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Las luces de Baikonur

El Cosmódromo de Baikonur, ubicado en Kazajistán, es uno de los centros de lanzamientos espaciales más antiguos, grandes y con mayor historia del mundo. Desde allí la Unión Soviética lanzó el Sputnik 1, envió a Gagarin a orbitar la Tierra y fue el principal centro de prueba de los cohetes N1, con los que el programa espacial soviético pretendía llegar a la Luna -familia de cohetes de entre los cuales uno protagonizó el más espectacular accidente en la historia de la carrera espacial, evento del cual ya hemos hablado.

Luces de Baikonur

No obstante, y quizás aun tan interesante como la historia misma del cosmódromo, es el fenómeno de luces que producen al ionizarse los gases despedidos y el fuselaje de los cohetes durante los lanzamientos nocturnos principalmente en la temporada seca y extremadamente fría de la región. Lanzamientos en los cuales, gracias a un fenómeno de refracción, los cohetes son envueltos en enormes arcos lumínicos que, para el observador en tierra, los hace verse varías veces más grandes y brillantes de lo que en realidad son.

Luces de Baikonur Luces de Baikonur Luces de Baikonur

El espiral noruego
Curiosamente, el más espectacular de todos estos tuvo lugar en Noruega en el año 2009, y se conoce como el “Incidente Espiral de Noruega”, y no sólo es interesante por su belleza sino además por su intrincada historia de fondo.

Espiral noruego

Debido a la reticencia por parte del gobierno de Noruega a hablar sobre el incidente, muchas personas, sobretodo en la Internet, comenzaron a discutir sobre el tema como si se tratase de un fenómeno paranormal. No obstante, la realidad es mucho más interesante, ya que es conocida la tensión política entre los gobiernos escandinavos y Rusia por el control del mar báltico, siendo muy comunes los “duelos” entre ambos que tienen lugar cuando los rusos deciden sobrevolar sus espacios aéreos con formaciones de ataque o enviar submarinos de guerra a visitar sus aguas territoriales; y en este caso no sería para menos, sino que todo lo contrario ya que el patrón del espiral es ciertamente un tanto similar a los producidos por los misiles balísticos rusos con capacidad de lanzamiento desde submarinos. Y es que, de hecho, se cree que el espiral fue producido por un misil de tipo RSM-56 Bulava, aunque también se sostiene que pudo haber sido un misil de prueba lanzado desde tierra.

Los espirales canadienses
Otro lugar del mundo donde las condiciones ambientales están dadas para que los misiles balísticos produzcan estas bellas luces es Canadá, aunque de por cierto sin tanta intriga de fondo ya que los Estados Unidos lanzan sus misiles con la aprobación del gobierno Canadiense.

Espiral canadiense

El error de vuelo que arrojó cuatro bombas termonucleares sobre España

Bombas de los palomaresLa Guerra Fría fue un tiempo caótico en la historia de la aviación. Ya que tanto Occidente como la Unión Soviética debido a la doctrina de “venganza inmediata” mantenían constantemente flotas de bombarderos armados con bombas nucleares con el fin de, en caso de un ataque enemigo, ser capaces de contraatacar efectiva y rápidamente con un ataque nuclear devastador. No es casual entonces que la perdida de bombas atómicas se hiciera un problema regular entre ambos bandos. Siendo quizás el tratado a continuación el más impresionante de todos.

Era el 17 de Enero de 1966 y un bombardero B-52G sobrevolaba el Mediterráneo cerca de la municipalidad de Cuevas del Almanzora mientras se encontraba realizando una tarea de acoplamiento con un avión cisterna KC-35 con el fin de abastecerse de combustible. Pero un error por parte de las tripulaciones llevó a que el acople no fuese exitoso causando una colisión entre ambas naves que derivaría en un incendio aéreo y terminaría con la explosión del avión cisterna y la precipitación a tierra del bombardero. Partes del fuselaje y su mortal cargamento de bombas termonucleares lloverían en la región.

U.S.S. Petrel junto a una de las bombas de PalomaresDe las cuatro bombas tres caerían sobre tierra y otra en el mar. Si bien la última no causaría ningún daño, dos de las caídas en tierra llegaron a detonar sus explosivos, siendo sólo gracias al sistema de seguridad interno de los artefactos que las mismas no fueron capaces de causar una reacción nuclear en cadena. Sin embargo, esta explosión sería suficiente como para desperdigar el plutonio contenido en las bombas dentro de un aérea de 2 kilómetros cuadrados, convirtiendo a las mismas en bombas sucias (bombas que liberan material radioactivo).

Rápidamente tras lo ocurrido varios equipos de recuperación y descontaminación estadounidenses se harían presentes, con una inicial y fallida intención de mantener el suceso bajo extremo secreto. Si bien las tres primeras bombas serían recuperadas rápidamente, la cuarta, caída en aguas costeras, permanecería en el misterio. En su búsqueda primeramente se utilizaría una nueva técnica estadística para intentar localizarla en las áreas más probables, pero tras varias semanas los intentos resultarían infructuosos, siendo localizada finalmente gracias al relato de un pescador que la vio caer mientras se encontraba navegando con su pequeño bote. El pescador, llamado Francisco Simó Orts, se volvería famoso y sería conocido de allí en más como Paco el de la bomba.

Intentando limpiar la imagen de PalomaresPor supuesto que el incidente no le saldría barato a los Estados Unidos, ya que cuatro días más tarde el gobierno español cancelaría definitivamente el permiso de vuelo a aviones pertenecientes a la OTAN sobre España y el Estrecho de Gibraltar. En conjunto a ésto agentes soviéticos organizarían protestas en embajadas con el fin de atraer a los medios internacionales a reportar lo ocurrido. Si bien se retiraron toneladas de tierra contaminada, incluso hasta el día de hoy aun continúan registrándose fuertes niveles de radiación en las aéreas cercanas a Palomares. Llegándose en el 2006 a un nuevo acuerdo entre España y los Estados Unidos para compartir los costes de descontaminación.

25/01/95, como un experimento casi desata una guerra nuclear

A mediados de los 90, Noruega y los Estados Unidos comenzaron una de los mayores investigaciones meteorológicas del Ártico. En las etapas finales de la misma, un cohete con instrumental, sería lanzado cerca del territorio ruso. Por supuesto, nadie podía sospechar que el deteriorado instrumental de alerta de la ex-Unión Soviética casi activa un sistema de respuesta nuclear automática. Lo que hubiese causado un holocausto nuclear.

1122-2.jpgTécnicamente, y en condiciones normales, el cohete lanzado por Noruega nunca debiese haber activado los sistemas de alerta rusos, ya que las trayectoria ni la altura del mismo indicaban ser las necesarias como para alcanzar territorio perteneciente a la fallecida URSS. Sin embargo, lo que debía ser una tarea rutinaria, estuvo a punto de convertirse en una tragedia a causa del paupérrimo estado de los aparatos electrónicos en los centros de control y satélites rusos -de los 21 satelites estipulados en el diseño original, sólo funcionaban 3-.

Las computadoras de alerta medirían dos aspectos del cohete como amenazadores. El primero es que utilizaba los impulsores de un misil americano modelo “Honest John”, cedido por los EEUU a Noruega, y el segundo radicaría en que, al superar los 13 metros, el aparato sería catalogado como un misil “Trident II” -temidos, ya que eran considerados como la mayor amenaza, al ser lanzados desde submarinos-.

Al instante de analizar los datos, el sistema automático de respuesta ruso activaría gran parte de la infraestructura nuclear del país, incluido el famoso “maletín nuclear” de Boris Yeltsin. Desesperados, militares de alto rango intentaron llamar a Yeltsin, quien, según palabras del Comandante del Centro Estratégico de Misiles, Igor Sergeev, se encontraba indispuesto tras una noche de festejos.

1122-1.jpgPasados los 10 minutos desde la alerta a Yeltsin, y tras intensivos intercambios telefónicos entre burócratas y desesperados comandantes de centros de lanzamiento, las computadoras de alerta calcularían que el misil noruego, confundido con uno americáno, se dirigía hacia el mar, por lo que, 8 minutos antes de la línea de decisión, Yeltsin podría cancelar la alerta antes de que esta entre en la fase de respuesta asincrónica. -es decir, de permitir a los comandantes de centros de lanzamientos decidir si lanzar o no los misiles. Este sistema, justamente, se impuso para habilitar una capacidad de respuesta nuclear en caso de una “decapitación repentina” de la cúpula de mando-.

Irónicamente, Noruega, cuya intencion era estudiar la Aurora, había avisado al gobierno Ruso con varias semanas de anticipación. Sin embargo, esto pareció haber caído en oídos sordos.

Enlaces relacionados
– Enlace del CSIS -Center for Strategic International Studies- a un documento de 1997 comentando la crisis y la posibilidad de repetición en el futuro.
Artículo de la PBS sobre el incidente