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De como el poblado de Gotham se salvó de pagarle otro impuesto al Rey John

El Rey JohnDada la naturaleza socio-política de la sociedad Medieval inglesa, en la cual el Lord de la región -señor feudal,- quien debía siempre acudir a los deseos bélicos y políticos del Rey o la Reina, debiendo relegar muchas veces el manejo de sus tierras a sus propios habitantes (ya que si dejaba a uno de sus sheriffs o caballeros como reemplazante formal éste tal vez se podía llegar a “encariñar” mucho con su función) existía en las clases trabajadoras una libertad e independencia poco común en el resto del mundo. De hecho, estas formaban sus propias cortes legales, y hasta podían decidir e implementar parte de sus leyes locales. Al Lord sólo le interesaba recibir sus impuestos y cuotas anuales -que no eran tan exagerados como la leyenda de Robin Hood inmortalizó para la historia,- y luego, cómo lo hacían o lo lograban, le importaba poco mientras cumpliesen. Debido a esto, miembros ancianos de la comunidad conocían las leyes y distintos artilugios legales a la perfección.

Quizás el mejor ejemplo de esto tuvo lugar en el siglo XIII, en el pequeño pueblo de Gotham. Tras ascender al Trono de Inglaterra, el Rey John, de origen normando y poco querido por los ingleses -no sólo por venir de Normandía (actual Francia) sino además por su fama de avaro y codicioso- decidiría visitar los territorios al norte de Londres. Razón por la cual, tras visitar Leicester, recorrería los distintos pueblos hasta llegar a Nottingham. Esta decisión sería para desgracia de los pobladores de Gotham, claro, ya que su pueblo quedaba entre medio de ambas ciudades. Razón por la cual, si el Rey John pasaba por allí, deberían de pagar un abultado Impuesto Real extra para reparar los caminos locales ya que pasarían a ser parte de la Autopista Real.

No lentos, y conociendo las leyes locales, en las cuales se exceptuaban de impuestos a las poblaciones que sufrían de epidemias o sequías, los pobladores esperarían a la llegada de los inspectores reales para, en un acto bien coordinado, fingir que todo el pueblo estaba loco a causa de una rara enfermedad.

Fingiendo besar vacas, bañarse con tierra, comer pan sin hornear y varias otras locuras lograrían horrorizar a los veedores del Rey. Tras lo cual se decidiría. a pesar de aumentar el trayecto del viaje, tomar una ruta alternativa. Y los pobladores de Gotham, que en los informes reales habían sido catalogados como los “foles of Gottam” -locos de Gotham- pasarían ante la historia a conocerse como los “wise-men of Gotham” -sabios de Gotham.-


Foles of Gotham
Una de las tantas representaciones de lo acontecido inspiradas por la obra de Wakefield

Algo que quedaría inmortalizado en una de las obras del siglo XV de Wakefield titulada, en las formas ortográficas del inglés de hace 500 años: “Merrie Tales of the Mad-Men of Gottam”“Cuentos alegres de los hombres locos de Gotham”.-

Por alguna razón, quizás por la exageración que tuvo el suceso a medida que se fue contando generación tras generación, y seguramente muy influenciado por la manera en la que se describe a los gothanos en la obra de Wakefield, con el pasar de los años el término “wise-men of Gotham” pasaría, al rededor del siglo XVI, a convertirse en sinónimo de pobladores tontos y simples, objeto de crueles bromas y chistes. En éste sitio tienen una colección de chistes sobre “wise-men of Gotham” -en inglés.-

Nota: No es curioso que hasta el día de hoy se discuta si lo acontecido es o no una leyenda. No obstante, si bien la historia fue deformada y exagerada inmensamente con el pasar de los siglos, John desvió realmente su viaje a Nottingham para evitar Gotham. Algo que no tendría sentido si no fuese por lo relatado en el folklore popular.

Bartitsu, la defensa de todo caballero

1188-2.jpgEte aquí el artículo de defensa personal más caballeresca alguna vez editado. Los Diferentes Métodos de Defensa Personal con un Batón o un Paraguas al Ser Atacados en Condiciones de Desigualdad.

Un buen hombre, o una noble dama, nunca saben cuando un ruin patán les faltará el respeto, por lo tanto, siempre deben de estar preparados para responder utilizando los elementos que se encuentren al alcance de su mano. Es así que entre finales del siglo XIX y principios del XX, nace en Inglaterra el magnífico arte del Bartitsu, o defensa con bastón. Un arte marcial compleja y elaborada, que no solo convertía al bastón o el paraguas -muy al placer del señor Steed- en un formidable instrumento de esgrima, sino que además combinaba técnicas del judo, el boxeo francés (savate) y el jujutsu. Tan formidable que sería el arte marcial predilecta del mismísimo Sherlock Holmes (de hecho le salvaría la vida, tras que el archi-malvado Profesor Moriarty lo empujase por las cataratas de Reichenbach).

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Si bien el arte marcial ganaría popularidad entre la alta sociedad inglesa, sería el artículo anteriormente mencionado, escrito por Barton-Wright y publicado en la edición de Enero de 1901 de la Pearson’s Magazine -revista londinense pero muy popular en el resto del mundo,- el que popularizaría este estilo mundialmente. Desafortunadamente, el abandono de bastones y paraguas como parte del vestuario cotidiano del caballero, condenaría al bartitsu a su gradual desaparición.


Nota, el video es una reconstrucción realizada por The Grange, una academia de artes marciales europeas que intenta revivir el Bartitsu, de hecho creo que dictan clases del mismo.

El bartitsu a su vez fue un desprendimiento del estilo La canne, de Pierre Vigny. En este sitio, en inglés, podrán encontrar gran cantidad de información sobre todos los tipos de artes marciales con bastones y paraguas.

Hans Talhoffer
Pero por supuesto, si hablamos de artes marciales europeas antiguas, no podemos dejar de incluir a la madre de todos los manuales de defensa personal. El Fechtbücher de Hans Talhoffer. Un manual del siglo XV en el cual se intentaba, mediante elaborados gráficos y textos explicativos, describir todas las técnicas de combate, sea con espadas, bastones, mazos, dagas o caballos, que el dualista debería de enfrentar en la arena. Talhoffer era alumnode la escula de esgrima de Johannes Liechtenauer, que a su vez descendía de las experiencias de combate de los Teutones durante las Cruzadas.

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Castel del Monte, el asombroso castillo octogonal del monte

Construido en la regíon italiana de Puglia por Frederick II, emperador del Sacro Imperio Romano a mediados del 1200, el Castel del Monte es una joya arquitectónica y de la ingeniería bélica. Su singular diseño no es un capricho de la estética sino, como pueden leer más abajo, es una respuesta al nuevo tipo de armamento que comenzaba a surgir en el último periodo de la edad media: los cañones.

En el pasado, estaba decorado con hermosos frescos y mármoles en toda su superficie. Desafortunadamente nada de esto se conserva hoy día. Tanto lujo ha llevado a creer a algunos historiadores que esta fortaleza no tenía como fin último la guerra, sino que servía principalmente como morada de descanso para el emperador y su esposa.

La pólvora y los castillos

Con el advenimiento y utilización de los cañones a finales de la Edad Media, los castillos debieron ser modificados para adaptarse al nuevo y mortífero tipo de armamento. Es así que tras varias pruebas y errores los ingenieros de los distintos reinos comenzaron a realizar una serie de cambios fundamentales en los esquemas de las fortalezas. Entre estos cambios, el más importante y notable, consistió en la eliminación de las murallas planas y rectangulares. Esto reducía muy eficientemente la posibilidad de concentrar el fuego de los cañones en un punto específico de la muralla, dispersando así el poder de fuego del enemigo. Dicho cambio tuvo un efecto sorprendente en la estética externa de los mismos, ya que las nuevas construcciones abandonaban la típica forma rectangular o cuadrada, y comenzaban a tomar una formas más curvadas e incluso, en los diseños más avanzados, de estrella. Al mismo tiempo, se incrementó la capacidad de flanqueo por parte de los defensores al emplazar largas torres salientes en las zonas de las murallas más propensas a caer ante el fuego de artillería. Un ejemplo de lo dicho puede ser visto en los castillos de Sarzana -Italia s. XIV- y Deal -Inglaterra s. XVI- más curvos y reducidos en tamaño.

Gradualmente los castillos cambiarían tanto que dejarían de ser castillos, y pasarían a ser lo que hoy en día conocemos como fuertes. Ya para el siglo 16 los castillos no eran citadelas sino que pasaron a ser más que nada puestos de artillería en puntos estratégicos. El combate de castillos sería finalmente acabado por Napoleón, y su estrategia de movilización rápida, que volvía a las fortalezas obsoletas. En este artículo pueden leer un texto del mismo Napoleón sobre el tema.

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El fuego griego, el arma más enigmática de la historia

El Imperio Bizantino
Fuego griegoAl morir el Emperador Romano Teodosio I en el 395 el Imperio es dividido en dos porciones. Una Occidental con capital en Roma y otra Oriental con capital en Constantinopla. A pesar de que Roma cayó ante los bárbaros en el año 476 su parte Oriental se mantuvo en existencia hasta el 1453. Si bien en un principio los Bizantinos eran culturalmente romanos, al estar dicho Imperio étnicamente compuesto por una amplia mayoría de griegos, con el tiempo se fue helenizando. Es por esta razón, refiriéndonos a su fuerte cultura greco-macedonica, que muy poca gente hoy en día asocia a los bizantinos con los romanos.

En la historia de la humanidad ningún arma fue tan misteriosa y trajo tantas victorias a sus poseedores como el Fuego Griego. El Fuego Griego se basaba en una sustancia extremadamente inflamable que, según varios recuentos de la época, ardía hasta debajo del agua. Era el arma más mortífera de las flotas y ejércitos de asedio bizantinos y sus enemigos temblaban con solo nombrarla. Tal ventaja le otorgaba al Imperio que esta se mantenía con el mayor de los secretos, tan bien guardada fue su fórmula que al día de hoy es un misterio y nadie sabe como reproducirla. Su misterio nos recuerda quizás al acero de damasco.

Fuego griego
En un principio el Fuego Griego era arrojado desde las embarcaciones bizantinas hacia el área donde se encontraban los navíos enemigos. Solo bastaba una flecha en llamas para que el área, tanto barcos como la superficie misma del agua, se conviertan en un ardiente infierno. Literalmente no había flota enemiga que pudiera soportar un ataque con esta letal sustancia ya que según varios recuentos de diferentes bandos de la época, el Fuego Griego no solo flotaba en el agua sino que además se adhería a su víctima (muy similar al napalm de las bombas de hoy en día). Con el tiempo, se fue adaptando a catapultas y herramientas de asedio siendo utilizado para amedrentar a las tropas defensoras de fortalezas y citadelas. Pero más impresionantemente aun a mediados de la Edad Media, valga la redundancia, un arma portátil fue adoptada: el primer lanzallamas de la historia. Se utilizaba un bastón con forma de garra el cual estaba conectado a un tanque con la sustancia mediante una manguera. Al acercarse las tropas enemigas un sistema manual hacía de bomba y por la garra del bastón salía un rocío de Fuego Griego el cual, al ser prendido con una antorcha o flecha ardiente, aterraba a los contrincantes.

Qué era el Fuego Griego
CheirosiphonNadie lo sabe a ciencia cierta. Solo se sabe que fue inventado en el 670 por Callicinus en Constantinopla. Callicinus era un arquitecto de Heliopolis en la provincia de Judea (aunque varios historiadores fechan el descubrimiento varios siglos antes en Alejandría, esta discrepancia radica en que existen registros del 400 antes de Cristo mencionando una sustancia similar). Al mostrarle a la junta de generales la capacidad de su descubrimiento, éstos decidieron guardarla bajo el mayor de los secretos, asesinando a cualquiera que conociera su composición y limitando la elaboración a un selecto grupo de alquimistas de confianza que trabajaban bajo estricto control del Imperio. El secreto se mantuvo tan bien que al día de hoy nadie sabe de qué estaba compuesto.

Su comportamiento era similar al napalm flotaba en el agua y hasta ardía debajo de esta, se adhería a la víctima y era prácticamente imposible de apagar, incluso al cubrirlo con arena si esta era removida continuaba ardiendo. Tras varias investigaciones se dedujo que consistía en un liquido inflamable basado en un compuesto de hidrocarburos de baja densidad. Hoy en día hay dos sugerencias sobre su posible composición: algunos, como la NASA, sugieren que podría haber estado compuesto de nitrato de potasio en estado mineral, sulfuro y petróleo; mientras que otros piensan en un compuesto de nitrato de potasio combinado con petróleo. Sin embargo, estas son solo suposiciones y su verdadera fórmula ha muerto junto al Imperio Bizantino.

Cheirosiphon, sifón de fuego griego utilizado por los bizantinos para las batallas navales y los asedios.

Cheirosiphon

Curiosidades de la miel

En la Historia

La miel es conocida y utilizada por la humanidad desde hace miles de años. Ya desde las crónicas de Gilgamesh el Inmortal, el rey Uruk Babilónico que supuestamente vivió cientos de años, se menciona la miel como un manjar digno de los dioses, tan digno que “El regalo de la miel es similar a la vida eterna del Gran Uruk”. Los Sumerios, los Egipcios y varios pueblos la utilizaban y guardaban sus recetas privadas con gran celosía.

En los siglos XVII, XVIII y XIX varios nobles de toda Europa comenzaron a realizar la apicultura como un hobby. Con el tiempo, las “formulas” especiales, mencionadas en gran cantidad de poesías y libros por sus atributos, fueron perdidas a causa del celo de sus creadores.

La Ambrosía era el néctar que consumían los dioses del Olimpo, su sabor era tal que contenía una dulzura 9 veces mayor a la de la miel consumida por los mortales. También así lo eran sus características, ya que era capaz de otorgarle la inmortalidad a quien la bebiese. Hoy en día se cree que la Ambrosía era en realidad lo que actualmente denominamos jalea real.

La química de la miel, principalmente su cantidad de azúcares, la hace una excelente fuente de energía rápida. Hoy en día son muchos los atletas que consumen miel antes de un torneo, e incluso varias bebidas deportivas como el Gatorade la utilizan. Los guerreros de la antigüedad no sabían el por qué pero si conocían sus efectos, por lo que era muy normal que varios guerreros griegos consumieran miel antes de una batalla.

Una de las torturas más utilizadas en la antigüedad era llenar a un reo de miel y tirarlo a una fuente plagada de insectos. No así en Roma donde varias mujeres bañaban su piel en miel y leche para mejorar su tonicidad.

En Turquía y Alemania crece un pino muy especial que otorga un reemplazo al polen normal. La sustancia secretada por éste pino es similar al polen sólo que carece de una gran cantidad de proteínas. Gracias a esto la reacción química en el tubo digestivo de las abejas produce una miel especial extremadamente suave, de un sabor muy intenso y de color rojizo. Antes que el pino comenzara a crecer en el Bosque Negro Alemán era un producto exclusivo de Turquía, y esto, fue la causa del famoso, y secreto, “Néctar Oriental” uno de los productos más codiciados, gastronómica y medicinalmente, de la Edad Media.

En la Naturaleza
La miel es el único alimento que no se pudre, esto es debido a la gran concentración de azúcar que contiene. Dicha concentración mata al 99.9% de las bacterias vía plasmolisis -grosso modo la plasmolisis es un fenómeno osmótico por el cual el agua que está dentro de la célula bacterial es extraída “secando” la bacteria-.
Tan eficiente es este proceso que los tarros de miel encontrados en tumbas Egipcias de 4000 años de antigüedad resultaron ser perfectamente comestibles.

La miel además es uno de los procesos biológicos más interesantes en si misma, ya que las plantas, evolutivamente, se esfuerzan por atraer a las abejas mediante la generación granos de polen cada vez más dulces y y llamativos. Esto es debido a que las abejas recolectoras, durante su viaje de recolección, pasean de planta en planta llevando polen de unas a otras y así “ayudándolas” a reproducirse. En el mundo de la biología esto se conoce como “ayuda mutua interespecie”.

En la base de algunos tipos de flores existen unas glándulas muy particulares denominadas nectarias, el protoplasma celular y la exudación -es decir los “productos” que producen estas células- son introducidos por la misma abeja en su tubo digestivo. Allí varias reacciones químicas modifican los glúcidos produciendo la miel mientras la abeja viaja de vuelta a su colmena. Al llegar deposita el producto ya procesada dentro de celdillas.

En la Ciencia

Por lo mencionado en el párrafo anterior podemos entender que sólo con una pequeña muestra de miel se puede detectar el lugar exacto del mundo donde fue producida y hasta el año. Dicha ciencia es muy utilizada en criminología y se denomina melisopalinologia, ya que no sólo estudia la miel sino los granos de polen. Gran cantidad de crímenes fueron resueltos deduciendo el lugar de origen del criminal en base al polen que dejó como evidencia en la escena del crimen.

El primero en darse cuenta de la curiosidad matemática que habita en un panal fue el matemático Griego Papus de Alejandría. Un día como cualquier otro Papus iba caminando y comenzó a pensar en las abejas. Su pensamiento era simple: Por qué guardan la miel en celdillas hexagonales si sería mucho más simple hacerlo en cuadrados. Reflexionando sobre el tema se dio cuenta que al hacerlo de esta manera lograban, eficientemente, aprovechar el espacio al máximo. Geométricamente esto se considera un problema de isoperimetro -de igual perímetro-. Tras una serie de cálculos Papus logró demostrar que, entre los polígonos regulares que poseen el mismo perímetro, se logra encerrar más área en aquellos con mayor número de lados. Entonces, al construir las celdas de forma hexagonal, con la misma cantidad de cera logran conseguir una mayor cantidad superficie para almacenar su miel que si lo hicieran con formas más simples como cuadrados.

Bajo el yugo, cómo los romanos humillaban a sus enemigos

Todo el mundo sabe qué es un Arco Triunfal Romano, esas estructuras por donde los generales y comandantes victoriosos pasaban rampantes festejando sus victorias y triunfos sobre el enemigo. Sin embargo, muy poca gente sabe que existían los “arcos del deshonor”. No sólo en Roma sino en toda la antigüedad y la Edad Media, se solía estilar, ante la derrota del enemigo, a construir un pequeño arco soportado por tres lanzas. Este arco, denominado iugum -yugo- tenía la intención de hacer pasar un muy mal momento a los combatientes enemigos que se habían rendido. El travesaño de dicho arco era puesto a una altura tal que los soldados derrotados, al pasar por debajo, se vieran obligados a agachar su cabeza -algo terriblemente humillante- mientras eran insultados, golpeados y escupidos por el ejército victorioso.

Si ambos bandos, el victorioso y el derrotado, eran romanos -recordemos que Roma tuvo muchas guerras internas- se ahorraban los latigazos y solo se limitaban a insultarlos y escupirlos. Si uno de los soldados victoriosos llegaba a insultar a la madre de uno de los vencidos se le daba un latigazo por haberle faltado el respeto a una madre romana.

En efecto, la palabra “subyugar” significa precisamente “bajo el yugo”.

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Un breve paseo por la Medicina Medieval

Los médicos
Si nos enfermásemos en la Edad Media tendríamos tres posibles destinos, que variarían dependiendo del tipo de especialista que nos toque: los doctores, los monjes o los herborístas. Irónicamente caer en las manos de un doctor medieval era lo peor que podía ocurrirnos ya que éstos se basaban en amuletos y oscuras teorías relacionadas a “sobrantes de cuerpo” que llevaban a amputaciones o drenados de sangre groseros e innecesarios que, consecuentemente, terminaban en la muerte del paciente. Ser tratados por un monje era más bien esperar a que nuestras auto-defensas corporales nos salvaran de morir. Aunque un plus radicaba en que los monjes ofrecían comida y reposo al paciente, lo que en gran parte de las enfermedades “mortales” de la época (gripe, resfríos, etc) era lo suficiente como para curarnos. Por último se encontraban los herborístas, éstos, llamativamente, eran lo mejor que podría tocarnos. Basados en los conocimientos empíricos dejados por los Griegos y Romanos de las plantas y los animales, se dedicaban a realizar “pócimas” que, algunas veces, lograban recuperarnos.

Tratado médico medieval

Qué se creía
Existían dos tipos de teorías acerca de las enfermedades:

La creencia religiosa: se pensaba que la enfermedad era un castigo de Dios (algo heredado de los Romanos, quienes atribuían las enfermedades a enojos de los distintos Dioses Olímpicos).

Tratado médico medievalLa escuela Hipocrática, o de “los 4 humores”: Los humores, originalmente, no eran emociones sino que eran los fluidos del cuerpo. Como se creía que cada humor era responsable de otorgarle alguna de las emociónes a la persona se entendía, entonces, que el correcto balance de estos “humores” era la llave a la buena salud. Lamentablemente esta teoría llevaba a que los “médicos” pensaran que en una persona existían “excesos de humor” ocasionando prácticas de drenado del o de los líquidos en cuestión. Esta teoría tenía una aceptación muy grande entre los “científicos” ya que se basaba en las cosmogonías generadoras del Universo, o los elementos: Sol (Fuego), Tierra, Agua Aire. Veamos una lista de cada humor y que emoción contenía:

De esta manera, si una persona tenía fiebre y sudaba mucho (calor y humedad) instantáneamente se pensaba que tenia un exceso de sangre, por lo que se procedía a drenarle parte de este tejido líquido. O también, por ejemplo, si una persona tenía problemas mentales y era agresiva, se creía que ésta padecia de un exceso de bilis amarilla (y ya se pueden imaginar lo mal que la iba a pasar). Como podemos ver era mucho mejor que nos tocara un monje o un herborísta que un doctor.

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Los modales en la mesa medieval

BanqueteEn el pasado hemos hablado de las supuestas recomendaciones de Leonardo da Vinci a la hora de comer en el Codex Romanoff. Dicho libro no es más que una humorada contemporánea escrita por un crítico de cocina, utilizando imágenes de los códices de Leonardo y dándoles otros significados. No obstante, muchas de las recomendaciones que da a la hora de los modales en la mesa, no son inventadas, sino que tienen su base en costumbres y tradiciones reales de la mesa medieval.

De todas maneras siguen estas preguntas que formulamos al principio: ¿era realmente así la mesa Medieval?, ¿tenían tan poco sentido de la estética y de la conducta éstas mismas personas? La respuesta afortunadamente es un rotundo no!, y, de hecho, era muy importante la buena conducta, al menos en los banquetes de las clases altas. Gracias a fuentes como el Menanger de Paris, publicada en el siglo XIV, obtenemos un listado con todo tipo de consejos útiles que un marido de la nobleza le recomienda a su flamante esposa plebeya para mantener el decoro en la mesa -entre estos consejos se encuentran los de: Mantener la boca cerrada mientras se mastica y no hablar con la boca llena; limpiarse la boca antes de beber de la copa; no agarrar la ración más grande de la fuente; usar prolijamente la servilleta; y así varias recomendaciones que incluso lograrían asustar a cualquier persona contemporánea por lo rigurosas y meticulosas que estas eran-.

BanqueteComo es lógico sí es cierto asumir que las costumbres variaban considerablemente dependiendo de las diferentes cortes, así como también lo es el pensar que varios aspectos se mantenían invariables del lugar. Pero dividamos las aguas: Por un lado es verdad que se utilizaban las manos para comer. Lo que no es cierto es que esto se hiciera por brutalidad. El tenedor, a pesar de ser conocido desde el siglo XI, no ganaría popularidad hasta el siglo XVI o XVIII -dependiendo de nuestra interpretación-. Si bien es llamativo y podría llevarnos a pensar cómo es que en un principio no se les ocurrió utilizarlo, la respuesta es muy simple. La utilización de algo nace con la necesidad de éste algo, en la Edad media, la utilización de las manos era tan normal que simplemente no lo necesitaban. La comida era cortada por sirvientes o nobles menores en caso de reyes y príncipes, de tal manera que las porciones eran ideales para ser agarradas con la mano sin problema alguno. Junto al plato se disponía de un tazón de agua donde los comensales podían lavar constantemente sus manos. En el caso de las clases más bajas el cuchillo era más que suficiente para cortar la comida, al ser que la carne generalmente se embutía para evitar su descomposición.

Banquete
En el caso de las reuniones también se seguían varios códigos de comportamiento. Por ejemplo cuando se realizaba una cena con invitados el cuchillo que utilizaba cada uno siempre era la daga de la misma persona, nunca se prestaba una por parte del huesped, no por una cuestión de avaricia sino de costumbre. La distribución de las copas también era diferente a la empleada en la actualidad, se estilaba, por lo general, a poner una copa cada dos invitados quienes la compartirían -de acá que fuera una regla de buena conducta limpiarse la boca antes de beber- pero no se asusten ya que generalmente no se compartía con extraños sino que se hacía entre esposos o familiares cercanos. Por mucho tiempo generalmente en España y Portugal para los caldos y sopas se utilizó un pan llamado Mense, que oficiaba de plato para el caldo y luego de comida sólida una vez terminada la sopa. Justamente de éste pan nace la palabra mesa. Los modales también dirigían los pasos a seguir en el momento de utilizar los condimentos. Para esto el comensal debía mantener su dedo meñique limpio y seco para así poder utilizarlo a modo de cucharilla y transferir condimentos a su plato sin dejar residuos de comida o líquido en el tarro.

Como podemos ver finalmente no era tan extremo el comportamiento en la mesa del Medioevo, diferente si, pero en lo más mínimo bizarro. Quizás si en algunas cortes los modales fueran menos elaborados que en otras, y sobretodo en tiempos caóticos de guerra o conflicto. Pero de eso ya no podemos culpar a la época.

Codex Romanoff II, los modales en la mesa medieval.

Codex RomanoffHace unas semanas, más bien unos meses en realidad, comenté sobre el presunto texto escrito por DaVinci sobre la cocina, El Codex Romanoff, que en realidad no es más que una serie de artículos humorísticos escritos por un crítico de cocina muy famoso.

No obstante, no es secreto que el mismo Leonardo da Vinci estaba fuertemente interesado por la mesa y la cocina en general. Este interés por la cocina se acentuó en Leonardo cuando se encontraba pintando La Ultima Cena. Para crear esta obra, y esto lo explica su personalidad perfeccionista en detalle, pasó aproximadamente un año, antes de comenzar a pintar, pensando que es lo que podrían haber ingerido y que utensilios podrían haber utilizado estos comensales tan notables. Para investigar esta duda que tenía pasó varias semanas en la cocina de una abadía.

Es por lo anterior que el tratado sobre los modales del Codex Romanoff resulta tan interesante y gracioso, ya que si bien es una humorada, es a su vez algo que perfectamente podría haber escrito Leonardo considerando su obsesión con la mesa y los manerísmos y modeles en la misma. En el artículo, da Vinci les da a los comensales de su señor mecenas Ludovico Sforza:

* Ningún invitado ha de sentarse sobre la mesa, ni de espaldas a la mesa, ni sobre el regazo de cualquier otro invitado.
* Tampoco ha de poner la pierna sobre la mesa.
* Tampoco ha de sentarse bajo la mesa en ningún momento.
* No debe poner la cabeza sobre el plato para comer.
* No ha de tomar comida del plato de su vecino de mesa a menos que antes haya pedido su consentimiento.
* No ha de poner trozos de su propia comida de aspecto desagradable o a medio masticar sobre el plato de sus vecinos sin antes preguntárselo.
* No ha de enjugar su cuchillo en las vestiduras de su vecino de mesa.
* Ni utilizar su cuchillo para hacer dibujos sobre la mesa.
* No ha de limpiar su armadura en la mesa.
* No ha de tomar la comida de la mesa y ponerlo en su bolso o faltriquera para comerla más tarde.
* No ha de morder la fruta de la fuente de frutas y después retornar la fruta mordida a esa mismo fuente.
* No ha de escupir frente a él.
* Ni tampoco de lado.
* No ha de pellizcar ni golpear a su vecino de mesa.
* No ha de hacer ruidos de bufidos ni se permitirá dar codazos.
* No ha de poner los ojos en blanco ni poner caras horribles.
* No ha de poner el dedo en la nariz o en la oreja mientras está conversando.
* No ha de hacer figuras modeladas, ni prender fuegos, ni adiestrarse en hacer nudos en la mesa (a menos que mi señor así se lo pida).
* No ha de dejar sueltas sus aves en la mesa.
* Ni tampoco serpientes ni escarabajos.
* No ha de tocar el laúd o cualquier otro instrumento que pueda ir en perjuicio de su vecino de mesa (a menos que mi señor así se lo requiera).
* No ha de cantar, ni hacer discursos, ni vociferar improperios ni tampoco proponer acertijos obscenos si está sentado junto a una dama.
* No ha de conspirar en la mesa (a menos que lo haga con mi señor).
* No ha de hacer insinuaciones impúdicas a los pajes de mi señor ni juguetear con sus cuerpos.
* Tampoco ha de prender fuego a su compañero mientras permanezca en la mesa.
* No ha de golpear a los sirvientes (a menos que sea en defensa propia).
* Y si ha de vomitar, entonces debe abandonar la mesa.