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La mian, la técnica milenaria china para crear miles de fideos en minutos sólo utilizando las manos

Hay algo fascinante en la cocina asiática, y es el desarrollo de técnicas a lo largo de los siglos para realizar tareas sin la necesidad de utensilios ni máquinas valiéndose sólo de la habilidad manual del cocinero. La técnica que ejemplifica esto a la perfección son los fideos la mian (fideos estirados), una manera de crear miles de fideos del mismo grosor en cuestión de minutos utilizando sólo las manos. Los pasos son simples: torcer, estirar, cubrir, doblar, repetir y repetir. Cada repetición doblará el número de fideos y reducirá a la mitad su grosor. Perfeccionar la técnica, no obstante, requiere de meses y hasta años de práctica. Siendo famosos los cocineros capaces de crear fideos del groso de un cabello y metro y medio de largo.

En el video el chef Kin Jing Mark realiza 12 repeticiones para crear 4096 fideos (212), los cuales al ser cortados en 3 secciones dan un total de 12288 fideos)

Los fideos son una parte fundamental de la dieta China y el resto del sudeste asiático, y una tradición que se remonta a miles de años en el pasado. De hecho, en el año 2000 un grupo de arqueólogos trabajando en las excavaciones del sitio en arquológico de Laija, en la provincia de Qinghai, encontró un tarro de sopa de fideos con los fideos dentro del mismo solidificados. Lo interesante es que estos estaban hechos a partir de mijo y no de harina de trigo, el ingrediente más común en el presente y el cual se usa según sabemos desde al menos la Dinastía Han, hace unos 2200 años aproximadamente.

El palacio de arte de la naturaleza

Años atrás habíamos hablado sobre la Cueva de los Cristales en México, una de las vistas más singulares del planeta. Hoy es el turno de los palacios de cristal Chinos, cuevas que, si bien no resultan ser ni tan singulares ni tan únicas como las anteriores, son en mi opinión otro de los tantos paisajes “extraterrestres” que podemos visitar en la Tierra sin necesidad de pedirle prestado el Enterprise a Kirk.

Caverna flauta

En las cercanías de los puntos mínimos de la colina de Guangming, en el noreste de China, existen infinidad de cuevas de carso, formaciones geológicas naturales cuyos intrincados y pintorescos relieves son el producto de la meteorización de las rocas de piedra caliza y dolomía durante el pasar de cientos de miles de años. Básicamente, y en palabras simples, los carbonatos presentes en este tipo de rocas se diluyen dejando como resultado impresionantes relieves, estructuras y columnas. De todas éstas es la cueva denominada como la Cueva flauta la más espectacular, al punto que hoy se la apoda como el Palacio de arte de la naturaleza.

Caverna flauta

El nombre de la caverna es centenario, y tuvo su origen debido a que los habitantes del pueblo cercano de Guilin, hoy día convertido en una metrópolis, creían que las distintas estalactitas y estalagmitas encontradas de a miles en la caverna podían, en manos de un artesano prodigioso y un tanto brujo, crear flautas cuya música poseyera poderes sobrenaturales.


La caverna fue abierta al turismo a inicios de la década del 60, y esto por desgracia ha resultado en extremo contraproducente ya que muchos turistas suelen llevarse de recuerdo rocas de la caverna o arrojar basura en la misma. De todas maneras el turismo hacia esta maravilla natural no es algo nuevo, en las paredes de sus grutas pueden llegar a encontrarse inscripciones que se remontan a la Dinastía Tang. Una de sus grutas, conocida como el Palacio de cristal del Rey Dragón, llegó a ser incluso un improvisado refugio antibombas durante la Segunda Guerra mundial en el cual se guarecieron los pobladores de Guilin de los varios bombardeos japoneses.

De todas maneras, si de iluminación natural hablamos, ya que nada supera a la cueva de Waitomo en Nueva Zelanda, cuyo brillante techo está compuesto ni más ni menos que de millones de gusanos bioluminiscentes.