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La prueba nuclear espacial que destruyó tres satélites y dañó otros tres por error

Durante la Guerra Fría las súperpotencias militares buscaron utilizar su armamento nuclear en todo tipo de estrategias y escenarios, intentando implementar desde minas nucleares hasta demolición nuclear. Muy rápidamente se darían cuenta que, a diferencia de los escenarios de destrucción total, podían utilizar los efectos secundarios de las explosiones nucleares a gran altura para bloquear en un área considerable las comunicaciones tanto de radio como satelitales del bando contrario. Es así que la Unión Soviética y los Estados Unidos comenzaron a detonar bombas nucleares cada vez a mayor altura. La mayoría de estas pruebas tuvo lugar entre 1958 y 1962, y si bien en un principio se trató de pruebas atmosféricas, rápidamente comenzaron a detonarse armas nucleares en el espacio para determinar su utilidad en la destrucción de satélites. Una de estas pruebas fue la Starfish Prime, llevada a cabo en julio de 1962 por los Estados Unidos, en la cual un misil Thor transportó una bomba termonuclear W49 a 400 kilómetros de altura sobre la isla de Johnston en el océano pacífico y detonó el dispositivo con un rendimiento de 1,4 megatones.

La anterior fue la prueba nuclear más poderosa alguna vez llevada a cabo en el espacio, la misma causó la destrucción de dispositivos electrónicos en varias islas del océano Pacífico, sobretodo en Hawaii, desactivando el sistema telefónico de las islas, destruyendo cientos de lámparas del alumbrado público y miles de televisores. Sin embargo, los daños más costosos ocurrirían tiempo más tarde, ya que Starfish Prime creó un cinturón artificial de radiación mucho más intenso de lo esperado y el cual cruzaba las órbitas de los satélites Ariel, TRAAC, y Transit 4B, los cuales quedaron inoperables, y los satélites Cosmos V, Injun I y Telstar 1 los cuales sufrieron varios tipos de daños menores. Según los estudios del físico de la NASA Wilmot Hess el cinturón duró unos cinco años antes de ser disipado por el campo magnético terrestre, y la razón por la cual la explosión tuvo dicho efecto inesperado fue el que nadie pudo prever que electrones de alta energía podían quedar atrapados en la termopausa, el límite superior de la termosfera terrestre. Debemos tener en cuenta que lo anterior tuvo lugar en 1962, cuando la cantidad de satélites en órbita era muy reducida, de hecho el satélite de la Bell Labs dañado a causa de ésta prueba, el Telstar 1, fue el primer satélite de telecomunicaciones comercial en existencia. Si Starfish Prime hubiese sido llevada a cabo en los últimos veinte o treinta años los daños económicos y políticos hubiesen sido catastróficos e irrecuperables. Peor aun si tenemos en cuenta que la Estación Espacial Internacional y su tripulación se encuentra a ~410 Km de altura.

En el caso de los Estados Unidos sabemos que se hicieron 3 detonaciones a gran altura durante el programa Operation Argus, el cual buscaba crear cinturones de radiación para impedir las telecomunicaciones rivales; y 31 detonaciones a gran altura, 5 de éstas espaciales, como parte del programa Operation Dominic el cual se subdividió en subprogramas específicos como Operation Fishbowl (todas éstas pruebas espaciales).

Por fortuna las pruebas también tuvieron un efecto positivo, ya que ambas súperpotencias se dieron cuenta de que no podían continuar desafiándose unas a otras con detonaciones nucleares espaciales sin llegar a sufrir un efecto colateral no deseado y muy costoso en el futuro. Ésto llevó a que se firme el Tratado de prohibición parcial de ensayos nucleares en 1963, poniendo un fin a éste tipo de ensayos.

El efecto pecera
La razón por la cual la operación Fishbowl (pecera) se llamó de dicha manera no es aleatoria. Sino que se debe al fenómeno por el cual las explosiones nucleares forman esferas en el espacio. De ésto ya hemos hablado anteriormente.

El día que la Tierra tuvo otro sol

Hemos hablado varias veces sobre pruebas atómicas, e incluso sobre pruebas atómicas atmosféricas. No obstante, hoy es el turno de una de estas pruebas a gran altura que, debo decir no sorpresivamente, es visualmente tan bella como aterradora. Se trata de la prueba nuclear a gran altura Sunset -Puesta del Sol- perteneciente a la serie pruebas nucleares código Dominic. La misma tuvo lugar el 10 de Julio de 1962 cuando una bomba atómica del tipo Mk-15 Mod 2 fuera arrojada a casi un kilómetro y medio de altura en las cercanías de la isla Navidad y la cual, tras detonar, generó un gigantesco y extremadamente brillante hongo naranja que se elevaría unos 18 kilómetros casi alcanzando el límite de la tropósfera terrestre.

Impresionados con tan irreal y espectacular paisaje los líderes a cargo de la prueba decidirían renombrarla bajo el nombre código de Sunset, ya que durante varios minutos, literalmente, pareció que la Tierra poseía un nuevo sol.

Video desde la cabina de un U-2 volando a 21 kilómetros de altura

Simplemente, uno de los videos más bellos que he visto. El mismo mismo documenta el reciente viaje de entrenamiento del “piloto” James May, quien en sus ratos libres conduce Top Gear 🙂 , y su acompañante utilizando un legendario U-2 “Dragon Lady” de la USAF con base en California -en este caso la versión del avión utilizado en el video es su variante de entrenamiento, denominada como TU-2.- Los U-2 eran utilizados como “punto de partida” para los pilotos que luego volarían los míticos SR-71 sobre la Unión Soviética. Aviones tan veloces y capaces de volar a tanta altura que muchas veces, los mismos misiles, eran incapaces de alcanzarlos.

Si bien el avión espía SR-71 ya supera tranquilamente los 50 años desde su diseño y fabricación sigue siendo aun uno de los aviones más veloces y resistentes que existen, superando incluso, al F22 Raptor -el sólo hecho de pensar que fue diseñado en planos de papel y con ingenieros haciendo los cálculos “a mano” me provoca una admiración indescriptible.-

El rey de la caída libre

Joseph Kittinger es uno de esos pocos aventureros en el lugar y el momento justos para hacer historia. Comandante de la USAF, veterano de Vietnam y prisionero de guerra, durante toda su carrera volaría en cientos de misiones aéreas. Completando exitosamente todo tipo de tareas tanto de combate como experimentaciones que aumentarían el conocimiento humano sobre la aerodinámica y la capacidad de los aviones con propulsión a jet.

Esto lo llevaría a trabajar en conjunto con personajes como el gran Paul Stapp, de quien ya hemos hablados, sirviendo de observador aéreo en su viaje récord en los que alcanzara los 1,017 km/h en su tren-cohete.

No obstante, la hora dorada de Kittinger llegaría en 1957, cuando recomendado por el mismo Stapp, como “un gran hombre y un magnífico piloto,” para formar parte del programa médico de la USAF que buscaba investigar la capacidad corporal y salud humana en el espacio.

El trabajo de Kittinger sería muy arriesgado, como miembro de los proyectos Man High y Excelsior, se elevaría hasta la atmósfera en cápsulas presurizadas, como la vista en la imagen, utilizando balones atmosféricos para así estudiar el efecto de los rayos cósmicos en el cuerpo humano.

Si bien participaría en varios saltos, serían los más importantes el Man High I, donde saltaría de 29500 metros de altitud, y el Excelsior III, en los que alcanzaría los 31300 metros de altitud. Tras saltar al vacio, Kittinger descendería en caída libre por 4 minutos y 26 segundos, alcanzando una increíble velocidad de 988,3 Kilómetros por hora. A poco más de 5500 metros de altitud abriría su enorme paracaídas. Si bien saldría ileso, una falla en su guante le haría sufrir una veloz despresurización, hinchando su mano a casi el doble de su tamaño.

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Kittinger aun mantiene el récord de ser el humano en viajar a mayor velocidad sin un vehículo, el salto a mayor altura, el récord en caída libre y el récord de vuelo englobo a mayor altura.

Explosiones nucleares a gran altura y el efecto pecera

Cuando nos mencionan una explosión nuclear instantáneamente imaginamos un hongo gris y rojo levantándose a lo alto. Sin embargo, no siempre es así ya que el hongo se forma debido a ciertas variables presentes en la superficie terrestre. Cuando las bombas nucleares son detonadas en el espacio o a gran altitud el espectáculo es algo totalmente diferente llegando a veces a poseer gran belleza a pesar de su destructividad. Al no haber aire, la onda expansiva es atenuada en gran medida por lo que se pueden observar a menor distancia, el flash característico también cambia al punto de ser irreconocible -forma un halo en vez de expandirse como una esfera- e incluso la radiación, sobretodo de neutrones, es atenuada considerablemente.

Fue durante la Guerra Fría donde la búsqueda por el diseño de armas orbitales capaces de destruir satélites enemigos llevó a que se ejecutaran decenas de detonaciones en el espacio, atmosféricas y a gran altitud , siendo la denominada Argus III la cual fue detonada el 6 de Septiembre de 1958 a unos 540 KM sobre la Tierra el récord en este sitio podrás encontrar un catálogo con todas las detonaciones-


Enlaces relacionados
Muestra gráfica de los diferentes tipos de “hongos” que se pueden formar.

Gran cantidad de información técnica e imágenes (en inglés).

Operation Redwing

Los lugares más contaminados del mundo

Linfen, la ciudad peor contaminada

China se lleva todos los “honores” con respecto a la contaminación ya que posee, según la intensiva investigación del Banco Mundial, 16 de las 20 ciudades más contaminadas del mundo. Ocupando el primer lugar se encuentra la ciudad de Linfen en la provincia de Shanxi la cual permanece los 365 días del año cubierta por una niebla de smog que solo permite ver a unos pocos cientos de metros de distancia. Esta tragedia tiene origen en la zona industrial de la ciudad, la cual descarga sus contenidos directamente sobre el río convirtiéndolo en una especie de pasta densa imposible de beber o utilizar. Como si desechar los restos químicos y orgánicos de cientos de fábricas en el río no fuera poco también están las cientos de chimeneas encontradas incluso en zonas urbanas, las cuales han logrado que las copas de los árboles estén cubiertas por copos, solo que no de nieve sino de cenizas.

Citarum, un río sobre el que se puede caminar

Aunque cueste creerlo hay un río más contaminado que el que cruza a Linfen. Este es Citarum en Indonesia el cual hace unos años era un río de pescadores, sin embargo hoy en día es el tiradero público de 9 millones de personas y gran cantidad de fábricas. Pero qué tan contaminado puede estar, bueno la respuesta es simple y gráfica: en algunas partes es tan denso que puede caminarse sobre su superficie sin problemas. Incluso visto desde la orilla, como pueden observar en las imágenes, es imposible saber que debajo de toda esa enorme cantidad de basura se pueda encontrar agua. Agua que los pobladores utilizan para cocinar y beber…

Dzerzinsk:
La región de Dzerzinsk tuvo la desgraciada suerte de ser huésped de una planta soviética de producción de armas químicas denominada “Himmash”. En esta región habitada por más de 300 mil personas es normal, aun hoy en día, encontrar enterrados contenedores del mortal gas VX, gas Sarin, gas mostaza y decenas de químicos orgánicamente persistentes. Esto ha causado un “genocidio silencioso” ya que los habitantes de Dzerzinsk viven en promedio unos 42 años en el caso de los hombres y unos 47 en el caso de las mujeres. Esta trágica estadística no es de extrañar ya que un análisis realizado por la Organización Mundial de la Salud ha revelado que en ciertas zonas de la región la cantidad de químicos peligrosos supera unas 17 millones de veces el nivel considerado como “seguro”.

Mailuu-Suu
Esta región de Kirguistán fue durante varios años el centro de una base de refinamiento de uranio de la Unión Soviética. Si bien al día de hoy la planta está en desuso unos aterradores 1,96 millones de metros cúbicos de uranio permanecen enterrados en distintas partes del densamente poblado Valle de Ferghana. La falta de preocupación por parte de los políticos de la URSS llevó a que la planta se construya sin un sistema de almacenamiento de uranio eficiente ni un mecanismo de contención de desechos seguro, por lo que al día de hoy siguen ocurriendo accidentes como el reportado por el periódico Obschestvenny Reiting en Abril del 2006 cuando más de 300 mil metros cúbicos de material radioactivo se mezclaron con las aguas del río más importante de la región. Según la rama para Oriente Próximo de la Cruz Roja la cantidad de casos de cáncer en la región está “fuera de escala” comparado al resto del mundo ya que por lo general los campesinos no tienen otra salida que utilizar el agua altamente irradiada de los ríos para regar sus cosechas.

Norilsk

La ciudad de Norilsk es quizás la más aterradora de todas ya que fue fundada en 1935 en Siberia con el solo propósito de servir como campo de trabajos forzados para enemigos polítcos. Debido a que ser prisionero de un gulag equivalía a estar sentenciado a muerte, las autoridades nunca pusieron mucha atención a las normas de seguridad y al bienestar de los trabajadores, razón por la que al día de hoy decenas de metales pesados, isótopos radioactivos, y contenedores con gases venenosos se encuentran en la región ya sea flotando en los ríos o enterrados en las napas subterráneas. Desafortunadamente en el presente 134 mil personas que habitan el área sufren el nefasto legado de las operaciones mineras en Norilsk durante la Guerra Fría. Según la Organización Mundial de la Salud al día de hoy Norilsk produce mayor cantidad de recién nacidos con deformidades que Hiroshima dos décadas después de la bomba nuclear. Como puede verse desde Google Maps la zona es prácticamente carente de vegetación y las zonas con agua varían en su coloración del negro al verde.

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El bosque peor contaminado del mundo, donde los árboles se tornaron de color rojo.

Comprobando a Galileo

En el siglo XVII, tras varias investigaciones y en uno de los primeros ejemplos del poder de la utilización del método científico para resolver los misterios de la naturaleza, Galileo Galilei, produjo una de sus mas grandes teorías al establecer que la velocidad de caída de los objetos era independiente de su peso. Su teoría decía, que a no ser por la resistencia del aire, una pluma y un martillo tirados desde la misma altura, tocarían el piso simultáneamente. Sin embargo, a causa de las condiciones de la Tierra, su experimento resultó mal entendido por la gente durante muchos años. Tres siglos después el astronauta Dave Scott de la misión Apollo 15 rendiría un emotivo homenaje a Galileo arrojando un martillo y una pluma en la superficie lunar, comprobando experimentalmente y por vez primera de forma “natural” -es decir sin utilizar máquinas de vacio como en las experiencias en Tierra- que Galileo estaba en lo correcto.