En 1997 Alexander Lebed causaría gran conmoción mundial al mencionar la posibilidad viable de construir armas nucleares capaces de ser cargadas por una o más personas. Si bien a simple vista resultaba una declaración alarmista, el cargo de Lebed como Asesor de Seguridad Nacional de Rusia, y su conocimiento profundo de los sistemas de armamento soviéticos, le daban a sus argumentos la opción de ser considerados seriamente por la comunidad internacional.

Pero, y la pregunta queda ¿Existen armas nucleares portátiles? la respuesta es un tanto ambigua: sí y no. Hay dos ejemplos de armamento nuclear considerable como «portatil.»

La mochila nuclear

Fotografía de un artefacto nuclear con forma de bolso.
Dispositivo portátil de demolición nuclear H-192.

El primero se denomina H-912, y es una mochila cilíndrica de 40×60 centímetros y 68 kilogramos de peso que encierra un dispositivo nuclear de tipo Mk-54, capaz de generar un sub-kilotón de liberación energética. El objetivo de la «mochila nuclear» era de poder ser cargada por unos pocos hombres pertenecientes a las fuerzas especiales de los Estados Unidos de América, ya sean unidades como los Navy SEALs o los Boina Verde, en territorio enemigo, de manera concisa y sigilosa, y depositar la bomba en algún lugar que cause un daño extremo, como por ejemplo: infraestructura clave, fábricas militares, puertos, aeropuertos, bases militares, bases navales, etc. Es decir, blancos de alto valor estratégico y táctico que puedan destruirse con una explosión nuclear relativamente «pequeña».

Solo existen 300 en el mundo, construidos en 1989 por el Ejército de los Estados Unidos como herramienta de último recurso ante una invasión soviética a Europa occidental en la cual, por motivos no previstos, el uso de misiles fuese poco viable.

M-388 Davy Crockett

No obstante, el segundo ejemplo es el más descabellado de todos: el lanzador M-388. El mismo, diseñado en la década del 50, tenía el objetivo de aniquilar formaciones de invasores soviéticos a Alemania occidental.

Su tarea no era la de ejercer gran daño sobre el enemigo, sino frenarlo para así darle 48 horas a la OTAN para agruparse y lanzar un contra-ataque. También construida a partir de una ojiva Mk-54, la misma era lanzada a 2 km de distancia mediante un rifle a pistón de 104 mm o a 4 km de distancia mediante un rifle similar pero de 155m. Técnicamente, un equipo de 3 hombres armado con un dispositivo M-388 podía tener el mismo efecto sobre fuerzas soviéticas que 1 batallón con apoyo motorizado.

Trinity and Beyond

El siguiente video es una compilación de detonaciones de bombas de hidrógeno a lo largo del siglo XX, muchas de las imágenes fueron mostradas al mundo por vez primera en uno de los mejores documentales sobre el tema: «Trinity and Beyond» de Peter Kuran -narrado nada más y nada menos que por William Shatner, mejor conocido como el capitán Kirk- y creada a manera de homenajear el fin de la Guerra Fría.