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Jackie, la perra que ofendía a Hitler

Jackie, la perra que ofendía a Hitler1941 fue un año difícil para Finlandia. Al sur una guerra sin cuartel de dimensiones nunca antes vistas, y al este la amenaza de la Unión Soviética. Ésta amenaza se convertiría en un hecho cuando a mediados de ese mismo año Rusia volviese a invadir Finlandia iniciando la Guerra de Continuación, guerra que sucedería a la Guerra del Invierno, en la cual Finlandia a pesar de perder el territorio de Carelia, logró imponerse y repeler la invasión comunista de manera heroica.

Pero esta vez era distinto, la Unión Soviética estaba fortalecida, era decenas de veces más poderosa, ya que tras años de pelear en la Segunda Guerra su ejercito estaba básicamente compuesto por la mayor parte de la población masculina de Rusia y varios otros estados satélite. Decenas de miles de tanques, tecnología modernizada, aviones, y piezas de artillería de largo alcance eran parte de la maquinaria de guerra roja. Finlandia no tuvo otra opción que seguir el viejo adagio de que “los enemigos de mis enemigos son mis amigos“ y aliarse a la Alemania Nazi contra Rusia. No obstante, muchos finlandeses no estuvieron de acuerdo con esa alianza.

Uno de estos finlandeses que protestaron fue el empresario Tor Borg quien, junto con su esposa, idearon quizás la protesta más graciosa de todas: entrenar a su perra Jackie para que levantara su pata y ladrara como si estuviese dando un discurso al escuchar el nombre de Hitler, llevándola a todas las reuniones de la alta sociedad a las que asistían. Si bien esto parecía inocente, el status social de Borg hizo que los alemanes no lo tomen como algo gracioso, y en efecto catalogaran a la perra como “una ofensa contra el Führer“
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Hitler no fue la causa de la “extinción” del nombre “Adolfo”

Uno de los grandes mitos que ha derribado la tecnología moderna es que Hitler fue la causa por la cual el nombre Adolfo cayó en desuso mundialmente hasta prácticamente extinguirse. La verdad es un tanto distinta, la popularidad de dicho nombre comenzó a verse afectada desde principios del siglo XX y, ya para los años 30, tanto en países de Europa como en Estados Unidos, la cantidad de niños bautizados de esta manera era casi inexistente.

Adolph

En fin, ayer me encontraba ‘jugando’ con la magnífica nueva joya de Internet Wolfram|Alpha una ‘base de conocimiento’ en línea capaz de procesar e interpretar cualquier cosa que le “tiremos” y devolvernos data relevante -desafortunadamente la aplicación sólo se encuentra en inglés- y comencé a comparar información sobre personajes históricos. Prontamente descubrí que la aplicación posee una capacidad etimológica muy interesante, por lo que comencé a investigar como los nombres de ciertas figuras históricas habían afectado la popularidad de dicho nombre en la historia. Al buscar ‘Adolph’ me llevé una gran sorpresa, ya que yo estaba convencido que Hitler había sido la causa de su práctica extinción. Curiosamente, la tendencia en caída se rompe tras la Segunda Guerra. La gráfica hace referencia a patrones de Estados Unidos, sería interesante ver gráficas que indiquen la popularidad del nombre en Europa.

Así mismo, Roosevelt y Churchill vieron sus nombres hacerse mucho más populares antes, durante y después de la guerra (especialmente Roosevelt, cuyo nombre, Franklin, alcanzó una subida histórica al asumir como Presidente)

(si se están preguntando si no tenía nada que hacer ayer por la tarde, la respuesta es afirmativa)

La feroz competencia de 1937 entre Alemania y la Unión Soviética

La Alemania Nazi y la Rusia Soviética fueron sin duda alguna dos regímenes que comprendieron y explotaron al máximo el concepto de propaganda política. No obstante, y en un evento único en la historia, sería en la Exposición Mundial de Paris de 1937, el la cual el pabellón Alemán se encontraba directamente enfrentado al pabellón Ruso, en que estas metodologías de adoctrinamiento fueran utilizadas simplemente como competencia estética y artística.


Postal histórica, ambos pabellones enfrentados y de fondo (en la otra orilla del Sena, la Torre Eiffel)

Sin duda alguna ambas naciones presentaron un espectáculo visual magnífico, ya que la misma no era una exposición más, sino que de hecho se convertiría en una batalla simbólica entre Rusia y Alemania. Algo que queda claro al ver los organizadores de cada pabellón. Del lado alemán Hitler y su visionario arquitecto Albert Speer, junto al escultor Arno Breker; del lado soviético Stalin y un bureau de diseño conformado por los mejores diseñadores y arquitectos soviéticos como los mundialmente famosos Konstantin Melnikov y Vera Mukhina. El objetivo: ver quien lograba el pabellón más espectacular, más épico de todos.

El pabellón ruso

El pabellón ruso intentaba dar, a simple vista, la idea de que la fuerza de la Unión Soviética estaba en sus trabajadores y campesinos, el proletariado en si mismo. Esto puede notarse al observar que el centro de la estructura, capaz de captar toda la atención a primera vista, es la magnífica escultura por Vera Mukhina hallada en el tope del edifico, en la cual el obrero y la kolhoz -o koljosiana, campesina comunal-, representando al proletariado, sostienen la hoz y el martillo para formar el emblema soviético (hoy reubicada en Moscú).

En el interior del mismo se mostraba una exposición de la subida al poder de los bolcheviques en Rusia (revisada específicamente por Stalin con el fin de que no se le diese crédito a Trotsky ni su hermana Olga) y el futuro de la Revolución Comunista en el mundo. Como por ejemplo, el modelo a escala del Palacio de los Soviéticos que puede observarse en las imágenes.

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El pabellón alemán

Su empírica mega-estructura uniforme y perfectamente simétrica intentaba transmitir un mensaje de solidez y fortaleza, dar una sensación de inamovilidad con solo verla. Su interior, rico y finamente decorado, a manera de museo y grandes salones, intentaba dar idea de la riqueza alemana. En el mismo se exponían piezas que explicaban la visión a futuro de Hitler y multitud de esculturas. Siendo la pieza central una enorme maqueta compuesta por miles de piezas meticulosamente talladas de la Berlin que construiría Albert Speer a futuro. En el interior, así también, podían encontrarse ejemplos de la industriosa Alemania Nazi, como era la exposición del prototipo de carreras de Mercedes Benz visto en esta imagen.

La enorme águila de 9 metros ubicada en el tope sería diseñada por el mismísimo Kurt Schmid-Ehmen, y construída de bronce macizo. La misma ganaría el Gran Premio de la República Francesa, y su imponente estética sería copiada hasta el hartazgo durante todo el siglo XX.

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Pabellones de otros países
Catalogo de imágenes de la Universidad de Northwestern

Las pinturas vivientes de Inakadate

Arte tamboCuenta la leyenda que todo comenzó como una competencia entre dos campesinos rivales a muerte los cuales no se contentaban sólo con colectar las cosechas más abundantes de arroz, sino que además pretendían cosechar las más bellas. Otros dicen que la costumbre comenzó solo gracias a la casualidad, pero sea cual sea el origen de esta ya tradición el resultado es asombroso y realmente bello.

Arte tambo

Arte tamboTodos los años los campesinos del pequeño pueblo de Inakadate, Japón, realizan distintas “pinturas vivientes” las cuales son logradas gracias al empleo de los colores hallados en los distintos tipos de arroz. Con este fin se traza primeramente un diseño el cual, tras mucha paciencia, se formará sólo cuando germinen las plantas. Esto es debido a que los “trazos” de la pintura son formados gracias a la utilización de distintas variedades coloridas de arroz. Entre ellas, el kodaimai de hoja amarilla y el tsugaru de hoja verde (arroz romano en occidente) y arroz negro. El resultado es realmente asombroso y generalmente despliega escenas tradicionales japonesas.

Arte tambo

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Las pinturas vivientes de la Alemania Nazi
Esvástica del bosqueEsta costumbre, aunque con flores de jardín, era muy común en el pasado de los pueblos germanos. Durante el nazismo intentó ser revivida con gran éxito habiéndose plantado centenares de “pinturas arbóreas”. Si bien la absoluta mayoría fue destruida tras la Segunda Guerra aun queda una de estas “pintura arbóreas” en el bosque de Zernikow la cual, a causa de su lejanía, ha sobrevivido a los reiterados intentos de desmonte. Esta consiste en una svástica de 60 acres que sólo se forma brevemente durante la primavera cuando los alerces que la conforman florecen. Si bien aun mantiene su estructura varios de los arboles que la formaban fueron talados en algunos de los reiterados intentos de desmonte. Según se cree los alerces amarillos fueron plantados en 1937 en conmemoración del cumpleaños de Adolf Hitler.

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Dos joyas de la ingeniería

En 1939 el mítico ingeniero Ferdinand Porsche dedicó gran cantidad de tiempo en construir uno de los autos más avanzados de la historia. Este era un Neusilber de carrera especialmente modificado que poseía unos 485 caballos y cuyo destino sería ser ofrecido como regalo a Adolf Hitler. Su ingeniería es tan avanzada que incluso hoy en día, a casi setenta años de haber sido creado, puede alcanzar una velocidad pico de 330 kilómetros por hora. De hecho, en una carrera organizada a beneficio hace un par de años contra un moderno Bugatti de 11 millones de dólares, el D-type especial se alzó con la victoria asombrando a todos los presentes.

Tras enterarse de la historia del Neusilber especial uno de los ingenieros de la Ariel Motor Company decidió crear su propia versión pero con la diferencia de hacerla accesible a la persona promedio amante de la velocidad. Es así que con esta filosofía, pero un tanto más “lento”, nace el Ariel Atom. Alcanzando una velocidad tope de 270 km/h y una maniobrabilidad increíble, está orientado a ser el primer híbrido Fórmula 1/auto deportivo de alcace masivo de la historia. Después de todo, la intención del fabricante es crear un auto en el límite justo como para ser de carreras y a la vez que pueda ser utilizado como auto de calle. De hecho, en una de las pruebas piloto venció sin problema alguno a un Porsche Carrera GT, considerado como uno de los autos deportivos más veloces de la actualidad. Si tenemos en cuenta que el precio base del Ariel Atom es de 41 mil dólares mientras que el precio base del Porsche Carrera GT es de 448 mil dólares, podemos darnos cuenta que el Ariel Atom es una joya de la ingenieria tanto así como la Neusilber, su musa inspiradora.

Curiosidad: Tras finalizar la segunda guerra mundial la gran mayoría de Neusilber fueron destruidos en los bombardeos. Sin embargo, el especialmente modificado por Ferdinand Porsche se encontraba protegido en uno de los búnkers de Hitler. Tras la toma de Berlín los soviéticos lo capturaron y lo llevaron a Moscú con el fin de desarmarlo y averiguar como es que estaba hecho.