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Como un accidente bélico resultó en un avance médico histórico

BariMuchos de los generales de la Segunda Guerra habían participado como soldados u oficiales de la primera, experimentado en carne propia el devastador efecto de las armas químicas en las trincheras. Razón no fue de extrañar que al iniciarse el conflicto ambas partes decidieran no volver a utilizar armas químicas o, mejor dicho, no ser los primeros en utilizarlas.

Sin embargo, la desconfianza mutua era extrema, y a pesar de no utilizar dicho armamento, ambas partes comenzaron a almacenar depósitos de armas químicas en los distintos escenarios de batalla. Claro, según argumentaban, sólo en caso que el enemigo decidiese utilizarlas primero -algo muy similar a las armas nucleares durante la Guerra Fría.- Es así que en Diciembre de 1943 bombarderos alemanes al mando del comandante Wolfram von Richthofen atacaron el puerto de Bari, punto logístico de suma importancia para los Aliados y cuya destrucción quedaría apodada para la historia como “El Pequeño Pearl Harbor”. El ataque sería brutal, y dejaría como resultado directo cientos de victimas militares y civiles además de 17 barcos hundidos y 6 imposibilitados. Esto sin contar las decenas de miles de toneladas de cargamento y munición que terminarían adornado el fondo de las aguas del puerto.

No obstante, entre estos barcos se encontraba el John Harvey, que en su carga transportaba aproximadamente 100 toneladas de gas mostaza. Y que tras el explosivo suceso experimentado varios de estos tanques de gas se quebrarían comenzando a largar su contenido, por lo que prontamente cientos de Aliados perderían sus vidas y más de 600 deberían ser hospitalizados. Debido a que la carga del John Harvey era secreta, decenas de rescatistas y trabajadores del puerto se verían afectados por el gas al ignorar la presencia del mismo. Quizás el recuento más traumatizante es el del buque de la Marina Real Bistra, cuya tripulación, quedara prácticamente ciega tras rescatar a 30 de sobrevivientes.
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El hombre que por error erradicó a los conejos europeos

El profesor de la Academia de Medicina Francesa Paul Felix Armand-Delille pasaría a la historia no solo por sus gigantescos aportes al campo de la bacteriología, sino porque además, en un acto totalmente sin intención, sería el responsable de prácticamente erradicar a los conejos de Europa en la década del 50.

Armand-Delille era ciertamente un héroe en Francia gracias a sus estudios sobre la malaria en las trincheras de la Primer Guerra Mundial. Estudios que le valdrían un gran reconocimiento. Durante años ejercería como profesor en la Escuela de Medicina de Paris, donde se especializaría en enfermedades infecciosas en niños. Pero, y a pesar de su prestigiosa carrera, sería durante sus años de jubilado en los que, y por desgracia, se volvería mundialmente famoso o, mejor dicho, infame.

Conejo europeo

Ya jubilado, comenzaría a dedicarse a una vida más tranquila y cercana a la naturaleza, en la cual pasaría considerable tiempo en el campo. Territorio en el cual descubriría el problema que significaban las plagas de conejos al agro de su país. Su incesable mente lo llevaría a intentar buscar una solución, y así llegaría a su conocimiento la efectividad que la inserción del virus causante de la Mixomatosis había tenido en Australia para controlar dichas plagas.

Debido a su gran prestigio se le permitiría prácticamente hacer lo que quisiese sin que nadie le hiciera muchas preguntas, razón por la cual en 1952, y tras haber conseguido las muestras del virus, procedería a introducir la Mixomatosis en dos conejos que depositaría en un área cultivable de 3 km² perteneciente a la finca del Chateau Maillebois. Armand-Delille eligiría esta finca convencido que la misma, debido a su geografía, era óptima para realizar una prueba contenida, sin riesgo alguno de causar una epidemia.

Pero el científico estaba equivocado, no solo en la efectividad del virus en los conejos europeos, que resultó ser más lenta, por lo que los conejos vivían más y podían contagiar el virus a mayor cantidad de individuos antes de morir, sino en la capacidad de la finca para contener a los conejos, ya que a solo cuatro meses de la pruebas, múltiples casos de infección por Mixomatosis se reportaban en toda la nación. Un año después de la prueba original, más de un 45% de los conejos de toda Francia habían perecido. Al poco tiempo, casos comenzaron a reportarse en el Reino Unido, Italia, España, Holanda y prácticamente toda Europa. El desastre sería tal, que para la temporada de caza de 1956 y 1957, los reportes indicaban que la población de conejos en Europa había disminuido entre un 95 y 98%.

Armand-Delille, anteriormente aclamado científico, se convertiría en villano, siendo enjuiciado y multado con una pena de 5 mil francos. No obstante, el profesor se convertiría en el ídolo de los campesinos, quienes, mediante Bernard Dufay, el director general del Departamento de Bosques y Ríos, le condecorarían con una particular medalla. medalla que en una cara tenía su la figura del profesor y en la otra un conejo muerto.

Hoy en día, no obstante, se cuestiona si la culpa fue enteramente del profesor, y se sugiere, como en el caso de la infección en las poblaciones del Reino Unido, que pudo haber más de un foco intencional de infección. De hecho en el Reino Unido en 1954 se debió penar con una ley la infección intencional de poblaciones de conejos con el virus.

Lince ibéricoY los pobres linces ibéricos
Por supuesto, otra vez la alteración humana del medio ambiente tiene resultados desastrosos. Otra de las víctimas indirectas del virus sería el lince ibérico, cuya dieta se basaba en un 93% en conejos durante el verano. Estos magníficos felinos verían sus números reducidos en gran medida y técnicamente extintos en Portugal. Prestar atención al gráfico del enlace, el cual mide la población de los linces ibéricos desde los 60s (período en el que comenzó el censo) hasta el presente, y tengan en cuenta que para ese entonces, el comienzo del censo, lo peor ya había pasado.

Enlaces relacionados
Un interesante artículo (en inglés) de la Universidad Nacional de Australia sobre las investigaciones de la Mixomatosis desde 1953 hasta 1967, incluido el trabajo de Delille.

Una herramienta inmortal

1118-1.jpgEn el campo de los cultivos celulares, una línea celular establecida, o como muchos suelen llamarlas dada su naturaleza “inmortales”, es una línea celular que, debido a una manipulación de laboratorio, o en casos extraordinarios a causa de una mutación azarosa, adquirió la capacidad de proliferar indefinidamente. Es decir, dejan de ser afectadas por ese “tope natural” que es la “inhibición por contacto” -un mecanismo de control natural por el cual las células de un tejido, al entrar en contacto entre si, dejan de proliferar, evitando de esta forma destruir o dañar el tejido que conforman-. En efecto, estas líneas de células, a pesar de provenir de un organismo que muere o se degrada, logran vivir indeterminadamente mientras cuenten con los nutrientes necesarios para su desarrollo. Creciendo en capas. Un comportamiento similar en la naturaleza puede ser observado en los tejidos cancerosos, ejemplo por el cual vemos el por que de la necesidad de un mecanismo de control.

Estos cultivos establecidos o inmortales son de angular importancia en la biotecnología moderna, ya que permiten por ejemplo, entre otras cosas, la producción artificial del gen de la telomerasa, así como otras aplicaciones y herramientas de mucha importancia.

HeLa
1118-3.jpgEstas líneas establecidas eran toda una rareza en a principios de los 50s, y crear una línea celular inmortal de un tejido humano era la meta del Dr. George Otto Gey, un hombre que, como veremos, estaba dispuesto a todo. En Octubre de 1951, la vida de Henrietta Lacks, una mujer de 31 años, proveniente de una familia rural de Virginia, llegaría a su fin en el famoso Johns Hopkins Hospital tras una prolongada lucha contra un cáncer cervical. Durante el paso de Henrietta por el hospital, el Dr. Otto Gey, sin contar con autorización de la paciente o su familia, extraería durante los años, muestras de tejidos de la paciente que, tras estudiarlos, encontraría adecuados para su investigación.

A sólo tres años de la muerte de la mujer, su línea celular inmortal comenzó a ser producida en masa. De hecho, se convertiría en una herramienta fundamental en las investigaciones que permitiron a Salk desarrollar la vacuna contra la polio. Incluso viajaron al espacio, ya que la NASA utilizaría líneas celulares HeLa para probar si la gravedad 0 era perjudicial a los tejidos humanos. Posteriormente, sería utilizadas para la lucha contra el cáncer, el SIDA e incluso el testeo de cosméticos en tejidos humanos.

Curiosamente, esta herramienta no sólo trajo beneficios, sino que también disgustos, ya que su proliferación es tan exitosa que durante la mayor parte de los 80s y los 90s la contaminación con líneas HeLa en otros cultivos celulares era tan común y tan frecuente que llevó a la pérdida de millones de dólares y valiosos tiempos de investigación, al deber rearmar los cultivos. Tan grave fue esta contaminación que Walter Nelson-Rees diría que la contaminación con células HeLa era tan extensiva que posiblemente durante los últimos 30 años investigadores de todo el mundo pudieron haber trabajado con células HeLa sin saberlo, pensando que se trataba de otro tipo de cultivos celulares, arriesgando así la correcta lectura de resultados. Esto llevaría a una carrera de más de 10 años con el fin de encontrar un mecanismo de control e identificación eficiente. Para más información sobre esto último, pueden leer este apasionante artículo de New Scientist.

Por supuesto que en este mundo de hipocresía en el que vivimos, Gey, el científico que debió ensuciarse las manos para hacer posible esto, sería repudiado constantemente a lo largo de los años.

1118-4.jpgHelacyton gartleri
Hoy en día, y debido a su capacidad de proliferación, las líneas HeLa mutadas a partir del virus HPV -virus papiloma humano, es español se abrevia como VPH- son consideradas como el primer organismo en evolucionar de los humanos. Técnicamente se lo denomina como helacyton gartleri y es considerado un organismo al poder mantenerse por su propia cuenta. Su código genético posee el hallado en los humanos más el asociado con el tipo de cáncer del que fue extraído primeramente el téjido. No obstante, no todas las líneas HeLa son llamadas de esta manera.Y hay una considerable variación entre distintas familias de líneas cultivadas a lo largo de las décadas.

Orenburg, el Hiroshima secreto

Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética y Estados Unidos realizaron todo tipo de experimentos para conocer la capacidad de operación de sus ejércitos tras una guerra nuclear. Estados Unidos los realizaría en el desierto de Nevada, utilizando soldados a los cuales nunca se les dijo bien a que se enfrentaban; por su lado, la Unión Soviética, en un experimento similar pero aun más descabellado, el 14 de Septiembre de 1954 arrojaría una bomba cerca del pueblo de Orenburg -cercano al rango de Totskoe-, la cual, tras detonar a unos 350 metros de altura a las 9:33 de la mañana, desparramaría una lluvia radioactiva sobre la población civil. Al mismo tiempo, tras una orden del mariscal Georgi Zhukov, el mismo que tras la Segunda Guerra ordenara la violación en masa de cientos de miles de mujeres alemanas y polacas con el fin de “avasallar su orgullo”, 1200 tanques y vehículos de combate así como 320 aviones avanzarían hacia el hipocentro con el fin de realizar simulacros de combate.

Miles de personas se verían afectadas y cientos perderían sus vidas. En el caso de la URSS se calcula que 45 mil civiles y soldados de la región de Totskoe murieron indirectamente como resultado del experimento. Entre las víctimas se encontraban el piloto del Tu-4 que arrojó la bomba quien murió de leucemia y su copiloto quien falleció de cáncer de médula. Hoy en día la cantidad de casos registrados de cáncer en Orenburg duplica a los encontrados en Chernobyl y es comparable con los niveles detectados en Hiroshima y Nagasaki.

Sólo una pequeña cantidad de imágenes de estos experimentos se ha filtrado, todas, tan aterradoras como asombrosas.

El experimento de Orenburg

Las imágenes de este experimento quizás no son tan chocantes como las de Nevada, ya que el duro filtro impuesto por la Unión Soviética impidió su difusión. En la primer imagen vemos a Zhukov junto a Malyshev revisando los últimos detalles del ejercicio; en la segunda imagen podemos ver una de las únicas imágenes publicadas de la detonación, es escalofriante pensar que 350 metros más abajo había 70 mil personas esparcidas en un área de 10 kilómetros.