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La antropometría y el ingeniero que parametrizó al ser humano para que las acciones y la interacción con los objetos resulten más simples

Hombre de vitruvioDefinir la altura estándar de una puerta parece algo muy simple: hacerla lo suficientemente alta como para que pasen por la misma las personas más altas dentro de un rango razonable que acapare al 99% de la población, pero lo suficientemente baja para que sea práctica estructuralmente. Eso resulta simple de comprender; pero qué acerca de, por ejemplo, la altura de una silla en relación a un escritorio y sus cajones, ciertamente debe existir una relación matemático estadística que enlace y determine los tamaños y distancias para que dichos elementos sean cómodos como para que el promedio de los seres humanos, y sus rangos de variaciones, puedan realizar una escritura confortable sobre la superficie del escritorio como a su vez poseer un fácil y rápido acceso a los cajones del mismo sin necesidad de mover el tronco de su cuerpo, todo perfectamente al alcance de nuestros brazos; o tal vez cuando nos sentamos en un automóvil, y simplemente con un movimiento de brazos podemos tomar el ojal del cinturón de seguridad e insertarlo en la traba con un simple movimiento que tampoco requiere mover el tronco del cuerpo para la absoluta mayoría de la población adulta.

Todo esto hoy lo damos por sentado y resulta tan básico, tan elemental y dado por hecho que nunca pensamos que esto, en realidad, es el producto de siglos de mediciones y estudios. Primero desde el saber común con tablas de medidas para ciertos objetos, y luego, con la llegada de la modernidad, del diseño industrial y el estudio científico de la biomecánica humana.

Los pioneros
Tabla de medidasPrimeramente ésta ciencia empezó como una técnica, midiendo la disposición y distancia de los elementos, por ejemplo, Hipócrates dio gran importancia en la cirugía al acceso y distancia del instrumental, Taylor durante la revolución industrial presto principal atención a mecanizar movimientos cortos, simples y prácticos durante el trabajo, y ciertamente infinidad de gremios a lo largo de los siglos desarrollaron sus propias “tablas de medidas” como la que puede verse hacia la derecha, utilizada por carpinteros del mundo angloparlante para determinar el tamaño y la distancia óptimos de distintos muebles para que estos sean prácticos y convenientes.

EL ModulorNo obstante, no fue hasta la llegada del arquitecto Charles-Édouard Jeanneret-Gris, mejor conocido como Le Corbusier, en que las dimensiones y movimientos humanos se comenzaron a considerar como relaciones matemáticas aplicables. Para esto creó el Modulor, una serie de escalas antropométricas que harmonizaban las dimensiones humanas con la arquitectura. Con éste, se podían dimensionar objetos tanto arquitectónicos como mobiliarios de manera tal que posean una mayor armonía con las dimensiones y movimientos humanos. El mismo empleaba fuertemente las series de Fibonacci y, a grosso modo, el sistema partía desde la mano levantada del hombre (226cm) y desde su ombligo (113cm). A partir de la primer dimensión se suma y se resta sucesivamente en relación a la sección áurea y se obtiene la serie azul; con el mismo proceso, pero a partir de la segunda medida, se obtiene la serie roja. Esto permite obtener miles de combinaciones aplicables tanto a un simple mueble como a un edificio entero.
EL Modulor

El hombre que parametrizó al ser humano
Estudios de Henry DreyfussEl problema con el Modulor es que si bien fue un adelanto no era un estudio científico, y se preocupaba más por la estética y el arte que el rigor matemático. No obstante, esto lo solucionaría el industrial Henry Dreyfuss a mediados del siglo XX. Con éste fin publicaría en 1960 una influyente obra denominada Measure of Man: Human Factors in Design (La medida del hombre: Factores humanos en el diseño), una obra culmine del diseño industrial; en la que se interpretan las relaciones ergonómicas como si se tratase de “ingeniería humana”. La antropometría deja de ser el paradigma principal siendo reemplazada por la ergonomía, es decir, las medidas en si dejaban de importar y las relaciones de movimientos y posiciones eran los factores determinantes

Estudios de Henry Dreyfuss
Estudios de Henry DreyfussDreyfuss crearía dos modelos estandarizados Joe y Josephine, todas sus medidas no estarían determinadas por valores absolutos sino que representarían porcentajes interrelacionados, por lo que al ajustar ciertas variables los modelos podían representar personas de distintos tamaños, así como niños, personas con distintos índices de masa corporal e incluso personas en sillas de ruedas. La biomecánica jugaba un rol fundamental en dichos modelos, con las articulaciones y sus rangos de acción definidos en arcos proyectantes de gran información visual para quien emplee el modelo.

Estudios de Henry DreyfussLas dimensiones, los rangos de movimiento y rotación del cuerpo dejan de ser valores individuales y pasan a representar relaciones interdependientes, jerarquizadas. Un movimiento de la rodillas alterará los valores asignados a su respectivo pie, así como el área de acción del modelo. Más importante aun es la tabulación de valores aplicables a distintas acciones. Tablas para el modelo sentado, tablas para el modelo estático, tablas para el modelo en movimiento, etc.

Estudios de Henry Dreyfuss

Esta obra marcó un antes y un después, y ciertamente dejó por sentado que en el diseño industrial se deben adaptar los objetos a la persona y no la persona a los objetos, dando paso a los diseños altamente ergonómicos que disfrutamos hoy en día.

Desmitificando la trepanación en la Era Clásica y la Edad Media

La trepanación es el procedimiento quirúrgico más antiguo que se conoce, remontándose a miles de años en el pasado. Tan normal era, según asegura el afamado investigador Richard Restak, que de un grupo de más de 120 cráneos hallados en Francia con una antigüedad de 8500 años, 40 mostraban señales de haber sido trepanados en vida. De las investigaciones de este mismo experto obtenemos que en el Neolítico Tardío la practica era tan común que de un 20 a un 25% de la población podía llegar a sufrirla. Generalmente era utilizada con fines médicos, desde “curar” ataques de epilepsia hasta migrañas severas. Sin embargo, su uso más frecuente tenía fines místicos. Gracias al análisis de pinturas rupestres se sabe que la epilepsia era considerada una posesión por espíritus malignos de la persona, y la trepanación era la manera más lógica de sacarlos del cuerpo.

En Grecia, Roma y la Edad Media

Desde los Tiempos Clásicos hasta el Renacimiento la trepanación se convirtió en una practica respetable realizada por los más experimentados médicos y, a diferencia del mito popular, el nivel de supervivencia era realmente elevado. Si bien se seguía utilizando para “curar” la epilepsia y severos casos de migrañas, para este entonces pasó a ser utilizada en un 90% de los casos con el fin de solucionar el gran problema que las fracturas de cráneo suponían. Hipócrates menciona en sus escritos que normalmente se abría “el forro de la cabeza” y se procedía a retirar los fragmentos de hueso dispersos; posteriormente se utilizaba un taladro circular -una herramienta cortante que realiza un circulo con facilidad- y se ponía un chapón de oro o plata -dependiendo de la riqueza de la persona- del mismo tamaño del agujero dejado por el taladro circular. Ya que solo se llegaba hasta la Dura Madre, y eran practicadas por los médicos más experimentados y ancianos del lugar, generalmente se lograba sobrevivir. George Weber, un experto en el tema e investigador de procedimientos quirúrgicos en la antigüedad, afirma que el nivel de supervivencia a estas intervenciones variaba del 80% al 90% -en estándares actuales es poco, pero en estos tiempos era extremadamente alto- y que generalmente si se producía la muerte no era a causa de la intervención sino de una infección post-operatoria. Otra de las posibles causas de muerte solía ser un fallo cardíaco, ya que al carecer de anestesia al paciente generalmente se lo emborrachaba hasta el desmayo, sin embargo algunas veces esto fallaba.