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La batalla de Libušín en primera persona, lo más cercano en la modernidad a una batalla medieval

Las personas dedicadas a la recreación histórica son quizás los aficionados más apasionados de todos. Si bien hay grupos de recreación histórica en todo el mundo y prácticamente para todo período y cultura histórica, es en Polonia, Latvia, Ucrania, Hungría, Lituania y Rusia donde dichas recreaciones se llevan a un nivel completamente distinto, organizando literales batallas campales con armaduras, tácticas y armas medievales que en su mayoría son confeccionadas por los mismos participantes. Si bien en los países anteriormente mencionados se realizan varios torneos, son los de Libušín, la Batalla de las Naciones y Grünwald (evento que recrea la batalla medieval más grande y sangrienta en la historia) los de mayor asistencia y calidad en lo que armaduras y trajes respecta. Los participantes, quienes pasan la mayor parte del año construyendo sus equipos y armaduras manualmente, muchas veces incluso utilizando técnicas de construcción sacadas de códices antiguos, acuden a los mismos intentando recrear no sólo el aspecto bélico la época, sino que además se realizan varios festivales paralelos con ferias de comida, trajes típicos y demostraciones de técnicas agrarias y culinarias.

La batalla de Libušín
El siguiente es un vídeo en primera persona de la batalla de Libušín. Si bien a primera vista parece algo extremadamente violento, existen varias reglas y códigos de conducta entre los participantes para evitar cualquier daño físicos. Las armas obviamente no están afiladas, y bajo sus armaduras los participantes visten gruesos trajes para evitar contusiones. Las armas de pólvora que vemos en el video no son rifles primitivos, sino que se trata de пищаль (cañones de mano rusos)

La batalla de las naciones
La batalla de las naciones es un evento similar que se lleva a cabo todos los años en Ucrania, aunque su organización es muy distinta. A diferencia del anterior, donde también se recrean aspectos sociales de la época, en la Batalla de las Naciones se intenta enfocar más en la recreación de las técnicas marciales de las batallas medievales; con participantes que ponen gran énfasis en practicar a la perfección las técnicas de esgrima y defensa históricas de la nación que representan en batalla. El contacto físico es bastante más fuerte que en el evento de Libušín como se puede ver en el siguiente vídeo:.

Wolin
El evento de Wolin tiene lugar en Polonia, y es también otra recreación histórica en la cual se recrean las guerras causadas por las invasiones vikingas a las tierras eslavas.

Los conejos cornudos

Siempre me llamaron la atención los monstruarios antiguos, y el folklore detrás estos libros. Nacidos de las mentes más imaginativas para aterrorizar incluso hasta los más valientes es difícil sospechar y menos aun creer que alguno de éstos seres pueda llegar a existir. Sin embargo, en uno de los más interesantes casos de la zoología moderna, uno de éstos “monstruos” dejo de serlo para convertirse en un fenómeno de la naturaleza:

El Conejo Cornudo

El Lepus Cornutus, cuya mayor referencia y descripción antigua se encuentra en la Tableau Encyclopedique et Methodique compilada por Bonnaterre en 1789, durante mucho tiempo se creyó un mero invento de la imaginación del hombre antiguo. No era para menos ya que el solo hecho de pensar en un conejo que portara una cornamenta similar en forma a la de un antílope era algo más que descabellado para la mentalidad actual.

No obstante, un día como cualquier otro de 1982 se descubrió el primer espécimen real de un Lepus Cornutus, el cual no era un monstruo en lo más mínimo. Tras una renovada investigación en el tema se descubrió que éstos conejos cornudos padecían de un virus denominado papillomavirus, el cual lleva a que una cornamenta callosa se desarrolle generalmente en su cabeza.

El hipo, las épocas y las curas

¿Pero qué es el hipo?
Un castigo de Júpiter para los romanos; la señal de una mentira para la Corte Real del medioevo inglés; una bendición para ciertos pueblos asiáticos; y una irritación del diafragma que resulta en una rápida e involuntaria, inhalación la cual es frenada rápidamente al cerrarse la glotis produciendo ese agudo y distintivo sonido.. para la medicina moderna.

Roma
Asustar
Un susto, sí, lo crean o no los romanos fueron los que salieron con la idea de asustar a quien tenga hipo.

Dar vuelta a la persona
En la legión, según aclara Gibbon, uno de los primeros y más grandes historiadores modernos de Roma, estaba muy difundida la cura de dar vuelta a la persona, haciéndola colgar de sus piernas, hasta que se le vaya el hipo.

Taparse los oídos
Ya desde los romanos taparse, o frotarse, los oídos es una cura popular para el hipo -Lo crean o no esto puede llegar a funcionar y ser muy eficiente, ya que si tienen suerte terminarán estimulando el nervio neumogástrico, o vago, el cual inerva en la faringe, y así indirectamente finalizar los espasmos-

Gárgaras
También fueron los que difundieron la “cura con gárgaras de agua”. -También puede llegar a funcionar ya que, con suerte, terminarán interrumpiendo el ciclo y relajando los nervios involucrados-

Foro romano.

Era Victoriana
Azúcar
Era muy normal la creencia que la gente tuviera una idea popular sobre los poderes curativos del azúcar, por lo cual siempre se le ofrecía azúcar a alguien con hipo. Muchos niños fingían tener hipo justamente por esto. -hoy en día se sigue utilizando en el Reino Unido, puede llegar a funcionar si colocan la cucharada bajo la lengua-.

Estornudar
Otra cura muy difundida era la de respirar pimienta, provocando así un fuerte e involuntario estornudo en la persona para así sacar el hipo. -Si bien podría llegar a servir el hacerlo con pimienta era un arma de doble filo, ya que si llegara a ser aspirada podría terminar irritando la zona y empeorando todo-.

Palmadas
Si bien las palmadas en la espalda fueron muy populares para calmar el hipo desde los tiempos más tempranos fue en la Era Victoriana en la que que se recomendaba como una “solución profesional”.

Berro
Era muy normal que la boca sea llenada con berro ante un ataque de hipo, ya que se sobrevaloraban las aptitudes curativas de éste vegetal.

Vinagre
Tomar una cucharada de vinagre inmediatamente luego del sonido producido por el hipo era una de las curas más populares de Escocia.

Medioevo
La manzana
En Francia, morder una manzana hasta que se vaya el hipo era una cura muy popular -por supuesto que el hipo terminaba “yéndose” naturalmente, pero el pobre diablo creía que lo había curado la manzana-.

Legumbres
Comer lentamente una legumbre era visto como algo útil para frenar el hipo -Se me ocurre que podría ser útil, ya que las legumbres contienen magnesio y el magnesio es un excelente relajante y anti-irritante-

La lengua
En Escandinavia existía muy difundida la idea sobre estirar la lengua de una persona para sacarle el hipo. Por lo que era normal que un familiar o amigo de la persona le agarrará la lengua e intentará estirarla. -Hoy en día sigue siendo utilizado-

Un pájaro
En algunas regiones de Italia se creía que si se ponía un pájaro en la boca de la persona y el ave cantaba el hipo se iría. Sinceramente me pregunto cuántos habrán muerto atragantados haciendo esto. No hace falta decir que no sirve para nada-.

No respirar
Aguantar la respiración era, y es, una cura extremadamente popular por toda Europa y el mundo.

Mirar fijo
Otra creencia difundida era la de mirar fijo a otra persona durante un minuto. Si esto se hacía sin interrupciones el hipo se iba.

Foles of Gotham

Y una curiosidad al final…
Según el libro de récords Guinness el mayor ataque de hipo de la historia duro unos 69 años y 5 meses!. Charles Osbourne (1894-1991) comenzó a tener hipo una mañana de 1920 con una espeluznante frecuencia de 1 segundo medio entre espasmos. Así de repentino como llegó se fue otra maña… pero de 1990!. Charles murió un año después.

El primer libro de cocina de la historia, “The forme of Cury” (1390)

El rey Ricardo II de Inglaterra (1367 – 1399) tenía un gusto por la buena comida inigualable, entre los manjares con los que solía deleitarse habitaban todo tipo de comidas e ingredientes que, muchas veces, mandaba a traer especialmente de su lugar de origen por emisarios. También así su staff de cocineros era formidable, entre ellos trabajaban los mejores profesionales del reino. Esto llevó a que gradualmente fueran adoptando técnicas y recetas que, en pos de complacer a su rey, fueran aptas a su gusto. Es así que en 1390 presentan un manuscrito con aproximadamente 250 recetas y técnicas de cocina. Curiosamente el manuscrito es el primero, en idioma Inglés, en mencionar la existencia del aceite de oliva o la utilización de recetas con ingredientes tales como ballenas y elefantes.

Si bien existen manuscritos que predatan a “The forme of Cury” estos no son libros de cocina, son más bien recetas y consejos aislados. La diferencia que presenta el libro del Ricardo II es que es un compendio cohesivo de recetas y una completa descripción de técnicas afines a éstas. En si éste es el primer libro con la intención de enseñar a cocinar, tal cual los libros modernos. El nombre del manuscrito original es imposible de saber ya que gran parte se perdió en el tiempo “The forme of Cury” es el nombre otorgado por Samuel Pegge, librero que lo re-editó en el siglo 18.

Receta de The forme of CurySin duda alguna otro de los detalles interesantísimos de éste libro es la siguiente mención en su prefacio: “Aprobación y consentimiento por los maestros de la medicina y la filosofía que componen su -refiriéndose a Ricardo- Corte”. Se preguntarán por qué tan singular mención. En la Edad Media la medicina y la cocina estaban fuertemente ligadas, muchas plantas y pócimas eran utilizadas para sanar pacientes y además se tenía un temor muy grande a los venenos. Mencionar la aprobación de los hombres de ciencia de la corte significaba dejar claro que ninguna de las recetas era mortal o perjudicial.
Otro de los detalles importantes es el observar la compleja elaboración de algunos platos orientados especialmente a la Corte. Se mencionan centros de mesa hechos de frutas representando batallas navales, personajes históricos y hasta figuras tamaño real de los nobles.

Como nota de color Ricardo II también fue el inventor del pañuelo y además fue la primer victima de La Guerra de las Rosas entre los York y los Lancaster.

Links relacionados
Escaneo de la versión del siglo 18 realizada por Samuel Pagge.

El tenedor y su misterioso origen

Es imposible saber cuándo exactamente fue inventado el tenedor ya que, como es de esperarse, hay decenas de atribuciones y relatos sobre su creación. Sin embargo, al menos podemos saber como es que se logró imponer en la mesa como utensilio de facto. Tal vez habrán leído mi nota sobre los Modales en la Mesa Medieval. Allí hablábamos sobre lo errada y confundida que está la gente de hoy en día al pensar que en la mesa medieval se comía de manera salvaje y rudimentaria, cuando en realidad, existían varios códigos de conducta establecidos. No obstante, esto necesariamente no significaba que se utilizara un tenedor. Efectivamente un cuchillo y un pincho (básicamente una varilla de metal con una punta afilada y un mango de madera en su otro extremo) eran todo lo necesario para poder cortar, separar y llevarse la comida a la boca sin que las manos de los comensales tocasen los alimentos.

El tenedor llega a Europa en el siglo XI de la mano de Teodora quien no sólo era una chica muy escandalosa sino que además era la hija del Emperador Bizantino Constantino Ducas -recordemos que el Imperio Bizantino eran los rezagos del Imperio Romano en Oriente que habían sobrevivido a la caída del Imperio Occidental-. Su padre, buscando expandir su poder, decide casarla con el Dux de la poderosa e inmensamente rica República de Venecia, Domenico Selva. Entre las tantas pertenencias que Teodora lleva a su nuevo hogar sería un extraño utensilio de mesa con forma de bidente que logra cautivar la atención de todas las figuras de la aristocracia veneciana. Prontamente comienza a vislumbrarse una lenta pero cada vez más común adopción del tenedor las mesas de la aristocracia veneciana, ya sea porque verdaderamente lo encontraban más práctico o porque simplemente querían estar a la moda y mostrarse siguiendo las costumbres de la familia más poderosa de la república. Esta lentitud fue debido a que en un principio el rechazo era general, de hecho, varios nobles como Catalina de Bulgaria y Carlos V de Francia intentaron importarlo en sus países pero no consiguieron éxito alguno ya que la mayoría de las personas consideraba la combinación de cuchillo, pincho y cuchara más que suficiente. Al presentar el utensilio sólo se encontraban con las miradas de desapruebo de sus comensales, quienes preferían seguir comiendo a la vieja usanza y evitar lastimar sus labios y bocas con tan monstruosa maquinación. Es que de hecho, los primeros tenedores, además de sólo contar con dos dientes, eran tan afilados y puntiagudos que ante el más pequeño descuido o error de cálculos se pasaba un muy mal momento. Si bien rechazado por la nobleza en un principio, el tenedor encontraría un nuevo público adepto entre las masas populares, quienes generalmente no deseaban desafilar sus dagas sosteniendo comida constantemente con éstas.

Hoy en día sabemos que ya para el año 1423, gracias al trabajo de Marques de Villena y su tratado Arte Cisoria, a los nobles no les queda otra que adoptar la costumbre que ya se había difundido por el mundo entero. De todas maneras, el tenedor continuaría siendo una rareza y no sería hasta el siglo XVIII y en algunos casos hasta el XIX que las primeras fábricas nacionales de tenedores abrirían sus puertas en Europa.

Los modales en la mesa medieval

BanqueteEn el pasado hemos hablado de las supuestas recomendaciones de Leonardo da Vinci a la hora de comer en el Codex Romanoff. Dicho libro no es más que una humorada contemporánea escrita por un crítico de cocina, utilizando imágenes de los códices de Leonardo y dándoles otros significados. No obstante, muchas de las recomendaciones que da a la hora de los modales en la mesa, no son inventadas, sino que tienen su base en costumbres y tradiciones reales de la mesa medieval.

De todas maneras siguen estas preguntas que formulamos al principio: ¿era realmente así la mesa Medieval?, ¿tenían tan poco sentido de la estética y de la conducta éstas mismas personas? La respuesta afortunadamente es un rotundo no!, y, de hecho, era muy importante la buena conducta, al menos en los banquetes de las clases altas. Gracias a fuentes como el Menanger de Paris, publicada en el siglo XIV, obtenemos un listado con todo tipo de consejos útiles que un marido de la nobleza le recomienda a su flamante esposa plebeya para mantener el decoro en la mesa -entre estos consejos se encuentran los de: Mantener la boca cerrada mientras se mastica y no hablar con la boca llena; limpiarse la boca antes de beber de la copa; no agarrar la ración más grande de la fuente; usar prolijamente la servilleta; y así varias recomendaciones que incluso lograrían asustar a cualquier persona contemporánea por lo rigurosas y meticulosas que estas eran-.

BanqueteComo es lógico sí es cierto asumir que las costumbres variaban considerablemente dependiendo de las diferentes cortes, así como también lo es el pensar que varios aspectos se mantenían invariables del lugar. Pero dividamos las aguas: Por un lado es verdad que se utilizaban las manos para comer. Lo que no es cierto es que esto se hiciera por brutalidad. El tenedor, a pesar de ser conocido desde el siglo XI, no ganaría popularidad hasta el siglo XVI o XVIII -dependiendo de nuestra interpretación-. Si bien es llamativo y podría llevarnos a pensar cómo es que en un principio no se les ocurrió utilizarlo, la respuesta es muy simple. La utilización de algo nace con la necesidad de éste algo, en la Edad media, la utilización de las manos era tan normal que simplemente no lo necesitaban. La comida era cortada por sirvientes o nobles menores en caso de reyes y príncipes, de tal manera que las porciones eran ideales para ser agarradas con la mano sin problema alguno. Junto al plato se disponía de un tazón de agua donde los comensales podían lavar constantemente sus manos. En el caso de las clases más bajas el cuchillo era más que suficiente para cortar la comida, al ser que la carne generalmente se embutía para evitar su descomposición.

Banquete
En el caso de las reuniones también se seguían varios códigos de comportamiento. Por ejemplo cuando se realizaba una cena con invitados el cuchillo que utilizaba cada uno siempre era la daga de la misma persona, nunca se prestaba una por parte del huesped, no por una cuestión de avaricia sino de costumbre. La distribución de las copas también era diferente a la empleada en la actualidad, se estilaba, por lo general, a poner una copa cada dos invitados quienes la compartirían -de acá que fuera una regla de buena conducta limpiarse la boca antes de beber- pero no se asusten ya que generalmente no se compartía con extraños sino que se hacía entre esposos o familiares cercanos. Por mucho tiempo generalmente en España y Portugal para los caldos y sopas se utilizó un pan llamado Mense, que oficiaba de plato para el caldo y luego de comida sólida una vez terminada la sopa. Justamente de éste pan nace la palabra mesa. Los modales también dirigían los pasos a seguir en el momento de utilizar los condimentos. Para esto el comensal debía mantener su dedo meñique limpio y seco para así poder utilizarlo a modo de cucharilla y transferir condimentos a su plato sin dejar residuos de comida o líquido en el tarro.

Como podemos ver finalmente no era tan extremo el comportamiento en la mesa del Medioevo, diferente si, pero en lo más mínimo bizarro. Quizás si en algunas cortes los modales fueran menos elaborados que en otras, y sobretodo en tiempos caóticos de guerra o conflicto. Pero de eso ya no podemos culpar a la época.