La historia del arrogante portaaviones americano versus un faro

Existe una anécdota casi tan antigua como la Internet misma alrededor de un portaaviones americano versus un humilde faro.

De todas las historias frikis que leí esta es definitivamente la más graciosa, aunque si es cierta o no es algo que analizaremos al final de esta entrada. La siguiente es la traducción de un transcrito entre las comunicaciones realizadas por radio de un grupo de control canadiense y una de las alas de la Flota del Atlántico estadounidense, ocurrida en Terranova (Newfoundland) en 1995.

Canadienses: Por favor modificad su curso unos 15 grados al sur, para evitar colisión.

Capitán: Os recomendamos mover vuestro curso 15 grados al norte, para evitar colisión.

Canadienses: Negativo, vosotros deberéis mover su curso 15 grados al sur para evitar colisión.

Capitán: Este es un capitán de navío de la Marina de los Estados Unidos de América. Os ordeno que modifiquéis vuestro curso.

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Canadienses: Negativo. Le digo nuevamente, tendrá que modificar su curso.

Capitán: ESTE ES EL PORTAAVIONES USS LINCOLN, EL SEGUNDO NAVÍO MÁS GRANDE LA FLOTA ATLÁNTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS. TRES DESTRUCTORES, TRES CRUCEROS Y NUMEROSOS NAVÍOS NOS ACOMPAÑAN. DEMANDO QUE MUEVAN SU CURSO 15 GRADOS AL NORTE, REPITO, 15 GRADOS AL NORTE, O CONTRAMEDIDAS SERÁN TOMADAS PARA PRESERVAR LA SEGURIDAD DE ESTA NAVE.

Canadienses: Somos un faro desgraciado!.

Después de todo, los faros son inamovibles hasta por las más violentas y altas olas.

¿Hoax/bulo o historia verídica?

Es difícil saber si la historia anterior es verídica o no, ya que existe una versión similar solo que el faro, en esta ocasión, es un faro español. Lo más probable es que no sea totalmente cierta y juegue con estereotipos. En sí la historia juega con el estereotipo, que más que estereotipo es prácticamente un hecho, de los militares estadounidenses. Es decir, mucha arrogancia y la creencia de ser dueños del mundo.

No obstante, y si bien muy estereotípico, quizás a pesar de no ser cierta esta historia tenga algunas bases que la cementen a la realidad, algo muy normal en bromas o mitos donde siempre se intenta mezclar dicha broma o mito con hechos reales para darle así, en el creer popular, cierto nivel de veracidad.