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El museo sumergido de Tarkhankut

En el pasado habíamos hablado en Anfrix sobre como inmediatamente tras derrumbarse la Unión Soviética en varias de las repúblicas que la conformaban miles de personas tomaron las calles destruyendo monumentos y arrancando estatuas y bustos de sus pedestales. En una de estas naciones, más precisamente en Ucrania, dichos bustos y estatuas fueron arrojados al mar, creando así varios “museos sumergido” como testamentos mudos del periodo soviético.

No obstante, de lo anterior nacieron varios proyectos para crear museos sumergidos por toda Ucrania. Entre los más famosos se encuentran los ubicados en las regiones de Odesa, Tarkhankut y la impronunciable Dnepropetrovsk. Entre los planes se encontraba el de construir otro museo bajo el agua en la región de Kerch, Crimea, famosa por ser parte de la Ruta de la Seda y poseer varias reliquias arqueológicas sumergidas. Sin embargo, el reciente conflicto con Rusia ha imposibilitado la concreción el proyecto, el cual iba a representar una reproducción a escala de la histórica ciudad de Acre.

De los tres anteriormente mencionados es el museo hallado en Tarkhankut el más espectacular de todos. El mismo se encuentra ubicado en el Mar Negro a unos 12 metros de profundidad y 110 metros de la costa, y fue creado en 1992 por un grupo de buceadores quienes en un principio comenzaron a organizar algunas de las estatuas arrojadas al agua de manera artística, como si se tratase de un museo en si mismo, pero rápidamente el “museo” convirtió en un museo propiamente dicho cuando distintas obras a ser exhibidas fueron creadas para el mismo. Desde recreaciones de obras arquitectónicas como la Torre Eiffel hasta recreaciones de obras artísticas famosas.

Con sus dos “salas”de exhibición que separan las piezas soviéticas de las más modernas realizadas para el museo, gran cantidad de visitantes solían bucear a través del mismo. No obstante, el conflicto anteriormente mencionado entre Rusia y Ucrania ha puesto al museo dentro de la zona en conflicto, por lo que en los últimos dos años la asistencia al mismo se ha visto reducida.

El día en que la Estatua de la Libertad se convirtió en un busto

Cabeza de la LibertadEsta es quizás una de las fotografías más raras y espectaculares que he visto, sobretodo por lo imponente en que su diadema solar se ve tan cerca del suelo y la gente. Su presentación tuvo lugar en 1878, durante la Exposisión Universal de Paris, con motivo, atrasado por cierto, de los 100 años de independencia de los Estados Unidos. Para la ocasión también se compondría un himno, el “La Liberte Eclairant le Monde.” Aunque, ciertamente, quizás el motivo principal para presentar la cabeza de la dama fuese el de recaudar fondos para su conclusión, ya que la construcción del monumento, originalmente con un costo de 100000 dólares de finales del siglo XIX, terminaría costando unos 250000 dólares de dicha época, más de cinco millones de dólares actuales, según mi calculadora inflacionaria -y si agregamos la base el costo se duplica.- Razón por la cual durante la exposición se venderían estatuillas firmadas por Frédéric Bartholdi, el escultor que le daría la forma, y varios planos y conceptos así como la creación de una lotería que resultaría ser todo un éxito al vender 300000 boletos.

Esta entrada quizás les haga recordar la entrada en que veíamos a la estatua por dentro.

Actualización: Alejandra, una visitante del sitio, me ha enviado un correo con un enlace a una galería de flicker que contiene gran cantidad de imágenes sobre la construcción de la estatua.

Bomarzo, el parque de los monstruos

Bomarzo, el parque de los monstruosHace aproximadamente 500 años, el conde jorobado Pier Orsini quedaría devastado por la muerte de su esposa, Julia Farnese, a quien amaba profundamente y la cual murió muy joven y de manera trágica. Deseoso de nunca más ir a un jardín y ver bellas y alegres esculturas, sino que al contrario, su deseo era el de encontrar un dolor tal al que se hallaba en su corazón y que lo atormentaba día a día con recuerdos melancólicos de un pasado feliz que ya nunca se repetiría, comisionaría al escultor y arquitecto renacentista Pirro Ligorio, quien posteriormente saltaría al estrellato al terminar la Basílica de San Pedro tras la muerte de Miguel Angel.

Bomarzo, el parque de los monstruos
Bomarzo, según indican los curadores del parque, es un juego de palabras que se basa en la latina Polymartium -una de las teorías es que el nombre hace referencia a la ciudad del dios de la guerra Marte-. En el jardín no escasean las representaciones de los dioses romanos, todos con poses y accionares realmente escalofriantes, como la del héroe Hércules desgarrando con sus propias manos a Caco; o un elefante de guerra de Anibal, aplastando a un legionario romano hasta la muerte. A diferencia de la simetría de los jardines de la época, Bomarzo parece no tener una planificación central, y sus esculturas aparentan estar desconectadas unas de otras.

Bomarzo, el parque de los monstruos

Bomarzo, el parque de los monstruosDe las esculturas la más imponente es Orcus (segunda hilera al medio), el ogro, para la cual Ligorio jugó con la geometría y las sombras sobre la misma. De esta manera, la escultura parece “cambiar” su expresión facial poniéndose más feliz a medida que se acerca la noche. Sobre la entrada del parque, dos efigies dedicadas a César Augusto nos comentan una pista de la temática del parque, las siete maravillas herméticas que representan los 7 metales transmutables y las 7 plantas milagrosas.

Enlaces relacionados
Enumerción y descripción de las estatuas.

Con el humo en la cabeza

Algo muy sabido de los romanos es la pompa y despilfarro que los caracterizaba. Pero no siempre fue así, los primeros romanos fueron históricamente de personalidad estoica y humilde, cuyos lujos mayores llegaban a ser tan modestos como poseer unos cuantos cerdos y disfrutar de algunas verduras hervidas aderezadas con aceite de oliva como el mayor de los manjares. Gradualmente, y con el crecer de la República, éstos fueron no sólo ganando poder y riquezas sino que la clase patricia se convirtió en pomposa y extravagante. Vemos las diferencias entre los velorios griegos y los romanos: unos austeros y tristes; los otros pomposos y parafernarios, colmados de festines y juegos gladiatoriales en honor al o la difunta.

Estos cambios se dieron relativamente rápido. Observamos a los Escpiones, salvadores de Roma que vencieron al poderoso Anibal en Zama, y logramos ver hombres austeros que vivían prácticamente como soldados. Bastarían solo un par de generaciones luego de estos acontecimientos para ya ver a Cornelia Escipiona viviendo como toda una cortesana y organizando banquetes y reuniones donde la austeridad era lo único que faltaba en la mesa. Estos rápidos cambios en un reino que violentamente se convertía en una República y una República que aún más violentamente se convertía en un Imperio llevaron a que consecuentemente Roma cambiara en todos sus aspectos. Los ciudadanos de la vieja orden, los descendientes de ésos patricios o padres de la patria, veían como infinidades de plebeyos, o aqueellos que no descendían de los fundadores de Roma, cada día llegaban a los territorios romanos y se asentaban en los mismos permanentemente. Incluso en algunos casos convirtiéndose en ricos mercaderes o renombrados Senadores. Los patricios, quienes lógicamente no disfrutaban mucho de esto, fueron tomando como costumbre el pasearse cargando los bustos de sus antepasados en los diferentes desfiles y procesiones que eran tan comunes en Roma; demostrando así la antigüedad y legado de su familia.

Lo realmente curioso llega cuando vemos que estos bustos eran colocados en balcones o terrazas, para así mostrar a todo el mundo el caudal de antepasados que la familia poseía. Al estar a la intemperie estas figuras eran atacadas por el polvo y el hollín de las fogatas y hornos, tiñendo inevitablemente de un color negruzco las caras talladas de los ancestros. Esta suciedad no era motivo de vergüenza para los romanos, todo lo contrario, mostraba la antigüedad del busto y consecuentemente esto era señal de lo larga y ancestral que era la familia de por si. Es por esta razón que hoy en día la frase popular “Se le subió el humo a la cabeza” representa soberbia y conmemora, aunque en la gran mayoría de los casos se dice sin saber el por qué, a esta costumbre Romana de cargar los bustos de los antepasados, y preferentemente los manchados con hollín, para demostrar publicamente la antigüedad de su linea familiar.

Lamentablemente los temores de Octavio de una Roma que dejase de ser Roma a causa de la constante llegada de tantos “no romanos” más preocupados en la riqueza que en Roma misma terminaron cumpliéndose, y para el siglo quinto vemos un ejército “Romano” totalmente germanico más preocupado por el botín que por la defensa misma de la Urbe; y un Senado “Romano” donde ser un romano sería una rareza. Como diría el gran historiador Indro Montanelli: “La caída de Roma no fue una caída, fue un simple cambio de guardia entre bárbaros”. No obstante, y afortunadamente, sin duda alguna el legado cultural Romano quedó vivo en nuestros días y eso lo comprobamos en el día a día. En nuestras frases, en nuestros dichos y lenguas aun queda viva la llama de la cultura Romana.

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