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El mensaje de Arecibo y su singular “respuesta”

1192-3.jpgEl 16 de Noviembre de 1974, el gigantesco radiotelescopio de Arecibo sería enfocado en el cluster estelar M13, aproximadamente a unos 25 mil años luz de la Tierra, y famoso por ser uno de los vecindarios de estrellas más densos de nuestra galaxia. Por lo tanto,

Este no sería un evento cualquiera, sino que se realizaría durante la ceremonia que festejaba la remodelación del famoso radiotelescopio. El mensaje en sí, escrito nada más y nada menos que por Carl Sagan y Frank Drake, es una sucesión de números binarios de solo 210 bytes, y fue transmitido a una frecuencia de 2380 MHz con un poder de 1000 KW, estando a su vez organizado de manera rectangular en 23 columnas y 73 hileras. Su información, obviamente, al estar destinada a una posible especie extraterrestre, es iconográfica, es decir, intenta comunicar el mensaje a través de simples gráficos -si bien el mensaje original es binario, fácilmente puede adaptarse a una forma gráfica como la vista hacia la derecha-.

Si bien el mensaje es relativamente simple, contiene bastante información. Desde la química de nuestro ADN, el número atómico de varios elementos comunes a la vida en la Tierra, los planetas del sistema solar -con la Tierra destacada-, el tamaño relativo de un ser humano, los números del 1 al 10 e incluso una representación del radio telescopio mismo. Si desean una explicación completa del mensaje pueden acceder a este enlace.

Y la respuesta
La respuesta llegaría más de dos décadas después, no precisamente proveniente de una avanzada civilización extraterrestre, sino de un bromista. Si bien el autor permanece anónimo, aun muchos cazadores de conspiraciones dicen que el mensaje no es en efecto una broma sino una verdadera respuesta extraterrestre. Algo prácticamente tan improbable como ridículo si tenemos en cuenta que una respuesta verdadera hubiese llegado a manera de radio señal con dirección en M13.

1192-2.jpgEl 19 de agosto del 2001, gran conmoción, y en algunos muchas risas, se generarían al conocer que en un campo de trigo cercano al radiotelescopio de Chilbolton, ubicado cerca de Hampshire, Inglaterra, se había “formado” un mensaje similar al enviado por Arecibo, tan similar que respetaba la matriz rectangular de 73 cuadros verticales por 23 cuadros horizontales. La diferencia, es que el ser humano del mensaje original había sido reemplazado por un ser de gigantesca cabeza -macrocéfalo, muy similar a los extraterrestres tan recurridos por Hollywood, los “grises”-, una “triple hélice” de ADN y varios cambios al sistema solar, en este último caso, destacando el cuarto y quinto planeta. Mejor aún, en los elementos atómico, y para el deleite de todo biólogo, a los elementos que formaban la vida en la Tierra del mensaje original, se le había agregado el silicio.

Como bien se aclara, no por nada el mensaje aparece a metros de un poderoso radiotelescopio, lo que hace a los autores más que evidentes: personal del radiotelescopio mismo que deseaban jugarle una broma al mundo.

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Un análisis del mensaje de Chilbolton por Brian Crissey

Galileo, Kepler, los anagramas y la casualidad

En el siglo XVII Galileo anunciaría una serie de descubrimientos valiéndose de crípticos anagramas para evitar que estos cayeran en las manos erradas. Este sería el principio de una serie de casualidades que llevarían a Kepler a tratar de resolverlos, fallando en todos sus intentos. Sin embargo, de manera extramadamente curiosa y casual, a pesar de haber estado errado en el contenido real de los anagramas y haber decodificado por error algo completamente diferente a lo que escribió Galileo originalmente, Kepler “descubriría” las dos lunas de Marte y la mancha de Júpiter.

Al descubrir algo que le era imposible de explicar Galileo enviaría una carta al embajador toscano en Praga en agosto de 1610 cuyo contenido se constituía de un texto muy extraño: SMAISMRMILMEPOETALEUMIBUNENUGTTAUIRAS. Su destinatario, al leer el mensaje, quedó perplejo ante la extrañes del mismo. Razón suficiente por la que lo enviaría a una persona cuya genialidad y fama de decodificador eran mundiales, ni mas ni menos que Kepler.

Al recibir el mensaje Kepler inmediatamente descubrió una secuencia en latín a la que, debida su pobre gramática, denominaría “un bárbaro verso latino”. Este decía: Salve umbistineum geminatum Martia proles -Salve, ardientes gemelos hijos de Marte-. Al instante, y más aun ya que estaba en acordancia con sus ideas geométricas del universo, Kepler creyó que Galileo había descubierto dos satélites marcianos. Infortunadamente esa no era la solución del mensaje, pero en una gran casualidad de la historia la interpretación de Kepler no estaba errada… ya que siglos después se descubrirían Deimos y Fobos.

Viendo que el mensaje permanecía volando por el éter sin solución Galileo unos meses después decide revelarle el contenido al Emperador Rodolfo. Este era: Altissimum planetam tergeminum observavi -He observador el planeta más alto en triple forma-. Anunciando de esta manera el descubrimiento de los anillos de Júpiter.

El otro anagrama, Kepler vuelve a estar correctamente errado
Pasado unos meses Galileo envía otro anagrama, esta vez a Julián de Médicis, con el texto: Haec immatura a me jam frustra legunturoy. Kepler, decidido a resolverlo por una cuestión de honor, tras un tiempo piensa haber descubierto el siguiente mensaje: Macula rufa in Jove est gyratur mathem, etc -en Júpiter hay una mancha roja que gira matemáticamente-. Otra vez Kepler vuelve a estar errado en la resolución del mensaje… sin embargo dos siglos después se descubriría que de hecho Júpiter posee una gran mancha roja giratoria.

Al no ser resuelto Galileo revela el contenido real del mensaje: Cynthiae figuras aemulatur mater amorum -La madre del amor emula la forma de Cynthia-. Galileo anunciaba con este mensaje haber observado que Venus presentaba fases como la Luna, confirmado de esta manera que dicho planeta gira alrededor del Sol.

Edward “ojos de águila” Barnard, un astrónomo con buena vista

Considerado por sus colegas como el astrónomo con la vista más aguda en la historia, Edward Emerson Barnard utilizó su don natural, en un tiempo en el que las computadoras no existían, para analizar placas fotográficas obtenidas por observatorios y descubrir infinidad de cuerpos celestes y fenómenos astronómicos.

Nacido en 1857 su padre había fallecido unos meses antes de su nacimiento, por lo que su madre quedó sola y desde muy joven debió buscar todo tipo de empleos para ayudarla económicamente. Interesado en la tecnología y la ciencia en general quedó fascinado con la fotografía por lo que prontamente buscó trabajo como aprendiz de fotógrafo.

Enterado de la organización fundada por el filántropo H. Warner, el cual donaba 200 dólares a cada cometa americano que fuese descubierto -tengamos en cuenta que 200 dólares en esta época era mucho dinero-, logró tras varios intentos conseguir un telescopio de 120 mm de abertura y comenzar su cacería de cometas en 1881 poco antes de cumplir los 20 años.

Su búsqueda comenzó a dar frutos y el talentoso astrónomo se convirtió en el descubridor de un total de 16 cometas, que además de aliviarles la vida económicamente a él y a su madre le granjearon gran reputación en la comunidad astronómica por lo fue becado para asistir a la universidad y en 1887 trabajar en el observatorio Lick de California.

Barnard comenzó a combinar sus conocimientos en fotografía y astronomía y se convirtió en la primer persona en descubrir un cometa en una placa fotográfica, y en 1892, ya trabajando para el observatorio de Yerkes, tras dirigir el telescopio hacia Júpiter, descubrió a Amaltea, el último satélite natural hallado a simple vista y sin la ayuda de fotografías.

Tras esto continuó su trabajo publicando algunos de los más precisos catálogos de nebulosas y comprobó definitivamente que sí existía gas y polvo entre las estrellas. Sin embargo, su mayor descubrimiento llegó en 1916 cuando tras comparar fotografías de la constelación de Ofiuco de su año con unas tomada hacía 22 descubrió una estrella fuera de su lugar, hoy llamada Estrella de Barnard, la cual es la estrella con el más elevado movimiento propio de todas las que se conocen.

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Listado de los descubrimientos de Barnard. También contiene fotografías de los observatorios en los que Barnard trabajó.

El mecanismo de Antiquerra, la computadora más antigua de la historia

En el año 1900 un buzo realizó un maravilloso hallazgo en un barco romano hundido en Antiquerra (Antikythera), Grecia. Imposible de estudiar para los científicos de la época, el mecanismo y su utilidad permanecerían en el misterio por décadas. Hasta que afortunadamente un siglo después, y tras un gran esfuerzo, las universidades de Cardiff y de Atenas lograran probar que la máquina es la primer computadora diferencial de la historia. Precediendo a la de Charles Babbage por unos 1700 años.

El hallazgo

En el año 1900 Elias Stadiatos, un buzo local, se destinaba a realizar sus actividades descendiendo en una zona famosa por la cantidad de reliquias grecorromanas que habitan en sus profundidades. A pesar de esto nada pudo haberlo hecho imaginar que posteriormente en ese mismo día descubriría un barco romano hundido. Como es lógico, tras semejante descubrimiento un equipo de arqueólogos comenzó a rescatar todos sus artefactos, entre ellos un para nada llamativo baúl que estaba en la bodega. Dos años después del hallazgo, un 17 de Mayo de 1902, el arqueólogo Valerios Stais, quien estudiaba los restos del naufragio, llega al baúl. Tras abrirlo encuentra destacada en su interior una “roca”. Idea que duraría muy poco ya que tras un rápido análisis logra observar que “la roca” era en realidad un complejo dispositivo de engranajes.

Muchos años pasarían y el debate sobre la verdadera utilidad del mecanismo traería caldeadas disputas y peleas entre los que afirmaban que era un simple reloj, los que decían que era solamente un juguete y, en gran minoría, los que decían que en realidad era un complejo mecanismo de navegación que predecía la posición de todos los cuerpos celestes conocidos en la época. Gradualmente, con el avance de la ciencia y la llegada de diversas nuevas técnicas como los rayos X, se le fue dando la razón a éstos últimos: la máquina era sin duda alguna un mecanismo de computo. No obstante, lo que nadie podría haber imaginado, es que el mecanismo era una máquina diferencial que antecede a la creada por Charles Babbage en unos 1700 años. De hecho Cicerón escribe sobre la existencia de un singular mecanismo en el que “una revolución reproduce los mismos movimientos del Sol, la Luna y los cinco planetas”

Su historia y origen
Su historia es tan llamativa y singular como su utilidad: la máquina, a pesar de haber sido hallada en un navío romano, es de origen griego. Actualmente se cree que fue construida en la academia de Posidonio ubicada en la isla de Rodas, lugar destacado por sus intensivos y avanzados estudios astronómicos. Tras varias décadas de guerra y revuelta en la Urbe un líder que cambiaría en 180 grados llega a Roma y obtiene el poder absoluto: Julio César. Sus hazañas fueron tales que obsequios de todas partes eran buscados para honrarlo en sus desfiles triunfales. No es de sorprender entonces, que maravillado por la impresionante exactitud del mecanismo un general romano decidiera robarlo y entregarlo como obsequio a César. Desgraciadamente, como sabemos, su barco nunca llegó a destino.

La reconstrucción

Por mucho tiempo se habló bastante y poco se hizo para validar alguna de las tantas teorías sobre el funcionamiento del mecanismo. Todo hasta que un grupo laborioso de investigadores de la universidad de Cardiff se pusiera como meta reconstruirlo. Tras arduos intentos lograron el apoyo de la Universidad Aristóteles de Tesalónica; la Universidad de Atenas, El Museo Arqueológico Nacional de Atenas y donaciones monetarias de la Fundación Cultural del Banco de Grecia.

Dada la fragilidad del mecanismo el equipo de X-Tek Systems, empresa colaboradora en la investigación, construyó especialmente para la ocasión uno de los más avanzados tomógrafos que se pueden hallar y lo transportó a Grecia. HP también ayudó con el diseño de un sistema de mapeo tridimensional que permitió estudiar mejor la estructura del dispositivo. Si bien el estudio todavía no ha finalizado y se espera que hoy, 1 de Diciembre, se anuncien los nuevos descubrimientos, entre ellos la decodificación de más de 1000 caracteres de escritura con instrucciones talladas en su superficie, previamente irreconocibles a causa del deterioro producido por el agua y los años, los hallazgos realizados por esta investigación han permitido la reconstrucción de réplicas funcionales, como las que podemos ver en las imágenes.

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Página oficial del Proyecto Antiquera

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