Los bestiarios

Los monstruarios y bestiarios antiguos eran colecciones de monstruos que enumeraban una gran cantidad de bestias y describían sus características. Nacidos de las mentes más imaginativas para aterrorizar incluso hasta los más valientes, y muchas veces utilizados en la antigua heráldica europea, es difícil sospechar y menos aun creer que alguno de éstos seres pueda llegar a existir. Sin embargo, en uno de los más interesantes casos de la zoología moderna, uno de éstos «monstruos» dejo de serlo para convertirse en un fenómeno de la naturaleza: el conejo cornudo

Si bien lo anterior puede resultar algo fuera de lo común, debemos entender que muchas veces los autores de bestiarios simplemente recibían reportes de los exploradores sobre «bestias de tierras lejanas» y escribían como si las mismas fuesen seres fantásticos cuando en realidad se trataba de animales comunes, como por ejemplo las ballenas, las cuales eran ilustradas como monstruos marinos en muchos bestiarios y mapas marinos del medioevo.

No obstante, y al menos con los conejos cornudos, los mitos a su alrededor resultaron ser ciertos y el conejo cornudo, tan popular durante el medioevo, resultó ser cierto, y todo se debió a un singular virus. En efecto, los roedores son afectados por una gran cantidad de extraños virus muy contagiosos. Uno de estos virus fue la Mixomatosis, un virus altamente contagioso que en la década de 1950 fue utilizado por un científico francés con el fin de controlar las poblaciones de conejos en Europa, y el cual terminó prácticamente erradicando al conejo europeo por error.

Collage a manera de broma realizado en el siglo XX y en el cual vemos a un conejo cornudo.
Collage a manera de broma realizado en el siglo XX y en el cual vemos a un conejo cornudo.

A continuación hablaremos sobre estos singulares conejos atacados por un temible y desolador virus..

Lepus Cornutus, el conejo cornudo

El Lepus Cornutus, cuya mayor referencia y descripción antigua se encuentra en la Tableau Encyclopedique et Methodique compilada por Bonnaterre en 1789, durante mucho tiempo se creyó un mero invento de la imaginación del hombre antiguo. No era para menos ya que el solo hecho de pensar en un conejo que portara una cornamenta similar en forma a la de un antílope era algo más que descabellado para la mentalidad actual.

No obstante, un día como cualquier otro de 1982 se descubrió el primer espécimen real de un Lepus Cornutus, el cual no era un monstruo en lo más mínimo. Tras una renovada investigación en el tema se descubrió que éstos conejos cornudos padecían de un virus denominado papillomavirus, el cual lleva a que una cornamenta callosa se desarrolle generalmente en su cabeza.

La leyenda que resulto ser cierta: este no es el único caso de una leyenda que con el tiempo se compró era cierta, existió un caso aun más llamativo, el de la leyenda del hombre lobo de Ansbach la cual resultó ser cierta, solo que no se trataba de un mítico «hombre lobo» sino de un gigantesco lobo alfa que los estaba asechando sin piedad.

Como podemos ver muchas veces las leyendas y mitos de antaño era en realidad la única manera en la cual las personas de épocas pasadas podían explicar fenómenos que no entendían. Precisamente, esta necesidad por explicar lo que no se entiende fue la base de muchos cuerpos mitológicos, sobre todo la mitología griega, en la cual se intenta explicar, a través de las deidades y los seres míticos, fenómenos naturales incomprensibles en ese entonces.

Si bien mucho más raro, en el siglo XXI este virus continua atacando a las poblaciones de conejos.

Los efectos del papillomavirus en un conejo silvestre. Este virus originó la creencia de los conejos cornudos.
Los efectos del papillomavirus en un conejo silvestre. Este virus originó la creencia de los conejos cornudos.