Si bien una caída desde una gran altura significa la muerte en el 99.9% de los casos, existieron a lo largo de la Historia caso de pilotos y pasajeros de avión que sobrevivieron a caídas impensables.

Alan Magee

Alan Eugene Magee fue otro sobreviviente de una gran caída producto de la infinidad de aviones derribados durante la SGM. Cañonero de un B-17 FF de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, obtuvo varios premios y reconocimientos gracias a la espectacular caída en la que se vio envuelto. Sirviendo como cañonero fue en 1943, mientras volaba una misión sobre Saint-Nazaire, que su aeronave se vio derribada por los temibles cazas alemanes.

Fotografía de un hombre mostrando el ingreso a una bahía de artillería.
La siguiente imagen muestra la bahía inferior de artillería de un B-17 FF de la USAF. Esta fue la misma donde viajaba Alan Magee cuando el impacto de las balas alemanas hizo que se desprendiera del avión arrojándolo al vacío.

El daño al avión fue crítico, sin un ala comenzó a girar de manera descontrolada cayendo a la tierra a manera de tirabuzón. Alan logra escapar de la torreta de fuego y saltar del avión a unos 6700 metros de altura.

Sin embargo, mientras caía, nota lo peor: el paracaídas estaba prácticamente destruido. La altitud lo llevó a perder el conocimiento, con el curioso resultado de caer sobre el techo de vidrio que formaba la terraza de la estación de ferrocarril de Saint Nazaire. Según se cree, el vidrio se flexionó y ejerció resistencia al mismo tiempo, aminorando la velocidad de caída de Magee lo suficientemente como para que este pudiera sobrevivir al golpe.

Capturado por los alemanes, se le ofreció atención y tratamiento médico suficiente como para salvarle la vida. Padecía múltiples heridas, no solo de la caída sino que además tenía varios fragmentos del fuselaje de la nave incrustados en su cuerpo y múltiples quemaduras. Las heridas iban desde sus ojos hasta un brazo que estaba prácticamente desmembrado. Sin embargo, Alan fue liberado al terminar la guerra y vivió hasta la edad de 84 años.

El siguiente es un video clásico, Triumph Of Victory, el Triunfo de la Victoria. quizás la más hilarante reconstrucción de la caída de MaGee.

Nicholas Alkemade

Retrato de Nicholas Alkemade.
Retrato de Nicholas Alkemade.

Tras sufrir un golpe de artillería anti-aérea directo en el bombardero en el cual servía como cañonero durante la Segunda Guerra, el sargento de la RAF Nicholas Alkemade se vio ante la encrucijada de saltar sin paracaídas desde 5500 metros de altura y morir aplastado, o morir consumido por las llamas que envolvían a su nave. Prefiriendo el mejor de ambos males, después de todo es preferible morir al instante golpeando el suelo que pasar varios segundos sufriendo, Nick saltó al vació.

Mientras caía veía resignado como los Junkers Ju 88 disparaban en luminiscentes ráfagas lineales a la flotilla a la cual él había sabido servir, totalmente ignorante del suceso increíble que estaría por ocurrir.

No obstante, e increíblemente, Alkemade tuvo la suerte de saltar sobre un bosque de pino, y fueron las elásticas ramas de estos árboles los que aminoraron la velocidad de su caída a tal punto que el colchón de nieve que cubría el suelo lo salvó de sufrir graves heridas -más allá de un tobillo torcido-.

Al darse cuenta del increíble suceso, se sentó respaldándose en un pino a fumar un cigarrillo. Si bien fue capturado por la Gestapo, la temida y brutal agencia de inteligencia alemana, posteriormente fue liberado al terminar la guerra. Durante su tiempo prisionero, debieron aislarlo en una celda aparte ya que muchos soldados alemanes incrédulos a lo ocurrido abandonaban sus puestos para ir a verlo.

Ilustración de la caída de Nicholas Alkemade.
El sargento de la RAF Nicholas Alkemade durante la Segunda Guerra Mundial cayó de una altura de 5500 metros desde su avión al ser derribado por los pilotos alemanes.

Vesna Vulović

Vesna Vulović es una yugoslava que posee un récord Guinness por haber sido la persona en haber sobrevivido a la mayor caída sin paracaídas de la historia. A la edad de 22 años, cayó de nada menos que de 10160 metros de altura altura, mientras servía como azafata para la Jugoslovenski Aerotransport durante el fatídico vuelo 364.

El destino quiso que Vesna ocupara dicho vuelo por error, ya que otra azafata del mismo nombre era quien debía atender en dicho vuelo. No obstante, un traspapelado la puso en su lugar. Ante el error ella no se quejó, ya que el vuelo iría a Dinamarca y la tripulación se hospedaría en el Sheraton, como ella misma dijo posteriormente, todo un sueño para una joven chica que vivía en la miseria de un país comunista.

Fue mientras que la nave se encontraba surcando el espacio aéreo de , que un explosivo del grupo terrorista Ustashe detonó fragmentando al DC-9 en infinitas partes. Todos perderían sus vidas, salvo Vesna, quien se mantuvo en la sección media del avión, el cual tras tres minutos impacta contra una zona de montaña.

Los restos serían encontrados por un alemán que en esos momentos acampaba en la región. Sorprendido ante el dantesco paisaje, el hombre no esperaba encontrar a nadie con vida. Pero afortunadamente de inmediato divisó a Vesna, la única sobreviviente.

Retrato de Vesna Vulović.
Retrato de Vesna Vulović.

Su caída fue menos amistosa que la de Alkemade, rompió sus piernas, cráneo y tres vertebras. Habiendo sido un médico en la Segunda Guerra Mundial, el alemán, prontamente utilizó sus conocimientos para acomodarla y detener intenso sangrado.

Nadie esperaba que se recupere, de hecho los médicos no le daban esperanzas de que saliera del coma a sus padres. Sin embargo, a los tres días ella despertó y pidió un cigarrillo. Paralizada de la cintura para abajo volvió a trabajar para la aerolínea como oficinista, y tras una operación lentamente fue volviendo a caminar y desenvolverse con facilidad. Tiempo después se la declararía como heroína nacional.

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