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Sustancia-N, el gas venenoso incendiario con el que los Nazis planeaban cambiar el curso de la guerra

Uno de los mayores obstáculos que debieron sortear los estrategas alemanes durante el planeamiento del avance occidental fue la Franja de Maginot, una serie de fortificaciones construidas por Francia tras la Primer Guerra con la intención de frenar a futuro cualquier intento de invasión alemana. Si bien la franja era imponente y una maravilla de la ingeniería, con sistemas de filtrado de aire, búnkers para tropas, garajes subterráneos, hileras de cañones anti-tanques y piezas de artillería protegidas por varios metros de concreto contando además con depósitos de municiones y pertrechos para durar combatiendo durante varios meses, los alemanes lograron vencerla simplemente evitándola, y cruzando a Francia a través de Bélgica sin contratiempo alguno. No obstante, antes de que esto ocurra, en los planes alemanes existieron varias “súper armas” ideadas con el fin de destruir o abrir un camino a través de la Franja de Maginot. Una de estas soluciones, por así llamarla, fue la creación de gigantescas piezas de artillería, tan grandes como un edificio. Uno de éstos monstruos, el Schwerer Gustav, pesaba 1,350 toneladas y poseía un cañon de 47,3 metros capaz de disparar un obús de 4,8 toneladas a 48 kilómetros de distancia, un arma que el mismo Gustav Krupp tildaría de “capaz de derribar montañas”.

Pero entre las súper armas alemanas se encontraba una mucho más siniestra que cualquier cañón, desarrollada en el instituto Kaiser Wilhelm el N-Stoff (Substancia-N) se trataba de un compuesto interhalógeno (molecula compuesta sólo por elementos del grupo de los halógenos) de fórmula molecular ClF3 y nombre químico Trifluoruro de cloro. Compuesto que a temperatura ambiente se existe en forma de gas corrosivo, incoloro, y de carácter extremadamente reactivo, el cual al condensarse se convierte en un liquido amarillento en extremo venenoso.

Rápidamente los científicos del instituto vieron las aplicaciones militares del mismo, y sin perder tiempo alguno el mando alemán movió todo el desarrollo y producción del gas al complejo industrial de Falkenhagen, una la fábrica de municiones y laboratorio militar subterráneo compuesto por varios búnkers y laboratorios donde el Tercer Reich desarrolló algunas de sus más escalofriantes armas secretas. El gas era ideal para ser utilizado como arma de último recurso en la Franja de Maginot, de hecho, los científicos construyeron modelos en miniatura de la misma con compresores y extractores de aire que simulaban los vientos de la región, y estudiaron en profundidad como utilizar el gas para diezmar a las tropas y operarios de artillería franceses dentro de los búnkers.

El problema, además de la peligrosidad del gas, radicaba en que su producción era extremadamente costosa, producir solamente un kilogramo de N-Stoff costaba unos 100 Reichsmark (a finales de la década del 30 encontramos que 2,5 ℛℳ se cambiaban por aproximadamente $1 dolar estadounidense (según el historiador William Breuer), si ajustamos los niveles inflacionarios, entonces: $1 dólar de 1939 equivalen a $16,89 dólares del 2016. Lo que quiere decir que producir 1 kilogramo de N-Stoff costaba unos $675,6 dólares actuales). Por dicha razón, y el hecho de que durante el principio de la guerra incluso el llegar a sugerir la utilización de armas químicas era algo tabú sobretodo después de las experiencias de la Primer Guerra, la investigación se dejó de lado.

Pero eso cambiaría en 1944, el alto mando alemán sabía que la guerra estaba perdida, por lo que varios planes desesperados comenzaron a implementarse, uno de estos fue el Vergeltungswaffe 3, un arma diseñada para convertir a Londres en escombros. Otra de estas “armas de venganza” sería el ahora resucitado N-Stoff. Altamente oxidante, altamente venenoso y reactivo con materia tanto orgánica como inorgánica, era capaz de iniciar un proceso de combustión incluso sin una fuente de ignición presente. El mismo quemaba a través de arena, asbestos e incluso concreto, y si se lo intentaba apagar con agua reaccionaba de manera aun más violenta. Peor aun, éste gas es de peligrosidad máxima, ya que es fácilmente absorbido por la piel y su residuo es también mortal, dejando prácticamente inutilizadas cualquier pieza de equipo o maquinaria con las que entre en contacto. Como si lo anterior ya no fuese poco, al ser más denso que el aire generalmente no asciende, y se mantiene al nivel de las tropas, metiéndose además por canales de ventilación o las compuertas de distintos vehículos de combate.

Afortunadamente la Sustancia-N nunca fue utiliza en el campo de batalla, ya que la problemática de su costosa producción se mantuvo como una constante, y una Alemania ya demolida por los bombardeos tanto Aliados y Soviéticos fue incapaz de producir el compuesto a gran escala. De hecho, cuando los Soviéticos capturaron Falkenhagen, encontraron que los alemanes habían sido capaces de producir unas pocas toneladas del mismo (los estrategas alemanes consideraban que para que el gas tenga un efecto en el curso de la guerra se necesitaban producir 90 toneladas mensuales)

Hoy en día el Trifluoruro de cloro se utiliza en varios procesos industriales, sobretodo en la producción de semiconductores y como componente oxidante en ciertos combustibles de cohete, aunque el difícil manejo y almacenamiento del mismo han hecho que se opte por otros soluciones de menor riesgo.

H08, el hospital subterráneo, la Franja de Maginot y otros búnkers de la Segunda Guerra

La segunda guerra mundial fue el ápice, el punto cúlmine de la construcción de fortalezas en la historia de la humanidad. Esto es por dos razones. En primer lugar existían la tecnología y las herramientas suficientes como para construir fortalezas realmente complejas e impenetrables. En segundo lugar, no existían los misiles*, por lo que, a diferencia de hoy en día, construir megafortalezas era estratégicamente viable.

H08
1111-3.jpgEl H08, construido entre 1941 y 1944 en la isla de Jersey, es quizás una de las fortalezas más interesantes de la Segunda Guerra Mundial, ya que la misma no servía como cuartel militar, sino que era un hospital de alta complejidad capaz de alojar, sin contar a los soldados estacionados, personal y oficiales, a 500 heridos al resguardo de las bombas aliadas. El mismo cuya designación oficial era la de Höhlgangsanlage 8, era una gigantesca serie de túneles para los cuales debieron removerse 43,900 toneladas de roca. Los mismos, a su vez, estaban reforzados con 6000 metros cúbicos de concreto alemán de altísima calidad. Según los oficiales del Reich, “capaz de resistir por más de 1000 años”. Este hospital, que a su vez contenía un enorme taller para reparar piezas de artillería dañadas.

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El mismo era a su vez pieza central de la barrera de fortalezas sobre el Canal Inglés que, según los planes del Eje, protegerían a la Europa continental dominada por el Reich de futuras invasiones Estadounidenses al continente a través de dicho canal.

La Franja de Maginot
1111-8.jpgTras la Primera Guerra Mundial Francia decidió que no cometería el mismos error dos veces y no permitiría que, en caso de una segunda guerra mundial, Alemania los invada tan fácilmente. Aunque, como todos sabemos, fracasaría miserablemente en su cometido. Para esto, una enorme línea de fortificaciones sería construida en la frontera contra Alemania. Dicha franja de fortalezas sería la nefastamente famosa Franja de Maginot.

Si bien varios generales franceses, como de Gaulle, sugerían un enfoque más móvil y dinámico adaptado a la guerra moderna, apoyado a partir de una poderosa fuerza aérea y una efectiva fuerza motorizada, el Mariscal Joffre y el Ministro de Guerra André Maginot, decidirían “ir a lo seguro” y construir una enorme franja de fortalezas que se extendiera desde Suiza hasta Bélgica**. Esta franja estaba compuesta por gruesas paredes de concreto reforzado con paneles de acero, que conectaban una serie de bunkers especializados. Estos iban desde barracas y centros de suministros hasta puntos de artillería y unidades anti-tanques y anti-aéreas. Todo a su vez intercomunicado por líneas de ferrocarril subterráneas capaces de sobrevivir al más intenso bombardeo.

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De hecho, se decía que las facilidades de la Franja eran más cómodas que las halladas en una ciudad moderna. Tras planear la construcción de un cañón de 47 metros, los alemanes simplemente decidirían no hacerse problema con semejante fortaleza. Simplemente rodearían la franja, cruzando por Bélgica, y atraparían a los franceses por la retaguardia sin que éstos tengan tiempo de reaccionar.

Wolfsschanze
1111-12.jpgEn el bosque de la zona polaca de Ketrzyn existe uno de los bunkers más impresionantes y llamativos de la Segunda Guerra Mundial, Wolfsschanze -en español “La cueva del Lobo”-. Diseñado para ser el cuartel general del Reich en Europa del Este, el mismo es una masiva fortaleza ubicada en un bosque inexpugnable. Como si ya no fuesen suficiente los varios metros de sus paredes de concreto, que pueden apreciar en las imágenes aquí presentes, reforzadas con múltiples capas de paneles y gruesas vigas de acero, el bosque circundante estaba plagado de minas y “comandos fantasma” de la Waffen-SS, ala militar de las SS compuesta por la élite del ejército, cuya misión era la de “pelar” y aterrorizar a cualquier fuerza invasora antes de que esta llegase al bunker.

En la fortaleza el mismo Hitler pasaría 800 días, y sería el punto sobre el cual se conduciría la Operación Barbaroja, el nombre clave para la invasión la Unión Soviética.

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* Tengamos en cuanta que lo más avanzado en cohetería eran los V2, y los mismos se resumian con la siguiente frase: “Disparalos, y donde caigan que caigan”.
** Imaginen el tipo de construcciones defensivas contra el territorio enemigo que se hacen en el AoE 😆

Operation Fortitude – El ejército inexistente que permitió la invasión a Normandía

La Operación Fotitude es quizás uno de los más interesantes eventos de la historia. No solo porque definiría el curso del mayor conflicto de la humanidad. Sino porque además fue el único ejército inexistente de la historia en causar tanto daño a su enemigo sin disparar una sola bala.

Las tropas aliadas debían entrar a Francia si querrían abrir exitosamente un frente occidental. Sin embargo, todas las posibles rutas de desembarco masivo, es decir las que poseían accesos a rutas que permitiesen la entrada de tanques, camiones y vehículos de apoyo, estaban fuertemente fortificadas por los alemanes.

El punto de entrada fue elegido tras mucho debate en el mando aliado. Este sería Normandía. Sus amplias playas permitían la entrada masiva de vehículos de combate y abastecimiento, y a la vez, la red de caminos cercanos daban la posibilidad de que las tropas se dispersasen rápidamente una vez tomadas las bocas de playa. De esta manera se evitaba el asedio de artillería de largo alcance y el bombardeo aéreo. Esta operación, ejecutada el famoso Día D, sería la histórica Operation Overlod. No obstante, existía un gran problema. Normandía era uno de los lugares mejor fortificados del mundo.

Operation Fortitude
Si se deseaba entrar exitosamente, había que distraer la atención de Alemania a tal punto que su alto mando evitara, con el fin de fortificar otras zonas supuestamente bajo amenaza, enviar refuerzos y tropas extras. De esta manera, no solo se aminoraba la cantidad de bajas en el desembarco, sino que además se eliminaba la posibilidad de un contra-ataque terrestre.

El plan estaba dividido en dos puntos concretos, hacer creer al eje que los aliados invadirían Noruega y que el intento de entrada a Europa continental sería por el Paso de Calais. Estas operaciones eran denominadas Fortitude North y Fortitude South. En caso de funcionar, Normandía quedaría prácticamente a merced de los aliados.

El primer problema consistió en cómo distraer a un ejército cuya tecnología era claramente superior. Esto se logró “engordando” el número de tropas aliadas al norte. No solo una sagaz red de contra-espías entraría en acción, difundiendo rumores en territorios del eje y en sus rangos de oficiales. Sino que además, se crearía el más grande de los “ejércitos invisibles” de la historia.

Faltaba poco tiempo para el Día D y estaba todo listo, la SHAEF organizaría la operación bajo la supervisión del general Dwight Eisenhower. El conjunto de la operación era monstruoso, enorme, y miles de piezas armaban el rompecabezas. Peor aun, si solo una de estas piezas fallaba la operación entera sería inútil. Claramente no una tarea fácil, ni mucho menos simple. Por lo que una operación multivectorial sería desarrollada:

a.- En primer lugar se utilizaría una red de radio-operadores que enviarían decenas de miles de señales y comunicados con el fin de simular coordinaciones de tropas y formaciones de batalla al norte de Normandía.

b.- Quizás el punto más interesante de la operación. Se construirían cientos de tanques y vehículos de madera, con el fin de engañar al reconocimiento aéreo alemán. Así mismo, se construirían falsas fachadas, simulando barracas y cuarteles,

c.- Una amplia red de contra-espías llevaría información falsa a Alemania.

d.- Se haría presente el legendario general George Patton para realizar el papel de comandante de la región. El prestigio de Patton y el hecho de ser uno de los más grandes estrategas de la historia, lograron que el eje ponga mucha atención en la zona y la considere un peligro latente. No era secreto que Alemania consideraba a Patton como el mejor general de los Estados Unidos.

e.- Se filtraría información diplomática a través de los países neutrales, ampliando la gama de rumores y la falsa data que llegaba a los cuarteles en Berlín.

El resultado
No solo el plan fue todo un éxito, limitando ampliamente la capacidad del eje para reforzar Normandía rápidamente tras el desembarco. Sino que además la operación significó un gravísimo golpe en la moral y confianza del comando central alemán. Limitando a su vez el ritmo con el que la inteligencia alemana catalogaba y difundía información estratégica del enemigo a sus generales.

De hecho, y por más curioso que parezca, la Operación Fortitude, creó el ejército inexistente que más daño hizo a su enemigo.

Nota curiosa: La invasión a Normandía fue el desembarco más grande de la historia. Rompió el récord anterior, el cual había sido impuesto hacía dos mil años por Julio César cuando este invadió Britannia -Reino Unido actual-. Curiosamente, Julio César hizo zarpar a sus navíos desde Normandia y desembarcó en un punto muy cercano del que dos mil años más tarde zarparía el contingente británico que invadiría Normandía.

Schwerer Gustav y las piezas de artillería más grandes de las guerras mundiales

Desde los romanos hasta los ejércitos modernos, todos, sin excepción, consideraron la idea de atacar al enemigo desde lejos como un factor estratégico de suma importancia. Siendo esta razón suficiente como para experimentar y probar infinitas maneras de lograr golpear con la mayor precisión y desde la mayor distancia. Hoy veremos algunas de las “piezas raras” de la artillería moderna:

La Gorda Bertha -Dicke Bertha-

Como observaremos a lo largo de éste artículo los alemanes, gracias a su metódica tesón, fueron y son los más prominentes constructores de piezas de artillería. Construida por las industrias Krupp en 1904 y nombrada en “honor” a la esposa del dueño de Krupp la Gorda Bertha sería utilizada durante la Primer Guerra con resultados devastadores. Si bien sólo se construyeron 4 unidades su utilización en la batalla de Verdun permitiría obtener una idea de su poder gracias a los daños provocados contra las fortificaciones francesas a causa de su munición de 820kg y su rango de 12 kilómetros. Esta máquina es considerada la primer pieza de artillería moderna y su patrón de diseño puede rastrearse incluso hasta los M68 hag.

El Cañón de París -Parisgeschütz-

El cañón de París es considerada la primer “superarma” de la historia. Construida por Alemania para bombardear a París desde la distancia. Su alcance era tal que el mismo ejército francés por unos momentos pensó en que los alemanes estaban utilizando un “avión invisible” ya que la munición caía desde el cielo y ningún avión era visto o escuchado. Muy poco se sabe de sus características técnicas, porque fue destruida por las tropas alemanas para evitar su captura durante la ofensiva aliada. Sin embargo, detalles tales como la velocidad que adquirían sus disparos (mach 5) y su alcance máximo de 130 kilómetros con munición de 94 kilogramos la hacen, para la época, un arma única. De todas maneras debido a su difícil transporte y su utilización práctica solo para objetivos del tamaño de una ciudad, la Parisgeschütz era más que nada un “arma psicológica” que de utilización táctico.

El pesado Gustav -Schwerer Gustav-

Tras la Primer Guerra los franceses quedaron con un rencor enorme hacia Alemania, por lo que tratando de no cometer el mismo error dos veces y no volver a ser invadidos, construyeron una línea de fortificaciones “impenetrables” conocida como la Franja Maginot. Extendiéndose desde Bélgica hacia Suiza se conformaba por extensas paredes de concreto dotadas con paneles de acero y estaciones de armas, con fortificaciones periódicas altamente reforzadas que se comunicaban por líneas de trenes subterráneos. A pesar de la solidez alcanzada en esta línea defensiva los franceses no contaron con un detalle: la pericia alemana. Con el objetivo especifico de crear enormes brechas entre las líneas de la “impenetrable” franja, el comando alemán decidió crear un arma capaz de impulsar municiónes colosales. Semejante tarea, crear un arma que pueda devastar metros de concreto y acero no era nada simple, se asignó al mismo Gustav Krupp y al profesor Erich Mulles con la tarea de crear una nueva súperarma. Sin embargo, la guerra había estallado y el arma no estaba completa, por lo que los alemanes simplemente bordearon la defensa francesa y en cuestión de meses Francia estaba bajo su control. De todas maneras dos años después nace la Schwerer Gustav con un peso de 1,350 toneladas y un cañón de 47,3 metros siendo capaz de disparar munición de 4.8 toneladas a 48 kilómetros de distancia. Un singular problema surgiría en estos momentos: como había sido planeada para un fin especifico que ya había sido resuelto ahora se debía escoger dónde podría ser utilizada eficientemente. Tras varios ires y venires la SG y su mejorada hermana, Dora, fueron utilizadas en suelo Soviético.