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Musurgia Universalis

Athanasius Kircher fue un monje Jesuita que realizó algunos de los experimentos más alocados en la historia. Si bien Athanasius muchas veces inventaba datos para que le cierren sus experimentos y teorías, otras veces interpretaba las cosas para el lado que le venía en gana, y otras veces hasta eran inventos tan locos y ridículos que no tenían sentido alguno. más allá de todo esto Athanasius era un científico más digno de ser llamado científico que el mayor practicante ferviente del método científico hoy en día. ¿Por qué? porque más allá de sus errores Athanasius tenía un deseo innato por descubrir, por explicar el mundo, por descifrar esa naturaleza matemática de las cosas y explicarlo a través de modelos reproducibles a pesar de carecer de las herramientas y metodologias que la ciencia moderna ofrece.

Athanasius era amante de la música, gusto que no solo se reflejaba en los alocados instrumentos que diseñaba y construía, sino también en su deseo de conocer el por que eré la música era algo tan hermoso. Es por esto que nuestro monje favorito tenía la idea de que la harmonía de la música reflejaba las proporciones del universo. En si el creía que existía una proporción, no por el sonido per se, sino que esta proporción era dada por la naturaleza misma -algo que de cierta manera ahora sabemos que es cierto, solo que la llamamos frecuencia y longitud de onda-. Es por esto que Athanasius en su tratado Musurgia Universalis no solo propuso planos para construir un órgano de agua, anotar las notas musicales del canto de los pájaros, un oído mecánico gigante conectado a una estatua parlante para asustar a los amigos, etc. Sino que además estudió la composición del oído humano, y lo comparó al de varios tipos distintos animales. Athanasius llegó a la conclusión que el sonido no existía por si mismo, sino que era la resonancia -aunque él no la llamó por ese nombre- dentro del oído la que formaba el sonido.

Una reproducción digital de Musurgia Universalis puede encontrarse en éste sitio.

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