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Hadji Ali la fuente humana

El artista egipcio Hadji Ali fue una de las más peculiares estrellas de actos circenses de la segunda década del siglo XX. Su acto, por el cual fue aclamado tanto en Oriente como en Occidente, se basaba a partir de su impresionante capacidad para tragar y luego regurgitar distintos objetos exactamente en el orden pedido por el público. Siendo quizás su acto más popular entre las distintas audiencias de todo el mundo el de convertirse en “fuente humana.” Acto para el cual consumía varios litros de agua que luego largaba a manera de fuente.

Hadji Ali no fue el único actor en representar actos circenses relacionados con regurgitar objetos en los tantos espectáculos de cabaret y salones de principios del siglo XX. Sin embargo, se volvería el más famoso de todos en parte gracias a su vestimenta y la temática con la cual decoraba y orientaba sus actos. Algo que le daba una apariencia muy exótica que cautivaba a los espectadores en una época donde las aventuras y los grandes viajes a Oriente estaban muy a la moda tanto en la literatura como en el naciente cine. Visto en un comentario realizado en Reddit

Dajo, el hombre de goma

Mirin Dajo fue un fakir de los Países bajos cuyo acto quedaría en la historia como algo único e irrepetible. Ya que no solo atravesaba por completo su cuerpo con todo tipo de espadas y puñales, sino que además el sangrando no era aparente y, efectivamente, ante el asombro del público, parecía poder clavarse las espadas más filosas sin emitir un solo quejido o señal aparente de dolor. Incluso, ante el asombro del público, solía clavarse todo tipo de objetos para luego tomar agua y convertirse en la “fuente humana”.

Su nombre artístico, que en el idioma artificial esperanto significa “maravilloso”, fue tomado a mediados del siglo XX con el fin de describir de manera sutíl la principal característica de su actuación: un acto de control corporal digno de maravillar. Entre 1946 y 1947, tras ser avistado por un representante, llevaría su acto al Teatro Coros en Zurich, en el cual ganaría popularidad por toda Europa. Incrédulo, personal del hospital Cantonal de Zurich invitaría a Dajo a realizar una serie de pruebas y experimentaciones practicadas personalmente por el Dr. Werner Brunnerand, jefe de cirujanos de dicha institución. Los resultados asombrarían a todos ya que, tras una prueba de rayos-x, los médicos y la prensa presente podrían comprobar que no se trataba de un truco, y que el hombre había sido efectivamente atravesado por un sable en una zona considerada como de importancia vitál.

Curiosamente, y lo que convierte su caso en algo único, es que a diferencia de otros fakires, los cuales atraviesan objetos por zonas grasosas, Dajo generalmente atravesaba su cuerpo por zonas consideradas vitales -algo que eventualmente lo llevaría a una muerte prematura, a causa de un daño irreversible a su aorta-. De todas formas, para la medicina actual, el caso del fakir maravilla continúa siendo un misterio.