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Enviando drones dentro de volcanes, cuevas submarinas y cavernas glaciares

Drones y glaciares

Drones y volcanes
El siguiente video de drone extremo fue tomado en Vanuatu, este bello territorio del Pacífico está plagado de volcanes activos, y es uno de los mejores lugares para captar este tipo de imágenes.

Drones y cuevas submarinas

Albania, además de ser el país con más búnkers por kilómetro cuadrado del mundo, posee algunas de las cuevas submarinas más espectaculares del planeta tierra. La cueva en cuestión es la Cueva Viroit, cuya profundidad varía entre los 270 y los 300 metros de profundidad. Técnicamente no están utilizando un drone sino un equipo de inmersión profunda y propulsión asistida. No obstante, es uno de los equipos de buceo más espectaculares que he visto.

John from America, el mesías

Leyendo un artículo sobre la tribu pirahã del Amazonas cuyo singular lenguaje, el cual no posee una definición del tiempo presente, nombres para los colores o números, y el cual además prácticamente destruye la teoría del tan “hagiografiado” Chomsky sobre una “gramática universal,” al no poseer ningún tipo de recursión -la inserción de una frase dentro de otra del mismo tipo- llegué a otro interesantísimo artículo de la revista del Smithsonian, sobre los dioses voladores.

A diferencia de los pirahã, los cuales rechazan todo lo externo y distinto a su tribu como algo inferior y sin importancia, existen otras tribus remotas cuya interacción con el mundo occidental no produjo rechazo, sino todo lo contrario. terminaron adoptando a sus emisarios como dioses o seres celestiales. El Movimiento Jon Frum en la isla de Tanna, Vanuatu, es uno de los “cargo cults” -cultos de cargamento- más llamativos del mundo. Su origen es borroso y tuvo lugar cuando una figura de carácter mesiánico denominada Jon Frum -nombre que según se cree deriva de “John from América”- prometería un futuro repleto de bienes y fortuna.

Para los melanesios, los habitantes de la isla, esta promesa parecería haberse cumplido cuando el Ejército de los Estados Unidos estableciera una base de reabastecimiento en Vanuatu durante los conflictos del pacífico que tuvieron lugar en la Segunda Guerra Mundial. Repentinamente decenas de aviones de carga comenzaron a sobrevolar la isla, muchas veces arrojando cargamento desde el aíre. Esto comenzó a ser considerado como una ofrenda divina por parte del dios volcánico Kerapenmun, que según la mitología lugareña es el padre de Jon Frum, y prontamente comenzaron a considerar a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos como una deidad benefactora.

Pasarían los años y no solo se crearía una compleja religión alrededor de lo ocurrido -aunque técnicamente es un culto y no una religión-, llegando a que varias personas se tatúen las letras “U.S.A” en sus pechos y levantando altares por toda la isla. Sino que además se crearía un festival donde, todos los 15 de Febrero, día en el que se espera vuelva Jon Frum, y al estilo de un ejercicio de izado de bandera de la USAF, docenas de melanesios representando a soldados izan una bandera de Estados Unidos y rinden un tributo religioso en su honor. Esta creencia, además a causa del recibimiento de las cajas con cargamento, se vio potenciada por el período de prosperidad que trajo la infraestructura dejada por ejército tras la guerra. Hoy en día, aunque no tanto como en los 60s y 70s, varios lugareños siguen esperando el retorno de Jon Frum.

Este tipo de “cargo cults” no son algo extraño en las de las remotas tribus del Pacífico. Por ejemplo, en una tribu no muy lejos del lugar existe un culto donde se considera al Príncipe Felipe de Edimburgo como un dios.

El experimento que destruyó el ecosistema de Borneo

A finales de los 50s en Borneo la alteración del balance natural llegó a niveles desquiciados:

Ante la peligrosa invasión de mosquitos portadores de la malaria el gobierno de Borneo decidió resolver dicho problema rociando las áreas afectadas con DDT. Esto demostró ser muy útil, sin embargo las cucarachas comenzaron a devorar los mosquitos muertos aumentando ampliamente su número. Esto llevó a que la región se infeste de lagartijas, las cuales venían en masa a devorar la gran cantidad de cucarachas. Sorpresivamente, y al contrario de lo que el gobierno esperaba, las lagartijas no murieron a causa del veneno residual, sino que su sistema nervioso se vio afectado, atontándolas y volviéndolas realmente molestas para la población. Subiendo en la cadena alimenticia la ciudad se infestó de gatos, los cuales veían en las atontadas lagartijas una presa fácil. No obstante, los gatos comenzaron a morir ya que al devorar las lagartijas consumían el DDT residual en su organismo, el cual venía pasándose de presa en presa. La falta de gatos llevó a que tenga lugar la invasión de ratas más masiva registrada en la historia, dado que las ratas eran inmunes al DDT tras años de soportar infinidad de venenos utilizados en su contra. La WHO -Organización Mundial de la Salud- debió prohibir el uso del DDT mientras que el gobierno de Borneo debió, durante años, importar aviones cargados con gatos para combatir la invasión gigantesca de ratas.

¿Qué fue lo peor? si bien se erradicó la malaria las ratas y distintos insectos que afloraron trajeron con sigo la peste bubónica y la fiebre tifoidea. No solo eso, continuando con mi investigación descubrí que el DDT además de los mosquitos terminó con las avispas, esto llevó a que las termitas y varios otros parásitos crecieran descontroladamente. De hecho, varias casas se derrumbaron a causa de un tipo de larva que anidaba en sus parantes pudriendolos en el proceso.

Cuando las ratas murieron y los gatos se sobrepoblaron, lo crean o no, la solución fue importar perros de Malasia!.