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Los dos gladiadores enemistados a muerte que hicieron las paces en la arena y el emperador les otorgó la libertad

Cuando un gladiador comenzaba a salir triunfante este a su vez comenzaba a ganar una gran cantidad de seguidores y admiradores, los cuales apoyaban a su gladiador favorito con una pasión inquebrantable. Muy similar a las estrellas del fútbol en el presente.

Un caso ejemplar es el de Flamma, un adolescente que llegó a Roma siendo no más que un simple esclavo capturado en Siria. Mal alimentado y exhausto tras haber sido expuesto a los elementos durante semanas, el joven fue enviado a la arena como carne de cañón para que fuese rápidamente despachado por los gladiadores más famosos. Pero para sorpresa de todos Flamma poseía experiencia y destreza en combate, y no sólo venció a los gladiadores que lo enfrentaron en su primer encuentro, sino que además gradualmente fue entrenando y luchando hasta convertirse en la mayor leyenda gladiadora en la historia romana. Cuando Flamma luchaba la ciudad entera se paraba y sólo se hablaba del encuentro; ganador de varios torneos, experto en varios tipos de combate y cuatro veces ganador del rudius, la ansiada espada de madera que le otorgaba a un gladiador su libertad tras un duelo memorable, la cual rechazó en cuatro oportunidades ya que disfrutaba de la admiración extrema que los romanos sentían por el.

No todos los combates eran a muerte. Si un gladiador demostraba valentía o talento y a la vez este creía que no podía ganar o continuar luchando debido a una herida, el guerrero entonces solicitaba munerarius, si la autoridad máxima en la arena aceptaba la solicitud (y esto era muy común) entonces se declaraba como missus y el gladiador derrotado podía volver de manera honorable a las barracas para luchar otro día, de lo contrario el gladiador victorioso debía matar al perdedor. Si se luchó con valentía realizar la solicitud no era considerado como vergonzoso, incluso el mismo Flamma solicitó munerarius en cuatro oportunidades distintas. Lo anterior es compresible incluso desde un punto de vista meramente comercial, una vez que dos gladiadores ganaban fama, seguidores y prestigio enviarlos indefectiblemente a morir en la arena no era bueno para los organizadores.

No obstante, cuando se inauguró el Coliseo a finales del siglo I durante la primer batalla ocurriría algo simplemente espectacular. Para la inauguración no se reparó en ningún tipo de gastos. Vespasiano, el emperador que construyó el coliseo, había muerto un año antes y su heredero e hijo Tito utilizó el evento como un festejo de varios días tanto en su honor como para cimentar su posición. La inauguración fue algo nunca antes visto en la tierra, miles de soldados desfilaron por las calles, más de 9000 animales exóticos fueron masacrados en distintos eventos, cientos de esclavos cayeron ante las espadas de los gladiadores y varios duelos entre gladiadores veteranos tuvieron lugar. Sin embargo, el público esperaba con ansias un duelo en particular. Un duelo entre dos gladiadores veteranos, con varias victorias sobre sus hombros. Estos no eran dos gladiadores cualquiera, sino que se trataba de Priscus y Verus, dos hombres que pertenecían a dos facciones de gladiadores distintas y se tenían un gran odio entre si. El público esperaba por supuesto una batalla violenta y brutal, alimentada no sólo por el instinto de supervivencia sino que además enardecida por el odio mutuo.

Así fue que ambos hombres se enfrentaron en la arena. Si bien poco se sabe de la vida de ambos, salvo que Priscus era un esclavo celta y Verus un gladiador veterano y famoso, su duelo ha sido uno de los mejores documentados existiendo menciones al mismo en poemas laudatorios e incluso inmortalizados por el poeta Marco Valerio Marcial. El combate duró un largo tiempo, ambos hombres mostraron extrema valentía y destreza. A medida que el enfrentamiento continuaba y se prolongaba en el tiempo, el público maravillado con el espectáculo de destreza comenzó a pedir la libertad para ambos. Pero Tito permanecía atento al combate ya que ninguno de ellos apuntaba un dedo al aire o arrojaba su arma al suelo (las dos maneras de pedir munerarius). Es aquí donde algo increíble ocurriría, ambos guerreros se miraron a los ojos y decidieron dejar de luchar. Priscus y Verus clavaron sus espadas en la tierra y miraron al emperador. El público presente explotó en clamores hacia el emperador pidiendo por la libertad de ambos y este así lo hizo. Ambos hombres fueron declarados como victoriosos y recibieron las palmas de la victoria y el rudius que les otorgaba la libertad.

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El piloto que desafió ordenes directas y frenó una de las peores masacres en Vietnam

Pocas veces la palabra héroe se define tan bien como cuando se aplica a Hugh Thompson Jr., y es que la frase “Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada” dicha por Edmund Burke en el siglo XVIII no sólo es cierta, sino tristemente es lo común. Por fortuna, en el caso de la Masacre de My Lai hubo un hombre bueno que no se quedó de brazos cruzados, y arriesgó su propia vida y libertad para frenar un crimen atroz.

La masacre es histórica, y uno de los episodios más oscuros en la historia de los Estados Unidos. Tuvo lugar un 16 de marzo de 1968, cuando la Compañía C del Primer Batallón del Vigésimo Regimiento de Infantería y la Undécima Brigada de la Veintitresava División de Infantería del Ejército de los Estados Unidos atacaron a los pobladores de un pequeño pueblo agrario llamado Son My en la provincia sureña de Quảng Ngãi porque, según ellos, el pueblo daba refugios a miembros del Viet Cong.

El ataque fue brutal y despiadado, docenas de soldados armados hasta los dientes arremetieron sin mediar palabra alguna contra los pobladores, muchos de ellos niños, ancianos y mujeres. Varias granadas fueron arrojadas dentro de chozas con familias enteras o incineradas desde el exterior con lanzallamas.

Pero lo peor estaba siendo cometido por los integrantes de la Compañía C, comandados por el teniente William Laws Calley Jr. quien ordenó a sus hombres capturar a cuantos pobladores encontrasen y llevarlos a los canales de irrigado en la plantación de arroz cercana. Una vez allí, algunos de los soldados abusarían de muchas de las mujeres, y otros ejecutarían al resto de los prisioneros con sus bayonetas, cuchillos e incluso con sus propias manos mediante ahorcamiento. En total se calcula que perdieron la vida entre 347 y 504 personas, y hubiesen sido más, si no fuera porque en el momento justo apareció un héroe.

Thompson, que se encontraba piloteando un helicóptero Hiller OH-23 Raven junto a su copiloto Glenn Andreotta y su tirador Larry Colburn recibió la orden de radio de apoyar desde el aire a la Fuerza de Tareas Barker. Tras sobrevolar uno de los sectores del pueblo comenzó a sospechar que algo andaba mal, ya que nadie disparó contra el helicóptero durante su paso a baja altura. Prontamente volvería a sobrevolar el pueblo a menor altura, y es allí cuando vio algo que nunca olvidaría, decenas de cuerpos de niños y pobladores tirados sin vida en el pasto.

Incapaz de pensar que tal atrocidad fue cometida adrede por su país, la primer explicación que se le ocurrió fue el pesar que se trataba de fuego de artillería que erró a su blanco, e incrédulo de lo que estaba ocurriendo descendería aun más con su helicóptero hasta llegar a sólo unos pocos metros del suelo intentando ver que fue lo que acabó con la vida de éstas personas. Sin embargo, confirmaría la peor de sus sospechas al ver al capitán de la operación ejecutar a una mujer herida que se arrastraba por el suelo en sangre fría.

Prontamente intentó comunicar lo que estaba viendo al resto de los helicópteros con poca suerte, y rápidamente tras elevar su altura movimientos en los canales de irrigado llamaron su atención, se trataba de civiles, y éstos estaban muy cerca de una de las pilas de cuerpos que plagaban la plantación entera. Es allí donde Thompson se convierte en un héroe, decidido a que no iba permitir su ejecución desciende con su helicóptero cerca de éstos, pero el teniente Calley y sus hombres ya estaban sobre ellos. En ese instante se dio una conversación extremadamente tensa entre los dos:

Thompson: Qué está pasando, teniente.
Calley: Éste es mi asunto.
Thompson: Qué es esto. Quiénes son esas personas.
Calley: Sólo estoy siguiendo órdenes.
Thompson: Órdenes, órdenes de quién.
Calley: Sólo sigo…
Thompson: Pero son seres humanos, civiles desarmados, señor.
Calley: Mira Thompson, éste mi asunto. Estoy a cargo aquí. No te concierne.
Thompson: Sí, buen trabajo (en tono irónico)
Calley: Mejor te metes en tu helicóptero y te ocupas de tus asuntos.

Antes de que la charla entre éstos dos pudiese terminar, un grupo de soldados se acercó a los civiles y los ejecutó a sangre fría. Sabiendo ahora de qué se trataba todo, nada más ni nada menos que escuadrones de la muerte, Thompson volvió a su helicóptero y comenzó a ignorar todas las órdenes que llegaban a su radio sobrevolando el área en búsqueda de civiles. Es en ese momento cuando ve un grupo de personas intentando escapar del 2do pelotón de la Compañía C, y sabiendo que no había mucho tiempo para actuar aterriza su helicóptero entre los pobladores y los soldados, ordenado a su tirador que mantenga su ametralladora apuntada contra los soldados del 2do pelotón. Tras subir a las personas que estaban a punto de ser ejecutadas a su helicóptero logra transportarlas a un área segura lejos de la matanza, esa tarde haría lo mismo con varias otras de personas, incluso convenciendo a otros pilotos por radio de hacer lo mismo.

Thompson no sólo salvó a esas personas ese día, ya que al volver a la base logró que el teniente coronel Frank A. Barker ordené por radio un alto al fuego, sino que gracias a su reporte y el hecho de que intentó llevar lo ocurrido a los mandos más altos desembocó en que se cancelen operaciones planeadas de igual tipo contra los pueblos de My Lai 5 y My Lai 1. Con el tiempo, el piloto continuaría testificando sobre lo ocurrido, hasta llegar a testificar en el Congreso de los Estados Unidos, pero tristemente, y a diferencia de las películas donde hay un final feliz, los congresistas atacarían verbalmente a Thompson, llegando a que incluso el líder de la comisión, el demócrata Mendel Rivers, sugiriese que el piloto debería ser el único castigado por lo ocurrido, y prácticamente así fue, Calley y sus hombres sólo recibieron castigos figurativos y penas de unos pocos meses, en el caso de Calley, hallado culpable de 22 asesinatos, fue dejado en libertad tras que Richard Nixon firmara un perdón presidencial en su favor. Peor aun, a medida que los eventos de ese 16 de marzo se fueron haciendo conocidos por el público general, Thompson comenzó a recibir amenazas de muerte e incluso llegó a encontrarse con animales muertos en su puerta ya que muchos lo consideraron como un traidor, sufriendo además de pesadillas y cayendo en el alcoholismo durante varios años. En 1998 Thompson y su tripulación visitaron nuevamente el poblado de Son My, donde se reunieron con varias de las personas que salvaron de una muerte segura, sus palabras fueron: “Desearía que ese día hubiésemos podido ayudar a más gente de la que ayudamos.”

Cómo reconocer a una leyenda

1129-1.jpgHay un dicho muy cierto que dice que las verdaderas leyendas de la historia no son solamente quienes son recordadas por su propio pueblo, sino quienes además son respetados por sus enemigos. Pocas personas pueden ostentar este título, una de ellas fue Manfred Albrecht Freiherr von Richthofen, mejor conocido como el Barón Rojo, una de las mayores leyendas en la historia de la aviación de combate.

Habiéndose enfrentado a infinidad de enemigos en el aire, y, confirmados, habiendo derribado a más de 80, cuando la aviación era realmente algo artesanal, Manfred no solo sembraría el temor en sus enemigos, sino que también, gracias a su caballerosidad y código de conducta, se ganaría su respeto. Este respeto sería demostrado tras su muerte, cuando el Escuadrón Aéreo Nro. 3 de la AFC, sus enemigos en el aire, y encargado de recuperar su cadáver, decidiera brindarle un último adiós realizando un funeral con honores reservado a héroes de guerra.

El funeral tendría lugar en Amiens, en el cementerio de Bertangles, participarían una banda, escoltas y el ataúd sería cargado por 6 capitanes del Escuadrón Aéreo Australiano. No sólo eso, sino que incluso la RAF, casa madre de sus más acérrimos enemigos en el aire, enviaría arreglos florales con los colores del país del piloto caído y su insignia.

1129-2.jpgEn la imagen a la derecha puede verse un avión Fokker de 3 cuerpos, como el utilizado por el Barón Rojo. Es curioso notar que en aquel tiempo cada piloto Jagdstaffeln -escuadrones altamente especializados de Alemania durante la Primer Guerra Mundial, el BR pertenecía al Jasta 11- podía elegir como pintar su propio avión. Manfred elegiría el rojo, un color muy visible, ya que su intención era que el enemigo pudiese ver de lejos contra quien se iba a enfrentar. Muchos decidían huir al verlo. Sin embargo, su accionar se volvería tan famoso, que la mayoría de los pilotos comenzarían a pintar sus naves de rojo.

Voytek, el oso que peleó en la Segunda Guerra Mundial

1097-4.jpgEn los últimos días comencé a leer un fantástico libro titulado The Animals’ War de Juliet Gardiner, en el cual se presentan historias de animales en el frente de batalla desde la Primer Guerra Mundial hasta el presente. De todas las historias, dos lograron sorprenderme más de lo esperado, hoy les contaré una de estas.

A pesar de haber sido invadido su país y muchos de sus ciudadanos encerrados en campos alemanes y soviéticos, el ejército Polaco libre peleó en la Segunda Guerra de manera móvil. Una de sus compañías, la 22ª Compañía de Transporte, se encontraba en Medio Oriente con el fin de suministrar soporte a los Aliados en el frente del Libano. No obstante, lo curioso de esta historia tendría lugar en las montañas de Hamadan en Irán, cuando parte de la compañía que se encontraba de patrulla se topara con un un osesno cuya madre había sido abatida por cazadores -otro recuento indica que era cargado por un niño que lo vendió por unas monedas-.

Tras una discusión decidirían llevárselo y convertirlo en la mascota de la compañía. Voytek lo llamarían y sería alimentado con leche servida desde una botella de vodka. Prontamente el oso crecería en tamaño, y su carácter amistoso y servicial lo convertiría en la mayor fuente de moral para la compañía. No obstante, la carrera militar del oso estaba a punto de despegar.

1097-2.jpgUna de sus principales tareas consistió en transportar pesada munición de artillería de un lugar a otro, tarea que lograba sin mucho esfuerzo. Para luego también marchar parado en dos patas junto a las tropas, algo que ganaba los aplausos de todos los soldados. Tal sería su popularidad que el mismo emblema de la compañía representaría a Voytek cargando munición de artillería.

Según recuentos históricos verificados por el autor Garry Paulin, quien escribió un libro sobre el animal, Voytek participaría directamente en la famosa batalla de Monte Cassino en 1944, uno de los últimos bastiones extraterritoriales de los Nazis. Su participación sería bajo el rango de Asistente de artillería, y transportaría varias de las municiones pesadas que caerían sobre la fortaleza principal. Servicios que le valdrían un ascenso de rango y una mención en períodicos de todo el mundo.

Tras terminar la guerra, Voytek y su compañía terminarían en Escocia. El oso se volvería una celebridad, apareciendo en infinidad de noticieros, revistas y programas de TV. Si bien sus camaradas volverían a Polonia en el 47, algo que deprimiría durante algunos años al oso, Voytek viviría en tranquilidad en el zoológico de Edimburgo, siendo regularmente visitado por algunos de los soldados que habían servido con él en el pasado. Soldados que, sabiendo la predilección de Voytek hacia la cerveza y los cigarrillos, siempre se las arreglaban para llevarle algunos de contrabando.

El Capitán Sir Richard Burton, el último gran aventurero

1091-1.jpgCapaz de hablar con fluidez más de veintinueve lenguajes y entender unos 40, Burton fue un explorador desde el momento de su nacimiento. El primer occidental en visitar la Meca, para lo cual debió aprender árabe a la perfección y camuflarse entre los locales, ya que de haberse descubierto que no era un musulmán la hubiera pasado muy mal. Hipnotista y espadachín maestro, sirvió como espía para la Corona en la India, escribió un diccionario para entender a los simios, fue extremadamente libertino, sería nombrado caballero por la Reina, siendo el primero en traducir las Mil y Una noches y el Kama Sutra a una lengua occidental, descubrió los lagos de África central, encontró un tesoro perdido y tras quedar completamente extraviado sin agua o equipo en el desierto terminaría rescatando a una doncella francesa secuestrada por un sultán local.

Nacido en Inglaterra durante la tempestuosa mañana del 19 de Marzo de 1821, Burton prontamente demostraría ser poseedor de un intelecto privilegiado. Antes de cumplir los 10 años ya hablaba tres idiomas, y se destacaría en la escuela por su talento en la escritura, la poesía y, sobretodo, los idiomas. Sin embargo, más allá de convertirse en un ratón de biblioteca, Burton se enrolaría tempranamente en el ejército, y su valentía haría que a los pocos años de haberse enlistado sea ascendido al puesto de Capitán de la East India Company. Sirviendo en la India, y habiendo peleado en la Guerra de Crimea, Burton decidiría que era tiempo de vivir una serie de aventuras al unirse a la Royal Geographical Society, para la cual exploraría las costas de África y descubriría para la historia el Lago Tanganica al dejar la primer mención escrita del mismo, siendo además el primer europeo en penetrar en el Reino de Harr. Tras explorar grandes territorios Burton se convertiría en Cónsul del Imperio Británico, oficiando como diplomático. Sus años finales serían dedicados a la academia, donde escribiría decenas de tratados sobre antropología, culturas y etnias orientales y sería autor del más importante libro de esgrima del siglo XIX.

Un espía europeo en la Meca
Para Europa la Meca era prácticamente un lugar de leyenda, ya que en efecto, ningún europeo había podido visitarla debido al fuerte recelo de la época. Burton, decidiría en ser el primero en lograr tal hazaña (quizás antecedido por Ludovico di Barthema, aunque es incierto si éste último lo logró), por lo que tras conseguir el apruebo de la Royal Geographical Society, estudiaría ampliamente las culturas y comportamientos musulmanes de la época. Sobretodo lo que respetaba a los hajj, peregrinos islámicos cuyos viajes los llevaban rumbo a la ciudad de Medina. Su convicción fue tal, que incluso hizo que se le practicase una circunsición, para así evitar ser descubierto al orinar. Tras prepararse inicialmente, invertiría varios meses junto a los musulmanes de la etnia sindh, mercaderes de los cuales estudiaría su comportamiento y costumbres.

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(La Meca al momento de la travesía de Burton)

Una vez listo, Burton adoptaría varios camuflajes, e incluso utilizaría distintos dialectos y acentos árabes. Primeramente se haría pasar por un pashtun, musulmanes del este de irán, cuyo contacto con el lenguaje persa hace que al hablar el árabe lo hagan con modismos muy particulares. De esta manera, Burton podría ocultar cualquier error lingüístico que cometiese al hablar aduciendo una diferencia cultural.
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Animales condecorados

Cher Ami
Cher-AmiCher Ami -Querido amigo– es el único animal condecorado con la Croix de Guerre. Y no es para menos, ya que éste palomo mensajero de la Primer Guerra Mundial fue el responsable de entregar 12 mensajes de vital importancia al cuartel general estadounidense en Francia y salvar la vida de aproximadamente 200 hombres. Los alemanes, quienes estaban alertados de la utilización de palomas por parte de los estadounidenses, implementaron desde tiradores en tierra hasta un pelotón de águilas entrenadas específicamente para cazar a las mismas, por lo que Cher Ami debió de enfrentar infinidad de peligros en cada viaje. El mensaje que le valió la medalla fue el que ayudó a rescatar al Batallón 77, el cual perdió su rumbo en las líneas enemigas durante la Batalla de Argonne, el 4 de Octubre de 1918. Cher Ami, a pesar de haber sido fuertemente herido a causa de un fragmento de bala que impactó en su pecho, y, por el cual, perdió la visión de un ojo, una pata, y quedó empapado en sangre, siguó volando hasta llegar al cuartel de Verdun, donde entregó el mensaje. Fue de esta manera que gracias a las coordenadas obtenidas en el mismo se lograron salvar 200 vidas. Tras esta hazaña se lo declaró Héroe de Guerra y se lo jubiló. Al morir fue embalsamado y hoy es expuesto junto a su medalla en el Museo Nacional de Historia Americana. Uno de los soldados salvados por el palomo posteriormente le dedicaría un poema que se volvería muy popular.

Pussy
Pussy -gatita- es quizás la gata mejor condecorada de la historia, ya que recibió la Medalla de la Cruz Azul tras salvar a su familia. Este premio fue otorgado luego de que un incendio se desatase y la misma, en vez de escapar por una ventana abierta a su lado, atravesara el fuego y, subiendo por las escaleras, llegara a la habitación de sus amos y les alertara. Los mismos, tras escuchar a la gata maullar y gemir desesperadamente, despertaron y sintieron el olor a humo y a quemado. Gracias al aviso temprano ofrecido por Pussy, lograron salir de su morada a tiempo. La hazaña se volvió famosa y por clamor popular se le entregó la medalla.

Trixie y Josie
Trixie-y-Josie Una de las medallas más extrañas y quizás aterradoras otorgadas animales. Durante los 40s y 50s la Guerra Fría llevó a que realizaran todo tipo de experimentación con animales por ambos bandos. No obstante, en Estados Unidos, donde existía la libertad de prensa, éstos experimentos eran destacados en las noticias y el público, horrorizado y furioso, realizó todo tipo de marchar protestando los experimentos con radiación y armas químicas en animales. Para contrarrestar esta negativa y darle significancia a las experimentaciones, el cirujano y general de la División de Cirujanos de la Armada de los Estados Unidos, Norman Kirk decidió condecorar con la Medalla de Honor a dos perras utilizadas en estas experimentaciones, Trixie y Josie, para darle una importancia de carácter nacional a las mismas. Sin embargo, no tuvo mucho efecto y las protestas siguieron, dando afortunadamente como resultado, en décadas posteriores, las leyes de ética médica con respecto a la experimentación animal.
En la imagen pueden verse al general Kirk y a la doctora Frieda Robbins durante la ceremonia llevada acabo en el Departamento de Medicina de la Universidad de Rochester.

Apollo
ApolloApollo fue elegido por Gran Bretaña como representante de todos los perros de rescate que trabajaron buscando personas atrapadas entre la destrucción causada por de los atentados del 11 de Septiembre. Junto su oficial cuidador del Departamento de Policía de New York, Peter Davis, recibió la Medalla Dickin el máximo honor otorgado a un animal durante tiempos de conflicto por el Estado Británico. Esta medalla es el equivalente a la Cruz de Victoria. En la imagen también pueden verse a Roselle y a Salty -izquierda, centro- quientes salvaron a sus dueños guiándolos a la salida de las torres por las caóticas escaleras de las mismas.

Simon, el gato de mar
Simon Y si Pussy fue la gata más condecorada de la historia, Simon, el Gato de mar, fue el gato más condecorado 🙂 . Encontrado en el muelle de Hong Kong por un marinero de la Marina Real de 17 años, y subido abordo del HMS Amethyst de contrabando, Simon prontamente se ganaría el cariño de toda la tripulación, y se le permitirían lujos tales como dormir en la almohada del capitán. Como los barcos de la Marina Real no podían tener pasajeros civiles por reglamento, se lo enquistaría como “Cazaratas oficial” y así seguiría hasta 1949. En dicho año el HMS Amethyst sería atacado sin provocación por un barco leal a las fuerzas comunistas de China, y Simon sería herido por un fragmento desprendido por un cañonazo. Herido y todo, al día siguiente lucharía contra una infestación de ratas. Tal accionar levantaría la moral de la tripulación a tal punto que el gato no sólo sería ascendido a “Gato de mar” sino que además se le otorgaría la Medalla Dickin y la Cruz Azul.

El cuento más viejo de la historia, la épica de Gilgamesh

Algo que debemos tener en cuenta al leer una historia épica o epopeya, es que estas no sólo eran cuentos para su pueblo, sino que además servían de enciclopedias primitivas a sus lectores. Estas obras, en las que se compilaba gran parte del conocimiento de dicha civilización, el cual iba desde recetas medicinales, hasta descripciones de pueblos vecinos, agrupaban, a manera de una historia entretenida, un compendio descriptivo de información empírica. Muchas veces también servían a la función de libros de historia. Algo patente en las épicas griegas, en las cuales los autores solían embellecer sucesos históricos a manera de relatos en tercera persona y ocurrencias mitológicas. Llegando a representar pueblos en personajes y desastres naturales o guerras a manera de monstruos y seres míticos. Gracias al relato de Teseo, por ejemplo, los historiadores pudieron armar el rompecabezas de la subyugación de la Atenas prehistórica. En el caso de Gilgamesh, varios teóricos sugieren que la epopeya es, en efecto, una crónica de los acontecimientos políticos de Uruk hace 4500 años. Por ejemplo, el profesor Andrew Ford de la Universidad de Princeton, sugiere que la amistad de Gilgamesh y Enkidu no es más que el relato poético de la alianza entre dos pueblos vecinos a manera de metáfora. Lo que si no es metáfora es la historia de Kushin, el escriba sumerio que es la persona nombrada más antigua que se conoce.

La historia de fondo

Gilgamesh existió entre el 2450 AC y el 2550 AC y fue el Rey de Uruk. Sin embargo, el poema escrito en tablillas de arcilla que lo honra, fue escrito mucho después de su muerte, y vio modificada su narrativa varias veces a lo largo de los siglos. Ciertamente, varios aspectos políticos e históricos del reinado de Gilgamesh, fueron reemplazados por metáforas mitológicas, haciendo la historia más interesante y atractiva para los lectores de la época.

Hoy en día, se acepta a la “versión estándar” como la más fiel. Esta versión nace a partir de una recopilación realizada por el Rey Asurbanipal de Nínive quien tomara gran interés en el poema. Desafortunadamente su ciudad, y su biblioteca, serían destruidas hace 2600 años y seria recién en 1845 que Austen H. Layard hallara los restos de la biblioteca y varias tablillas de arcilla guardadas en esta. Tras varios ires y venires las tablillas restantes de la biblioteca de Nínive fueron trasladadas al Museo Británico, en el cual permanecerían bajo estudio durante décadas. Recién en 1984 John Gardner y un equipo de lingüistas lograrían traducir el Poema de Gilgamesh al inglés.

Enlaces relacionados
Click aquí para leer el Poema de Gilgamesh
– Otra versión, aunque no tan famosa a causa de estar muy incompleta, es la versión Babilónica.