los daños más costosos ocurrirían tiempo más tarde, ya que Starfish Prime creó un cinturón artificial de radiación mucho más intenso de lo esperado y el cual cruzaba las órbitas de los satélites Ariel, TRAAC, y Transit 4B, los cuales quedaron inoperables, y los satélites Cosmos V, Injun I y Telstar 1 los cuales sufrieron varios tipos de daños menores. Según los estudios del físico de la NASA Wilmot Hess el cinturón duró unos cinco años antes de ser disipado por el campo magnético terrestre, y la razón por la cual la explosión tuvo dicho efecto inesperado fue el que nadie pudo prever que electrones de alta energía podían quedar atrapados en la termopausa, el límite superior de la termosfera terrestre. Debemos tener en cuenta que lo anterior tuvo lugar en 1962, cuando la cantidad de satélites en órbita era muy reducida, de hecho el satélite de la Bell Labs dañado a causa de ésta prueba, el Telstar 1, fue el primer satélite de telecomunicaciones comercial en existencia. Si Starfish Prime hubiese sido llevada a cabo en los últimos veinte o treinta años los daños económicos y políticos hubiesen sido catastróficos e irrecuperables. Peor aun si tenemos en cuenta que la Estación Espacial Internacional y su tripulación se encuentra a ~410 Km de altura.

En el caso de los Estados Unidos sabemos que se hicieron 3 detonaciones a gran altura durante el programa Operation Argus, el cual buscaba crear cinturones de radiación para impedir las telecomunicaciones rivales; y 31 detonaciones a gran altura, 5 de éstas espaciales, como parte del programa Operation Dominic el cual se subdividió en subprogramas específicos como Operation Fishbowl (todas éstas pruebas espaciales).

Por fortuna las pruebas también tuvieron un efecto positivo, ya que ambas súperpotencias se dieron cuenta de que no podían continuar desafiándose unas a otras con detonaciones nucleares espaciales sin llegar a sufrir un efecto colateral no deseado y muy costoso en el futuro. Ésto llevó a que se firme el Tratado de prohibición parcial de ensayos nucleares en 1963, poniendo un fin a éste tipo de ensayos.

El efecto pecera
La razón por la cual la operación Fishbowl (pecera) se llamó de dicha manera no es aleatoria. Sino que se debe al fenómeno por el cual las explosiones nucleares forman esferas en el espacio. De ésto ya hemos hablado anteriormente.

Cuán lejos está la estrella más caliente del universo de la mayor temperatura físicamente posible

La estrella considerada como la “más caliente del universo” ha cambiado veces en los últimos años, sobretodo a medida que nuevos radiotelescopios han sido puestos en funcionamiento. Actualmente Eta Carinae ubicada constelación de la Quilla es considerada como la estrella con la mayor temperatura de superficie del universo conocido, la misma posee un radio unas 180 veces mayor al radio de nuestro Sol y una temperatura en su superficie que va entre los 36.000 y 40.000 Kelvin (o unos 35.726,85°C a unos 39.726,85°C). Para darnos una noción de las cifras con las que estamos trabajando, la temperatura de superficie de nuestro sol es de unos 5.777K, es decir, 5.503,85°C. Si bien podemos llegar a creer que Eta Carinae es la estrella más grande conocida, esto no es así, ya que la más grande es VY Canis Majoris, con un radio unas 2000 veces mayor a la de nuestro Sol. Eta Carinae es una estrella de clasificación espectral O, sólo un 0.00003% de las estrellas en el universo corresponden con éste tipo.

Ahora queda preguntarnos, por qué entonces no es VY Canis Majoris la estrella con la mayor temperatura del universo, la respuesta tiene que ver con su conformación. VY Canis Majoris es una estrella roja hípergigante con una masa solar que se estima está entre los 17±8 M☉ (1 M☉ equivale a nuestro Sol), mientras que Eta Carinae es una hípergigante, hípermasiva azul con una masa que se estima está entre los 30M☉ a los 80M☉. Las estrellas azules son estrellas masivas y mucho más densas, por lo que queman su material mucho más rápido que las estrellas rojas y se consumen de manera mucho más rápida, generando niveles de temperatura muchísimo mayores pero, como consecuencia, muriendo muy rápido en comparación y de manera violenta al convertirse en súpernovas (aunque ciertos modelos actuales predicen que Eta Carinae muy posiblemente se convierta en un agujero negro). De hecho, el color visible de las estrellas es un fenómeno físico que viene dado precisamente por la temperatura de su superficie.

La mayor temperatura físicamente posible

Entonces nos queda preguntar, qué tan lejos está la temperatura en la superficie de Eta Carinae de la mayor temperatura posible. La respuesta es mucho, muchísimo. La mayor temperatura teórica que los modelos actuales soportan es la denominada como Temperatura de Planck. Ésta temperatura representa un límite fundamental ya que en éste punto la fuerza gravitacional se vuelve tan fuerte como las otras fuerzas fundamentales. En otras palabras, es la temperatura del universo durante los primeros picosengundos del Big Bang. Su valor: 1,417×1032 K (un poco menos si se tiene en cuenta la teoría de cuerdas).

Pero las estrellas quizás no sean la mejor opción de comparación, ya que hay objetos muchísimo más calientes que una estrella como la formación del núcleo de neutrones de una súpernova tipo II, que puede alcanzar 10×104 K. Sin embargo, la temperatura más alta alguna vez generada ocurrió en la tierra, en el LHC, Gran colisionador de hadrones, más precisamente en el detector ALICE diseñado para estudiar colisiones que producen plasma de quarks-gluones. El experimento en cuestión tuvo lugar en el 2010 cuando los científicos del acelerador de partículas colisionaron los núcleos de átomos de oro. La temperatura alcanzada fue de unos 5,5×1012 K

Cómo se recolectó la roca lunar más grande traída a la tierra

Sample 61016Era la misión Apolo 16, en ella viajaba a la luna uno de los mejores astronautas en la historia, Charles Duke. Su pasión por la ciencia era (y es) gigantesca. Ingeniero aeronáutico, capitán de la fuerza aérea (retirándose como brigadier general), piloto de pruebas de prototipos secretos y astronauta, básicamente uno de esos hombres con lo correcto, para ir a la luna.

Una vez en la superficie lunar Duke realizaría algunas de las pruebas más icónicas del programa, entre ellas, recolectar la muestra lunar más grande traída a la tierra: Sample 61016, o “Big Mulley” como fue apodada en honor a Duke.

South RayLa roca fue recolectada en el lado este del cráter Plum, en las Tierras Altas de Descartes. De unos 1.8 millones de años de antigüedad su origen ha sido determinado como el producto de la expulsión de material tras que un asteroide impacte con la luna. Más precisamente se ha rastreado su punto de origen al cráter South Ray, a unos 3,9 kilómetros del sitio de alunizaje del módulo lunar del Apolo 16.

La llegada a la luna
La llegada a la Luna fue quizás la mayor hazaña en la historia de la humanidad, y negar el que se llegó, como está tan de moda últimamente, es ser tan necio y ciego como negar la selección natural, básicamente cegarse a todas las pruebas y confirmaciones optando por creer las charlatanerías de gente ignorante a la ciencia y la ingeniería detrás del Programa Apolo.

En el pasado he escrito un artículo estableciendo el por qué negar la llegada a la Luna es un acto de ignorancia sobre las pruebas tanto científicas como ingenieriles y hasta las confirmaciones por parte de los soviéticos de la llegada.

Cruithne y la segunda “luna terrestre”

3753 CruithneNo queriendo causar falsas ilusiones en algunos de mis lectores romperé la ‘noticia’ rápidamente. No. 3753 Cruithne, un asteroide de aproximadamente cinco kilómetros de diámetro, no es la segunda luna terrestre ya que el mismo órbita al Sol y no a la Tierra -aunque en ciertos períodos de cercanía la gravedad terrestre perturba la órbita de Cruithne.- No obstante, desde su descubrimiento en 1983 su particular órbita de 364 días y su relativa cercanía con la Tierra durante, especialmente todos los meses de noviembre, hizo que se apodase informalmente a este asteroide como la “segunda luna terrestre.” Esto más que nada por la confusión que causó durante los primeros años de conocida su existencia hasta que se pudo saber correctamente su órbita y a manera broma.

Por desgracia deberemos de conformarnos con nuestros satélites artificiales y la siempre creciente chatarra espacial. Que a este ritmo, seguro en algunos cuantos siglos seremos exitosos en crear una luna de basura -Futurama ha sido visionaria-

La segunda luna terrestre
Proyectil lunarHallarle una segunda luna a la Tierra fue prácticamente una obsesión para varios astrónomos de siglos pasados, sobretodo en los del siglo XIX. Esto llevó a que varios prestigiosos observadores del cosmos se apresuraran a sacar conclusiones sin antes verificarlas del todo. Como por ejemplo Frédéric Petit, director del observador de Tolouse, quien con bombos y platillos anunciara haber descubierto la segunda luna terrestre en 1846. Prontamente el descubrimiento de Petit fue declarado como erróneo y la reputación de este prestigioso hombre se vio afectada considerablemente. No obstante, de esto se enteraría el legendario escritor Julio Verne, quien cautivado por la idea, escribió sobre una pequeña y diminuta segunda luna terrestre. Casi sesenta años más tarde el astrónomo Georg Waltemath, tras estudiar perturbaciones gravitatorias en la órbita lunar, creyó estar seguro de haber encontrado una segunda luna de unos 700 kilómetros de diámetro a poco más de un millón de kilómetros de la Tierra, llegando a anunciar muy orgullosamente que durante algunas noches podía vérsela brillar durante una hora o poco más.

Curiosamente el descubrimiento de Waltemath, que era errado, sería “confirmado” no por un astrónomo sino por un astrólogo, Walter Gornold, quien incluso fue tan lejos como ponerle un nombre: Lilith.

El canto de Saturno

Los sonidos audibles (a partir de señales de radio procesadas) en el video fueron capturados utilizando el instrumento RPWS -Radio and Plasma Wave Science- de la sonda espacial Cassini, destinada a estudiar al gigante de los anillos .

Una vez enviadas a Tierra, dichas señales, fueron luego procesadas por el profesor Don Gurnett del Departamento de Física de la Universidad de Iowa y su equipo de trabajo para convertirlas en frecuencias audibles. Los anillos de Saturno están compuestos principalmente por partículas de hielo de diverso tamaño -desde milésimas de milímetro hasta 15 metros- y, en una proporción mucho menor, del 0,1% minerales rocosos, silicatos y algunos metales. Lo que se escucha en el video son radio señales producidas por los campos eléctricos generados entre la interacción del planeta y los vientos solares. Para más información seguir éste enlace (en inglés); así como también por las emisiones producidas desde las auroras de Saturno.

Y Saturno no está solo
Curiosamente durante el 2005 la sonda Huygens ha detectado que además Titán, una de las lunas del planeta, es capaz de producir ondas de radio a causa de la inusual actividad eléctrica a nivel atmosférico.

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La increíble fotografía, compuesta a partir de varias decenas de fotografías, fue tomada también por la Cassini el 15 de Septiembre del 2006, cuando Saturno se puso entre esta y el Sol, eclipsando a nuestra ardiente estrella y resaltando así su más que singular paisaje. Versión en alta resolución por aquí.
 

Enlaces relacionados
Por cierto, Don Gurnett tiene en su página personal una más que interesante colección de “Sonidos del espacio”. Todos producto de procesar señales radio obtenidas por varias de las sondas de la NASA y la ESA.

NEEMO, la “nave” de las profundidades

1121-3.jpgNEEMO -NASA Extreme Enviroment Mission Operations-, un acrónimo que es en realidad un juego de palabras con el nombre del inolvidable capitán del Nautilos, no es quizás el lugar apropiado para una persona con claustrofobia. Ya que el mismo se trata de un complejo subacuático ubicado en las profundidades del Cayo Flores, diseñado específicamente para simular las condiciones de vida de una misión espacial.

Construido durante el 2001, ya ha albergado más de 13 misiones, y es parte de un largo legado de entrenamiento acuático para astronautas. De hecho, desde hace décadas la NASA entrena a sus astronautas en gigantescas piscinas con el fin de aclimatarlos a sus trajes espaciales. Siendo ya histórica la misión al Sealab II de Scott Carpenter, astronauta del Proyecto Mercury, quien en 1965 simularía exitosamente un viaje al espacio desde las profundidades oceánicas.

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No obstante, uno de los detalles más pintorescos, es el que los futuros astronautas son denominados aquanautas, en honor a otra famosa obra de ficción. La instalación es controlada para la NASA por el NURC -National Undersea Research Center-, y en los últimos 6 años ha servido de hogar a infinidad de vida marina. Seres que lograron otorgarle un aspecto realmente asombroso.

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El accidente aeroespacial más espectacular de todos los tiempos

Uno de los accidentes más increíbles de la historia aeroespacial tuvo lugar en el cabo Cañaveral durante la misión para poner en órbita el satélite de posicionamiento global GPS2R. Para dicha misión se utilizaría un cohete no tripulado Boeing Delta II, el cual, a pocos segundos del lanzamiento, una serie de desperfectos técnicos causaría una explosión muy superior a la calculada como posible maximo en el diseño de la nave. Causando literalmente una lluvia de fuego sobre el cabo. Casi al instante 250 toneladas de combustible de cohete y chatarra ardiendo se desparramarían creando, literalmente, una lluvia de fuego sobre los edificios del complejo.

Si bien los cohetes Delta II tienen una extraña tendencia a volar por los aires, razón por la cual la zona de despegue elegida siempre es la más remota posible, en este incidente en particular distintos factores se conjugaron entre si, haciendo de la explosión algo mucho peor a lo esperado. Primero fue la causa de la misma, una fisura en una de las salidas de los propulsores, llevando a que el material entre los tanques se funda y la explosión del combustible sea casi total, y no parcial como comúnmente ocurre. Esto, combinado con los fuertes vientos, y la poca altura a la que ocurrió el siniestro, lograrían que varios fragmentos ardiendo llegasen a áreas ocupadas por personal técnico del complejo.

Los fragmentos no solo destruirían varios coches y equipo, sino que además llegarían a causar una serie de incendios de poca magnitud en la vegetación circundante al cabo.

La bomba soviética

No obstante, el peor accidente aeroespacial en escala y magnitud ocurrió durante los 60s en la Unión Soviética. De hecho fue tan grande y costoso que hundió de una vez por todas las ambiciones Soviéticas sobre la Luna. La serie de cohetes N1 era la respuesta soviética a los Saturn V utilizados por Estados Unidos para llegar a la Luna. Con 105 metros de alto y 5 etapas, solo su primer serie de motores era capaz de alcanzar unos 5.130.000 kilogramos fuerza. La nave, a su vez, era alimentada con kerosén de cohete ultra refinado. Si bien era ineficiente e inestable comparada con su contraparte americana, la cual utilizaba una combinación de RP-1 -kerosén ultra refinado- e hidrógeno líquido para las etapas posteriores, la misma poseía mayor fuerza de despegue.

La explosión del 3 de Julio de 1969 sería, de hecho, la mayor explosión en la historia de la cohetería, y su origen tuvo lugar a partir de una pieza floja que terminó en una de las bocas de combustible, llevando a que el control automático de la nave apague 29 de los 30 motores. A solo 23 segundos del despegue la nave ya había perdido su aceleración y se encontraba en caída libre con una inclinación de 45º. Al impactar contra la plataforma de lanzamiento 110, se produciría una masiva explosión que no solo destruiría la nave, sino que además prácticamente desintegró la torre de control y destruyó gran parte del centro de despegue así como los hangares de reserva. A causa de la Cortina de Hierro nunca se supo exactamente le número de muertes. La reparación de las instalaciones llevaría más de 18 meses de trabajo por parte de dos equipos completos de ingenieros del ejército.

Este cohete, hecho a las apuradas con el fin de limitar la superioridad americana en el área, llevó a que el diseño presente infinidad de accidentes y contratiempos prácticamente de magnitud epica. En el siguiente sitio puedes encontrar un resumen de la historia y problemas de la nave. De hecho era tan inestable que desde la NASA lo apodaron como “la bomba soviética”.

Los colosales espías electrónicos de la Guerra Fría

La Operación Discoverer

La Misión Discoverer es uno de los episodios más interesantes de la Guerra Fría. Presentada al mundo como un enorme experimento científico en ciencia planetaria, en realidad, fue la primera misión de espionaje satelital de la historia. Empleando satélites Corona, famosos por haber sido los primeros satélites-espía funcionales del mundo, La misión le daría a Estados Unidos un invaluable reconocimiento aéreo de instalaciones y territorios Soviéticos. Sin embargo, lo más interesante, radicó en que para justificar y mantener oculto el verdadero motivo de las investigaciones, cientos de documentos, estudios y análisis científicos debieron ser falsificados y presentados como los resultados obtenidos de la misión.

La primitiva tecnología de la época no permitía la transmisión inalámbrica de imágenes como los satélites modernos, al contrario, los satélites debían eyectar una cápsula con los films fotográficos a. Esto conllevaba un gran problema ya que muchas veces si no fallaba la eyección de la cápsula, la misma era extraviada al averiarse su antena en el descenso. Varias de las misiones, como la CZ, lanzada el 28 de Febrero de 1959, terminarían en fracaso. De hecho, las cápsulas con los films de las misiones 5,6,8 y 11, críticas por su contenido de territorios clave de la URSS, fueron extraviadas en Tierra. De hecho resultados favorables recién fueron logrados con el Discoverer 13.

Una vez solucionados los problemas y gracias a la experiencia de los primeros lanzamientos, 32 misiones fueron llevadas a cabo con éxito, y decenas de miles de fotografías de la URSS fueron tomadas y archivadas. No obstante, los soviéticos comenzaron a sospechar, y un plan para verificar que tan científicas eran las misiones se puso en marcha. Es así que el 25 de mayo de 1972 un submarino soviético fue ubicado estratégicamente debajo de la zona de aterrizaje de la cápsula de la mision Discoverer 38. Si bien el intento de los soviéticos falló, la CIA asumió que el riesgo era muy alto, por lo que la misión fue cancelada. No sin antes haberle dado a los Estados Unidos un primitivo “Google Earth” de las bases soviéticas.

El monstruo del bosque

En el mundo de los radio aficionados durante la Guerra Fría el “pájaro carpintero soviético” era el nombre que se le daba a una misteriosa señal que provenía desde Rusia. Apodada por el parecido que su ruido poseía con el picar de los pájaros carpinteros, era odiada por todo el mundo ya que interfería con decenas de comunicaciones al día. La señal era en realidad un sub producto de una de las antenas más monstruosas y colosales alguna vez construidas, cuya función, era la de servir como un sistema de emergencia previa que detectara el acercamiento de misiles occidentales a la unión Soviética.

Duga-3, como se conocía técnicamente, se ubicaba en las afueras de Chernobyl y era un secreto de estado. Con unos 900 metros de extensión y una altura que la hace visible a más de 100 kilómetros de distancia, este radar era capaz de detectar miles de misiles balísticos en simultaneo. Así mismo, su poder de transmisión, unos 10 MW, eran tan asombrosos como su tamaño.

La señal, que supo ser la pesadilla de todo radio aficionado en el hemisferio norte, fue desapareciendo a medida que la economía de la Unión Soviética colapsaba en sus errores y los mega proyectos no podían seguir siendo mantenidos.

La única persona enterrada fuera de la Tierra

En Anfrix ya habíamos hablado del único monumento en la Luna, ahora es el turno de hablar de la única tumba que existe en otro cuerpo celeste. Eugene Merle Shoemaker es considerado hoy en día como uno de los padres de la ciencia planetaria. Experto en asteroides y fundador del Programa de Astrogeología de la USGS, sus aportes variaron desde el entrenamiento de astronautas hasta el descubrimiento de algunos de los asteroides más singulares e interesantes del sistema solar -entre ellos el famoso Shoemaker-Levy 9 el cual impactó en 1994 contra Júpiter causando una liberación de energía de unos 6 millones de megatones (unas 750 veces el arsenal nuclear completo de la Tierra) y que dio la oportunidad única a la ciencia de estudiar por vez primera un impacto planetario de semejante magnitud-

Desafortunadamente tras sufrir un accidente automovilístico en julio de 1997 Shoemaker perdió su vida. Atónitos y dolidos por la noticia la NASA decidió honrarlo de una manera única, dándole el privilegio de ser el único ser humano enterrado fuera de la Tierra. Es así que medio año más tarde, en Enero de 1998, sus cenizas serían cargadas en la sonda Lunar Prospector la cual tras 19 meses de investigación tendría como objetivo final estrellarse en un cráter cercano al polo sur lunar enterrando los restos de Shoemaker en el proceso. No casualmente el nombre del cráter era Shoemaker, crater que durante su juventud Eugene habia estudiado y catalogado intensivamente.

El astronauta caído, el único monumento en la Luna

No solo es la única pieza de arte en la superficie de otro cuerpo celeste, sino que además su significado y motivo poseen un gran valor sentimental que conmemora a los 14 astronautas y cosmonautas que perdieron sus vidas al momento de la colocación de la estatuilla.

Esta famosa y controversial pieza conmemorativa de 8.5 ctms fue creada por Paul Van Hoeydonck a pedido del astronauta David Scott quien tras un encuentro casual en una cena le sugiriera tallar en aluminio la figura de un astronauta con el fin de honrar a las personas que perdieron sus vidas durante la carrera espacial.

Al volver el Apolo 15 en la conferencia de prensa los astronautas comentarían la colocación de la estatuilla en la Luna, por lo que el NASM -National Air and Space Museum- pediría una réplica para exhibir. Van Hoeydonck quien en un primer momento iba permanecer anónimo, realizó la réplica para el museo y, rompiendo el trato de palabra que había hecho con Scott de no comercializar la figurilla, realizó 950 réplicas autografiadas para vender en la galería holandesa Waddell. Esto fue, según afirmó el dueño de la galería, una confusión ya que ellos pensaban que la estatuilla no era una tumba sino una representación de la humanidad. Afortunadamente la cantidad de atención e indignación que trajo el asunto llevó a que no se comercializaran las réplicas y solo se llegaran a vender 20 de estas. Al día de hoy la réplica de museo permanece en una exhibición privada a pedido de los astronautas.

En la imagen puede observarse la estatuilla acomodada encima de las huellas de los astronautas de la misión y una placa con los nombres de los astronautas por orden cronológico:

Theodore Freeman – 31 de Octubre de 1964
Charles Bassett – 28 de Febrero de 1966
Elliott See – 28 de Febrero de 1966
Gus Grissom – 27 de Enero de 1967
Roger Chaffee – 27 de Enero de 1967
Edward White – 27 de Enero de 1967
Vladimir Komarov – 24 de Abril de 1967
Edward Givens – 6 Junio de 1967
Clifton Williams – 5 de Octubre de 1967
Yuri Gagarin – 27 de Marzo de 1968
Pavel Belyayev – 10 de Enero de 1970
Georgi Dobrovolski – 30 de Junio de 1971
Viktor Patsayev – 30 de Junio de 1971
Vladislav Volkov – 30 de Junio de 1971

Nota: Otra “tumba conmemorativa” en otro planeta es encontrada en los rovers Spirit y Opportunity en los cuales, para ciertas partes, se utilizaron metales extraídos de los restos de las Torres Gemelas.

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Arte espacial del astronauta Alan Bean.

Lincos la lengua cósmica

De todos los lenguajes artificiales diseñados en los últimos años Lincos es probablemente el más interesante. Diseñado por el Doctor en Matemáticas Hans Freudenthal con la intención de crear un lenguaje universal capaz de hacer posible la comunicación con especies extraterrestres totalmente diferentes, Lincos utiliza la matemática y la lógica serial como patrón universal de partida.

Characteristica universalis
Esta estructura progresiva y gradual de Lincos logra sobreponerse a uno de los mayores problemas de la comunicación entre especies extremadamente distintas. Por ejemplo una de las mayores críticas realizadas a las placas informativas sobre la humanidad contenidas en la sonda Pioneer radicó en que para descifrarlas era necesario comprender de ante mano el significado de una flecha, objeto familiar en la humanidad a causa de su pasado como cazadores-recolectores y la utilización de las extremidades para señalar objetos y personas. Sin embargo, una especie muy distinta fisiológica y psicológicamente, podría llegar a ser totalmente ajena al concepto de flecha, evitando de esta manera la correcta decodificación.

La parte más llamativa del lenguaje radica en que su estructura se forma “al vuelo”, es decir, no hay una estructura preestablecida sino que es la misma “charla” la que forma la estructura semántica del lenguaje. Con el fin de crear una comunicación gradual Lincos está dividido en “diccionarios”. El primero establece, mediante pulsos, estructuras matemáticas básicas basadas en números naturales y operaciones aritméticas en base 2. La segunda parte del diccionario establece el concepto de tiempo y la manera de medirlo, con el fin de poder establecer pasado, presente y futuro en la estructura de los mensajes. Progresivamente con cada nuevo nivel de diccionarios se van creando estructuras comunicacionales mucho más complejas hasta llegar al nivel de personajes, objetos e intermediarios.

La idea principal es que al partir de conceptos matemáticos básicos basados en pulsos, algo simple de entender por cualquier especie que haya dominado la radio-comunicación, se puede progresivamente crear un sistema de comunicación cada vez más complejo no basado en las intenciones de una de las partes sino adaptado y re-interpretado por cada parte con el fin de hacerlo comprensible a su naturaleza.

Click aquí para ver un ensayo bastante explicativo del lenguaje (en inglés)

La Luna, vista por las películas

El archivo George Eastman House es una colección fotográfica denominada “The Moon – for real & in fiction” -La Luna – Real y en ficción-. Es un interesante y pictórico paseo por 90 fotografías de la Luna representada en distintos trabajos de ficción, desde la película de Wells donde no era más que una pelota arrugada hasta las exactas recreaciones de hoy en día.

No se a ustedes pero a mi me resulta de mucha curiosidad que algo que prácticamente ha sido visto por todos y cada uno de los seres humanos que han habitado este planeta a lo largo de la historia pueda ser a veces tan mal interpretado y recreado.