El siguiente es un cuento corto de Jorge Luis Borges, solo dos párrafos. Si bien, como ya hemos mencionado, el mismo es muy breve, entre sus líneas, horas de reflexión. La trama es un cuento corto publicado en El Hacedor, obra de 1960. El mismo funciona a manera de reflexión o comentario literario, razón por las que cita tanto a Shakespeare como Quevedo dejando en claro su intención.

Cuando Borges hace referencia a que las palabras «hay que oirlas, no leerlas» se refiere a los intentos de José Hernandez por convertir al Martin Fierro en un canto. Así mismo, utiliza un lenguaje solemne, digno de la épica o la tragedia, y lo hace en referencia a su genero por excelencia del realismo fantástico a manera de introspección ya que sus propios personajes suelen sufrir destinos similares a los personajes de las épicas y las tragedias.

La Trama

Jorge Luis Borges.

Para que su horror sea perfecto, César, acosado al pie de la estatua por lo impacientes puñales de sus amigos, descubre entre las caras y los aceros la de Marco Bruto, su protegido, acaso su hijo, y ya no se defiende y exclama: ¡Tú también, hijo mío! Shakespeare y Quevedo recogen el patético grito.

Al destino le agradan las repeticiones, las variantes, las simetrías; diecinueve siglos después, en el sur de la provincia de Buenos Aires, un gaucho es agredido por otros gauchos y, al caer, reconoce a un ahijado suyo y le dice con mansa reconvención y lenta sorpresa (estas palabras hay que oírlas, no leerlas): ¡Pero, che! Lo matan y no sabe que muere para que se repita una escena.

FIN


Para leer más sobre Jorge Luis Borges te recomendamos leer Las Ruinas Circulares, un cuento, bastante más largo que La Trama, en el que Borges juega alrededor del concepto del pensamiento y la consciencia como principio de la existencia postulado por René Descartes. 

Es decir, el Cogito ergo sum, que en español significa pienso, luego existo o, de manera menos literal y más fiel a su significado real, pienso, por lo tanto soy.