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Estados efímeros en América

William Walker, un abogado de los Estados Unidos que a mediados del siglo pasado estableció republicas efímeras en California, en Nicaragua y Honduras, hasta que finalmente fue fusilado en 1860.

Otro caso digno de mención es el de Orélie Antonie d’Tounens, notario-escribano francés, que organizo un ficticio “Reino de la Argentina y Patagonia” en la provincia argentina de Neuquén y vecindades chilenas. Algunos descendientes realizaron actos encaminados a mantener viva la idea.

La presencia y acción de estos aventureros expresa la orfandad política en que se debatieron varios sectores de América hasta fines de siglo pasado. También existieron Estados efímeros que encontraron con consenso de sus propios habitantes. Como ejemplo podemos mencionar la “Republica de farrapos”, que existió en el sur del actual Brasil; las “Republicas del Tucumán” y la “República del Entre Ríos” que existieron en la Argentina durante la guerra civil, la “República de Texas” desprendida de México.

El mas Curioso de estos Estados efímeros quizá sea el denominado “Estados Unidos de Buenos Aires y Chile”, que existió en tres pequeñas islas del Caribe durante buena parte de 1817. Fue desbaratado por orden del presidente James Monroe. Una de esas islas es la actual San Andrés, de Colombia, que constituye un paraíso para el turismo internacional.

William Walker:

Acotemos que una prueba de la orfandad política en que se debatía toda América Central Ístmica a medidos del siglo XIX son las andazas de un aventurero estadounidense –William Walker- que había estudiado leyes en su país natal. Sus primeras andanzas fueron en california, donde estableció una efímera republica que lo tuvo por presidente. Después marcho a la actual Nicaragua donde estableció otra republica que también lo tuvo por presidente y que incluso recibió el reconocimiento inicial de los EE.UU. Vencido por las fuerzas locales, escapo a New Orleáns pero regreso después a Nicaragua para reclamar su presidencia; en esta segunda oportunidad debió rendirse a fuerzas navales estadounidenses.

Posteriormente decidió volver por tercera vez a América Central y armo un pequeño ejército para ocupar honduras, pero un naufragio lo hizo desistir de sus planes. Permaneció de todas maneras en ese sector de América procurando liderar una revolución en Honduras, pero fue apresado por fuerzas inglesas y fusilado en 1860.

La República de La Boca
En 1882 a raíz de un conflicto laboral que culminó con una huelga, un grupo de inmigrantes genoveses decidieron independizar a La Boca de la Argentina. Firmaron un acta en la que informaron al Rey de Italia que habían constituido la “República Independiente de La Boca” y levantaron su bandera. El General Julio Argentino Roca, por entonces Presidente de la Nación, acudió en persona al lugar con el Ejército, quitando la bandera genovesa izada en un mástil y solucionó el conflicto.

El papelón más grande en la historia de la ciencia

Leyendo una entrevista al ya fallecido historiador Gordon Wright, doctorado en historia francesa, me encontré con un episodio increíble: La anécdota de Emmanuel Domenech y su obra la cual supuestamente iba a cambiar el entendimiento antropológico de América, pero que terminó siendo el mayor papelón científico de la historia.

En el año 1860 el ministerio de Bellas Artes de Francia publicaba con gran pompa y utilizando fondos del estado un tratado llamado “Manuscrit pictographique Américain précédé d’une Notice sur l’Idéographie des Peaux-Rouges” -Manuscrito pictográfico Americano – Precedido por una anotación sobre la ideografía de los pieles-rojas-. Dicha obra era considerada como un gran avance en el estudio antropológico de América que pondría a Francia a la vanguardia. Varias reuniones y congresos fueron organizados en torno al estudio de dicho ejemplar y su autor, el reconocido geógrafo y experto en los pueblos autóctonos de América, Emmanuel Domenech, se había vuelto una especie de celebridad momentánea en la comunidad científica.

Ciertamente la suerte había llamado a su puerta ya que la autoría del tratado fue gracias a la serendipia. Varios meses antes una llamada del director de la Biblioteca del Arsenal de Paris pondría en sus manos un misterioso manuscrito del que no se sabía el origen y había sido catalogado bajo el nombre de “Livre des Sauvages” por un empleado de la biblioteca que lo había encontrado mezclado entre los archivos de la misma. Este manuscrito, supuestamente creado por tribus nativas de América, contenía varias imágenes que Domenech interpretó como orginales lenguajes y religiones americanas de la época precolombina, y significaba un redescubrimiento total de estas culturas. Apresurado para evitar que alguien se le adelantara y tras estudiar profundamente los dibujos hallados en el manuscrito, Domenech compiló el tomo mencionado en el párrafo anteriores en el cual ofrecía un detallado y complejo análisis de cada supuesto “pictograma” hallado en el manuscrito. “Pictogramas” que iban desde representaciones de templos hasta figuras de dioses.

Tal obra hizo que incluso lo sugieran para el Prix Volney -un prestigioso premio otorgado por el Institut de France- y fuera agasajado con varias cenas y premios. Con tanta gloria nadie podría haber imaginado la tormenta que se estaba por desatar luego de que en una de estas cenas el Ministro de Estado francés -que como curiosidad era el hijo de Napoleón-, muy pasado de copas y alegre por el descubrimiento, comenzara a despotricar contra Alemania e Inglaterra diciendo que la “civilización francesa” era “una luz entre la oscuridad” y que esta era el “motor del avance en el mundo Occidental” -incluso llegando a hacer referencias escatológicas sobre los países rivales-.

Estos dichos levantaron un gran revuelo e indignación, entre ellos la del reconocido bibliógrafo Petzhold quien, con el fin de desprestigiar la obra de Domenech, decidió analizar el manuscrito original con el fin de encontrar algún error. Tras obtenerlo algunas semanas después este no pudo llegar a creerle a sus ojos, el supuesto “manuscrito” indígena no era más que el cuaderno de tareas de un niño alemán, y los “pictogramas” que Domenech había identificado eran simplemente los intentos de escritura del niño realizados en letra gótica -inmensamente utilizada en Alemania pero casi desconocida en Francia-. Más vergonzoso aun todas las figuras que Domenech había catalogado como “brujos”, “dioses” y “templos” eran simples dibujos de cosas triviales como un panal de abejas o una salchicha. Pero claro, el prestigio como geógrafo de Domenech, su notable pasado como explorador y conocedor del nuevo continente llegando a haber sido el Secretario de Prensa del Emperador de México Maximiliano von Habsburg, hicieron que todos den por sentado la veracidad de su investigación. En un abrir y cerrar de ojos Domenech pasó de celebridad a hazmerreír de la comunidad científica.

Enlaces relacionados
– Catalogo sobre las distintas obras de Emmanuel, donde se pueden ver sus investigaciones sobre tribus americanas (algunas pueden ser leídas on-line).
Escaneo del comentario sobre el “Manuscrit pictographique Américain précédé d’une Notice sur l’Idéographie des Peaux-Rouges” publicado en el boletín de 1861 de la Société de Géographie.