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La tumba sin rostro del cementerio de Brugge

Tumba sin rostro
El cementerio belga de Brugge posee algunas de las tumbas más bellas y a la vez escalofriantes que se puedan ver. Muchas, como la aquí mostrada, superan los varios siglos. Realmente es sorprendente su belleza, una figura anónima a la cual el tiempo mismo le ha borrado el rostro. Que representación más apropiada de la figura de la muerte.

Espectacular galería fotográfica con imágenes del cementerio de Brugge.

Me gustaría saber qué representa la tumba sin rostro. Da la impresión a primera vista de ser una deidad helénica, por lo que bien podría ser el dios Euro (Vulturno para los romanos). Dios del viento del este y al cual normalmente se lo representaba sosteniendo una vasija.

El mayor cementerio subacuático de estatuas soviéticas

Estatua de LeninCuando Ucrania se liberó del dominio soviético, miles de personas salieron a las calles con el afán de destruir los símbolos y edificios que representaban la figura de poder soviético. Algunos de estos símbolos eran la infinidad de estatuas conmemorando a Marx, Lenin, Stalin y varios otros personajes que representaban el poder tanto ideológico como político o simplemente héroes de la Segunda guerra o de la Carrera espacial.

933-2Estatua submarina de Yuri Gagarin.

Estatua de LeninEn el 2003 un grupo de buzos checos exploró las fuentes de agua ucranianas. El resultado, un paisaje surrealista, docenas y docenas de estatuas sumergidas y semi enterradas por la flora marina a 20 metros de profundidad formando uno de los mayores cementerios de estatuas del mundo.

Realmente, un paisaje de otro mundo, bello y a la vez estremecedor.

Con el humo en la cabeza

Algo muy sabido de los romanos es la pompa y despilfarro que los caracterizaba. Pero no siempre fue así, los primeros romanos fueron históricamente de personalidad estoica y humilde, cuyos lujos mayores llegaban a ser tan modestos como poseer unos cuantos cerdos y disfrutar de algunas verduras hervidas aderezadas con aceite de oliva como el mayor de los manjares. Gradualmente, y con el crecer de la República, éstos fueron no sólo ganando poder y riquezas sino que la clase patricia se convirtió en pomposa y extravagante. Vemos las diferencias entre los velorios griegos y los romanos: unos austeros y tristes; los otros pomposos y parafernarios, colmados de festines y juegos gladiatoriales en honor al o la difunta.

Estos cambios se dieron relativamente rápido. Observamos a los Escpiones, salvadores de Roma que vencieron al poderoso Anibal en Zama, y logramos ver hombres austeros que vivían prácticamente como soldados. Bastarían solo un par de generaciones luego de estos acontecimientos para ya ver a Cornelia Escipiona viviendo como toda una cortesana y organizando banquetes y reuniones donde la austeridad era lo único que faltaba en la mesa. Estos rápidos cambios en un reino que violentamente se convertía en una República y una República que aún más violentamente se convertía en un Imperio llevaron a que consecuentemente Roma cambiara en todos sus aspectos. Los ciudadanos de la vieja orden, los descendientes de ésos patricios o padres de la patria, veían como infinidades de plebeyos, o aqueellos que no descendían de los fundadores de Roma, cada día llegaban a los territorios romanos y se asentaban en los mismos permanentemente. Incluso en algunos casos convirtiéndose en ricos mercaderes o renombrados Senadores. Los patricios, quienes lógicamente no disfrutaban mucho de esto, fueron tomando como costumbre el pasearse cargando los bustos de sus antepasados en los diferentes desfiles y procesiones que eran tan comunes en Roma; demostrando así la antigüedad y legado de su familia.

Lo realmente curioso llega cuando vemos que estos bustos eran colocados en balcones o terrazas, para así mostrar a todo el mundo el caudal de antepasados que la familia poseía. Al estar a la intemperie estas figuras eran atacadas por el polvo y el hollín de las fogatas y hornos, tiñendo inevitablemente de un color negruzco las caras talladas de los ancestros. Esta suciedad no era motivo de vergüenza para los romanos, todo lo contrario, mostraba la antigüedad del busto y consecuentemente esto era señal de lo larga y ancestral que era la familia de por si. Es por esta razón que hoy en día la frase popular “Se le subió el humo a la cabeza” representa soberbia y conmemora, aunque en la gran mayoría de los casos se dice sin saber el por qué, a esta costumbre Romana de cargar los bustos de los antepasados, y preferentemente los manchados con hollín, para demostrar publicamente la antigüedad de su linea familiar.

Lamentablemente los temores de Octavio de una Roma que dejase de ser Roma a causa de la constante llegada de tantos “no romanos” más preocupados en la riqueza que en Roma misma terminaron cumpliéndose, y para el siglo quinto vemos un ejército “Romano” totalmente germanico más preocupado por el botín que por la defensa misma de la Urbe; y un Senado “Romano” donde ser un romano sería una rareza. Como diría el gran historiador Indro Montanelli: “La caída de Roma no fue una caída, fue un simple cambio de guardia entre bárbaros”. No obstante, y afortunadamente, sin duda alguna el legado cultural Romano quedó vivo en nuestros días y eso lo comprobamos en el día a día. En nuestras frases, en nuestros dichos y lenguas aun queda viva la llama de la cultura Romana.

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