Tag Archives: 1999

Cómo la última tribu sin influencia externa del océano índico logró sobrevivir al tsunami del 2004

Los sentineleses son una de las últimas tribus sin contactar en nuestro planeta, y la última del Océano Índico sin ningún tipo de contacto alguno, su idioma permanece sin clasificar y es completamente distinto al de sus vecinos más cercanos, los jarawa, su sociedad está basada en la caza, la pesca y la recolección de plantas y nada es sabido sobre sus mitos y leyendas. De hecho ni siquiera sabemos cómo se llaman a si mismos, ya que el gentilicio de sentineles proviene del nombre de la isla en la que habitan, bautizada como isla North Sentinel por los británicos. Isla perteneciente al grupo de islas ubicadas en la bahía de Bengala conocido como islas Andamán, donde en cada una habitan distintas tribus.

Junto con los ya mencionados jarawa, habitantes de la isla Adamán del sur y cuyo contacto con los extranjeros se limita a intercambiar objetos, los sentineleses son la tribu más aislada de la región. Si bien en un momento podríamos llegar a pensar que tal aislamiento es un cruel destino, sólo basta con ver lo que ocurrió con los onges, habitantes de la isla Rutland, quienes fueron asimilados hace ya más de un siglo y cuya sociedad ha colapsado por completo, necesitando de subsidios del gobierno de la India para sobrevivir y cuya población es casi siete veces menor en comparación a los tiempos anteriores a la asimilación.

Ésta falta de contacto es la razón por la cual en el 2004, año en el que tuvo lugar uno de los peores terremotos y tsunamis en la historia moderna, con más de 230 mil muertes y cientos de miles de heridos, el gobierno de la India pensó que lo peor había ocurrido con los sentineleses y los jarawa ya que sus islas se hallan relativamente cerca del epicentro y en el curso de la ola. Sin embargo, tres días después de ocurrida la tragedia, cuando la guardia costera envió helicópteros a investigar que había sido del destino de éstos pueblos, los guardacostas no tardaron en avistar a un sentineles, quien desafiaba al helicóptero apuntándole con su arco.

Aliviados y asombrados, inmediatamente se dirigieron hacia la isla de los jarawa, más abiertos al contacto. Allí descubrirían algo asombroso, ni un sólo jarawa había perecido durante el tsunami. Con un contacto reducido y poca confianza hacia los extranjeros, llevó cierto tiempo descubrir cómo fue que ambas tribus lograron salvarse de la ola. Ésta poca confianza por parte de los jarawa es comprensible, antiguamente una cultura pacífica fueron diezmados por los marinos británicos, quienes utilizaron su isla como base de aprovisionamiento disparando a cualquier jarawa que se acercase sin mediar palabra alguna. Los tiempos modernos no han sido mejores, en 1999 una epidemia de sarampión, llevado a la isla por un oficial del gobierno de la India, causó la muerte del 10% de la población jarawa.

Descifrar éste acertijo fue la tarea de Sophie Grig y los investigadores de Survival International, quienes establecieron contacto con varios jarawa hasta contactarse con Ashu, un jarawa capaz de comunicarse en hindú y acostumbrado al contacto con extranjeros. Éste les relataría la historia sobre cómo, cuando sintieron la tierra temblar, inmediatamente fueron a ver a los pescadores de su tribu, quienes le comunicaron a los jefes que el “mar había desaparecido” (un efecto común de los tsunamis es que antes de la ola receda el nivel de agua en la costa considerablemente). Sabiendo a partir de canciones que se pasaron de generación en generación que cuando la “tierra se enoja” y “el mar desaparece” la tribu debe esconderse de los espíritus de la tierra en el bosque de Balughat, el cual es el punto más alto de su isla, fue entonces que toda la tribu corrió hacia dicha aérea, quedando así completamente a salvo cuando la ola golpeó la isla.

Tras entrevistar a los onge descubrirían un mismo patrón, no en una canción, sino en un cuento muy importante en su cultura, el cual relata una historia en la cual la tierra tiembla y luego una pared de agua viene a llevarse a los pobladores. Razón por la cual intuitivamente 96 Onge se salvaron del tsunami al sentir el terremoto y correr hacia la parte más elevada de su isla.

En efecto, fue la tradición oral y las canciones de sus ancestros lo que salvó a éstas tribus despectivamente consideradas como primitivas por muchos.

Nota: reemplazada la palabra instintivamente por intuitivamente.

La Odisea del longevo satélite ISEE-3/ICE

1452-2.jpgSi hay una prueba de las capacidades de reciclar, reutilizar y re-implementar con las que cuenta la NASA es el satélite ISEE-3/ICE. Lanzado a finales del 78 bajo la denominación ISEE-3 -International Sun-Earth Explorer- su función sería estudiar la magnetosfera terrestre y su interacción con los vientos solares. Pero terminada esta tarea, el satélite permanecía en perfecto estado, por lo que en el 83, utilizando la gravedad lunar como impulso, se lanzaría a su nueva misión. Bajo un nuevo nombre, ICE -International Cometary Explorer,- tras dos años de viaje el complejo aparato llegaría a unos 7.800 kilómetros del cometa Giacobini-Zinner, posicionándose en su cola y obteniendo valiosos datos sobre el mismo.

El éxito de la misión haría que un año después, tras acercarse lo suficiente, comenzara un estudio del famoso cometa Halley, siendo el primer satélite en estudiar dos cometas. Tras esto, su instrumental sería configurado para tomar una órbita solar e inmediatamente quedar en modo de espera y ahorro de energía apagando sus 13 instrumentos de análisis científico. Dormido en el mar celestial pasarían así los años y las décadas, olvidado por sus creadores, y siendo ocasionalmente, cada varios años, saludado por la Tierra con la única intención de comprobar si aun funcionaba.

1425-1.jpg
El gráfico anterior muestra la intrincada Odisea del satélite ISEE-3/ICE hasta el 2012. Todavía le quedan más viajes que recorrer a lo largo de la década del 10.

Pero nuestro pequeño viajero resultaría ser más eficiente y durable de lo que cualquier persona imaginaba al momento de ser construido, y tras 22 años de haberse ido a “dormir”, sería contactado por el Jet Propulsion Lab a través de la Deep Space Network con una nueva misión. Seguir su órbita actual, la cual lo acercará a la Tierra, y volver a la Luna para el 2014, punto de partida desde el que iniciaría su caza de cometas 25 años atrás con el fin de nuevamente lanzarse a cazar cometas. Si todo sale bien, nuevamente volverá a encontrarse con cometas, aun no definidos por la NASA, en los años 2017 y 2018. Rompiendo nuevamente todos los récords unos 40 años después de haber abandonado la Tierra.

Enlaces relacionados
Excelente artículo con preguntas a uno de los responsables del proyecto por la Planetary Society (en ingles).
Galería del ISEE-3/ICE oficial de la NASA.

El enigma de los pioneros del Everest

Uno de los mayores enigmas de la historia es dilucidar quiénes fueron los primeros escaladores en llegar a la cima del Everest. Oficialmente se reconoce al sherpa Tenzing Norgay y al neozelandés Edmund Hillary, quienes lo hicieron en 1953. Sin embargo, el misterio radica en la fatídica expedición de 1924 realizada por los legendarios George Mallory y Andrew Irvine, quienes de haberlo logrado, serían artífices de una reescritura en los libros de historia.

La leyenda y legado de Mallory llegó a límites inimaginables en el mundo de los escaladores y aventureros. No sólo fue uno de los primeros en adentrarse en algunas de las montañas más peligrosas y desafiantes del mundo, sino que además lo hacía con un equipo tan básico y primitivo que varias de sus hazañas fueron imposibles de replicar posteriormente. Es por esto que durante muchas décadas escaladores de todo el mundo se adentraron en las cavernas y cornisas del Everest con el único fin de hallar el cuerpo de Mallory y el de su compañero de cordada, Irvine; quizás con la esperanza de dilucidar el gran misterio de una vez por todas. Sin embargo, sería sólo hasta 1999, 75 años más tarde, que el cuerpo de Mallory fue hallado y este estaba a solo 521 metros de la cima. Irónicamente el misterio más allá de resolverse se volvió aun más nebuloso.

Esta sería su tercer expedición, las dos primeras fueron en 1921 y 1922, e intentarían ascender por la cara noreste de la montaña. Una verdadera aventura inmensurable. Alejados de los equipos tecnológicos de hoy en día, los aventureros contaban sólo con voluminosas chaquetas de lana, pesados bolsos de cuero e instrumental tan básico como poco confiable. Si bien Irvine era un joven audaz de 22 años, Mallory con sus 38 era un experimentado alpinista que había subido montañas en todos los continentes y climas.

La expedición era una prioridad nacional para el gobierno Británico, y a ella mandaron a sus mejores alpinistas. Tras rescatar a unos sherpas atrapados en un temporal dividieron las cordadas y partieron con distintos planes de ascenso. Mallory, que sabía que por su edad este era su último intento, anotaría crípticamente en su diario: “La suerte está echada. De nuevo por última vez avanzamos por el glaciar de Rongbuk en pos de la victoria o de la derrota final”

Partirían el 7 de junio desde su último campamento el C6, a 8160 metros de altura. Allí cenaron sardinas con té, y tras preparar su equipo y verificar los pesados tanques de oxigeno, continuaron con su expedición hacia la cima, la preciada meta final. Nunca se supo más nada de ellos.

El gran misterio

El hallazgo del cuerpo bien conservado de Mallory en 1999 gracias a la expedición de Eric Simonson trajo más interrogantes que respuestas. Mallory se encontraba boca abajo, y con grandes heridas, sobretodo una fractura de tibia. Desafortunadamente, no hallaron la cámara de fotos, la cual según se cree permanece con el cuerpo de Irvine en algún rincón del Everest, con la cual se podría buscar una foto de la cima -prueba que requerían al descender- y así terminar con el misterio.

Argumentos a favor:

– Entre lo primero que se buscó estaba la fotografía que llevaba consigo de su esposa. Imagen que había prometido depositar en la cima si es que llegaba. No obstante, la fotografía no estaba en su cuerpo, lo que da dos posibilidades: La perdió en el viaje, algo muy difícil ya que la mantenía en el compartimiento reforzado de su chaqueta; o llegó a la cima y la depositó según su promesa.
– Mallory no llevaba puestas sus gafas para el sol, elemento que, a causa de una anterior ceguera de las nieves, utilizaba siempre cuando se encontraba ascendiendo a gran altura, pero no así cuando descendía.
– Otro compañero de expedición, Noel Odell, aseguró, en un momento de claridad atmosférica, haberlos visto sortear con éxito el segundo paso a las 12:50 PM.
– La expedición de 1933 halló una de sus hachas a 8460 metros, en un risco de fácil acceso que estaba marcado en su plan de ascenso y más cerca de la cima que el mismo cadaver de Mallory.
– Las marcas de oxidación del reloj de Mallory pueden señalar la hora exacta del accidente: las 1:25 y 1:55. Que de no ser de la mañana y corresponder a la tarde, indicarían que estaban descendiendo y no ascendiendo. Así mismo, esta hora de descenso tendría sentido con la hora en que fueron vistos por Odell.

Argumentos en contra:
– Son muchos los argumentos en contra, sobretodo la imposibilidad de haber sorteado el segundo y más dificultoso paso cargando un equipo de oxígeno de 15 kilos, sin pitones y cuerdas delgadas de seda.
– Odell si bien en un primer momento había asegurado vistos haberlos sortear el segundo paso, luego se retractó y dijo no estar del todo seguro.
– Reinhold Messner, el mayor experto en la cara noreste, y el primero en haber ascendido a la cima sin apoyo de oxígeno, tras un extensivo análisis ha declarado la hazaña como imposible.

Haya sido cual haya sido, el resultado final aun permanece envuelto en el misterio.

La única persona enterrada fuera de la Tierra

En Anfrix ya habíamos hablado del único monumento en la Luna, ahora es el turno de hablar de la única tumba que existe en otro cuerpo celeste. Eugene Merle Shoemaker es considerado hoy en día como uno de los padres de la ciencia planetaria. Experto en asteroides y fundador del Programa de Astrogeología de la USGS, sus aportes variaron desde el entrenamiento de astronautas hasta el descubrimiento de algunos de los asteroides más singulares e interesantes del sistema solar -entre ellos el famoso Shoemaker-Levy 9 el cual impactó en 1994 contra Júpiter causando una liberación de energía de unos 6 millones de megatones (unas 750 veces el arsenal nuclear completo de la Tierra) y que dio la oportunidad única a la ciencia de estudiar por vez primera un impacto planetario de semejante magnitud-

Desafortunadamente tras sufrir un accidente automovilístico en julio de 1997 Shoemaker perdió su vida. Atónitos y dolidos por la noticia la NASA decidió honrarlo de una manera única, dándole el privilegio de ser el único ser humano enterrado fuera de la Tierra. Es así que medio año más tarde, en Enero de 1998, sus cenizas serían cargadas en la sonda Lunar Prospector la cual tras 19 meses de investigación tendría como objetivo final estrellarse en un cráter cercano al polo sur lunar enterrando los restos de Shoemaker en el proceso. No casualmente el nombre del cráter era Shoemaker, crater que durante su juventud Eugene habia estudiado y catalogado intensivamente.

Sanju Bhagat, un hombre “embarazado” de su propio hermano

Fetus in fetuHabitante de la ciudad hindú de Nagpur, cuya vida entera se caracterizó por tener un abdomen bastante notable. Curiosamente no era una persona obesa ya que el resto de su cuerpo era prácticamente esquelético. Una mañana de Junio del año 1999 su abdomen comenzó a doler a tal punto que se debió llamar una ambulancia. Al llegar al hospital, lógicamente, los doctores inmediatamente pensaron que Sanju tenía un tumor gigante. Sin embargo, la realidad sería increíblemente más asombrosa: el gran “bulto” no era un tumor sino que era su hermano gemelo quien creció y se desarrolló en el interior de Bhagat.

El descubrimiento fue un tanto shockeante ya que los doctores advirtieron la existencia del hermano al comenzar a realizar una criatura malformada que poseía no solo unas diminutas piernas y brazos, sino que también había desarrollado pelo y unas largas uñas. Tras esto el cirujano, de nombre Metha, comenzó una investigación y descubrió que Bhagat y su hermano habían sido víctima de una rarísima condición denominada fetus in fetu -feto en feto-. Esta rara condición documentada por Meckel en el siglo 19 lleva a que un feto, incluso después del nacimiento, pueda sobrevivir parasitariamente dentro de otro mediante un cordón umbilical. Pasados los años crece a tal punto que torna imposible la vida de quien lo carga. la condición es tan rara que solo se documentaron 80 casos.

Enlaces relacionados
Fetus in fetu
Artículo de la ABC con un vídeo a una nota realizada al médico que lo antendió -click en la imagen-