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Perimetr, la máquina del fin del mundo

Perimetr es su nombre clave, y fue creado con el fin de dar un “golpe de gracia” a los Estados Unidos automáticamente en caso de un ataque nuclear repentino que aniquilara al Kremlin. Su origen tuvo lugar tras que el alto mando soviético se enterase de la existencia en el arsenal americano de submarinos nucleares capaces de desplegar un ataque nuclear a gran escala en menos de 30 minutos sobre Moscú. Estos submarinos no solo acortaban el tiempo de ataque, sino que los impactos eran más efectivos.

Tras acuerdo entre estrategas y científicos de la Unión Soviética se decidió construir un dispositivo que permitiese, en caso de la aniquilación de la cúpula de mando soviética, darle la oportunidad al mando militar restante de lanzar un ataque final bajo la doctrina ‘fail-deadly’ -ataque inmediato y devastador en caso de ataque-. La máquina, conocida en occidente como “Dead Hand” -en honor a la popular obra- y llamada Perimetr por los rusos.

Su mecanismo de acción es simple y a la vez redundante. El mismo se basa a partir de constantemente revisar canales de comunicación con el Kremlin y bases de importancia en territorio ruso. En caso de detectar un error de comunicación en todos los canales, el dispositivo abrirá los controles manuales del arsenal nuclear soviético. De esta manera permitiéndole incluso a oficiales de bajo rango lanzar un ataque masivo con bombas de cobalto a pesar de no tener los códigos de acceso suministrados por la cúpula soviética.

Estas bombas de cobalto, ideadas por el legendario científico nuclear Leó Szilárd, largarían suficientes isótopos de cobalto-60 a la atmósfera volviendo a la Tierra incapaz de albergar vida por varias décadas. Si bien es muy difícil que aun continue activo, investigadores de la talla de Peter Smith, historiador especializado en la Guerra Fría y autor de Doomsday Men, sugieren que posiblemente no solo se haya construido exitosamente, sino que además todavía podría seguir en funcionamiento.

La montaña Yamantau
La ubicación de Perimetr es desconocida, sin embargo, oficiales del gobierno de los Estados Unidos tienen una idea de dónde puede encontrarse. En lo profundo de los Urales existe un lugar considerado como el punto mejor fortificado del planeta. El mismo es capaz, según estimados de inteligencia, de resistir 6 impactos termonucleares directos. Esta gigantesca base se extiende subterráneamente por debajo de dos ciudades Beloretsk-15 y Beloretsk-16, y posee a su vez, según se estima, una de las mayores redes subterráneas de transporte del mundo. De hecho se cree que esta directamente conectada con Moscú vía un tren subterráneo de 800 kms. En la misma existe uno de los últimos laboratorios de investigación nuclear activos en rusia, el Chelyabinsk-70.

Los colosales espías electrónicos de la Guerra Fría

La Operación Discoverer

La Misión Discoverer es uno de los episodios más interesantes de la Guerra Fría. Presentada al mundo como un enorme experimento científico en ciencia planetaria, en realidad, fue la primera misión de espionaje satelital de la historia. Empleando satélites Corona, famosos por haber sido los primeros satélites-espía funcionales del mundo, La misión le daría a Estados Unidos un invaluable reconocimiento aéreo de instalaciones y territorios Soviéticos. Sin embargo, lo más interesante, radicó en que para justificar y mantener oculto el verdadero motivo de las investigaciones, cientos de documentos, estudios y análisis científicos debieron ser falsificados y presentados como los resultados obtenidos de la misión.

La primitiva tecnología de la época no permitía la transmisión inalámbrica de imágenes como los satélites modernos, al contrario, los satélites debían eyectar una cápsula con los films fotográficos a. Esto conllevaba un gran problema ya que muchas veces si no fallaba la eyección de la cápsula, la misma era extraviada al averiarse su antena en el descenso. Varias de las misiones, como la CZ, lanzada el 28 de Febrero de 1959, terminarían en fracaso. De hecho, las cápsulas con los films de las misiones 5,6,8 y 11, críticas por su contenido de territorios clave de la URSS, fueron extraviadas en Tierra. De hecho resultados favorables recién fueron logrados con el Discoverer 13.

Una vez solucionados los problemas y gracias a la experiencia de los primeros lanzamientos, 32 misiones fueron llevadas a cabo con éxito, y decenas de miles de fotografías de la URSS fueron tomadas y archivadas. No obstante, los soviéticos comenzaron a sospechar, y un plan para verificar que tan científicas eran las misiones se puso en marcha. Es así que el 25 de mayo de 1972 un submarino soviético fue ubicado estratégicamente debajo de la zona de aterrizaje de la cápsula de la mision Discoverer 38. Si bien el intento de los soviéticos falló, la CIA asumió que el riesgo era muy alto, por lo que la misión fue cancelada. No sin antes haberle dado a los Estados Unidos un primitivo “Google Earth” de las bases soviéticas.

El monstruo del bosque

En el mundo de los radio aficionados durante la Guerra Fría el “pájaro carpintero soviético” era el nombre que se le daba a una misteriosa señal que provenía desde Rusia. Apodada por el parecido que su ruido poseía con el picar de los pájaros carpinteros, era odiada por todo el mundo ya que interfería con decenas de comunicaciones al día. La señal era en realidad un sub producto de una de las antenas más monstruosas y colosales alguna vez construidas, cuya función, era la de servir como un sistema de emergencia previa que detectara el acercamiento de misiles occidentales a la unión Soviética.

Duga-3, como se conocía técnicamente, se ubicaba en las afueras de Chernobyl y era un secreto de estado. Con unos 900 metros de extensión y una altura que la hace visible a más de 100 kilómetros de distancia, este radar era capaz de detectar miles de misiles balísticos en simultaneo. Así mismo, su poder de transmisión, unos 10 MW, eran tan asombrosos como su tamaño.

La señal, que supo ser la pesadilla de todo radio aficionado en el hemisferio norte, fue desapareciendo a medida que la economía de la Unión Soviética colapsaba en sus errores y los mega proyectos no podían seguir siendo mantenidos.