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Bomarzo, el parque de los monstruos

Bomarzo, el parque de los monstruosHace aproximadamente 500 años, el conde jorobado Pier Orsini quedaría devastado por la muerte de su esposa, Julia Farnese, a quien amaba profundamente y la cual murió muy joven y de manera trágica. Deseoso de nunca más ir a un jardín y ver bellas y alegres esculturas, sino que al contrario, su deseo era el de encontrar un dolor tal al que se hallaba en su corazón y que lo atormentaba día a día con recuerdos melancólicos de un pasado feliz que ya nunca se repetiría, comisionaría al escultor y arquitecto renacentista Pirro Ligorio, quien posteriormente saltaría al estrellato al terminar la Basílica de San Pedro tras la muerte de Miguel Angel.

Bomarzo, el parque de los monstruos
Bomarzo, según indican los curadores del parque, es un juego de palabras que se basa en la latina Polymartium -una de las teorías es que el nombre hace referencia a la ciudad del dios de la guerra Marte-. En el jardín no escasean las representaciones de los dioses romanos, todos con poses y accionares realmente escalofriantes, como la del héroe Hércules desgarrando con sus propias manos a Caco; o un elefante de guerra de Anibal, aplastando a un legionario romano hasta la muerte. A diferencia de la simetría de los jardines de la época, Bomarzo parece no tener una planificación central, y sus esculturas aparentan estar desconectadas unas de otras.

Bomarzo, el parque de los monstruos

Bomarzo, el parque de los monstruosDe las esculturas la más imponente es Orcus (segunda hilera al medio), el ogro, para la cual Ligorio jugó con la geometría y las sombras sobre la misma. De esta manera, la escultura parece “cambiar” su expresión facial poniéndose más feliz a medida que se acerca la noche. Sobre la entrada del parque, dos efigies dedicadas a César Augusto nos comentan una pista de la temática del parque, las siete maravillas herméticas que representan los 7 metales transmutables y las 7 plantas milagrosas.

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Enumerción y descripción de las estatuas.

Acta Diurna – El primer periódico de la historia

Con más de 2138 años el Acta Diurna es considerado como el primer periódico de la historia. Increíblemente, al igual que la gran mayoría de los periódicos actuales, este reflejaba el mundo en noticias que se adaptaban a los intereses políticos de sus editores.

Si bien hay registros de la utilización de actas de noticias tan lejanos como hasta el 131 AC, fue recién con Julio César, en el año 59 AC, que este boletín informativo con los acontecimientos oficiales del gobierno se empezara a redactar de forma periódica. De hecho César lo que hizo no solo consistió hacer periódica la redacción del Acta Diurna, sino que además hizo pública el Acta Senatus, un boletín privado con los acontecimientos del Senado. De esta manera las noticias del gobierno podían ser revisadas por un público en general -por supuesto que el inteligente y sagaz César hizo esto por interés personal-.

El Acta Diurna era una lista que contenía breves descripciones y acciones del gobierno en Roma con respecto a los quehaceres cotidianos. Sin embargo, luego se expandió a otras noticias de “interés general” como el anuncio de casamientos, nacimientos y muertes importantes, notas legales, y hasta avisos publicitarios como podía llegar a ser la venta de un gran lote de esclavos.

Las actas, para evitar alteraciones o falsificaciones, eran realizadas en metal o piedra y llevaban tallado el sello oficial del gobierno. Generalmente ubicadas en distintos lugares de acceso público del Foro -el centro neurálgico y vital de Roma, lugar por el que pasaban decenas de miles de personas al día- bajo el cuidado de los legionarios. Desafortunadamente ningún acta sobrevivió a la prueba del tiempo. No obstante, se conservan varias copias en papiro realizadas por escribas que se encargaban de llevar las noticias a las provincias de la enorme Roma.

Nota curiosa: El primer periódico pago llegaría siglos después, en 1556. también en Italia, más precisamente Venecia. Este era el Notizie Scritte y su abono se realizaba con una pequeña moneda llamada gazetta. De esta moneda luego quedaría la palabra gaceta.