El hombre con más mala suerte

Guillaume Le Gentil, sin duda alguna el hombre con más mala suerte, nació en una adinerada familia francesa del siglo XVIII. No debiendo preocuparse por el dinero decidió estudiar astronomía, un campo por el que este sentía una gran pasión, y todo indicaba que pronto ganaría fama ya que en sus primeros años logró catalogar algún que otro objeto interesante.

Pintura retrato de Guillaume Le Gentil, el hombre con más mala suerte.
Pintura retrato de Guillaume Le Gentil, el astrónomo del siglo XVII con la peor suerte del mundo.

Sin embargo, éste joven deseaba obtener gran renombre y prestigio por lo que decidió establecer la distancia exacta entre el Sol y la Tierra, valiéndose del transito de Venus como referencia. Con este fin hace los preparativos y pone rumbo a la mejor ubicación posible: Pondicherry en la India.

En Marzo de 1760 zarpa desde Francia, y tras luchar contra una peste y una muy curiosa invasión de ratas en el navío, llega a su escala en la colonia de Maurits. Allí, con pavor, logra enterarse de que Francia e Inglaterra habían entrado en una brutal guerra. Tras realizar una serie de astutos cambios de planes zarpa en una fragata hacia la costa de Coromandel y de ahí intentaría ir hacia Pondicherry.

Por desgracia cuando estaba casi por llegar recibe la noticia que Inglaterra había capturado la región, fusilando a cualquier Francés que se atreviese a poner un pie en ella. El panorama no pintaba muy bien, no podía volver y no podía ir practicante hacia ningún lado. Esto llevó a que el científico francés se desespere, ya que debía encontrar una solución rápidamente o arriesgarse a ser fusilado en el acto si se atrevía a cruzar por el área de conflicto. Recordemos que era el siglo XIX, y el fusilamiento de prisioneros, incluso civiles, estaba a la orden del día.

Nota: pincha aquí si quieres leer sobre un astronomo que, a diferencia de Le Gentil, tuvo muy buena suerte.

A causa de este conflicto, Le Gentil, se encontraba de improviso en un barco al llegar el 6 de Junio, día del transito de Venus, lamentablemente a pesar de haber estado muy tranquilo por la tarde, debido a lo calmo del mar durante la semana, muy para su horror, ese mismo día una pequeña tormenta hizo que no pudiera tomar ninguna medición. Esto lo devastó, sabía que la próxima oportunidad sería en 8 años y si perdía esa debería esperar unos 100 años para una nueva.

Ilustración del Fuerte Venus. Fuerte donde el astrónomo francés, el hombre con más mala suerte, intentó medir el tránsito de Venus.
El Fuerte Venus, construido en el siglo XVII con el fin exclusivo de observar el tránsito de Venus y así realizar todo tipo de mediciones astronómicas. Ilustración del Fuerte Venus. Fuerte donde el astrónomo francés, el hombre con más mala suerte, intentó medir el tránsito de Venus.

En 1763 vuelve Pondicherry de nuevo a manos Francesas, decidido, esta vez sí, y después de todo lo soportado, a medir el transito de Venus se establece en la zona. Su tiempo de espera lo emplea realizando mapas y construyendo un pequeño observatorio.

Tras esperar pacientemente durante tanto tiempo llega el día del transito y nada podía salir mal, había un excelente clima y ni noticias de algún enemigo… sin embargo esa misma noche del 3 de Junio de 1769 una terrible tormenta azota Pondicherry… Le Gentil no pudo medir absolutamente nada y la próxima oportunidad ocurriría en 100 años.

Una vuelta sin gloria

Devastado prácticamente se volvió loco, más de 9 años de su vida enfrentando condiciones pésimas, guerras y pestes para nada. Por lo que en un ataque de locura prendió fuego su observatorio. Desconsolado vuelve a Paris, no obstante, durante el viaje tuvo que soportar una serie de pestilencias que poco más acaban con su vida; y para colmo de males una tormenta cerca de Réunion lo tira por la borda.

Fotografía a través del tiempo del tránsito de Venus por el sol.
Fotografía a través del tiempo del tránsito de Venus por el sol.

Rescatado por un navío Español Le Gentil vuelve a Francia para enterarse que tras su caída al mar lo habían declarado legalmente muerto, siendo su puesto en la Real Academia de Ciencias otorgado a otra persona, su esposa se había casado con otro hombre -su amigo de la juventud- y para colmo de males todos sus bienes habían sido repartidos entre herederos que el ni conocía.

Ciertamente, la persona que ostenta el título de ser el hombre con más mala suerte.

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