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Recorriendo la ciudad fantasma japonesa de Namie

El servicio Street View de Google maps ha ido actualizando en los últimos años las decaídas y abandonadas calles de la ciudad de Namie incluídas dentro de la zona de exclusión, un lugar surrealista cercano a la central nuclear de Fukushima, ciudad que un día 11 de marzo de 2011 fue abandonada por miles de personas tras el terremoto y tsunami que dañaron la planta nuclear.


Si bien gran parte de la ciudad ha sido abandonada, los distritos de la ciudad fuera de la zona de exclusión son habitados por más de 18 mil personas. Curiosamente, cuando navegamos a través Street View dentro de la zona de exclusión en sí misma podemos llegar a toparnos con varias personas, casi siempre empleados del gobierno japonés trabajando en la recuperación del aérea. El mayor trabajo de dicha operación consta en limpiar los techos de las casas y en remover las capas superiores del suelo, las cuales poseen peligrosos niveles de partículas radiactivas, y meterlas en montañas de gruesas bolsas de PVC para su posterior remoción. El área es también habitada por más de 300 personas que se negaron a abandonar la ciudad cuando ocurrió la tragedia.

Una ciudad siendo devorada por la naturaleza
Quizás algunas de las imágenes más espectaculares de Namie y las cercanías de la planta es el ver como la naturaleza está devorando absolutamente todo.

Cercanías de Fukushima

Cercanías de Fukushima Cercanías de Fukushima

Escalando la rueda de la fortuna de Chernobyl

La rueda de la fortuna de Pripyat, Chernobyl es la postal más reconocible de la tragedia nuclear más espeluznante del siglo XX, un remanente oxidado, y en constante deterioro que ha sido testigo mudo e imagen emblemática de uno de los mayores desastres ecológicos en la historia de la humanidad, por supuesto, esto hace para mucho aventuraros que la misma sea una meta difícil de rechazar.

Cabe aclarar que Pripyat, donde se encuentra la rueda, es una pequeña ciudad del raión de Chernobyl (un raión es una subdivisón administrativa ucraniana, y en el raión de Chernobyl se encuentran tanto la planta, la ciudad del mismo nombre y Pripyat)

La expedición científica que ingresó a Chernobyl tras el desastre

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Von Braun y su atrevido plan para llegar a Marte en 1982

Wernher von BraunWernher von Braun fue ciertamente una de las pocas personas en la historia de la humanidad a las cuales el calificativo de genio le queda corto. Padre de la cohetería moderna y cuyo trabajo no sólo permitió poner a más de una decena de hombres en la Luna, sino además a partir de quien continúan basándose prácticamente todos los diseños de sistemas modernos capaces de poner personas en órbita -recordarán como Sergey Korolyov, otro genio absoluto de la ingeniería, debió de estudiar los planos alemanes capturados por los soviéticos durante la Segunda Guerra mientras se encontraba cautivo viviendo en condiciones infrahumanas en Sharashka, la prisión para genios de la Unión Soviética, y desde la cual comenzó a imaginar su histórica Soyuz. Nave de la cual, tras el inminente retiro del transbordador, dependerá por completo la Estación Espacial Internacional-

Plan de cuatro etapas
(Aquí vemos detalladas las etapas de lanzamiento y ensamble de las fases)

Si bien von Braun entendía perfectamente que tras la llegada a la Luna la carrera espacial se enfriaría y aletargaría considerablemente como mencionó en varias oportunidades, nunca imaginó que la misma, que supo inspirar a decenas de millones de personas en el mundo a interesarse por la ciencia y la ingeniería y de la cual se desprenden gran parte de los avances tecnológicos modernos, sería reducida por el gobierno estadounidense al nivel de un mero gasto público más cuyo presupuesto se aprueba año a año cada vez con mayor renuencia. Razón por la cual incluso antes de finalizar con el Programa Apolo el ingeniero pródigo ya se encontraba trabajando en un plan para llegar a Marte. Plan que resumiría en un libro: Project MARS: A Technical Tale -el cual pueden conseguir en cualquier tienda en-línea de venta de libros.

El módulo de exploraciónSu ilusión sobre la posibilidad de tal proyecto pareció convertirse en realidad cuando Spiro Agnew, entonces vice-presidente de los Estados Unidos, le encomendara realizar en treinta días una presentación sobre una posible misión a Marte para 1982/86 a ser presentada durante la reunión de la Space Task Group el 4 de agosto de 1969. Reunión en la que se reunirían científicos e ingenieros con senadores, congresistas y el mismo presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, para discutir sobre la viabilidad del proyecto. Emocionado con esto, von Braun rápidamente volcaría sus ideas, ya mucho más avanzadas que las sugeridas en Poject MARS, asistido a su vez por William Lucas, Ron Harris y Gene Austin -todos legendarios miembros de la NASA- en una serie de diapositivas describiendo el proyecto de la manera más simple posible.

Sus nuevos diseños eran mucho más avanzados no sólo estructuralmente, sino que ahora los cohetes estarían compuestos por cuatro etapas alimentadas por energía nuclear que, debido a su colosal tamaño, debían ser lanzadas por separado y luego unidas en órbita antes de comenzar el viaje. Esto, obviamente, un requerimiento de la misión ya que debido a la distancia del Planeta rojo y el tiempo de viaje requerido los astronautas no pasarían sólo unas horas en la superficie marciana como durante los viajes a la Luna, sino que deberían permanecer durante meses hasta que las posiciones orbitales de Marte y la Tierra sean las adecuadas para emprender el viaje de regreso.

Interior de la nave

El Programa Integrado
El Plan Integrado a largo plazoLa genialidad de este programa no era la nave ni los módulos en si mismos, sino su exhaustiva visión y extensión. Von Braun y sus colaboradores vieron el talón de Aquiles del Programa Apolo: si bien una maravilla de la ingeniería, era un proyecto condenado por su aislamiento. Una vez cumplida la misión, y como es que efectivamente ocurrió, todo terminaba. Para solucionar esto, y así comenzar no sólo una misión para llegar a Marte sino formalizar un programa espacial verdadero, exhaustivo y a largo plazo, crean el Programa Integrado. Éste programa además de intentar poner seres naves del Programa Integrado de von Braunhumanos en Marte integraba tanto la creación de toda una infraestructura, tanto terrestre como espacial, junto a la creación de subprogramas científico-tecnológicos para lanzar así a la humanidad a una nueva era de exploración y avance científico continuo. Desde misiones robóticas hasta bases y centros de investigación inter-relacionados iban a permitir, de haberse escuchado a éstos científicos, una tasa de cién misiones anuales para 1980 y una población permanente de más de 250 personas trabajando en alguna de las bases y naves entre la Tierra, la Luna y Marte para 1990. Si bien en el devaluado 2010 esto parece un número astronómico, el programa también comprendía el subsecuente abaratamiento de costos y la mayor disponibilidad de partes y nuevas tecnologías producto no sólo de los grandes números de misiones sino además del provecho económico y científico traído por las mismas.

Desafortunadamente, y si bien durante esa reunión hubo grandes discursos y varias promesas, la patética falta de visión y el poco interés por el progreso científico por parte de los políticos pudo más, y hoy, más de cuarenta años después, debemos agradecer que al menos se puede tener una estación espacial con una tripulación de menos de diez personas y un futuro muy incierto orbitando nuestro frágil planeta azul.

La expedición cientifíca que ingresó a Chernobyl tras el desastre

Entre 1987 y mediados de 1991 un grupo de científicos ucranianos y rusos, a sabiendas de las consecuencias para su salud que esto traería, ingresarían al interior de Chernobyl con el fin de explorar el sarcófago y el estado del reactor accidentado y su combustible. Protegidos solo por trajes de cuerpo entero compuestos por varias capas de algodón y plástico.

Tras varios intentos fallidos por obtener imágenes del reactor número 4, una de sus perforaciones de las gruesas paredes de concreto reforzado de la cámara del reactor sería exitosa. El descubrimiento, como podemos ver en el video, realmente asombroso. El combustible se había transformado en un mineral al que denominarían en un primer momento como “chernobylite” que, distribuido en una manera muy similar a la lava volcánica por toda la sala del reactor, estaba compuesto a partir de combustible nuclear vitrificado, metal fundido, arena y concreto. En algunas áreas el nivel de contaminación era tal que la contaminación llegaba a unos 3400 roentgen por hora.

Un detalle muy interesante del video es el reloj de la sala de control, el cual se se detuvo exactamente a la 1:23 am, el tiempo exacto del accidente. Otro de los puntos de interés del video ocurre a partir del tercer minuto. Cuando el camarógrafo comenta la similitud de la sala del reactor con un campo minado, ya que cada paso presentaba una exposición de radiación distinta al estar el mismo inundado y plagado de restos de combustible nuclear. Para más información puede ver las siguientes fotografías del interior del reactor.

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Ford Nucleon, el auto nuclear

A finales de los 50 y durante la mayoría de los años 60 la tecnología nuclear era vista con temor, pero curiosamente, a la vez, era considerada como el futuro y prosperidad de la humanidad. Cualquiera que haya visto una película de la época, habrá notado como se presentaban distintos aparatos de índole “cuasi-mágica” que permitían realizar todo tipo de tareas tediosas en cuestión de segundos gracias al poder del átomo. No obstante, estos aparatos no eran territorio exclusivo de la ciencia ficción. Sino que varias empresas intentaron diseñarlos. Una de ellas fue Ford, y su prototipo de auto atómico: el Ford Nucleon.

Varias horas de trabajo y diseño se pusieron a cuestas de este prototipo presentado en 1958. Prototipo cuya mayor curiosidad era que reemplazaba el motor de combustión por uno nuclear. La celda con los materiales radiactivos se ubicaba en la extensa parte trasera del auto, aislada y fuertemente reforzada para evitar cualquier tipo de escape o fuga. Si bien la celda de poder estaba pensada para venir en distintos tipos de tamaño, el rendimiento promedio se calculaba en 8 mil kilómetros por recarga.

Si bien el proyecto nunca pasó de prototipo conceptual, quedó en la historia como el primer y único intento serio de diseñar un automóvil nuclear por parte de una de las principales automotrices del mundo.

El Ford Volante
No se ustedes, pero si a mi me dieran a elegir uno de los “protipos alocados” de la Ford elegiría el Ford Volante X-2000, uno de los “auto cohetes” más extravagantes de la historia. Incluso se rumorea que Henry Ford intentó sobornar a varios congresistas para que se le permitiera utilizar tecnología clasificada en la construcción de un prototipo -que desgraciadamente nunca llegó a ser-.

Cactus dome, el basurero nuclear peor contaminado

Ubicado en la isla de Runit, la cual forma parte del atolón de Enewetak en las Islas Marshall, se encuentra una asombrosa estructura de concreto, plomo y acero que es el legado vivo de la peligrosidad de las pruebas atómicas a gran escala: El Cactus dome, como su nombre en inglés lo indica, es un domo que hoy día sirve de contenedor a la enorme cantidad de desechos radiactivos generados a causa de la serie de pruebas atómicas llevadas a cabo en las islas de la zona -principalmente en los atolones de Bikini y Rongelap-. La gran ironía es que el enorme pozo que cubre el domo, de unos nueve metros de profundidad por 107 de ancho, es el cráter producido por la masiva explosión atómica que tuvo lugar el 5 de Mayo de 1958 conocida como el “Cactus test”.

El domo, construido conjuntamente por la Comisión de Energía Atómica, la Agencia de Defensa Nuclear y la Guardia Costera de los Estados Unidos, entre 1977 y 1980 a un costo de 239 millones de dólares. Guarda aproximadamente 85 mil metros cúbicos de desperdicios radiactivos, entre los que podemos encontrar restos de barcos y estructuras hasta el suelo mismo del hipocentro de las explosiones. -de hecho una idea visual de su gran tamaño la obtenemos al darnos cuentas que esos “puntitos” que aparecen en la imagen sobre su superficie son seres humanos-

El siguiente video fue producido por la Agencia de Defensa Nuclear de los Estados Unidos. En el se muestran las operaciones de limpieza en Enewetak. En el video puede escucharse un comentario sobre los estudios de radiactividad realizados en la zona, mediante los cuales se llegó a la conclusión de que la contaminación resultó ser tan extensa que la posibilidad de vida animal o vegetal en las islas se había vuelto imposible. Por esta razón se decidió remover el suelo de las zonas más contaminadas y enterrarlo junto a otros desperdicios en uno de los cráteres.

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Pasatiempo: Construir un reactor nuclear casero

Esta es la historia de un tipo, como cualquier otro, pero que en su tiempo libre se puso como meta construir su propio reactor nuclear en el sótano de su casa.

A grosso modo un reactor de cría es un reactor nuclear donde los neutrones, más allá de utilizarse en la producción de reacciones nucleares y consecuentemente el desprendimiento de energía, también son utilizados para transformar isótopos no combustibles en isótopos de alto rendimiento. Hahn quería utilizarlo para esto último.

David HahnDavid Hahn es uno de ésos pseudocientíficos que a pesar de no tener ningún grado académico pasan bastante tiempo estudiando y leyendo por su cuenta, razón por la cual terminan coleccionando una gran cantidad de conocimientos. De hecho, el haber ganado una medalla al mérito cuando era Boy Scout, a causa de su investigación en energía atómica, le ganó el apodo de “Radioactive Boy Scout”. Por lo que tras años y años de estudiar química y física en el sótano de su casa fue amasando una cantidad de conocimientos considerable. Conocimientos que utilizaba para realizar simples experimentos, de los cuales la gran mayoría se relacionaban con explosivos. Pero David fue aburriéndose de sus experimentos menores y comenzó a considerar la posibilidad de ganar dinero vendiendo combustible, para esto visualizó la construcción de un reactor de cría. Meta difícil, ya que para Reactor de críaconseguirlo primero necesitaba gran cantidad de materiales radiactivos. Por lo que sigilosamente empezó a robar todo tipo de electrodomésticos y extraer, por ejemplo, el Tritio de las miras telescópicas; el Radio de los relojes e incluso el Torio de varias linternas. Sin embargo, la mayor parte de su material provino de un cargamento robado de pilas de Litio, las cuales utilizó para obtener cenizas de Torio utilizando un mechero a llama. Gradualmente Hahn se dio cuenta de que necesitaba ayuda, pero cómo la conseguiría sin delatarse a sí mismo resultó ser un problema. Esto lo superó personificando a un científico Británico en varias cartas enviadas a profesores de universidades Estadounidenses, los cuales le creyeron su mentira plenamente.

511-1

Desgraciadamente, el día que intentó poner su reactor en marcha, todo salió mal y su fallido reactor comenzó a inundar su ciudad con niveles tóxicos de radiactividad, por lo que el FBI la NRC y la Agencia de Protección del Medioambiente se hicieron presentes inmediatamente y al ver el “mini reactor” de Hahn, como menciono uno de los oficiales de la NRC, “casi colapsamos de los nervios al verlo”.

La interesante historia del Símbolo de Radioactividad

El Símbolo Internacional de Radioactividad fue variando y “mutando” con el pasar de los años. Esto, curiosamente, fue producto de la gran cantidad de “peleas” entre los científicos de varios laboratorios por dilucidar cuál era la “configuración más comunicativa del peligro”.

Símbolo de radiaciónUna de las más antiguas representaciones, podemos observar los rayos en forma de “relámpagos” saliendo del átomo.

Gracias a una carta fechada en el año 1952 de Nels Garden, jefe del “Health Chemistry Group” en el “University of California Radiation Laboratory”, sabemos que el símbolo nació una noche de 1946 cuando un pequeño grupo de ingenieros de dicho laboratorio debatía sobre cuál podría ser una correcta señalización del peligro que representaban los materiales radioactivos. De los varios bosquejos dibujados sería un círculo, representando un átomo, y tres líneas, representando rayos, el elegido como “comunicador del peligro” -según las palabras de Nels-.

Sin embargo, este primer símbolo era muy diferente del que conocemos hoy en día. Primeramente los colores eran magenta, para el logo, y azul para el fondo. Estos colores no fueron seleccionados en base a gustos estéticos sino que, interesantemente, a su costo. El color magenta era, por aquella época, un pigmento extremadamente costoso, por lo que muy pocos, o mejor dicho ningún, símbolo lo utilizaba. Así mismo, el color azul del fondo, estadísticamente era uno de los colores menos presentes en los lugares que se trabajaba con materiales radioactivos. Gracias a esta configuración de colores se lograba darle una exclusividad visual por sobre los demás símbolos.

Símbolo de peligro radiactivoNo obstante, los técnicos del Oak Ridge National Lab (1948) comenzaron a quejarse fuertemente de que el fondo azul no hacía muy notable al símbolo en los carteles ubicados al aíre libre, por lo que unilateralmente decidieron cambiar el color de fondo al amarillo. Ante esto, Garden, puso el grito en el cielo comentando que “el amarillo es un color tan presente en los laboratorios que hará que el símbolo pase desapercibido”, por lo que propuso insertarle líneas diagonales de color blanco que salieran desde el centro. Una gran puja comenzó entre los científicos al punto que la Agencia Reguladora en asuntos nucleares debió intervenir encargándole a Bill Ray y George Warlick, diseñadores de la K.Z. Morgan, que diseñaran un símbolo “eficaz y eficiente”.

Viajando por los distintos laboratorios los diseñardores estudiaron los colores utilizados y, tras una gran cantidad de pruebas en interiores y exteriores, decidieron que el magenta sobre fondo amarillo sería la mejor combinación.
De todas maneras varios detalles en el símbolo variarían de laboratorio en laboratorio, algunos presentando los rayos curvados, otros con cuatro rayos y otros incluso mostrando solo rayos semejantes a “relámpagos”. Sería entonces la ANSI la que obligara por ley a utilizar el símbolo conocido hoy en día como estándar para todos los laboratorios.

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