Hermanos Collyer

Los hermanos Collyer, los dos peores acumuladores de la historia

Las historias de acumuladores son, en muchos caso tétricas. Pero ninguna se acerca a la de los hermanos Collyer y sus 103 toneladas de basura, incluyendo órganos humanos.

Su caso fue tan grave que el Síndrome Collyer hoy en día hace referencia al desorden patológico de acumular de manera compulsiva basura y cosas inútiles. Y no es para menos, ya que al morir Homer y Langley Collyer dejaron en su casa nada más y nada menos que 103 toneladas de basura la cual iba desde órganos humanos hasta munición de artillería pesada sin utilizar.

Fotografía de la basura de los hermanos Collyer.
Investigadores policiales examinando un esqueleto en la casa de los hermanos Collyer

Nacidos en una acomodada familia del Harlem a finales del siglo XIX, cuando este barrio aun era exclusivo, fueron a la universidad y se graduaron con altos honores convirtiéndose Homer en un ingeniero, aunque el prefería ser inventor y pasaba todo su tiempo libre construyendo raros aparatos, y Langley en un abogado.

No obstante, tras el paso de la Primer Guerra Mundial y la urbanización de New York, el Harlem se fue empobreciendo y los crímenes y delitos comenzaron a subir a medida que las familias acomodadas comenzaban a abandonarlo. Tras la muerte de su madre ambos hermanos quedaron desolados y decidieron no abandonar su casa familiar bajo ningún motivo.

Prontamente su temor a los cambios sociales en la zona los llevó a volverse extremadamente reclusivos, al punto de construir todo tipo de trampas y aparatos en el edificio. Al no pagar los impuestos quedaron desprovistos de luz, gas y agua. Sin embargo, rápidamente improvisaron un motor de auto conectado a varias baterías para proveerse de energía y realizaron un profundo túnel para obtener gas y agua de las tuberías del edificio.

Por las noches Langley salía a recolectar todo tipo de cosas de la calle y a buscar comida. Cuando su hermano Homer comenzó a perder la visión fue entonces que Langley decidió, sin razón alguna, que éste se curaría gracias a ingerir 100 naranjas a la semana y, previniendo el momento en que recuperara su visión, comenzó a juntar una cantidad monumental de periódicos para que se pusiera al día con las noticias llegado el día.

Fotografía de la basura de los hermanos Collyer.
Fotografía de la basura de los hermanos Collyer.

Tanto encierro llevó a que los vecinos creyeran que éstos vivían cuidando una gran fortuna,. Razón por las que varias veces intentaron invadir su departamento a la fuerza solo para encontrarse con un sin fin de trampas y extraños mecanismos anti-invasores construidos por Homer.

El desenlace

Fotografía de la basura de los hermanos Collyer.
Restos de Homer Collyer.

Tras no tener noticias de los ancianos por varios días la policía decidió entrar a su domicilio el 8 de Abril de 1947. Para su asombro encontraron a Homer muerto en el piso. Sin embargo no había señales de Langley. Incrédulos de sus ojos llamaron a sanidad pública para sacar la basura.

Entre los ítems dispersos encontraron, entre otras cosas, desde una máquina de rayos-x, varios pianos, un gigantesco órgano de iglesia, esqueletos de caballos y vacas, órganos humanos y animales conservados en jarrones de cloroformo, cientos de miles de libros y periódicos, cientos de litros de queroseno y, material quirúrgico, partes de automóviles, cientos de herramientas industriales y material eléctrico que aparentemente robaron de las vías del tren. Y, ante la mirada atónita de los removedores de basura, un arsenal de armas que iba desde ametralladoras de alto calibre, balas de tanque y hasta lanza granadas «suficiente armamento como para iniciar una pequeña guerra» según las palabras del comisionado de policía.

Al cabo de 4 semanas de remoción de basura el cadáver de Langley fue encontrado enterrado en una pila de periódicos. Tras la investigación se descubrió que este, sin querer, había accionado una de las trampas siendo aprisionado por miles de periódicos y libros. Su hermano, ya ciego y casi paralizado, se hambreó hasta la muerte.

¿Eran además asesinos seriales?

Si bien nunca se supo de donde obtuvieron los órganos humanos que coleccionaban la cantidad de material quirúrgico en su departamento trajo macabras sospechas a la policía. Al día de hoy continua siendo un misterio.

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