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El loro que salvó a un dialecto de su desaparición

Alexander Von Humboldt fue uno de los mayores y más intrépidos exploradores de la historia. A tal punto que el mismo Darwin lo llamaría “el más grande viajero científico de todos los tiempos”. Uno de sus principales intereses eran las tierras de América, y es allí donde encontraría un loro que había pertenecido al último parlante de la lengua aborigen de los atures.

Constantemente desaparecen lenguas en el mundo, de hecho, en el presente “gracias” a la globalización este problema ha aumentado a niveles nunca antes vistos. Sin embargo, este fenómeno no es algo nuevo y en el pasado, aunque a un ritmo mucho menor, múltiples lenguas tribales se extinguían tras grandes accidentes, como sequías prolongadas, guerras, tornados u otros tipos de catástrofes que dispersaban irremediablemente a sus pequeños números de parlantes.

Durante su travesía científica por América de 1799 a 1804 Humboldt notó esta problemática. Esto quedaría demostrado en su viaje a la región de San José de Maypure, lugar en el que vislumbraría un panorama desolador. Los indígenas atures que deseaba contactar, según le contaron pobladores de la zona, habían sido atacados por caribes, y ya nada quedaba de ellos. Tras unos días le harían llegar la noticia de que solo un pequeño vestigio de la lengua atur quedaba vivo, un viejo loro casi desplumado que había pertenecido a uno de los últimos atures. Humboldt invertiría gran cantidad de tiempo intentando comprender los gritos y parloteos del loro, logrando llegar a catalogar 40 palabras tras un duro y arduo trabajo. Si bien hoy en día varios lingüistas afirman que lo más probable es que con los años el loro deformara las palabras y estas en realidad no reflejen verdaderamente la fonética atur, las notas realizadas por Humboldt son, en efecto, el último legado y vestigio de su cultura.

Una historia parecida puede ser la del Nushu, la lengua secreta de las mujeres en la China feudal.

Relacionado
El Nüshu, La lengua secreta de las mujeres
– En Google Books podemos leer más sobre la misión a Atures del libro escrito por el mismo Alexander von Humboldt y William Macgillivray -desafortunadamente solo lo pude encontrar en inglés-

El iridio y los asesinos

El iridio, de color blanco-amarillento, posee una de las mayores densidades de todos los elementos conocidos y a diferencia del osmio, el más denso de todos los elementos, es relativamente fácil de obtener en el mercado. El mismo fue descubierto en 1803 por el químico Smithson Tennant y es un elemento tan denso que de hecho un pequeño cubo de unos 30 cm de lado llega a pesar unos 650 kilogramos. Entre otras ventajas presenta la de ser uno de los metales más resistentes a la corrosión, pero entre sus desventajas se encuentra la de ser quebradizo a causa de los fuertes enlaces que componen su estructura molecular. Además de lo mencionado anteriormente su dureza complica su maleabilidad, por lo que es a la vez uno de los metales menos utilizados en la industria.

si bien no encontró gran uso en la industria, si lo hizo entre los asesinos profesionales del siglo XIX, quienes utilizaban pequeños y pesados bastones de iridio para matar a sus victimas de un certero golpe en la sien. Estos bastones se convertían en una muy eficiente herramienta ya que permitían matar silenciosamente de un fuerte golpe en la nuca y a su vez su relativamente pequeño tamaño los hacía fáciles de ocultar y transportar. Por supuesto que no eran matones cualquiera sino asesinos de alto rango que se dedicaban al aseinato de jueces, empresarios y políticos. Hoy en día una de las pocas barras de iridio utilizadas por asesinos que aun se conservan está siendo expuesta en el museo de Ripley.