Tag Archives: Escapes

El hombre que se salvó de la horca ante un tribunal de cazadores de brujas admitiendo que era un hombre lobo, pero eso sí, al servicio de Dios para matar brujas

No hay nada más fascinante y entretenido que las historias de personajes carismáticos y con mucho pensamiento lateral que se salvan a si mismos o a otros de las situaciones más difíciles y peligrosas no con el uso de la fuerza bruta sino gracias a su audaz lengua, y Thiess, un curandero que vivió en Livonia en el siglo XVII es el mejor ejemplo de ésto.

Los licántropos, u hombres lobos, son una parte fundamental de las culturas germánicas, eslavas, escandinavas y bálticas, en el pasado ya habíamos hablado del hombre lobo de Ansbach, una leyenda que resultó ser cierta, aunque no se trataba de un ser mitológico per se sino más bien de una jauría hambrienta de lobos que diezmó un pueblo en el 1685 y eso causó una histeria masiva.

Nuestra historia también tuvo lugar a finales del siglo XVII, más precisamente en 1691, y esto no es casualidad, ya que durante este período la transición de los poblados en pequeñas ciudades y la extensión de los territorios de pastoreo del ganado llevaron a una mortal colisión con el territorio de muchas jaurías de lobos. Uno de estos pueblos fue Jurgenburg, Livonia (territorio báltico que ocupó gran parte de lo que hoy en día es Lituania). Una serie de cosechas fallidas y ganado perdido a los lobos llevó a una histeria masiva entre los pobladores, sobretodo porque varios de éstos acontecimientos habían ocurrido durante las fiestas de Santa Lucia y de San Juan, y varias turbas iracundas comenzaron a formarse para linchar a cualquiera que sospechasen de brujería.

Para evitar que el pueblo descienda en una guerra civil entre acusadores y acusados, las autoridades formaron un tribunal para juzgar a cualquiera que se sospechase de ser hombre lobo o brujo, quienes por supuesto eran vagabundos, borrachos y, en el caso de nuestro protagonista, un curandero. Ahora, juzgar es una palabra utilizada con mucha ligereza en éste contexto, ya que en realidad la única intención del tribunal era calmar a las turbas “haciendo justicia” contra los seres maléficos. Salvarse o ser exonerado por los mismos era tarea casi imposible, pero no para Thiess, un hombre que supo jugar con las frágiles y supersticiosas mentes de los pobladores en su favor. Cuando se le preguntó si era un hombre lobo Thiess rápidamente confesó que sí, que en efecto era un hombre lobo. Esto dejó atónito a todo el mundo, y rápidamente comenzaron a pedir por la hoguera (más purificador que la horca), pero Thiess dijo que matarlo sería un error ya que su licantropía no era una enfermedad sino que se trataba una bendición. Esto, por supuesto, confundió a todo el mundo por lo que rápidamente y con su pellejo dependiendo de sus palabras Thiess pasó a relatar las causas de los problemas con las cosechas: Todo comenzó cuando un poderoso brujo llamado Skeistan junto a otros brujos tenían la meta de robarse todo el grano del pueblo y llevárselo al infierno. Thiess, ahora en papel de héroe, descendería al infierno junto a otros hombres lobo protegidos por Santa Lucia y San Juan y lucharían con los brujos por el grano utilizando barrotes de hierro mientras que los primeros utilizarían escobas encantadas. Entre otras de las tantas cosas que le relató a los jueces estaba la del hecho que, a los hombres lobo, les encantaba poner sal en su pan con manteca.

Hans Peter Duerr, un famoso antropólogo alemán moderno que escribió algunas de las mejores obras sobre los mitos de licantropía en Alemania y sus alrededores, halló parte del archivo original de la transcripción del relato de Thiess:

“Comúnmente, ellos [los brujos] fueron al Infierno tres veces, durante la noche del Pentecostés, de San Juan y la noche de Santa Lucia; en lo que concierne a las dos primeras noches, no fueron exactamente en esas noches, sino que más tarde cuando el grano está para cosecharse ya que es el tiempo en el que las semillas se forman en el que los brujos eliminan las bendiciones y lo llevan al infierno. Es en ese mismo momento cuando los licántropos toman por su cuenta la tarea de recuperar el grano.

Confundidos, y ante un público enteramente en silencio escuchando el relato, los miembros del tribunal le preguntarían al hombre qué fue de los otros hombres lobo, a lo que Thiess respondió que sus almas fueron llevadas a al cielo, y que los hombres lobo eran en realidad los “canes de Dios” utilizados para luchar contra el demonio y evitar que éste robe la abundancia de la tierra. Remarcando además que los hombres lobo eran muy comunes en Rusia y Alemania, pero debido a que los brujos y brujas al servicio del demonio constantemente desparramaban mentiras en su contra el populacho les temía. Al escuchar lo anterior el cura del pueblo intentó bendecirlo, pero el supuesto hombre lobo le dijo que no necesitaba de su bendición, ya que era un hombre más pío aun que el mismo religioso.

Las palabras de nuestro acusado asustaron aun más al pueblo, quienes ahora pensaban que había cientos de brujos y hombres lobos, por lo que para calmar las aguas y no crear aun más histeria el tribunal decidió no ahorcarlo, ya que “claramente no se trataba de un hombre lobo sino de un loco”, con su breve relato e imaginación Thiess había logrado cambiar el sentido y motivo del tribunal, el cual en primera instancia era ahorcar a un par de vagabundos y borrachos para calmar a la turba, pero que, no obstante, ahora debía no hacerlo para no generar aun más histeria.

Thiess sería sentenciado sólo a 10 latigazos por idolatría, salvándose de la horca y convirtiéndose en un héroe popular en los países bálticos.

Conduciendo a través de un voraz incendio forestal

Al momento de ésta escritura, Canadá está atravesando uno de sus peores desastres ecológicos en la historia: el imparable incendio forestal en Fort McMurray. Alrededor de 1600 kilómetros cuadrados perdidos al fuego y una ciudad de más de 100 mil personas evacuada, sin haber signos de que el mismo esté parando o los esfuerzos por contenerlo den algún efecto.

En medio de esa evacuación un conductor logró captar un video fascinante, muy similar en esencia al de los rusos escapando de un incendio forestal años atrás.

Escape del centro de un incendio forestal

Se trata de tres jóvenes, posiblemente reporteros de algún tipo, que fueron al poblado de Tamboles a otener imágenes del mismo mientras éste se encontraba siendo consumido por un incendio forestal. Prontamente se hallarían formando parte del video como protagonistas involuntarios al, literalmente, quedar atrapados con su automóvil en medio del incendio. Logrando por fortuna salvarse tras los que fueron muy posiblemente los tres minutos más intensos de sus vidas.

El fantasma del castillo Colditz

1126-1.jpgLo asombroso de esta historia, no es que se trate de un fantasma en si, sino que es una de las más asombrosas historias de supervivencia que se puedan imaginar. Un piloto de la RAF capturado en plena SGM, encerrado en un castillo medieval convertido en prisión por los alemanes que, tras escapar de su celda y convertirse en un “fantasma” para los guardias germanos, construiría a escondidas con elementos robados por las noches un planeador que, si la situación se le complicaba, le permitiese escapar del castillo.

Oflag IV-C
Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, el Tercer Reich convertiría a Colditz en una elaborada prisión VIP, renombrado, a causa de su organizado accionar, como Oflag IV-C -Oflag, “campo de oficiales”.- Prontamente las habitaciones se irían convirtiendo en celdas, y los salones en patios. Si bien crear prisiones en castillos era muy eficiente ya que las instalaciones eran óptimas para dificultar el rescate externo, la razón principal era más bien psicológica y propagandística.

Rápidamente oficiales polacos, franceses y británicos irían poblando las celdas. Múltiples intentos de escape terminarían frustrados, y sólo 30 personas lograrían escapar del castillo sin ser recapturadas. No obstante, nadie podría imaginar la voluntad y astucia de Jack Best, un teniente de vuelo británico que sería protagonista, junto a unos pocos compañeros, del mejor plan de escape de todos los tiempos.

1126-2.jpgCapturado en el 41, tras quedarse sin combustible en África, Best sería ubicado primeramente en la famosa prisión Stalag Luft III. Ingenioso, lograría escapar junto a Bill Goldfinch, para ser recapturados en Polonia tras una vertiginosa carrera contra los perros de seguridad. Así ambos serían transferidos a Colditz, donde se esperaba que las altas paredes de piedra les impidiesen volver a intentarlo.

No obstante, Best aprovecharía una distracción de los guardias, y el 5 de abril de 1943 escaparía, no del castillo, sino de su celda. Así pasaría días y semanas, hasta más de un año, escondido entre los incontables armarios, habitaciones y pisos falsos del gigante de piedra. A pesar de los rigurosos rastreos, los guardias nunca pudieron hallarlo, y Best prontamente sería apodado como “El fantasma de Colditz”. Sabio por su anterior experiencia, sabía que un escape a pie sería fútil, por lo que valiéndose de su carrera como piloto decidiría construir un planeador a escondidas en una de las torres del castillo.

No lo haría sólo. Primeramente ayudaría a escapar a su amigo, Goldfinch, y a varios otros más. Juntos buscarían la ubicación ideal, y rápidamente iniciarían la construcción del planeador. Esta sería una alta torre central abandonada. El esfuerzo daría sus frutos, y tras un riguroso trabajo, una rústica bestia alada de 9.7 metros de envergadura, apodada “Lucy” por Goldfinch, nacería a partir de hierro de los barrotes de las ventanas del castillo, madera de los bancos, tela de las cortinas e infinidad de partes de un antiguo fonógrafo que serviría para construir el mando de la nave. Para su despegue, una improvisada catapulta hecha con una bañera -que serviría de contrapeso impulsor- y una serie de sogas serían empleadas. El impulso sería suficiente como para llegar al río Mulde, y de ahí a una vía de ferrocarril que les permitiese escapar hacia Suiza.


Continue reading El fantasma del castillo Colditz

El primer anuncio publicitario de la Historia

Hoy en día el mundo está repleto de anuncios y comerciales de todo tipo, desde anuncios personales de hombres que buscan mujeres y mujeres que buscan hombres hasta anuncios comerciales de emprendedores buscando patrocinadores. Incluso hasta la amistad se anuncia como si fuera un bien preciado dispuesto a ser entregado a quien más lo necesite. Sin embargo, hubo un tiempo donde los anuncios no eran cosa de todos los días y de hecho, más en el pasado, donde los anuncios ni siquiera existían. De todas maneras siempre hay una primera vez, un pionero que adelantándose a todos los demás divisa un método novedoso para obtener lo que desea.

Es así que un día como cualquiera, pero de hace tres mil años, un esclavo en la ciudad griega de Tebas se cansó de trabajar constantemente en el telar de su amo y deseoso de libertad logró escapar. El amo, indignado por el atrevimiento de su sirviente decidió publicar un anuncio ofreciendo una recompensa a quien lo encuentre:

“Habiendo huido el esclavo Shem de su patrono Hapu, el tejedor, éste invita a todos los buenos ciudadanos de Tebas a encontrarle. Es un hitita, de cinco pies de alto, de robusta complexión y ojos castaños; a quien lo devuelva a la tienda de Hapu, el tejedor, donde se tejen las más bellas telas al gusto de cada uno, se le entregará una pieza entera de oro.”

Es imposible saber si el hitita Shem alcanzó la libertad o volvió a la esclavitud, pero al menos su nombre quedó inmortalizado como precursor de algo que en el futuro se volvería endémico: la publicidad. El papiro denominado como el Papiro de Shem se encuentra actualmente en el Museo Británico.