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Los cazadores de la Sabana que entrenaban monos para montar jabalíes y dirigirlos hacia sus redes

Esta técnica utilizada por cazadores de Mozambique debe ser la más original que he visto, en mucho tiempo. Para la misma empleaban papiones (en el video se mencionan los babuinos. No obstante están hablando de los papiones y no de los babuinos gigantes, ambos miembros de la familia de los Cercopithecinae) los cuales muy habilmente como el mejor cowboy montaban jabalíes para cansarlos y redirigirlos hacia los cazadores.


Si bien la cacería suele despertar comprensibles emociones de frustración, debemos recordar que estos hombres vivían en contacto con la naturaleza, y respetaban a la misma. No debemos compararlos con los cazadores furtivos que actualmente desangran África con sus rifles de alto poder y vehículos 4X4.

Grandes felinos que adoptaron animales fuera de su especie

El corazón de una leona

El siguiente caso fue uno de los primeros registrados. Una leona en Samburu, Kenia, que, posiblemente tras haber perdido su propia cría, adoptara nada más y nada menos que a una cría de oryx, irónicamente un animal perteneciente a la especie que conforma una de las principales fuentes de alimento de los leones de la región.

La leona intentaría cuidar al pequeño animal durante dos semanas, dándole comida, que por supuesto este no podía consumir al ser vegetariano, y protegiéndolo de otros predadores de la región. No obstante, y desafortunadamente, el joven animal moriría al poco tiempo, ya que la leona, más allá de su monumental esfuerzo por cuidarlo, no podría alimentarlo debidamente al ser tan diferente. Este caso es documentado en el magnifico documental El Corazón de una Leona.

Legadema y su singular cría

Otro magnífico ejemplo de maternidad es la historia de Legadema ocurrida en el delta de Okavango, un leopardo hembra que tras haber cazado a una hembra papio, encontrara su cría e instantáneamente decidiera adoptarla como su hija, rescatándola de un grupo de hienas que, tras oler la sangre de la madre, se acercara furtivamente al árbol en el que se encontraban.

Lo apasionante del caso, es que Legadema no llevó consigo al pequeño primate por curiosidad, sino que lo adoptó. Algo notable al observar el lenguaje corporal del leopardo, el cual es correspondiente al exhibido por un felino hembra con sus cachorros.

El experimento de Kellogg, o cómo experimentar con tu hijo de 10 meses

Winthrop N. Kellogg era un psicólogo doctorado en la Universidad de Columbia y profesor de la Universidad de Indiana, cuya área de especialización se hallaba en el estudio del condicionamiento, la conducta y el aprendizaje. Habiendo estudiado la capacidad del ser humano para adaptarse a la ecolocalización, decidiría extender su investigación a descubrir qué separaba al humano del animal. Es así que realizaría en 1931 su obra más famosa: “El simio y el niño” un estudio en el cual se utilizaría a un chimpacé bebé y a un humano de menos de 1 año, con el fin de hacerlos convivir como si fueran hermanos, utilizando la misma ropa, juguetes y utensilios, para así observar y estudiar la evolución y aprendizaje de ambos bajo un entorno similar.

Para el experimento Kellogg utilizaría una chimpacé recién nacida, Gua, y asombrosamente a su propio hijo de 10 meses, Donald. El experimento tenía como objetivo discernir cuándo precisamente se creaba esa brecha que, racionalmente, separaba al humano del animal. Gua sería tratada y cuidada de la misma manera que Donald, y ambos formarían una relación similar a la encontrada en hermanos de la misma edad. Sin embargo, ocurriría algo que Kellogg no imaginaba. Gua comenzaría a aprender más rápidamente que su hijo, dejando de mojar los pañales y comenzando a comer utilizando cucharas antes que Donald. Al mismo tiempo, y ocurriendo exactamente lo inverso a lo que esperaba Kellogg, no sería Gua la que se “humanizaría” sino que sería Donald quien comenzara a desarrollar las conductas de un chimpancé. Desde emitir ladridos hasta probar todo con la boca imitando el patrón característico de estos simios. Así mismo, su dominio del lenguaje se vería seriamente aletargado.

Si bien Kellogg terminaría separándolos, Donald reportaría que varios de los modismos y conductas aprendidos de Gua quedarían patente durante toda su vida.

Enlaces relacionados
The Ape and The Child – el estudio realizado por Kellogg hallado libremente en la biblioteca en línea de la Universidad de Florida (inglés)

Té recolectado por monos

Según la empresa que vende este té, la tradición se remonta a varios siglos en el pasado, cuando un mono, al ver a su dueño subirse a un árbol a recolectar hojas de té, copió la acción y lo hizo en unos pocos segundos. Al ver esto, su amo, de ahí en más, comenzaría a utilizar monos para recolectar té.

Y los monos a sueldo
Pero no crean que el concepto del trabajo a sueldo es algo antinatural para los monos. Según una investigación del Centro de Primates de Yerkes en la Universidad de Emory, los monos sudaméricanos de la raza capuchino tienen un concepto de trabajo que podría considerarse como “pago” . Ya que en las cacerías, las carne obtenida de las presas se distribuye de acuerdo al esfuerzo de cada integrante. Leer más en Science Daily (inglés)

Los Victor Frankenstein de la vida real

“Frankenstein o el moderno Prometeo” es, sin duda, la obra maestra de Mary Shelley, no importa si se ha leído el libro o se han visto las innumerables adaptaciones al cine y la T.V. , prácticamente todas las personas que saben de la historia han catalogado el proceso de creación de la criatura como mera fantasía…bueno, a menos que conocieran estas historias.

El doctor Robert L. White y el doctor Vladimir Demikhov fueron 2 doctores que han pasado a la historia por sus técnicas poco ortodoxas (bizarras) en el quirófano, estos médicos se especializaron en el estudio experimental de transplantes, ganándose a pulso calificativos como “Los verdaderos Frankensteins”.

Vladimir Demikhov
El doctor Demikhov (1915-1998) fue uno de los pioneros soviéticos de la cirugía moderna, comenzando sus experimentos en animales a mediados de la década de 1940 (en 1946 Demikhov reemplazó los aparatos circulatorio y respiratorio de un perro sin usar máquina alguna soporte vital) llegando a su clímax en 1952, al lograr exitosamente transplantarle un corazón a un perro (adelantándose varios años al transplante del doctor Barnard), con esto, se afirmó que la operación era “el mayor éxito médico soviético”.

Sin embargo, su experimento más notorio fue el trasplante de cabeza que realizó en 1953, Demikhov, por increíble que parezca, logró insertar la cabeza de un cachorro al cuerpo de un mastín adulto, los médicos observaron como el perro “anfitrión” sufría un rejuvenecimiento tras la operación, incluso, se llegó a observar a ambos perros salivar y tener sed al mismo tiempo, el animal murió varios días después de la operación.

Robert L. White

El doctor White encontró su vocación de médico en 1942, siendo todavía un estudiante en el co5egio LaSalle de Minneapolis, durante una clase de anatomía, el profesor puso a prueba a sus alumnos, pidiéndoles que diseccionaran el cráneo de una rana para exponer su cerebro, con la condición de no dañarlo para nada, la sorpresa del maestro fue al llegar a la mesa del joven White, pues había realizado un corte perfecto, sin haber dañado en lo más mínimo el cerebro del anfibio, incluso su profesor, incrédulo de lo que veía, le dijo “deberías ser un neurocirujano”.

En 1964, el doctor White realizó un experimento similar al Demikhov (de hecho, fue su inspiración), insertando la cabeza de un perro que había muerto recientemente al cuello de otro, de mayor tamaño, sin embargo, este perro solo vivió durante algunas horas

El 14 de Marzo de 1970 el doctor White realizó su operación más osada, con ayuda del doctor Yoshiro Takaoka. Primero, seleccionó a dos monos (a los que catalogó como mono A y mono B), luego les corto la cabeza a ambos y sin tiempo que perder, logró transplantar la cabeza del mono A al cuerpo del mono B y viceversa, sin embargo solo uno de los monos sobrevivió, el mono B con la cabeza del mono A logró parpadear, reaccionar a estímulos sonoros y alimentarse, sin embargo, al serle rota su columna vertebral (y no poderla unir a la de la cabeza del otro mono), el simio quedó cuadraplégico, aunque se le instaló en un arnés, solo pudo mover los músculos de su cara, el mono, vivió solo unos pocos días.

Sin embargo, el Doctor White declaró en una entrevista “El objetivo no era mantenerlo con vida, sino mostrar que es posible el procedimiento”.

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