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Dándole vida a un castillo con proyectores de alta definición

Este año, por Diciembre aproximadamente, tengo planeado ir a visitar el Nuevo Museo de la Acrópolis. Razón por la cual estuve siguiendo muy de cerca las noticias de su inauguración el pasado mes. Algo que me gustó es, ciertamente, que a pesar que la arquitectura elegida para el exterior del museo no tiene nada que ver con la arquitectura greco-clásica (ver mi “queja” al final) se utilizaron grandes proyectores de alta definición para reflejar distintas figuras y estatuas griegas “tomando vida” sobe la estructura misma del museo.

Me fascinó en especial la animación de las figuras bidimensionales tan particulares de los frescos y alfarería griegos. Realmente no sé si éste espectáculo sea algo empleado sólo durante los festejos de inauguración (que es lo más probable sin lugar a dudas) o si sea algo que se vaya a dar regularmente (que si bien me gustaría, no lo creo ya que es una zona residencial y a los vecinos del museo les haría la vida imposible. Es un hermoso espectáculo, pero imagínenlo todas las noches iluminando las ventanas de sus hogares)

Sobre la arquitectura del Nuevo Museo de la Acrópolis, si bien entiendo la necesidad de crear un museo moderno capaz de ofrecer exhibiciones dinámicas, yo hubiese preferido que se recrease un templo clásico en vez de una estructura de acero y vidrio. Algo similar al templo de Zeus en Agrigento, con sus gigantes atlantes y cariatides sosteniendo con sus incansables brazos y cabezas el techo de la estructura (que es dórico, el más grande alguna vez construido, y que si bien no tiene que ver con los atenienses, que eran jonios, cultura que dio luz a la Acrópolis, al menos es más acorde)

Relacionado a esto, llego al siguiente video en el cual se utilizan varios proyectores láser de alta resolución para “darle vida” a un castillo italiano en Cesena. Nota, si quieren ver la parte donde literalmente “desarman” el castillo en una especie de “agujero negro”, esperen (o adelanten) al minuto 5.

El cuento más viejo de la historia, la épica de Gilgamesh

Algo que debemos tener en cuenta al leer una historia épica o epopeya, es que estas no sólo eran cuentos para su pueblo, sino que además servían de enciclopedias primitivas a sus lectores. Estas obras, en las que se compilaba gran parte del conocimiento de dicha civilización, el cual iba desde recetas medicinales, hasta descripciones de pueblos vecinos, agrupaban, a manera de una historia entretenida, un compendio descriptivo de información empírica. Muchas veces también servían a la función de libros de historia. Algo patente en las épicas griegas, en las cuales los autores solían embellecer sucesos históricos a manera de relatos en tercera persona y ocurrencias mitológicas. Llegando a representar pueblos en personajes y desastres naturales o guerras a manera de monstruos y seres míticos. Gracias al relato de Teseo, por ejemplo, los historiadores pudieron armar el rompecabezas de la subyugación de la Atenas prehistórica. En el caso de Gilgamesh, varios teóricos sugieren que la epopeya es, en efecto, una crónica de los acontecimientos políticos de Uruk hace 4500 años. Por ejemplo, el profesor Andrew Ford de la Universidad de Princeton, sugiere que la amistad de Gilgamesh y Enkidu no es más que el relato poético de la alianza entre dos pueblos vecinos a manera de metáfora. Lo que si no es metáfora es la historia de Kushin, el escriba sumerio que es la persona nombrada más antigua que se conoce.

La historia de fondo

Gilgamesh existió entre el 2450 AC y el 2550 AC y fue el Rey de Uruk. Sin embargo, el poema escrito en tablillas de arcilla que lo honra, fue escrito mucho después de su muerte, y vio modificada su narrativa varias veces a lo largo de los siglos. Ciertamente, varios aspectos políticos e históricos del reinado de Gilgamesh, fueron reemplazados por metáforas mitológicas, haciendo la historia más interesante y atractiva para los lectores de la época.

Hoy en día, se acepta a la “versión estándar” como la más fiel. Esta versión nace a partir de una recopilación realizada por el Rey Asurbanipal de Nínive quien tomara gran interés en el poema. Desafortunadamente su ciudad, y su biblioteca, serían destruidas hace 2600 años y seria recién en 1845 que Austen H. Layard hallara los restos de la biblioteca y varias tablillas de arcilla guardadas en esta. Tras varios ires y venires las tablillas restantes de la biblioteca de Nínive fueron trasladadas al Museo Británico, en el cual permanecerían bajo estudio durante décadas. Recién en 1984 John Gardner y un equipo de lingüistas lograrían traducir el Poema de Gilgamesh al inglés.

Enlaces relacionados
Click aquí para leer el Poema de Gilgamesh
– Otra versión, aunque no tan famosa a causa de estar muy incompleta, es la versión Babilónica.

Cómo era el Partenón antes de ser destruido

Un breve repaso por la tragedia

Desgraciadamente uno de los templos más hermosos y antiguos del mundo fue víctima de saqueos e inconsciencias que lo llevaron a la ruina patente que padece hoy día. El Partenón es un templo ubicado en la Acrópolis de Atenas dedicado a una de las deidades más amadas por los griegos, la diosa Atenea Parthenos -adjetivo sobrenombre de Atenea- honrándola en agradecimiento por proteger la ciudad que lleva su nombre. De inconfundible estilo dórico y construido bajo orden de Pericles, uno de los más sabios hombres de estado que la historia haya visto, entre el 447 y el 432 AC gracias al talento de los arquitectos Ictino y Calícrates quienes siguieron las instrucciones del gran escultor Fidias.

La fogosa historia de la humanidad quiso que el templo se encuentre en una zona candente y estratégica, no ajena a guerras y masacres, pasando de mano en mano con cada nueva conquista. Si bien los cambios fueron muchos hubo tres episodios que causaron deterioros irreversibles. El primero de estos llegó con la desaparición de la estatua de Atenea, de unos 1,200 kilogramos de oro macizo y marfil, la cual se encontraba en su interior; el segundo llegó con la casi destrucción durante la guerra Turco-veneciana en 1687, cuando al ser este utilizado como deposito de pólvora por los turcos una de las balas de cañón del almirante Morosini impacto contra la estructura dando como resultado una explosión enorme que dejó al Partenón con ese aspecto corroído que conocemos hoy en día y la cual literalmente hizo volar el techo. De todas maneras el tercer y más doloroso de los episodios llegaría a manos de los ingleses, cuando el embajador británico en Constantinopla a principios del siglo XIX, Lord Thomas Elgin, decidiera “adueñarse” de las esculturas que aun adornaban la fachada de la construcción sobornando a un contingente de soldados turcos para que estos las arrancasen con barretas y palancas, destruyendo en el proceso gran cantidad de figuras y fragmentando otras tantas en decenas de pedazos.

En la actualidad estas placas permanecen en el Museo Británico, museo cuya deplorable ética lo ha hecho reconocido a la hora de contratar mercenarios para saquear sitios arqueológicos e incluso fomentar el robo de piezas comprando reliquias en el mercado negro. Dicho museo posee la mayor cantidad de “reliquias saqueadas” en el mundo y aun hoy en día hace oídos sordos al reclamo de Grecia y de otras tantas naciones a las cuales saqueó descaradamente.

¿Y como era en su época de gloria?

Si bien existen cientos de reconstrucciones gráficas del templo todos podemos asegurar sin lugar a dudas en que ver un dibujo o imagen es incomparable a estar parado frente a este y sentir su enormidad a plena vista. Bueno, salvo que viajemos hasta Nashville donde existe una réplica exacta a escala real del Partenón. Construida en 1897 para festejar el aniversario del centenario de Tennessee como parte de la Unión por los arquitectos William B. Dinsmoor y Russell E. Hart esta es la única réplica exacta, no solo en tamaño y forma sino que además todas las decoraciones son exactas, incluida la inmensa estatua de unos 13 metros de Atenea en el centro -salvo que, como es lógico asumir, no es ni de oro ni de marfil como la original-

Sobre Atenea: Esta Diosa de la Sabiduría y el Poder era además una guerrera protectora. En la estatua puede vérsela sosteniendo a a Nike -diosa querubina de la victoria- así como su poderoso arsenal: el Aegis, escudo impenetrable dado por Zeus, su padre; la lanza del poder (que representa el poder de la sabiduría); la serpiente que representa a Erictonio -primer Rey de Atenas y criado por la Diosa misma- y su casco especial, capaz de conferirle el poder del vuelo-.