Una de las cosas que más me sorprendieron cuando visité Vancouver hace unos años fue la niebla, daba la apariencia que las nubes habían caído del cielo. Llegaba a enceguecer y podía convertirte instantáneamente en un no vidente. No exagero si digo que logró desorientarme, y eso es decir mucho viniendo de alguien que pasó la mayor parte de su vida en Londres, conviviendo con la niebla y la lluvia como si éstas fuesen dos vecinos más de la poblada y gris ciudad que tanto supe querer. En fin, la siguiente imagen tomada por Adrian Eden dará una idea sobre lo que estoy hablando. En efecto, una experiencia que toda persona debería vivir en algún punto de su vida.

Niebla de Vancouver

Para darnos una idea sobre la intensidad de la niebla, la torre de punta circular e iluminación ámbar es el Vancouver Lookout del Harbour Centre, y la misma posee unos 177 metros de altura en su punto más alto.

Actualización: Vía soygik he podido encontrar un maravilloso video que describe de una manera que bordea con el arte lo que he contado en el párrafo anterior.

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