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Los colosales mastodontes del aire que dominaron los cielos durante principios del siglo XX

Dirigible naval L30Si bien hoy en días los dirigibles son algo completamente obsoleto en lo que al transporte respecta, y sólo se utilizan para fines militares o de publicidad, a principios del siglo XX los mismos eran vistos como una promisoria herramienta tecnológica para ofrecer un transporte cómodo y masivo de larga distancia. Ya habíamos hablado en Anfrix sobre como John Raskon, el inversor que financió la construcción del Empire State y otros rascacielos emblemáticos, había además dispuesto que las cúpulas de estos edificios fuesen además utilizadas como terminales para dirigibles gigantescos.

K-122 arriba a Gibraltar Dirigible R33 cargando aviones de combate

Pasajeros viajando en un dirigible de la DELAGLa gran ironía es que si bien los dirigibles fueron seguros, y raramente había fatalidades, incluso cuando las naves se venían a pique ya que lo hacían lentamente y de forma controlada, el hecho de que la tragedia del Hindenburg fuera la primer tragedia televisada en la historia de la humanidad, ha permeado en las mentes colectivas y hoy día existe una idea general que asocia a los dirigibles con cierta peligrosidad o riesgo. De hecho, durante la primer parte del siglo XX, la Deutsche Luftschiffahrts-aktiengesellschaft (o DELAG), considerada como la primer linea aérea comercial en la historia, transportó en dirigible a más de cien mil personas sin perder una sola vida.

El accidente de Augusto severoDesarrollados a finales del siglo XIX por inventores como David Schwarz y Frederick Handley Page, estos vehículos tuvieron la peculiar característica de que, a pesar de necesitar amplios recursos para su construcción, su diseño era relativamente simple, por lo que docenas de emprendedores con los recursos técnicos y financieros necesarios se lanzaron a construir dirigibles, es ésto mismo lo que convierte a estas ballenas del aire en algo tan interesante, ya que para la década del 20 y del 30 existían infinidad de prototipos, modelos e implementaciones, desde las más simples como el construido por Augusto Severo, quien murió en París demostrando su vehículo, hasta las más avanzadas construidas por los alemanes y americanos durante las década ya mencionadas que permitían que los mismos fuesen verdaderos centros de mando voladores.

Este artículo tienen como objetivo ofrecer una fotogaleria en conjunto a una pequña descripción de los más interesantes.

El dirigible de Augusto Severo R33

Las bestias metálicas
Slate, dirigible enteramente hecho de metal. El primer dirigible enteramente hecho en metal fue realizado por la Slate Aircraft Co., si bien el mismo resultó ser un fracaso comercial, el proyecto renacería de la mano del Ejército de los Estados Unidos, quienes construyeron varios dirigibles enteramente hechos de metal denominados como dirigibles ZMC-2, su tecnología era tan avanzados que la máquina construida para remachar los paneles metálicos al esqueleto de la nave sería la base de la máquina, aunque en una versión posterior y más modernizada, utilizada para remachar los paneles del Saturn V, el cohete que llevó al hombre a la Luna.

Si bien prometedores y majestuosos, la llegada del avión de pasajeros finalizó el sueño visionario de un cielo cubierto por enormes “globos metálicos“.

El Frankenstein de la aviación

El Piasecki PA-97 Helistat fue un prototipo con un costo superior a los 40 millones de dólares que hoy es recordado como uno de los mayores fracasos de la ingeniería aeronáutica. Creado por el Departamento de Bosques de los Estados Unidos para cargar, de manera aérea, toneladas de troncos cortados de un lugar a otro, éste Hindenburguesco monstruo de 104 metros de largo combinaba en una sola superestructura combinaba un dirigible militar ZPG-2W con el fuselaje principal de cuatro helicópteros de carga pesada H-34J fabricados por Sikorsky. Estos cuatro helicópteros eran montados en una configuración rectangular con base en una estructura metálica unida al dirigible. La idea era crear un vehículo capaz de levantar 26 toneladas por viaje, combinando los helicópteros con el dirigible para darle el centro de flotabilidad requerido para este tipo de tareas y a su vez mejor capacidad de control ya en el aire. Una vez en vuelo, se esperaba que la tensión en cada una de las bases del fuselaje que unía a los helicópteros conflagrara en un punto central y esto estabilizara la estructura metálica y limitara la cantidad de vibraciones. Si bien durante el vuelo inicial fue tripulado por cuatro pilotos controlando cada una de las hélices, la idea final era que un solo piloto ubicado en uno de los fuselajes traseros pudiera controlar completamente el vehículo.

Durante una de las primeras pruebas de vuelo, ocurrida el primero de julio de 1986, uno de los helicópteros traseros generara aire de racha durante el despegue -término técnico en la aviación para describir un flujo repentino y muy fuerte de aire-, causando así gran cantidad de vibraciones y llevando a la falta de estabilidad estructural que da como resultado a la desunión de varias partes metálicas y el posterior choque entre las hélices de los fuselajes de helicóptero con la estructura misma del vehículo. En el accidente muere uno de los pilotos y tres sufren distintos grados de heridas.