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El hombre más obeso del que se tuvo registro

Nacido en 1941 Jon Brower Minnoch comenzó a sufrir problemas de obesidad desde muy temprana edad. A los 12 años ya pesaba 132 kilos y para los 22 llegaba a superar los 180. Como es de imaginar no pasarían muchos años hasta que su elevado peso le imposibilitara desarrollar una vida normal y para 1978 debió ser internado a causa de problemas cardiacos. Debido a sus 635 kilogramos de peso fueron necesarios 12 bomberos y un ferry especial para su traslado.

Jon pasaría 16 meses internado y siguiendo una dieta obligatoria de 1200 calorías al día. Más de 13 enfermeros eran necesarios para cambiarle la ropa y otro tanto de personal para cambiar las sabanas de las 3 camas que habían sido sujetadas para sostenerlo. Al salir, Jon había perdido 419 kilos y pudo volver a caminar por sus propios medios luego de varios años de invalidez. Desgraciadamente su problema llevó a que rápidamente recuperara peso y unos años después, en 1981, ya pesaba 432 kilos. Minnoch muere en 1983 pesando 362kg.

En el caso de Minnoch su obesidad no era causada por alimentación compulsiva, sino por un edema generalizado que llevaba a que su cuerpo acumulara fluido extracelular en exceso.

Sanju Bhagat, un hombre “embarazado” de su propio hermano

Fetus in fetuHabitante de la ciudad hindú de Nagpur, cuya vida entera se caracterizó por tener un abdomen bastante notable. Curiosamente no era una persona obesa ya que el resto de su cuerpo era prácticamente esquelético. Una mañana de Junio del año 1999 su abdomen comenzó a doler a tal punto que se debió llamar una ambulancia. Al llegar al hospital, lógicamente, los doctores inmediatamente pensaron que Sanju tenía un tumor gigante. Sin embargo, la realidad sería increíblemente más asombrosa: el gran “bulto” no era un tumor sino que era su hermano gemelo quien creció y se desarrolló en el interior de Bhagat.

El descubrimiento fue un tanto shockeante ya que los doctores advirtieron la existencia del hermano al comenzar a realizar una criatura malformada que poseía no solo unas diminutas piernas y brazos, sino que también había desarrollado pelo y unas largas uñas. Tras esto el cirujano, de nombre Metha, comenzó una investigación y descubrió que Bhagat y su hermano habían sido víctima de una rarísima condición denominada fetus in fetu -feto en feto-. Esta rara condición documentada por Meckel en el siglo 19 lleva a que un feto, incluso después del nacimiento, pueda sobrevivir parasitariamente dentro de otro mediante un cordón umbilical. Pasados los años crece a tal punto que torna imposible la vida de quien lo carga. la condición es tan rara que solo se documentaron 80 casos.

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Fetus in fetu
Artículo de la ABC con un vídeo a una nota realizada al médico que lo antendió -click en la imagen-

Un breve paseo por la Medicina Medieval

Los médicos
Si nos enfermásemos en la Edad Media tendríamos tres posibles destinos, que variarían dependiendo del tipo de especialista que nos toque: los doctores, los monjes o los herborístas. Irónicamente caer en las manos de un doctor medieval era lo peor que podía ocurrirnos ya que éstos se basaban en amuletos y oscuras teorías relacionadas a “sobrantes de cuerpo” que llevaban a amputaciones o drenados de sangre groseros e innecesarios que, consecuentemente, terminaban en la muerte del paciente. Ser tratados por un monje era más bien esperar a que nuestras auto-defensas corporales nos salvaran de morir. Aunque un plus radicaba en que los monjes ofrecían comida y reposo al paciente, lo que en gran parte de las enfermedades “mortales” de la época (gripe, resfríos, etc) era lo suficiente como para curarnos. Por último se encontraban los herborístas, éstos, llamativamente, eran lo mejor que podría tocarnos. Basados en los conocimientos empíricos dejados por los Griegos y Romanos de las plantas y los animales, se dedicaban a realizar “pócimas” que, algunas veces, lograban recuperarnos.

Tratado médico medieval

Qué se creía
Existían dos tipos de teorías acerca de las enfermedades:

La creencia religiosa: se pensaba que la enfermedad era un castigo de Dios (algo heredado de los Romanos, quienes atribuían las enfermedades a enojos de los distintos Dioses Olímpicos).

Tratado médico medievalLa escuela Hipocrática, o de “los 4 humores”: Los humores, originalmente, no eran emociones sino que eran los fluidos del cuerpo. Como se creía que cada humor era responsable de otorgarle alguna de las emociónes a la persona se entendía, entonces, que el correcto balance de estos “humores” era la llave a la buena salud. Lamentablemente esta teoría llevaba a que los “médicos” pensaran que en una persona existían “excesos de humor” ocasionando prácticas de drenado del o de los líquidos en cuestión. Esta teoría tenía una aceptación muy grande entre los “científicos” ya que se basaba en las cosmogonías generadoras del Universo, o los elementos: Sol (Fuego), Tierra, Agua Aire. Veamos una lista de cada humor y que emoción contenía:

De esta manera, si una persona tenía fiebre y sudaba mucho (calor y humedad) instantáneamente se pensaba que tenia un exceso de sangre, por lo que se procedía a drenarle parte de este tejido líquido. O también, por ejemplo, si una persona tenía problemas mentales y era agresiva, se creía que ésta padecia de un exceso de bilis amarilla (y ya se pueden imaginar lo mal que la iba a pasar). Como podemos ver era mucho mejor que nos tocara un monje o un herborísta que un doctor.

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El desorden genético que convirtió a un enano en un gigante

Desgraciadamente uno de los casos más singulares de la historia médica es también uno de los más desconocidos. Este es el llamativo historial de Adam Rainer, un hombre austriaco que pasó de ser un enano a ser un gigante en menos de 12 años.

Eran finales del siglo XIX y Adam nacía en la modesta ciudad de Graz. Desde muy pequeño su familia supo que Adam era físicamente diferente al resto de los niños ya que su enanismo comenzaba a ser visible en su estructura y conformación ósea a simple vista. Con el pasar de los años las sospechas de su familia se confirmarían ya que a la edad de 21 años Adam medía unos 1.18 mts de altura.

Sin embargo, algo extremadamente alarmante ocurriría con el joven, este comenzó a crecer a un ritmo acelerado, más precisamente a un ritmo de aproximadamente unos 6 centímetros anuales. Con el pasar de los años Rainer pasó de medir escasamente más de un metro a medir 2,20 mts. Obviamente, como es regla general en todo organismo cuando un cambio extremo y extensivo ocurre aceleradamente este se debilita, por lo que a causa del excesivo crecimiento el hombre quedaría debilitado y postrado.

Rainer murió con una altura de 2.40 mts. a los 51 años. Su único consuelo, podemos decir, es el haber quedado en el libro Guinnes como el récord a la persona de “altura más variable”. En la fotografía hacia la derecha puede verse a Rainer en sus últimos años de vida, y los problemas oseos que padecía debido al crecimiento no sólo acelerado sino en una edad donde biológicamente el cuero humano no está preparado para aceptar un grado de crecimiento debido a factores como el endurecimiento de cartílagos y otros cambios fisiológicos que tienen lugar durante la edad adulta.

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