Cuando los monstruos no son tan monstruos
Siempre me llamaron la atención los monstruarios antiguos, y el folklore detrás estos libros. Nacidos de las mentes más imaginativas para aterrorizar incluso hasta los más valientes es difícil sospechar y menos aun creer que alguno de éstos seres pueda llegar a existir. Sin embargo, en uno de los más interesantes casos de la zoología moderna, uno de éstos “monstruos” dejo de serlo para convertirse en un fenómeno de la naturaleza:
El Conejo Cornudo
El Lepus Cornutus, cuya mayor referencia y descripción antigua se encuentra en la Tableau Encyclopedique et Methodique compilada por Bonnaterre en 1789, durante mucho tiempo se creyó un mero invento de la imaginación del hombre antiguo. No era para menos ya que el solo hecho de pensar en un conejo que portara una cornamenta similar en forma a la de un antílope era algo más que descabellado para la mentalidad actual. No obstante, un día como cualquier otro de 1982 se descubrió el primer espécimen real de un Lepus Cornutus, el cual no era un monstruo en lo más mínimo. Tras una renovada investigación en el tema se descubrió que éstos conejos cornudos padecían de un virus denominado papillomavirus, el cual lleva a que una cornamenta callosa se desarrolle generalmente en su cabeza.
Si desean ver más imágenes de estos particulares conejos pueden acceder a esta galería en la que encontrarán un catalogo de dichos especímenes (ya que al rededor de estos conejos se generó una leyenda urbana en la página también encontrarán las imágenes retocadas que se crearon para fomentar la leyenda del “conejo antílope”) .




Este artículo fue publicado el: 19/03/07 a las 11:52 am,y se encuentra archivado bajo las categorías: