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Ormer Locklear, el piloto que reparaba las alas de su avión en pleno vuelo

Ormer Locklear es uno de los personajes más interesantes del siglo XX. Carpintero desde temprana edad quedó fascinado cuando vio como un piloto aterrizaba su avión cerca de su hogar en 1911, por lo que sin perder tiempo junto a su hermano utilizó sus conocimientos en carpintería para construir su propio planeador ultra liviano. Fue en ese momento en el cual descubrió que la aviación era su mayor pasión, y abandonando su oficio se lanzó por su cuenta al mundo de la aviación circense, muy popular a principios del siglo XX. Fue así que al estallar la Primera Guerra Mundial el ejercito de los Estados Unidos, en ese entonces la fuerza aérea todavía no había sido creada, lo reclutó como piloto de combate. Durante su tiempo como piloto militar Locklear se volvió famoso entre los demás pilotos por su habilidad para reparar su avión en pleno vuelo. En efecto, cuando alguna de sus alas era dañada, éste trababa el mando del avión, se trepaba por la cabina y utilizando las habilidades que desarrolló durante su tiempo como piloto de acrobacias y equilibrista en el aire caminaba a través del ala dañada hasta llegar al orificio y aplicar un parche sobre el mismo.

Al terminar la guerra volvió por unos meses a su hogar y creó el Locklear Flying Circus con el cual comenzó a recorrer todos los Estados Unidos. Rápidamente sería avistado y contratado por distintos estudios de Hollywood para realizar acrobacias aéreas de riesgo durante las sesiones de filmación. La siguiente imagen pertenece a una de éstas películas: The Skywayman, para la cual Locklear debió volar rasante a un edificio, tocar con la cola de su avión la cúpula del mismo, la cual fue oportunamente ensamblada sin clavos para que ésta se destruya fácilmente, y aterrizar su avión con la cola destruida.

Si prestamos atención notaremos a dos hombres en caída libre, éstos también eran dobles de riesgo los cuales caerían sobre una red. El menor error hubiese terminado en catástrofe, pero el habilidoso piloto de riesgo logro realizar la maniobra a la perfección. Sólo se conservan algunas fotografías de la película, ya que el material fílmico fue destruido por el pasar del tiempo.

Por desgracia éstas tomas de riesgo muchas veces terminaban en tragedia sin importar la habilidad del piloto, y éste perdió su vida en su ley durante una toma nocturna. Anunciada por el mismo estudio con fines publicitarios la noche del 2 de agosto de 1920 reunió una multitud considerable en el aeródromo DeMille con el fin de observar la filmación. Tristemente el accidente no se debió a un error de vuelo en si, sino que los operadores de los focos de luz que apuntaban al avión para que sea captado por las cámaras debían apagar sus equipos cuando éste se acercara a las torres de extracción de petroleo cercanas al aeródromo. Pero éstos no lo hicieron, y sin referencia del suelo debido a la oscuridad Ormer Locklear se estrelló en una de éstas torres provocando su muerte y la de su acompañante.

Barnstorming
Si bien puede parecer extremo el que una de las tomas incluyera chocar contra un edificio, ya que es potencialmente mortal, debemos recordar que a principios del siglo XX la mentalidad sobre la “seguridad personal” era algo distinta. De hecho, una de las pruebas de riesgo más populares de la época era el barnstorming, básicamente chocar contra establos y otros edificios.

La paloma cámara, un drone versión 1903

Hace unos días mencionábamos las razones que llevaron llevaron al Imperio austrohúngaro a modificar por completo su agencia de inteligencia a principios del siglo XX con el fin de contrarrestar la aparición de las cámaras y los micrófonos en el campo del espionaje. De todos éstos métodos tecnológicos la paloma cámara fue quizás el más ingenioso.

Durante miles de años las palomas fueron un instrumento de inteligencia militar crucial para la transmisión de mensajes, pero no fue sino hasta principios del siglo XX que las mismas se convirtieron además en una herramienta de espionaje y recolección de información.

Éste desarrollo tuvo lugar en 1903, cuando Julius Neubronne patentó su diseño y comenzó a ofrecer los prototipos a distintos organismos del estado. El mismo constaba de una pequeña cámara de acción neumática de 70 gramos que, tras ser accionada por un temporizador, comenzaba a tomar fotografías a una altura que variaba entre los 50 y 100 metros (ésto dependía enteramente de la paloma) cada 30 segundos y un arnés que permitía montar dicha cámara al pecho de una paloma mensajera sin dificultar su vuelo. Entre los interesados se encontraría la Compañía de palomas mensajeras de Baviera, quienes le brindaron los fondos suficientes a Neubronne para continuar desarrollando prototipos más sofisticados, que fueron desde cámaras cada vez más pequeñas hasta arneses cada vez más elaborados.

Si bien la fotografía aérea en el campo de batalla no era una novedad, y varios tipos de globos que sujetaban cámaras en altura ya habían sido utilizados en el pasado, las ventajas que ofrecían las palomas eran notables. En principio eran menos sospechosas, y si se ponía la paloma entre el objetivo y su palomar se aseguraba la obtención de las imágenes. Con los globos lo anterior dependía de los vientos. Además, a diferencia de los globos, no se debía montar una arriesgada y muchas veces infructífera misión de búsqueda para obtener el rollo fotográfico, ya que la paloma siempre retornaba con el éste a su palomar.

En esta singular imagen podemos apreciar las plumas del ave.

Al día de hoy no sabemos exactamente en qué operaciones militares concretas fueron empleadas, ya que su utilización se mantuvo en secreto, pero si sabemos que fueron empleadas en gran número durante la Primer Guerra Mundial para el reconocimiento de distintos campos de batalla. La mayoría de las imágenes de la paloma cámara que existen fueron obtenidas durante la Exposición Internacional de Fotografía de Dresde.

Fotografía aérea antigua

La fotografía aérea antigua, y en especial la de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, es ciertamente un tema extremadamente interesante, sobretodo los métodos utilizados. Uno de estos métodos, y sin lugar a dudas el más popular de todos, era subirse a una grúa con una pesada cámara y comenzar a tomar fotografías de los alrededores. La imagen en cuestión fue tomada durante la década del 20.

Muchas de las imágenes aéreas antiguas más reconocibles fueron tomadas por Darian Smith, un verdadero pionero, y una de las primeras personas en emplear aviones y cámaras para realizar revelamientos topográficos para la producción de mapas de mayor precisión.

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Alfred Redl, el peor traidor en la Historia.

Alfred Redl, el peor traidor en la Historia

A principio del siglo XX el Imperio austrohúngaro comenzó a preocuparse por las nuevas tecnologías utilizadas en el espionaje, las cuales iban desde cámaras hasta micrófonos ocultos. Decididos a actuar contra éste flagelo se modifica la que antiguamente era la oficina de contraespionaje, la cual estaba pensada para contrarrestar la acción de espías convencionales, convirtiéndola en una oficina de contrainteligencia en la cual también se intentaba actuar contra medios de espionaje no tradicionales.

Es en 1907 que Alfred Redl, un singular personajes famoso por su carácter innovador, es elegido como el jefe de la oficina de contrainteligencia. El trabajo de Redl era intachable, no sólo logró capturar a varios espías enemigos utilizando agentes dobles, sino que además fue pionero en la utilización de micrófonos ocultos y otros tipos de medios tecnológicos. Fue además todo un pionero en el empleo de la información misma como medio de inteligencia militar, creando una de las primeras bases de datos relacionales utilizadas para rastrear personas sospechadas de ser agentes enemigos.

Redl era el oficial modelo, tanto que por sus logros fue ascendido a coronel y condecorado por sus méritos. Pero había algo nefasto detrás de ese ejemplo de oficial, Redl era en realidad un doble agente ruso incluso desde hacía ya varios años antes de hacerse cargo de la oficina de contrainteligencia, y serían sus propias innovaciones tecnológicas las que llevarían a su captura. Según el historiador Robert Asprey, quien estudió varios documentos militares de la época y la correspondencia entre el oficial y sus pares, el jefe de los espías rusos Nikolai Batyushin utilizó a varios agentes para acercarse a Redl de manera indirecta. Una vez hecho el contacto fue incriminado con un amante, y ésto obligó a Redl a comenzar a pasar inteligencia militar a Rusia, de lo contrario su vida personal y carrera se verían destruidas.

El daño causado
La inteligencia pasada a los rusos fue devastadora para los austrohúngaros, incluso tras la muerte de Redl seguiría causando daños severos. Entre los documentos más importantes se encuentran:

Una copia completa de los planes del general von Gieslingen para ir a la guerra con Rusia.

Una copia completa del Plan III, los planes e información estratégica para invadir Serbia. Los rusos pasaron ésta información a los serbios entre 1911 y 1912 y cuando el Imperio austrohúngaro finalmente invadió Serbia en el 1914 utilizaron una estrategia muy similar, sufriendo una colosal derrota y perdiendo alrededor de 270 mil hombres.

Las identidades de los espías en territorio ruso.

Los planos e información de destacamentos de algunos de los fuertes clave en territorio austriaco, permitiendo su pronta captura por parte de los rusos.

La captura de algunos espías rusos con información falsa en su poder, lo que llevó a los jefes militares a invertir gran cantidad de recursos y reforzar aéreas que no eran importantes a la estrategia rusa.

En total se estima que fue responsable directo por la muerte de más de medio millón de soldados y agentes austrohúngaros.

La captura
Quizás lo más curioso de ésta historia es que fue a causa de su propio éxito y eficiencia que Redl terminó siendo expuesto. En 1912 el general von Gieslingen lo promueve a un cargo de mayor importancia, llevando a que tenga que entregar el liderazgo de la oficina de contrainteligencia a manos de Maximilian Ronge. Ronge, discípulo de Redl, expandió la búsqueda de anomalías a la ofician de correos, buscando cartas que contuviesen dinero o información militar sospechosa. Meses más tarde los agentes comenzaron a encontrar cartas con dinero e información codificada, siendo además sobres designados para ser retirados en persona por la oficina de correos. Según la historia oficial dada por las autoridades, con el fin de capturar al destinatario de dichos sobres, dos integrantes del servicio de espías plantaron guardia en el correo durante varios días. Finalmente en mayo de 1913 una persona pasó a retirar los sobres sospechosos, pero durante el seguimiento le perdieron el rastro cuando éste se subió a un taxi. Utilizando el número de serie del taxi pudieron hallar al conductor y hacer que éste los lleve hacia la ubicación en la cual el conductor dejó previamente al sospechoso, el hotel Klomser. Durante el viaje también encontraron un abrecartas en el asiento del taxi, por lo que esperaron en la recepción y cuando una persona bajo a preguntar por un abrecartas lo aprehendieron, llevándose la gran sorpresa de estar aprendiendo a su antiguo jefe.

Ahora, la anterior es una historia digna de una película, por lo que algunos historiadores no le dan mucho crédito, asumiendo que lo que en realidad ocurrió es que otro agente doble delató a Redl y luego el gobierno austrohúngaro confeccionó la historia de su captura para salvarse de la humillación. Redl se suicidaría ese mismo día con un arma cargada con una sola bala dejada por Conrad von Hötzendorf para que éste “muestre algo de honor”.

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El día en que a Hungría se le ocurrió forzar a la gente a sonreír para terminar con los suicidios

El club de la sonrisaUna década y media tras la primer guerra mundial en Budapest, Hungría, un grupo de investigadores estudiando varios datos estadísticos sobre la población y el desarrollo de la misma tras la posguerra, detectó algo que preocupó inmensamente a los gobernantes de dicho país: la cantidad de suicidios se había disparado de manera alarmante, eran los años 30 y los suicidios eran incluso superiores a los registrados durante la guerra en si misma. Si bien hoy sabemos que las olas de suicidio no son nada raro, y de hecho, por ejemplo en países como el Japón ocurren de manera periódica, por ejemplo todos los primeros de septiembre suelen ser mortales para los estudiantes ya que es el día en que finalizan las vacaciones y muchos estudiantes con problemas de stress o angustia no pueden sobrellevarlo, en la década del 30 estos fenómenos sociales eran completamente desconocidos; por lo que, en vez de buscar soluciones efectivas, como por ejemplo las desarrolladas en Japón, que buscan atacar las causas y amortiguar el stress y la angustia, en Hungría idearon una de las soluciones más extrañas alguna vez concebidas: forzar a la población a sonreír.

El club de la sonrisa
No sólo la solución fue extraña, las causas que se teorizaron también lo fueron, ya que se culpó de manera unilateral a la canción Gloomy Sunday, altamente melancólica y de tonos tristes. Canción cantada por Billie Holiday compuesta por el pianista húngaro Rezső Seress, una tarde lluviosa y nublada de domingo en El club de la sonrisaParís, mientras el músico lamentaba el reciente suicidio de su novia. La leyenda urbana sobre la “canción del suicidio”, la cual créase o no continúa hasta el día de hoy, creció de tal manera que llevó a que la canción fuese prohibida tanto en Hungría como en los Estados Unidos y varios otros países, e incluso se llegara a multar fuertemente a las radios que la pasaran. Hoy sabemos que la canción no tuvo que ver, y que la ola de suicidios estuvo relacionada con los efectos económicos y el tenso clima que se vivía en la Hungría próxima a los inicios de la segunda guerra mundial, con fascistas linchando gente por las calles y comunistas actuando para acorralar al país dentro del régimen soviético. El mismo Seress sufriría un destino trágico, primero perseguido por los nazis a causa de su religión y luego por los comunistas ya que sus canciones fueron consideradas “contrarevolucionarias”.

La ciudad de las sonrisas
El club de la sonrisaPara solucionar los suicidios se crearían las “escuelas de la sonrisa” agrupaciones en las cuales se le enseñaría a la gente a sonreír, muchas veces copiando las sonrisas de personajes famosos, como por ejemplo Roosevelt, o de obras de arte famosas, como la Mona Lisa.

Estas “escuelas de la risa” tenían profesores de la sonrisa, los cuales contaban con todo tipo de material que enumeraba los distintos tipos y estilos de sonrisa y sus efectos en los demás. Esto último, por cierto, fue considerado como muy importante ya que se consideraba que la sonrisa se “transmitía”, por lo que a la gente triste, a la cual le costaba sonreír, se le proporcionaban “máscaras de la sonrisa”. Además de todo lo anteriormente mencionado, existían máscaras de entrenamiento de la sonrisa, en la cual se fijaba por horas la boca en posición de sonrisa.

Además de dichas escuelas, ejércitos de payasos salieron a las calles para alegrar a los transeúntes. La movida probaría ser inútil, y prontamente el gobierno húngaro, azotado por las creciente e inevitable amenaza en el horizonte de una nueva guerra mundial, cerró las escuelas de la risa las escuelas y enfocó sus esfuerzos en adiestrar a la población para una resistencia de combate urbano y supervivencia. Curiosamente, los suicidios bajaron.

Probando chalecos antibalas con personas en la década del 20

Ciertamente los estándares de seguridad en el trabajo y resguardo de la integridad han evolucionado, incluso, mucho más de lo que ha evolucionado la tecnología en éstos últimos casi cien años. Sólo alcanza con ver cómo en los años 10, 20 y 30, pero los 20s principalmente, los distintos fabricantes de material antibalas demostraban en su material de publicidad la efectividad de sus productos, muchas veces utilizando a sus propios seres queridos (o quizás no tan queridos) como factor de riesgo.

Versión coloreada de la icónica fotografía de WH Murphy y su asistente demostrando de la Protective Garment Corporation of New York demostrando su innovador chaleco antibalas flexible en 1923. A diferencia de sus competidores, este chaleco era revolucionario, ya que dejaba de ser una pesada plancha de metal, por lo que los oficiales de policía de la jefatura estatal de Washington permanecían incrédulos. Para demostrar que lo que anunciaban era cierto, decidieron entonces demostrar públicamente la efectividad del chaleco. El asistente debió soportar más de un disparo, ya que luego Murphy alento a los jefes policiales a utilizar sus propias armas para demostrar que no se trataba de un truco.

Demostración de chaleco antibalas

Soldados de la Triple Entente demostrando sus armaduras antibalas tras una prueba de fuego Fuerte de la Peigney en Langres, Francia. La prueba fue realizada con los soldados vistiendo las armaduras mientras les disparaban con rifles de alto poder.

Triple Entente

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Así eran los controles de los submarinos alemanes de la Primer Guerra

Submarinos alemanes de la Primer guerraLos Unterseeboot modelo 19, o SM U-19 según la designación de los miembros de la Triple Entente (los Aliados de la Primer Guerra), eran el tipo principal de submarinos alemanes durante la Primer Guerra mundial y con los cuales causaron estragos en las costas británicas. Su interior era realmente una maraña de controles, cables, válvulas y palancas, para los cuales, limitados por la tecnología de la época, los ingenieros alemanes debieron utilizar cada centímetro y recoveco de la sala de mandos y pasillos para agregar todos los controles necesarios requeridos por los sistemas de la nave, los cuales por motivos obvios palidecen en comparación a los actuales.

Submarinos alemanes de la Primer guerra

Submarinos alemanes de la Primer guerra Submarinos alemanes de la Primer guerra

La comunicación interna era quizás lo más problemático, ya que las limitaciones tecnológicas hacían que las mismas se den principalmente a manera de embudos y tubos de aire, en efecto, el capitán gritaba por un embudo, y los tubos llevaban el sonido hasta los ingenieros quienes debían interpretar qué quería el capitán entre el ruido de los motores y los sonidos distorsionados que salían por su embudo de comunicación.

Submarinos alemanes de la Primer guerra

Submarinos alemanes de la Primer guerraAsí y todo, con sus limitaciones y problemas, los mismos se volvieron en la mayor pesadilla de los barcos británicos cuando a principios de la guerra el HMS Pathfinder fue hundido por torpedos lanzados desde el U-21, poco más tarde, el U-9 hundía tres cruceros acorazados en una sola noche. Esto causó una histeria masiva en la armada británica, por lo que la misma redirigió su foco casi por completo a la caza de submarinos, vehículos bélicos que eran vistos como algo que podía cambiar el curso de la guerra, dando así comienzo a la U-boat Campaign, conducida principalmente por el Reino Unido con el fin de aplacar a los submarinos germanos.

Submarinos alemanes de la Primer guerra Submarinos alemanes de la Primer guerra

De montañas y vías de hierro

Subir a la cima de una montaña no es tarea fácil, por lo que en distintas áreas del mundo se las han ingeniado durante los años para facilitar ésta tarea. Por supuesto que, a pesar de las mejoras, aun siguen siendo áreas de difícil acceso, solo aptas para personas sin temor a las alturas. Una de mis preferidas es la bajada de la Liberty Cap en el parque Yosemite, la cual podemos ver en la siguiente composición mostrando la bajada de le

Liberty cap

Técnicamente estas modificaciones son llamadas vie ferrate -plural del latín para caminos de hierro-, y son comúnmente construidas para asistir a senderistas y escaladores novatos a cruzar, subir o bajar una cara rocosa vertical. Existen infinidad de las mismas el mundo, muchas, sobretodo en los Alpes, tan antiguas como increíblemente peligrosas.

El caminito del Rey
En El Chorro, Málaga, existe una vía ferrata que parece sacada de un momento de tensión y riesgo del Señor de los Anillos. La misma es un acceso, aun utilizado hoy en día por senderistas, construido a principios del siglo XX por la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro para asistir a los obreros y operarios que se encontraban trabajando en las centrales energéticas del lugar, y el cual conecta mediante un sendero férreo los Saltos del Gaitanejo y del del Chorro. Su nombre proviene a partir de la visita del rey Alfonso XIII con motivo de asistir a la inauguración de la represa Conde del Guadalhorce en 1921, y de quién se dice cruzó el sendero de un lado a otro para llegar a la misma. El camino posee una longitud de 3 kilómetros a una altura de 100 metros, siendo su parte más ancha de solo 1 metro. Como se puede ver en las imágenes se encuentra muy deteriorado, por lo que ha habido muchos accidentes y las autoridades han prohibido, aunque no con mucho éxito, su acceso. Por fortuna actualmente existe un proyecto de renovación que invertirá 18 millones de euros en su restauración.

El Caminito del Rey El Caminito del ReyEl Caminito del Rey El Caminito del Rey El Caminito del ReyEl Caminito del Rey

Lagazuoi y las montañas laberinto
Si mezclásemos un laberinto con una montaña el resultado sería similar a Lagazuoi. Durante la primer guerra mundial tropas austriacas e italianas enfrentadas en las Dolomitas -parte italiana de los Alpes- intentaron trasladar el concepto de guerra de trincheras a la montañas de la región de Lagazuoi. Para esto, ambos bandos emplearían a cientos de hombres cavando túneles día y noche a través de la dura roca alpina. Desde nidos de ametralladoras hasta intrincados búnkers y sistemas de escaleras serían algunos de los tantos tipos de estructuras conectados por los estrechos pasillos que formaban los complejos de ambos bandos.

Si bien la mayoría de estos túneles han colapsado o han sido demolidos, fue tal la cantidad de éstos que aun al día de hoy se encuentran docenas de los mismos afortunadamente preservados y protegidos como piezas históricas por el gobierno italiano.

Túneles de Lagazuoi Puente en las DolomitasNido de ametralladoras en los túneles de LagazuoiHito en los túneles de LagazuoiEsquema de los túneles de LagazuoiTúneles de Lagazuoi

La mirada de las mil yardas

Mirada de las mil yardasCon la reciente muerte de Harry Patch, el último soldado sobreviviente que participó en el combate de trincheras durante la Primer Guerra, comencé a leer bastante sobre la vida de este gran hombre, quien a pesar de sus 111 años y frágil salud, continuaría hasta utilizar sus últimas fuerzas en advertir a las generaciones futuras sobre los horrores y la inutilidad de las guerras.

En la serie de recuentos y anécdotas que supo dejar antes de morir, una supo captar mi atención en gran medida. La misma contaba como, en un principio, los oficiales fusilaban a ciertos hombres por cobardía tras que éstos, al recibir una orden, la ignoraban por completo. No obstante, los soldados sabían que no se trataba de cobardía ni desobediencia, sino que había una razón mucho más profunda y desalentadora para este comportamiento que comenzaba a surgir en los campos de batalla modernos. No porque no existiese anteriormente, sino porque las condiciones de la guerra misma habían cambiado, volviéndose mucho más intensas y estresantes. Con el pasar de los meses, el Alto Mando Británico confirmaría esta sospecha, y daría la orden a rajatabla a sus comandantes de no fusilar a éstos hombres. Esto ya que catalogarían a los mismos como ‘enfermos de guerra’. Prontamente todos los bandos tendrían su nombre para esta condición: Kriegszitterer para los alemanes, obusite para los franceses, y shell-shock para los americanos y británicos.

Hoy lo conocemos como desorden de stress post-traumático agudo. No obstante, anteriormente, y años después del aterrador combate de trincheras y gases nerviosos, durante la Segunda Guerra, los soldados comenzarían a referirse a esto informalmente como “la mirada de las mil yardas,” a partir de un artículo aparecido en la revista LIFE y en alusión a la prácticamente abstracta presencia de la persona de su lugar físico. Era fácil reconocerlos, hombres sentados en trincheras o búnkers con sus miradas perdidas, mirando hacia la nada, muchas veces sonriendo a pesar de estar bajo intenso fuego de artillería, ignorando todo peligro a su alrededor como si sus mentes hubiesen decidido escapar de sus maltrechos cuerpos.

En la imagen en cuestión vemos a un soldado australiano de la Primer Guerra en un improvisado hospital de campaña tras la sangrienta Batalla de Ypres, con su mano amputada junto a otros heridos. Sonriente, y completamente abstraído de la sombría escena que le rodeaba, el soldado tiene su mirada perdida en la nada, como si se encontrase en un mundo aparte, alejado de los horrores de la guerra. -click en la imagen para ver la escena completa-.a

Moresnet, la tierra de nadie y territorio de es

Metafóricamente decir que un lugar es tierra de nadie es hacer referencia a una situación caótica o anárquica, como por ejemplo, un país en guerra civil o un territorio en crisis. Sin embargo, en la historia moderna, hubo un territorio que, literalmente, fue tierra de nadie. No porque se encontrara en caos, de hecho era un lugar muy pacífico, sino porque no formaba parte de ningún país, administración o estado.

El mismo, era un territorio de solo 3,5 Km2 que se hallaba a 7 kilómetros del punto donde, en la actualidad, se juntan las fronteras de Alemania, Bélgica y los Países bajos. Y a causa de las tensiones de éstos últimos, los Países Bajos, con Prusia, permanecería como un territorio neutral y sin dueño o jurisdicción definida por más de un siglo.

Su origen tuvo lugar tras el Congreso de Viena de 1815 cuando, a causa de las interminables guerras de finales del siglo XVII, el mapa europeo se vio fuertemente redistribuido. De estas contiendas, la más feroz tuvo lugar entre Prusia y Holanda. Si bien se acordó con bastante celeridad el trazó de la nueva frontera, una pequeña región ubicada en Moresnet, la cual contaba con la mina de zinc de Vieille Montagne, casi lleva a la guerra a ambas naciones. El conflicto afortunadamente se pudo evitar gracias a una serie de acuerdos que repartirían los poblados de la región entre los dos estados. No obstante, la mina, permanecería como territorio neutral sin dueño alguno. Si bien en un principio fue administrado por enviados de ambos reinos, a los pocos años, el territorio formó su propio pequeño gobierno. Sin embargo, al ser completamente neutral y no poseer jurisdicción infinidad de problemas surgirían a la hora de recaudar los impuestos y hacer cumplir las “leyes”, que de hecho no las tenían y utilizaban las de los Países Bajos o Prusia según conveniencia. Prontamente el lugar se convirtió en un paraíso fiscal ya que tampoco se podían aplicar tarifas de importanción y su pequeña población de 3000, aunque enorme para la época en base al territorio, prontamente gozó de un excelente bienestar económico.

Por desgracia, exactamente 70 años después del Congreso de Viena, la mina agotaría sus reservas, por lo que las autoridades doblarían su apuesta y crearían un paraíso de casinos, un servicio postal que llevaba lo que sea sin cuestionar mucho los contenidos, una serie de burdeles, y destilerías de gin por toda la región. De todas maneras su fin como estado neutral vendría de la mano de la Primer Guerra Mundial. ya que la misma llevaría a que Moresnet fuese anexado primero por Alemania y luego entregado a Bélgica tras el Tratado de Versalles. Irónicamente, en 1944, con la Segunda Guerra Mundial, volvería a ser anexado por Alemania y al fin de esta re entregado a Bélgica. Fue tan brusco el cambio de manos en menos de 40 años que su población original se vio repartida por toda Europa Central.

Así terminaría este paraíso fiscal, casinos, burdeles, alcohol barato y territorio neutral de espías

Pequeña gran fortuna

La semana pasada me encontraba leyendo sobre la economía alemana tras las Guerras Mundiales. Si bien no me sorprendió, ya que era de mi conocimiento el dato de que tras la Primer Guerra Alemania registró la mayor devaluación de la historia, se generó en mi una gran curiosidad por ver esos billetes. Billetes que en algunos casos alcanzaron valores contados en cientos de millones de marcos -más allá de que en la realidad no llegaba a equivaler ni un centavo de dólar-.

He aquí el billete más grande de la historia: 1 millón de millones de marcos, emitido en Noviembre de 1923 (el de la imagen aquí presente pertenece a Febrero de 1924):
Marco alemán devaluado

Si imaginaban comprar un yate de ensueños con semejante billete lamento desilusionarlos; ya que al 1 de Noviembre 10 de estos eran necesarios para comprar una docena de huevos; para el 15 de Noviembre con la misma cantidad no llegábamos a comprar media docena. Ese mismo mes saldría el Retenmark, un billete apoyado por el estado y los industriales que equivalía a un trillón de marcos!. Esas son las curiosidades de la economía, un país que hace 84 años registró la mayor devaluación monetaria de la historia, hoy día es la mula sobre la cual se mantiene estable el euro.

Si bien no el más grande, el billete que veremos a continuación fue el más valioso de la historia. Certificado en 1934 el billete de 100 mil dólares, directamente apoyado en reservas de oro, es considerado en el presente como el billete más valioso alguna vez emitido. Estos nunca fueron largados al público y se crearon con el fin de ser utilizados solamente por bancos de la Reserva Federal. El retraro representa al 28 avo Presidente, Woodrow Wilson. Es importante tener en cuenta que un dólar de 1934 era varias veces más valioso que un dólar de 2007 -el dólar también ha devaluado-

Dólar más grande

Los obsesivos hermanos Collyer

Su caso fue tan grave que el Síndrome Collyer hoy en día hace referencia al desorden patológico de acumular compulsivamente basura y cosas inútiles. Y no es para menos, ya que al morir Homer y Langley Collyer dejaron en su casa nada más y nada menos que 103 toneladas de basura la cual iba desde órganos humanos hasta munición de artillería pesada sin utilizar.

Nacidos en una acomodada familia del Harlem a finales del siglo XIX, cuando este barrio aun era exclusivo, fueron a la universidad y se graduaron con altos honores convirtiéndose Homer en un ingeniero, aunque el prefería ser inventor y pasaba todo su tiempo libre construyendo raros aparatos, y Langley en un abogado. No obstante, tras el paso de la Primer Guerra Mundial y la urbanización de New York, el Harlem se fue empobreciendo y los crímenes y delitos comenzaron a subir a medida que las familias acomodadas comenzaban a abandonarlo. Tras la muerte de su madre ambos hermanos quedaron desolados y decidieron no abandonar su casa familiar bajo ningún motivo.

Prontamente su temor a los cambios sociales en la zona los llevó a volverse extremadamente reclusivos, al punto de construir todo tipo de trampas y aparatos en el edificio. Al no pagar los impuestos quedaron desprovistos de luz, gas y agua. Sin embargo, rápidamente improvisaron un motor de auto conectado a varias baterías para proveerse de energía y realizaron un profundo túnel para obtener gas y agua de las tuberías del edificio. Por las noches Langley salía a recolectar todo tipo de cosas de la calle y a buscar comida. Cuando su hermano Homer comenzó a perder la visión, Langley, decidió que éste se curaría gracias a ingerir 100 naranjas a la semana y, previniendo el momento en que recuperara su visión, comenzó a juntar una cantidad monumental de periódicos para que se pusiera al día con las noticias llegado el día.

Tanto encierro llevó a que los vecinos creyeran que éstos vivían cuidando una gran fortuna, razón por las que varias veces intentaron invadir su departamento a la fuerza solo para encontrarse con un sin fin de trampas y bizarros mecanismos anti-invasores construidos por Homer.

El desenlace

Tras no tener noticias de los ancianos por varios días la policía decidió entrar a su domicilio el 8 de Abril de 1947. Para su asombro encontraron a Homer muerto en el piso. Sin embargo no había señales de Langley. Incrédulos de sus ojos llamaron a sanidad pública para sacar la basura. Entre los ítems dispersos encontraron, entre otras cosas, desde una máquina de rayos-x, varios pianos, un gigantesco órgano de iglesia, esqueletos de caballos y vacas, órganos humanos y animales conservados en jarrones de cloroformo, cientos de miles de libros y periódicos, cientos de litros de kerosene y, material quirúrgico, partes de autos, cientos de herramientas y material eléctrico y, ante la mirada atónita de los removedores, un arsenal de armas que iba desde ametralladoras de alto calibre, balas de tanque y hasta lanza granadas “suficiente armamento como para iniciar una pequeña guerra” según las palabras del comisionado de policía. Al cabo de 4 semanas de remoción de basura el cadáver de Langley fue encontrado enterrado en una pila de periódicos. Tras la investigación se descubrió que este, sin querer, había accionado una de las trampas siendo aprisionado por miles de periódicos y libros. Su hermano, ya ciego y casi paralizado, se hambreó hasta la muerte.

Si bien nunca se supo de donde obtuvieron los órganos humanos que coleccionaban la cantidad de material quirúrgico en su departamento trajo macabras sospechas a la policía. Al día de hoy continua siendo un misterio.

Los peores accidentes con explosivos de la historia

La Explosión de Halifax
Explosión de HalifaxEn el primer lugar nos encontramos con la Explosión de Halifax, considerada por muchos como la explosión no nuclear más poderosa ocurrida la cual, según se estima, liberó unos 2.9 kilotones de energía -aproximadamente un 14% del poder de la bomba de Hiroshima-. Todo ocurrió un 6 de Diciembre del año 1917 cuando en el puerto de Halifax, ubicado en Nova Scotia, un carguero que transportaba 2,653 toneladas de explosivos colisionó contra un buque por causa de un error humano. El choque rápidamente se convirtió en un voraz incendio que fue consumiendo los compartimientos del barco mucho más rápido de lo que los marinos podían combatirlo. Eventualmente llegó a la bodega y ocurrió lo inevitable. Casi 2 mil personas perecerían tras la explosión y la zona costera de Halifax quedaría completamente arrasada, no solo por la explosión inicial sino que las llamas posteriores incendiarían gran parte de la ciudad.

Explosión de Halifax

La explosión de Oppau
Este evento fue uno de los accidentes más espeluznantes de la historia, no solo por haber causado la muerte de aproximadamente 600 personas, sino que además borró del mapa a un pueblo entero y provocó grandes destrozos en un radio de 30 kms. La explosión ocurrió el 21 de Septiembre de 1921 en el pueblo alemán de Oppau cuando un silo con unas 4.500 toneladas de fertilizante explotó arrasando al pueblo entero.

Planta de Oppau

British Bang
Su nombre parte de un juego de palabras con Big Bang y fue una de las explosiones más extrañas y bizarras jamás ocurridas, ya que tuvo lugar tras que un grupo de ingenieros británicos intentara hacer desaparecer una isla llenándola de explosivos y provocando su hundimiento. La isla estaba plagada de fortificaciones construidas en la Segunda Guerra y, matando dos pájaros de un tiro, los ingenieros decidieron simultáneamente deshacerse de 7 mil toneladas de explosivos sobrantes. Si bien nunca pudieron hundir la isla a causa de varios errores de cálculo si lograron arrasar toda su superficie.

La Batalla de Messines
Batalla de MessinasEn pleno fulgor de la Primer Guerra, más exactamente un 7 de Junio de 1917, el ejército británico secretamente construyó y desplegó 20 minas gigantes en la región de Messines-Wytschaete. Un error llevó a que las minas detonaran en cadena dejando un resultado macabro: en cuestión de segundos más de 10 mil soldados y civiles alemanes habían perdido sus vidas a causa de la gigantesca explosión y la zona había quedado completamente destruida. El ruido pudo escucharse en extremos tan remotos como Dublín y Estocolmo y fragmentos de roca cayeron a varias decenas de kilómetros del lugar de la explosión. Los periódicos británicos titularon la noticia como “La victoria ‘terremoto’ de Messines”.

RAF Fauld Explosion
En Noviembre 27 de 1944 ocurrió una de las explosiones más enigmáticas y secretas de la historia -cuyas atribuciones varian desde cohetes V2 alemanes hasta sabotaje de espías-. Esta tuvo lugar en una base subterránea secreta de la RAF, en la que se experimentaba con explosivos, y donde afortunadamente sólo perdieron la vida menos de un centenar de personas a causa de lo profundo y fortificada que se encontraba dicha instalación. Sin embargo, la explosión fue tal que dejó un cráter de 100 metros de profundidad y medio kilómetro de ancho. Hoy en día es recordada en el Museo Imperial como “The RAF Fauld Explosion”.

Los insurrectos loros vigía de Paris

Durante la primer guerra mundial la aviación de combate era un recurso nuevo y poco explorado, que tomaba por sorpresa a los generales más experimentados y desequilibraba sus estrategias predilectas. Si bien el bombardeo aéreo no era para nada exacto, de hecho consistía en que el acompañante del piloto se levante y tire una granada a tierra con la mano, en la población local dichos ataques causaban un terror contundente. Para contrarrestar semejante arma psicológica los franceses comenzaron a entrenar un ejército de loros para que huyan al escuchar con su agudísimo oído el motor de un avión, una vez amaestrados los ubicaron en la Torre Eiffel. Desgraciadamente los emplumados vigías no distinguían bien entre amigos y enemigos, por lo que la población parisina se encontraba corriendo desesperada a guarecerse en sus casas cada vez que veía salir volando de la torre a las bandadas de loros… Su desempeño fue tan frustrante que el mismo almirante que sugirió la idea subió con una escopeta para deshacerse de sus infortunados vigías voladores.

Quizás les hubiese ido mejor con los hombres pájaro… ah no…