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El cuento más viejo de la historia, la épica de Gilgamesh

Algo que debemos tener en cuenta al leer una historia épica o epopeya, es que estas no sólo eran cuentos para su pueblo, sino que además servían de enciclopedias primitivas a sus lectores. Estas obras, en las que se compilaba gran parte del conocimiento de dicha civilización, el cual iba desde recetas medicinales, hasta descripciones de pueblos vecinos, agrupaban, a manera de una historia entretenida, un compendio descriptivo de información empírica. Muchas veces también servían a la función de libros de historia. Algo patente en las épicas griegas, en las cuales los autores solían embellecer sucesos históricos a manera de relatos en tercera persona y ocurrencias mitológicas. Llegando a representar pueblos en personajes y desastres naturales o guerras a manera de monstruos y seres míticos. Gracias al relato de Teseo, por ejemplo, los historiadores pudieron armar el rompecabezas de la subyugación de la Atenas prehistórica. En el caso de Gilgamesh, varios teóricos sugieren que la epopeya es, en efecto, una crónica de los acontecimientos políticos de Uruk hace 4500 años. Por ejemplo, el profesor Andrew Ford de la Universidad de Princeton, sugiere que la amistad de Gilgamesh y Enkidu no es más que el relato poético de la alianza entre dos pueblos vecinos a manera de metáfora. Lo que si no es metáfora es la historia de Kushin, el escriba sumerio que es la persona nombrada más antigua que se conoce.

La historia de fondo

Gilgamesh existió entre el 2450 AC y el 2550 AC y fue el Rey de Uruk. Sin embargo, el poema escrito en tablillas de arcilla que lo honra, fue escrito mucho después de su muerte, y vio modificada su narrativa varias veces a lo largo de los siglos. Ciertamente, varios aspectos políticos e históricos del reinado de Gilgamesh, fueron reemplazados por metáforas mitológicas, haciendo la historia más interesante y atractiva para los lectores de la época.

Hoy en día, se acepta a la “versión estándar” como la más fiel. Esta versión nace a partir de una recopilación realizada por el Rey Asurbanipal de Nínive quien tomara gran interés en el poema. Desafortunadamente su ciudad, y su biblioteca, serían destruidas hace 2600 años y seria recién en 1845 que Austen H. Layard hallara los restos de la biblioteca y varias tablillas de arcilla guardadas en esta. Tras varios ires y venires las tablillas restantes de la biblioteca de Nínive fueron trasladadas al Museo Británico, en el cual permanecerían bajo estudio durante décadas. Recién en 1984 John Gardner y un equipo de lingüistas lograrían traducir el Poema de Gilgamesh al inglés.

Enlaces relacionados
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– Otra versión, aunque no tan famosa a causa de estar muy incompleta, es la versión Babilónica.

Enlil-Bani el jardinero que se convirtió en el rey de Babilonia

En la antigua Babilonia existía un ritual muy particular en el día de Año Nuevo, dicho ritual requería el sacrificio del monarca de turno como regalo a los dioses. Ante tan macabra obligación los reyes, que de tontos no tenían un pelo, solían tomarse un descanso ese mismo día y poner a cargo una persona a la que se denominaba “rey por un día”, generalmente un don nadie escogido entre los pobres, para que se haga responsable de todas las obligaciones, incluso la de ser sacrificado.

Durante el reinado del rey Erra-Imitti el monarca se levantó por la mañana del día de año nuevo con la tarea de seleccionar a su efímero reemplazante. Su idea, como era costumbre, sería elegir a un mendigo de la ciudadela que lo reemplace. Sin embargo, el destino quiso que antes de marcharse se dirigiera a sus jardines a respirar el aire fresco de las flores. Una vez allí prontamente divisó a un joven jardinero llamado Enlil-Bani y, pensando que podía ahorrarse el trabajo de ir hasta la ciudadela, lo escogió como reemplazante.

Por supuesto que el joven Enlil-Bani sintió que la desgracia había llamado a su puerta al ver como la guardia real lo escoltaba a la fuerza a ponerse el ropaje de rey. Ya cambiado y peinado y ante la multitud dispuesta a ofrecer al rey suplente como ofrenda, ocurre un rápido suceso que deja atónitos a los presentes: el rey Erra-Imitti se estremece y cae muerto al piso -posiblemente de un ataque cardíaco-. Seguros de que la deuda ya había sido saldada, y siendo que Enlil-Bani había sido coronado oficialmente, éste continuó siendo rey de Babilonia y viviendo con todos los lujos durante 24 largos años, llegando a ser el segundo rey más longevo de la dinastía Isin.

La astronomía en las civilizaciones antiguas

He decidido realizar un texto resumido y conciso sobre como las diferentes civilizaciones veían y estudiaban el firmamento que las rodeaba. Es impresionante ver como el estudio del cielo varía y se transforma con la esencia de cada pueblo. Desde los supersticiosos Hebreos quienes atribuían todos los fenómenos a los deseos de un dios, pasando por los Egipcios quienes se debatían entre la razón y la religión, culminando con los Griegos para quienes la razón y la lógica, de la mano de las matemáticas, se convertía en la herramienta perfecta para develar los misterios del cosmos.

Mesopotamia
Tableta babilónicaDentro de la Mesopotamia los Babilónicos estaban tecnológicamente mucho más avanzados que sus competidores. De hecho su avance tecnológico era tan elevado que la calidad y complejidad de los equipos utilizados por éstos hacía rivalidad a los empleados mucho tiempo después por los Griegos, con equipos muy similares al gnomon, la clepsidra, y el polos.

Llamativamente su estudio de los cielos era empírico, realizando anotaciones matemáticas de todo lo observado -matemática que heredaron y continuaron de los sumerios-, y su realizando varios análisis extremadamente analíticos -lo que los separaba de sus extremadamente supersticiosos vecinos-. Gran énfasis se encuentra en sus estudios sobre la erraticidad del movimiento planetario. Efectivamente, su mayor área de investigación, consistía en poder predecir la periocidad del desaparecer de los astros en el cielo y establecer las estaciones planetarias -muy posiblemente con el fin de construir mejores horóscopos-. Tanto avanzaron en éste campo que fueron la primer civilización en poder predecir la ubicación de un planeta a futuro matemáticamente. De hecho, el estudio de las tablas de arcilla de escritura cuneiforme que legaron, permite saber que pudieron solucionar los problemas de alteración del movimiento en ciertos astros erráticos.

La Tierra estaba representada con una gran montaña rodeada por agua y cubierta por la bóveda celeste. La bóveda no estaba formada por aíre, sino que era sólida y los picos más altos de la Tierra la sostenían.

Egipto
La principal utilización de la astronomía en Egipto se basaba en la división del tiempo. Ya desde el año 3000 AC dividían el año en 360 días el cual, a su vez, se dividía en 3 estaciones que se repartían en 12 meses de 30 días. Para solucionar los problemas de desfase, por las diferencias entre el Sol y la Luna, de las estaciones con respecto al calendario, 5 días “aparte” eran agregados periódicamente. Los decanos, constelaciones que servían para dividir el tiempo, dividían el año en 36 décadas -no décadas de 10 años sino que éstos eran períodos similares a las casas astrológicas de los demás calendarios-. Es notable como la esencia de una civilización influye en su astronomía. Los Egipcios magnos pero más preocupados por el arte y el esplendor visual, quedarían ampliamente relegados por sus vecinos quienes tratarían de hacer un análisis más exacto y matemático del firmamento.

Astronomía egipcia

Si bien el legado escrito no es muy amplio el arquitectónico nos deja una clara idea de que su astronomía estaba extremadamente avanzada. Las pirámides, por ejemplo, cuyas caras se orientan cada una a los cuatro puntos cardinales, los palacios que apuntan a constelaciones especificas, etc etc.

Su estudio primordial se basaba en comprender algunos fenómenos como el crecimiento del Nilo, río en el cual habían notado una periocidad en sus desbordes. Esto les permitía coordinar sus cosechas y abandonar el área antes de que se produjera dicha catastrofe. Los escribas, principalmente, eran los astrónomos encargados de anotar todo tipo de avistamientos y observaciones estelares. Sabemos que para ayudarse utilizaban un merkhet, una especie de compás estelar que permitía observar las estrellas y determinar la hora de noche. Esto era muy importante ya que requerían una gran precisión para saber cuándo, y cuándo no, realizar su gran cantidad de rituales. Para representaban a las deidades en diferentes constelaciones, las cuales al ocupar un vasto territorio, se movían por el firmamento anunciando cuando cierto ritual debía ser practicado. No obstante, el gran tamaño asignado a cada constelación dificultaba inmensamente su medición. Siendo esta la principal diferencia entre la medición matemática de sus contemporáneos Sumerios y la medición errónea e inexacta de los Egipcios.

Algo llamativo es que mientras que los cielos representaban a distintos Dioses -Nut, era la Diosa que formaba el cielo, Shu el aíre y el Sol y la Luna navegaban en una barca a espaldas de Nut- la Tierra no representaba el cuerpo de ningún Dios -aunque algunas anotaciones traen conflictos mencionando a Qeb como el que daba forma a la Tierra-. Por ende no tenían ninguna teoría que relacionara a los planetas con el resto del firmamento. La Tierra era vista como un montón de rocas rodeadas de una gran masa de agua.
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La curiosa historia de saludar con un apretón de manos

En Oriente
Marduk y el dey de babiloniaResulta interesante saber que el apretón de manos no es producto de la sociedad moderna, ni tampoco exclusivo del mundo Occidental. Su origen se remonta a más de 5 mil años en el pasado, atestiguado por jeroglíficos Egipcios que representan pactos y arreglos entre hombres y deidades que, solemnemente, aprietan sus manos en señal de acuerdo. Sin embargo, uno de los antecedentes históricos más importantes proviene de Babilonia hace casi unos 4 mil años, más exactamente en el 1800 AC. Durante la festividad de Año Nuevo el monarca babilonio debía realizar un cortés acto de sumisión ante el Marduk -máximo Dios Babilónico-. Este acto consistía en dirigirse hacia la estatua de dicha deidad y, en señal de respeto, estrechar su mano. Este acto, que originalmente significaba el traspaso o conferencia de poder se vio modificado tras una gran guerra. Cuando los Asirios invaden Babilonia, sus reyes, quienes se ven obligados a continuar con dicho acto como señal de respeto para evitar que el pueblo conquistado se rebele, empiezan a estrechar la mano de Marduk. Prontamente los Asirios comenzarían a creer que esto era una tradición general y la adoptarían llevandola como suya a todo Medio Oriente.

En Occidente
En Grecia y Roma se estilaba a saludar estrechándose las manos pero de manera diferente de como lo hacemos hoy en día. Allí se estrechaba agarrando la muñeca de la otra persona y apretando fuerte. Esto, si bien tanto en la Grecia post-homérica como en Roma se convirtió en una costumbre, viene de un ritual muy antiguo.

Moneda Helénica en conmemoración del pacto de Alejandría

Cuando en las primeras etapas de Grecia, marcada por varios dialectos y subculturas, se encontraban dos aldeanos de pueblos diferentes en el medio del campo, o viajeros en los caminos desolados, lo primero que hacían era retirar sus dagas y ver como reaccionaba la contraparte. Si ésta mostraba signos de no querer pelear se procedía a guardar la daga y agarrar fuertemente la muñeca derecha del contrincante -en señal de que uno no retiraría su daga y lo apuñalaría a traición-, entonces ahí, podrían dialogar tranquilamente y saber si la otra persona tenía algo para intercambiar o comprar.