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La bomba cuyó gigantesco cráter creó una represa

De todos los proyectos de ingeniería alocados y completamente incomprensibles a lo largo de la historia los denominados como PNE fueron quizás los más extremos. Las siglas PNE provienen del término en inglés dado a llamar como ‘peaceful-nuclear explosions’ -explosiones nucleares pacíficas-, y hacía referencia a explosiones nucleares con objetivos no bélicos permitidas, hasta cierto punto, por los tratados de no proliferación nuclear. Estos “experimentos” tuvieron su auge principalmente durante los años sesenta, cuando la posibilidad de utilizar bombas nucleares para acelerar y/o abaratar la construcción de canales artificiales, puertos y viaductos era considerada como una opción bastante racional. Increíblemente, muchos de estos proyectos lograrían trasladarse de los tableros de los ingenieros a la realidad.

La represa Chagan
Prueba ChaganEste proyecto tuvo lugar en el año 1965, cuando los soviéticos detonaron subterráneamente una bomba de 140 kilotones en el lecho seco del lago Chagan, cerca de la región de Semipalatinsk, Kazakstán. La intención tras la explosión no fue la de probar un nuevo tipo de armamento o enviar un mensaje a Occidente, sino que se trató de un proyecto de ingeniería agronómica con el cual se buscaba generar un gigantesco cráter con el fin de, dadas las condiciones, crear una represa que mantuviese el flujo de agua de un río cercano durante la primavera. Algo que resultaría ser todo un éxito ya que la explosión daría un cráter de 408 metros de diámetro y 100 de profundidad al hundir el lecho seco del antiguo lago Chagan.

Tras la explosión un enorme lago de unos 10 millones de metros cúbicos se formaría tras el borde del, y varias divisiones de grupos de excavadores soviéticos (la gran mayoría ignorantes de la peligrosidad de la región) utilizarían maquinaría pesada para crear un canal que permitiese al flujo del río desembocar en este nuevo lago artificial.

Lago Chagan
El lago-cráter hoy es fácilmente visible desde las alturas.

El proyecto Charriot y el programa Plowshare
Project CharriotEl Proyecto Carroza fue un bizarro y mal logrado intento de los Estados Unidos por crear un puerto artificial en el cabo de Thompson ubicado en el estado de Alaska.Para el mismo, según se planeaba, se utilizarían una serie de bombas termonucleares detonadas en cadena. Si bien este intentaba pertenecer al conjunto de explosiones nucleares pacíficas del programa Plowshare (programa para el cual se detonarían veintiocho bombas atómicas con fines no bélicos), el mismo, sería abortado cuando una serie de estudios revelarían que se alteraría dramáticamente el modo de vida de las poblaciones de esquimales a lo largo del cabo. Si bien las explosiones no se serían concretadas, por desgracia, a causa de una subestimación cometida por los científicos sobre la capacidad de la tundra para retener radiación, una considerable cantidad de material radioactivo sería desperdigado por el área y absorbido por el suelo contaminando varias partes del cabo con radiación.

Si bien el proyecto Charriot nunca fue completado varios otros proyectos del programa Plowshare si verían su conclusión. Como por ejemplo la prueba Sedan, la cual tenía como objetivo el estudiar el efecto de explosiones nucleares para su uso en minería. Para la misma se emplearía un dispositivo de de 104 kilotones que sería detonado a 194 metros de profundidad. Como resultado, se crearía un cráter de 390 metros de diámetro y 100 metros de profundidad. Curiosamente otra vez la falta de estudios previos por parte de los estadounidenses haría que no calcularan bien la altura de la nube de arena radiactiva levantada y como resultado unas 13 millones de personas, un 7% de la población estadounidense en ese entonces, sería expuesta a niveles de radiación anormales.

Cráter Sedan Cráter Sedan

El error de vuelo que arrojó cuatro bombas termonucleares sobre España

Bombas de los palomaresLa Guerra Fría fue un tiempo caótico en la historia de la aviación. Ya que tanto Occidente como la Unión Soviética debido a la doctrina de “venganza inmediata” mantenían constantemente flotas de bombarderos armados con bombas nucleares con el fin de, en caso de un ataque enemigo, ser capaces de contraatacar efectiva y rápidamente con un ataque nuclear devastador. No es casual entonces que la perdida de bombas atómicas se hiciera un problema regular entre ambos bandos. Siendo quizás el tratado a continuación el más impresionante de todos.

Era el 17 de Enero de 1966 y un bombardero B-52G sobrevolaba el Mediterráneo cerca de la municipalidad de Cuevas del Almanzora mientras se encontraba realizando una tarea de acoplamiento con un avión cisterna KC-35 con el fin de abastecerse de combustible. Pero un error por parte de las tripulaciones llevó a que el acople no fuese exitoso causando una colisión entre ambas naves que derivaría en un incendio aéreo y terminaría con la explosión del avión cisterna y la precipitación a tierra del bombardero. Partes del fuselaje y su mortal cargamento de bombas termonucleares lloverían en la región.

U.S.S. Petrel junto a una de las bombas de PalomaresDe las cuatro bombas tres caerían sobre tierra y otra en el mar. Si bien la última no causaría ningún daño, dos de las caídas en tierra llegaron a detonar sus explosivos, siendo sólo gracias al sistema de seguridad interno de los artefactos que las mismas no fueron capaces de causar una reacción nuclear en cadena. Sin embargo, esta explosión sería suficiente como para desperdigar el plutonio contenido en las bombas dentro de un aérea de 2 kilómetros cuadrados, convirtiendo a las mismas en bombas sucias (bombas que liberan material radioactivo).

Rápidamente tras lo ocurrido varios equipos de recuperación y descontaminación estadounidenses se harían presentes, con una inicial y fallida intención de mantener el suceso bajo extremo secreto. Si bien las tres primeras bombas serían recuperadas rápidamente, la cuarta, caída en aguas costeras, permanecería en el misterio. En su búsqueda primeramente se utilizaría una nueva técnica estadística para intentar localizarla en las áreas más probables, pero tras varias semanas los intentos resultarían infructuosos, siendo localizada finalmente gracias al relato de un pescador que la vio caer mientras se encontraba navegando con su pequeño bote. El pescador, llamado Francisco Simó Orts, se volvería famoso y sería conocido de allí en más como Paco el de la bomba.

Intentando limpiar la imagen de PalomaresPor supuesto que el incidente no le saldría barato a los Estados Unidos, ya que cuatro días más tarde el gobierno español cancelaría definitivamente el permiso de vuelo a aviones pertenecientes a la OTAN sobre España y el Estrecho de Gibraltar. En conjunto a ésto agentes soviéticos organizarían protestas en embajadas con el fin de atraer a los medios internacionales a reportar lo ocurrido. Si bien se retiraron toneladas de tierra contaminada, incluso hasta el día de hoy aun continúan registrándose fuertes niveles de radiación en las aéreas cercanas a Palomares. Llegándose en el 2006 a un nuevo acuerdo entre España y los Estados Unidos para compartir los costes de descontaminación.