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Cuán lejos está la estrella más caliente del universo de la mayor temperatura físicamente posible

La estrella considerada como la “más caliente del universo” ha cambiado veces en los últimos años, sobretodo a medida que nuevos radiotelescopios han sido puestos en funcionamiento. Actualmente Eta Carinae ubicada constelación de la Quilla es considerada como la estrella con la mayor temperatura de superficie del universo conocido, la misma posee un radio unas 180 veces mayor al radio de nuestro Sol y una temperatura en su superficie que va entre los 36.000 y 40.000 Kelvin (o unos 35.726,85°C a unos 39.726,85°C). Para darnos una noción de las cifras con las que estamos trabajando, la temperatura de superficie de nuestro sol es de unos 5.777K, es decir, 5.503,85°C. Si bien podemos llegar a creer que Eta Carinae es la estrella más grande conocida, esto no es así, ya que la más grande es VY Canis Majoris, con un radio unas 2000 veces mayor a la de nuestro Sol. Eta Carinae es una estrella de clasificación espectral O, sólo un 0.00003% de las estrellas en el universo corresponden con éste tipo.

Ahora queda preguntarnos, por qué entonces no es VY Canis Majoris la estrella con la mayor temperatura del universo, la respuesta tiene que ver con su conformación. VY Canis Majoris es una estrella roja hípergigante con una masa solar que se estima está entre los 17±8 M☉ (1 M☉ equivale a nuestro Sol), mientras que Eta Carinae es una hípergigante, hípermasiva azul con una masa que se estima está entre los 30M☉ a los 80M☉. Las estrellas azules son estrellas masivas y mucho más densas, por lo que queman su material mucho más rápido que las estrellas rojas y se consumen de manera mucho más rápida, generando niveles de temperatura muchísimo mayores pero, como consecuencia, muriendo muy rápido en comparación y de manera violenta al convertirse en súpernovas (aunque ciertos modelos actuales predicen que Eta Carinae muy posiblemente se convierta en un agujero negro). De hecho, el color visible de las estrellas es un fenómeno físico que viene dado precisamente por la temperatura de su superficie.

La mayor temperatura físicamente posible

Entonces nos queda preguntar, qué tan lejos está la temperatura en la superficie de Eta Carinae de la mayor temperatura posible. La respuesta es mucho, muchísimo. La mayor temperatura teórica que los modelos actuales soportan es la denominada como Temperatura de Planck. Ésta temperatura representa un límite fundamental ya que en éste punto la fuerza gravitacional se vuelve tan fuerte como las otras fuerzas fundamentales. En otras palabras, es la temperatura del universo durante los primeros picosengundos del Big Bang. Su valor: 1,417×1032 K (un poco menos si se tiene en cuenta la teoría de cuerdas).

Pero las estrellas quizás no sean la mejor opción de comparación, ya que hay objetos muchísimo más calientes que una estrella como la formación del núcleo de neutrones de una súpernova tipo II, que puede alcanzar 10×104 K. Sin embargo, la temperatura más alta alguna vez generada ocurrió en la tierra, en el LHC, Gran colisionador de hadrones, más precisamente en el detector ALICE diseñado para estudiar colisiones que producen plasma de quarks-gluones. El experimento en cuestión tuvo lugar en el 2010 cuando los científicos del acelerador de partículas colisionaron los núcleos de átomos de oro. La temperatura alcanzada fue de unos 5,5×1012 K

Jones Live Map, el GPS de 1909

Los mapas existen desde tiempos inmemoriales, pero la navegación asistida es un lujo tecnológico de finales del siglo XX, o eso creemos.

Con la invención del automóvil a motor de combustión interna a finales del siglo XIX, el cual permitió comenzar a recorrer largas distancias en relativamente poco tiempo, y a diferencia de los trenes a lugares no predefinidos, los conductores prontamente se encontraron con la problemática de no conocer los lugares a los cuales debían viajar. Anteriormente, con los caballos o carruajes, los viajes de larga distancia eran más lentos y requerían de varios parajes de descanso. Esto como era de esperarse llevó a que se genere un rápido y lucrativo negocio con la creación y venta guías para conductores.

Las mismas generalmente estaban hechas de celulosa y se presentaban en prácticas libretas con los mapas de los territorios aledaños separados en varias hojas y un índice alfabético de las regiones que el volumen en cuestión contenía.

Uno de éstos conductores era el inventor J. W. Jones quien había adquirido un Ford Modelo T y una guía para el camino publicada por Rand McNally. Jones había hecho una pequeña fortuna patentando y vendiendo accesorios para fonógrafos de su invención, y por cuestiones de negocios debía recorrer regularmente los distintos caminos de la Costa Este de los Estados Unidos. No obstante, en el 1909 su empresa comenzó a comercializar un velocímetro deportivo, y Jones vio en la pista de carreras de Indianapolis, la cual se estaba inaugurando ese mismo año, una gran oportunidad de ventas. Allí, entró en contacto con gran cantidad de conductores y todos le comentaron el mismo problema: la incomodidad y el peligro de tener que estar leyendo mapas constantemente. Recordemos que las rutas y calles de principios del siglo XX no estaban listas para los automóviles, y los carteles de tránsito eran casi inexistentes.

Atento ante ésta nueva demanda y posibilidad de negocios Jones puso manos a la obra, y utilizando los recursos de su empresa en menos de 5 meses ya tenía un prototipo: el Jones Live Map.

Este dispositivo constaba de una carcasa con una serie de engranajes la cual se conectaba al eje del cuentakilómetros del automóvil, luego, de entre una serie de discos con información codificada de manera radial, se escogía el disco con la ruta que se iba a transitar y se ubicaba la posición actual del conductor en la posición correspondiente con la de los 180 grados en la circunferencia.

Al transitar, el movimiento del cuentakilómetros accionaba el mecanismo interno del Live Map llevando a que la rueda con información del dispositivo gire en sentido horario. La misma indicaba las condición del camino siguiente (si era de tierra o de piedra), la posición del trayecto en la que el conductor se encontraba en ese momento, puntos de descanso próximos, e indicaciones de navegación muy puntuales y específicas como por ejemplo la de “Doblar a la izquierda al llegar al árbol en el centro del camino pasando la iglesia” que se encontraba en Vallonia, en la posición 80 del camino entre Indinapolis y French Lick.

El dispositivo se vendería con éxito, existiendo cientos de rutas para el 2020 y la capacidad de recorrer los Estados Unidos de punta a punta, saliendo de Nueva York y llegando a Los Angeles utilizando siempre un disco de Live Map en todo punto del camino. No obstante, la necesidad de actualizar los mapas constantemente, sobretodo a mediado de los 20s cuando los distintos estados comenzaron una campaña de re-organización masiva de sus rutas con un foco en los automóviles, la pavimentación a nivel estatal y nacional y los carteles viales que comenzaron a hacerse visibles en todas las ciudades, llevaron a que el Mapa de Jones pierda su gracia y prontamente pase al olvido.

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El hombre que pensó distinto a todos y logró traducir los jeroglíficos egipcios

Piedra de RosettaUn 15 de Julio de 1799 un grupo de soldados Franceses se encontraban reparando los muros del Fuerte Julien, un fuerte originalmente Otomano capturado por los franceses. Sin saberlo realizarían uno de los hallazgos más importantes de los siglos XVIII y XIX. Al reforzar una de las paredes, corrieron una gran piedra utilizada como cimiento por los Otomanos durante la construcción del fuerte, fue prontamente el capitán e ingeniero Pierre-François Bouchard, que se encontraba guiando los trabajos de reparación, quien se dio cuenta que esa roca que los Otamanos habían enterrado como si fuese una piedra más tenía en realidad un gran valor arqueológico. Si algo hicieron los soldados franceses fue toparse con reliquia perdida tras reliquia.

La piedra contenía el mismo texto en tres lenguajes distintos: el egipcio antiguo, el demótico y el Griego antiguo. El demótico era una versión simple del egipcio antiguo con origen entre las clases populares del Delta del Nilo, de aquí su nombre en griego dimotika (habla popular). Los escribas de menor rango e incluso las clases populares podían dejar su legado escrito en demótico, a diferencia de los jeroglíficos sólo utilizados por los escribas de alto rango.

El mismo Napoleón poseía un gran interés por la cultura del Egipto antiguo, por lo que ordenó a sus soldados recolectar cualquier reliquia que hallasen, muchas de estas semi enterradas o completamente descuidadas. Algo común tras la caída de un gran imperio, recordemos como las finísimas losas de mármol del Foro Romano y tantos otros edificios fueron destripadas de sus edificios para crear paredes de chiqueros en la Roma medieval.

Oficial napoléonico en Egipto

La importancia de la piedra fue notada desde un principio y varias copias de la misma fueron realizadas y enviadas a varios museos, si bien el artefacto se estudió intensivamente durante más de dos décadas no fue hasta 1822 que Jean-François Champollion logró traducirla y crear el primer diccionario de jeroglíficos. Todos sus antecesores consideraban al egipcio como un lenguaje simple, primitivo, cuyos símbolos representaban simples alegorías. Traducirlo, creían, requería entender las alegorías de los símbolos. Tanto los contemporáneos a Champollion como los del pasado, sólo Ibn Wahshiyya llegó a sugerir que podían llegar a formar un alfabeto, no obstante falló en su intento.

Presentación de la piedra de Rosetta
(Presentación de la piedra)

Piedra RosettaPero Champollion pensó distinto, el no creía que esos hombres que erigieron las pirámides escribiesen con simples alegorías gráficas (algo que mucha gente todavía cree), y así comenzó a buscar patrones, series de repetición, familiaridades ente grupos de símbolos e incluso frecuencias entre los distintos símbolos. Eventualmente descubrió algo sorprendente, no se trataba de un sistema puro de escritura como el alfabético sino que era un complejísimo sistema mixto de morfemas logográficos que servía para representar, en efecto, de manera alegórica ideas pero que además incluía 24 caracteres de consonantes simples cuya función se asemejaba a la de un alfabeto y se complementaba incluso con glifos fonéticos.

Jean-François ChampollionLo más sorprenderte es cómo Champollion comenzó a desenmarañar el problema. Primero se dio cuenta que los egipcios encerraban ciertos nombres y palabras en cartuchos (una especie de borde ovalado), por lo que buscó en monumentos los jeroglíficos que representaban los nombres de los personajes honrados en dichas obras, especialmente el de Cleopatra en el Templo de File. Es así que llegó a una conclusión fascinante: los jeroglíficos también contenían un componente alfabético, algo que no era obvio a priori ya que como se mencionó anteriormente era un sistema de escritura mixto en el cual convivían ciertos símbolos logográficos que permitían resumir conceptos o palabras comunes en simples símbolos alegóricos y un sistema alfabético.

Piedra de Rosetta

Pero no terminaba allí, además de lo anterior descubriría que poseía un sistema de redundancia fonética mediante complementos fonéticos, similar a los vistos el lenguaje escrito Maya o en el kanji japonés. Una misma palabra podía escribirse de manera distinta si se le adicionaba su componente fonético

Curiosamente Champollion debió trabajar con copias, ya que no tuvo acceso a la piedra original (tras la derrota de Napoleón en Waterloo los Británicos tomaron posesión de la piedra y la enviaron al Museo Británico).

Y qué decía la piedra
El texto en la misma hace al Decreto de Menfis, y la Piedra de Rosetta no fue única, sino que cientos de estas fueron realizadas y expuestas en plazas y mercados para comunicar el decreto. En efecto, como se aprecia en las imágenes la Piedra de Rosetta estaba dañada y su texto incompleto, gracias al hallazgo de otras de estas piedras, como la estela de Noubarya, se pudo completar el texto entero

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Homo ex Machina

El hombre máquina

Das Leben des Menschen de Fritz Kahn Das Leben des Menschen de Fritz KahnSiempre me fascinaron las representaciones del cuerpo humano como si este se tratase de una compleja máquina, de mecánica tan calibrada y magnífica que rivaliza a la orgánica misma. Los dos ejemplos anteriores pertenecen a dos culturas altamente industrializadas, Japón y Alemania, por lo que no es raro que se busque interpretar al hombre como una pieza de maquinaria. Del ejemplo alemán leemos Der Mensch als Industriepalast -el hombre como un parque industrial- y vemos un a un ser humano completamente reinterpretado como una fábrica, desde la administración hasta los distintos sectores operarios. La misma, junto a los dos ejemplo de la derecha y la izquierda, son parte del trabajo de Fritz Kahn, quien durante los primeros años de la década del 20 crearía su monumental obra Das Leben des Menschen -La vida del hombre.- El visor las reduce en tamaño, para verlas en tamaño real hacer click respectivamente en los siguientes enlaces: img 1, img 2, img 3, img 4.

El Hombre Herido, manual de medicina medieval

Anathomia Recuerdo el terror que me daban de pequeño las representaciones del Hombre Herido. Lejos estaba de entender, por ese entonces, su importancia y valor científico. El Hombre Herido es, sin duda alguna, una de las gráficas más interesantes de la medicina antigua. Aparecidos durante el Medioevo a partir de la monumental obra de 1492 publicada en Venecia por Johannes de Ketham, el Fasciculus Medicinae, los mismos representaban a un hombre herido por distintas armas en distintas partes del cuerpo, y procedían a indicar las distintas complicaciones que podían llegar a surgir en cada región dependiendo del tipo de herida y las distintas “partes de importancia” de dicha regíon -huesos, venas, etc.-

Der verwundete Mann Wound ManSu importancia era realmente fundamental, ya que en una época donde el entrenamiento médico no era formal, distintos “curadores” o incluso cirujanos entrenados en academias, podían llegar a ignorar aspectos muy específicos de ciertas partes del cuerpo, por lo que los manuales del Hombre Herido, eran de gran utilidad a la hora de refrescar los conocimientos sobre cierta extremidad o saber de antemano con que se podían enfrentar antes de proceder a atender a un hombre herido en batalla o accidentado.

Con el tiempo estos manuales fueron especializándose y perfeccionándose, siendo así que llegamos a las notas de cirugía de batalla de los siglos XVI y XVII en las cuales se trataban las distintas partes del cuerpo en diferentes volúmenes especializados.

El papelón más grande en la historia de la ciencia

Leyendo una entrevista al ya fallecido historiador Gordon Wright, doctorado en historia francesa, me encontré con un episodio increíble: La anécdota de Emmanuel Domenech y su obra la cual supuestamente iba a cambiar el entendimiento antropológico de América, pero que terminó siendo el mayor papelón científico de la historia.

En el año 1860 el ministerio de Bellas Artes de Francia publicaba con gran pompa y utilizando fondos del estado un tratado llamado “Manuscrit pictographique Américain précédé d’une Notice sur l’Idéographie des Peaux-Rouges” -Manuscrito pictográfico Americano – Precedido por una anotación sobre la ideografía de los pieles-rojas-. Dicha obra era considerada como un gran avance en el estudio antropológico de América que pondría a Francia a la vanguardia. Varias reuniones y congresos fueron organizados en torno al estudio de dicho ejemplar y su autor, el reconocido geógrafo y experto en los pueblos autóctonos de América, Emmanuel Domenech, se había vuelto una especie de celebridad momentánea en la comunidad científica.

Ciertamente la suerte había llamado a su puerta ya que la autoría del tratado fue gracias a la serendipia. Varios meses antes una llamada del director de la Biblioteca del Arsenal de Paris pondría en sus manos un misterioso manuscrito del que no se sabía el origen y había sido catalogado bajo el nombre de “Livre des Sauvages” por un empleado de la biblioteca que lo había encontrado mezclado entre los archivos de la misma. Este manuscrito, supuestamente creado por tribus nativas de América, contenía varias imágenes que Domenech interpretó como orginales lenguajes y religiones americanas de la época precolombina, y significaba un redescubrimiento total de estas culturas. Apresurado para evitar que alguien se le adelantara y tras estudiar profundamente los dibujos hallados en el manuscrito, Domenech compiló el tomo mencionado en el párrafo anteriores en el cual ofrecía un detallado y complejo análisis de cada supuesto “pictograma” hallado en el manuscrito. “Pictogramas” que iban desde representaciones de templos hasta figuras de dioses.

Tal obra hizo que incluso lo sugieran para el Prix Volney -un prestigioso premio otorgado por el Institut de France- y fuera agasajado con varias cenas y premios. Con tanta gloria nadie podría haber imaginado la tormenta que se estaba por desatar luego de que en una de estas cenas el Ministro de Estado francés -que como curiosidad era el hijo de Napoleón-, muy pasado de copas y alegre por el descubrimiento, comenzara a despotricar contra Alemania e Inglaterra diciendo que la “civilización francesa” era “una luz entre la oscuridad” y que esta era el “motor del avance en el mundo Occidental” -incluso llegando a hacer referencias escatológicas sobre los países rivales-.

Estos dichos levantaron un gran revuelo e indignación, entre ellos la del reconocido bibliógrafo Petzhold quien, con el fin de desprestigiar la obra de Domenech, decidió analizar el manuscrito original con el fin de encontrar algún error. Tras obtenerlo algunas semanas después este no pudo llegar a creerle a sus ojos, el supuesto “manuscrito” indígena no era más que el cuaderno de tareas de un niño alemán, y los “pictogramas” que Domenech había identificado eran simplemente los intentos de escritura del niño realizados en letra gótica -inmensamente utilizada en Alemania pero casi desconocida en Francia-. Más vergonzoso aun todas las figuras que Domenech había catalogado como “brujos”, “dioses” y “templos” eran simples dibujos de cosas triviales como un panal de abejas o una salchicha. Pero claro, el prestigio como geógrafo de Domenech, su notable pasado como explorador y conocedor del nuevo continente llegando a haber sido el Secretario de Prensa del Emperador de México Maximiliano von Habsburg, hicieron que todos den por sentado la veracidad de su investigación. En un abrir y cerrar de ojos Domenech pasó de celebridad a hazmerreír de la comunidad científica.

Enlaces relacionados
– Catalogo sobre las distintas obras de Emmanuel, donde se pueden ver sus investigaciones sobre tribus americanas (algunas pueden ser leídas on-line).
Escaneo del comentario sobre el “Manuscrit pictographique Américain précédé d’une Notice sur l’Idéographie des Peaux-Rouges” publicado en el boletín de 1861 de la Société de Géographie.

El Enigma de Fermat

Traducción de David Galadí del prologo de un libro de Simon Singh:

John Lynch

Por fin nos encontramos en una habitación que, aunque no estaba abarrotada, era lo bastante amplia para contener todo el Departamento de Matemáticas de Princeton con ocasión de las grandes celebraciones. Aquella tarde en particular no había demasiada gente allí, pero sí la suficiente como para que dudara de quién era Andrew Wiles. Tras unos instantes, observé a un hombre de aspecto tímido que escuchaba las conversaciones a su alrededor bebiendo té mientras asistía a la reunión ritual de cerebros que los matemáticos de todo el mundo efectúan cada tarde alrededor de las cuatro. Él, simplemente , supuso quién era yo.

Fue el final de una semana extraordinaria. Me había reunido con algunos de los mejores matemáticos del momento y había empezado a obtener una visión de su mundo desde dentro. Aquél fue nuestro primer encuentro a pesar de todos mis intentos anteriores de concertar una cita con Andrew Wiles para hablar con él y convencerlo de que tomara parte en un documental sobre sus logros para la serie Horizon de la bbc. Aquél era el hombre que recientemente había anunciado haber hallado el Santo Grial de las matemáticas, el hombre que aseguraba haber demostrado el último teorema de Fermat. Mientras hablábamos, Wiles tenía un aire distraído y retraído, y, aunque era educado y amistoso, era evidente que me quería lo más lejos posible de él. Explicó con sencillez que no le sería posible concentrarse en nada excepto en su trabajo, que estaba en una etapa crítica, pero que tal vez en el futuro, cuando la presión actual hubiera desaparecido, estaría encantado de tomar parte en el programa. Sabía, y él sabía que yo lo sabía, que se estaba enfrentando al derrumbamiento de la ambición de su vida, y que el Santo Grial se había revelado ahora nada más que como una copa bastante bonita y valiosa, pero corriente. Había encontrado un punto débil en su anunciada demostración. Continue reading El Enigma de Fermat

Los 100 libros más influyentes de la historia

Ayer me encontré con una excelente lista realizada por el ya fallecido experto en literatura Martin Seymour-Smith que recopila los 100 libros más influyentes de la historia:

1 El I Ching
2 El Viejo Testamento
3 La Iliada y la Odisea, Homero
4 Los Upanishads
5 Tao Te King, Lao-tzu
6 Avesta
7 Analectas, Confucio
8 Historia de la Guerra del Peloponeso, Tucídides
9 Obra de Hipócrates
10 Obra de Aristóteles

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El mecanismo de Antiquerra, la computadora más antigua de la historia

En el año 1900 un buzo realizó un maravilloso hallazgo en un barco romano hundido en Antiquerra (Antikythera), Grecia. Imposible de estudiar para los científicos de la época, el mecanismo y su utilidad permanecerían en el misterio por décadas. Hasta que afortunadamente un siglo después, y tras un gran esfuerzo, las universidades de Cardiff y de Atenas lograran probar que la máquina es la primer computadora diferencial de la historia. Precediendo a la de Charles Babbage por unos 1700 años.

El hallazgo

En el año 1900 Elias Stadiatos, un buzo local, se destinaba a realizar sus actividades descendiendo en una zona famosa por la cantidad de reliquias grecorromanas que habitan en sus profundidades. A pesar de esto nada pudo haberlo hecho imaginar que posteriormente en ese mismo día descubriría un barco romano hundido. Como es lógico, tras semejante descubrimiento un equipo de arqueólogos comenzó a rescatar todos sus artefactos, entre ellos un para nada llamativo baúl que estaba en la bodega. Dos años después del hallazgo, un 17 de Mayo de 1902, el arqueólogo Valerios Stais, quien estudiaba los restos del naufragio, llega al baúl. Tras abrirlo encuentra destacada en su interior una “roca”. Idea que duraría muy poco ya que tras un rápido análisis logra observar que “la roca” era en realidad un complejo dispositivo de engranajes.

Muchos años pasarían y el debate sobre la verdadera utilidad del mecanismo traería caldeadas disputas y peleas entre los que afirmaban que era un simple reloj, los que decían que era solamente un juguete y, en gran minoría, los que decían que en realidad era un complejo mecanismo de navegación que predecía la posición de todos los cuerpos celestes conocidos en la época. Gradualmente, con el avance de la ciencia y la llegada de diversas nuevas técnicas como los rayos X, se le fue dando la razón a éstos últimos: la máquina era sin duda alguna un mecanismo de computo. No obstante, lo que nadie podría haber imaginado, es que el mecanismo era una máquina diferencial que antecede a la creada por Charles Babbage en unos 1700 años. De hecho Cicerón escribe sobre la existencia de un singular mecanismo en el que “una revolución reproduce los mismos movimientos del Sol, la Luna y los cinco planetas”

Su historia y origen
Su historia es tan llamativa y singular como su utilidad: la máquina, a pesar de haber sido hallada en un navío romano, es de origen griego. Actualmente se cree que fue construida en la academia de Posidonio ubicada en la isla de Rodas, lugar destacado por sus intensivos y avanzados estudios astronómicos. Tras varias décadas de guerra y revuelta en la Urbe un líder que cambiaría en 180 grados llega a Roma y obtiene el poder absoluto: Julio César. Sus hazañas fueron tales que obsequios de todas partes eran buscados para honrarlo en sus desfiles triunfales. No es de sorprender entonces, que maravillado por la impresionante exactitud del mecanismo un general romano decidiera robarlo y entregarlo como obsequio a César. Desgraciadamente, como sabemos, su barco nunca llegó a destino.

La reconstrucción

Por mucho tiempo se habló bastante y poco se hizo para validar alguna de las tantas teorías sobre el funcionamiento del mecanismo. Todo hasta que un grupo laborioso de investigadores de la universidad de Cardiff se pusiera como meta reconstruirlo. Tras arduos intentos lograron el apoyo de la Universidad Aristóteles de Tesalónica; la Universidad de Atenas, El Museo Arqueológico Nacional de Atenas y donaciones monetarias de la Fundación Cultural del Banco de Grecia.

Dada la fragilidad del mecanismo el equipo de X-Tek Systems, empresa colaboradora en la investigación, construyó especialmente para la ocasión uno de los más avanzados tomógrafos que se pueden hallar y lo transportó a Grecia. HP también ayudó con el diseño de un sistema de mapeo tridimensional que permitió estudiar mejor la estructura del dispositivo. Si bien el estudio todavía no ha finalizado y se espera que hoy, 1 de Diciembre, se anuncien los nuevos descubrimientos, entre ellos la decodificación de más de 1000 caracteres de escritura con instrucciones talladas en su superficie, previamente irreconocibles a causa del deterioro producido por el agua y los años, los hallazgos realizados por esta investigación han permitido la reconstrucción de réplicas funcionales, como las que podemos ver en las imágenes.

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El ordenador de Athanasius Kircher

Athanasius Kircher es una de las personas que más admiro. Un monje jesuita, un inventor excéntrico, un científico con una mente brillante y creativa que se conjugaban en un solo individuo dando como resultado algunas de las ideas y creaciones mas raras y llamativas. Ya hemos hablado de Athanasius en si (sin embargo, pueden leer algunos de mis otros artículos sobre sus ideas e inventos Aquí, aquí, aquí, aquí), sino que voy a comentarles de algo, que de haber funcionado, podría haberse convertido en una de las primeros ordenadores de la historia.

Kircher estaba convencido que el promedio de vida de una persona era demasiado poco, se sentía frustrado de saber que no llegaría a aprender todo lo que deseaba, y de hecho, lamentablemente, esto se reflejó en el que nunca pudo cumplir su sueño de viajar a China -tierra que catalogó y estudió tanto al punto de haber realizado un mapa, y bastante acertado, de la región sin siquiera haberla visitado-.

A causa de esto varias de sus investigaciones e inventos estuvieron enfocadas en realizar aparatos y maquinarias que facilitasen la vida, acelerando la resolución de tareas repetitivas. Una de estas máquinas fue, en efecto, algo que podría haberse catalogado como ordenador: El dispositivo creado al rededor del 1660 y cuya intención era la de resolver cualquier cuestión matemática, estaba dotado de un complejo sistema de engranajes y poleas. Estas piezas, ubicadas correctamente, eran capaces de formar mediante una serie de palillos la respuesta. Si bien el “ordenador” de Kircher logró resolver correctamente problemas sencillos fallaba al intentarlo con operaciones más complejas. Pero qué era lo más interesante de este singular aparato se preguntarán, la respuesta es su funcionamiento: Kircher, además de científico, era un artista por lo que continuamente mezclaba la ciencia con el arte. Su ordenado no fue una excepción, y para su manejo, uno debía memorizar largos poemas en Latín los cuales debían ser representados en las palancas de la máquina. Su complejidad era tal que Kircher escribió un “pequeño manual de uso” de unas 850 páginas… -que vaya sea de paso hoy se considera uno de los primeros “manuales de usuario” de la historia-.

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Técnicas antirrobo medievales: las maldiciones en los manuscritos y códices

En el medioevo debido al carácter manual de la producción de libros, donde todo era manuscrito e ilustrado casi siempre por un monje, era muy difícil obtener copias de códices y libros. No es entonces para extrañarse que el precio de cada copia fuese prohibitivo y muy elevado, por lo que las bibliotecas y librerías debían cuidar sus obras con recelo ya que muchas veces perder una de estas significaba que tampoco iban a poder remplazarla.

Es por lo anterior que, valiéndose de las creencias y supersticiones de la época, en los libros medievales existen algunas de las mas creativas y singulares maldiciones cuyo fin era el de disuadir a los lectores sobre el robo de libros.

Las siguientes maldiciones, y muchas más, fueron recopiladas por los historiadores Marc Drogin en su libro “Anathema!: Medieval Scribes and the History of Book Curses.” y Nicholas Basbanes en su libro “A Gentle Madness: Bibliophiles, Bibliomanes, and the Eternal Passion for Books”.

Maldición en un libro parisino:
Que la espada de anatema mate
A cualquiera que éste libro saque

Cualquiera que robe este libro
Será colgado en una horca en Paris,
Y si él no es colgado será ahogado.
Y si él no se ahoga, será quemado,
Y si él no es quemado, un fin peor le caerá.

Maldición del siglo XII:
Si alguien toma éste libro, déjenlo sufrir la muerte; déjenlo ser frito en una sartén; déjenlo enfermar y que la fiebre lo elimine; déjenlo ser quebrado en la rueda y colgado.

Maldición al ladrón:
Cualquiera que tome éstas páginas
una piedra rondará sus testículos
y cuando la podredumbre lo acose
agusanada será su agonía

Si eres mi poseedor, disfrútame con tenor;
más si eres un vil ladrón
una peste más negra que la noche terminará con tus días.

El mapa más antiguo de la historia

Los mapas son algo tan fundamental en nuestra vida cotidiana que sería imposible pensar que hubo un tiempo donde no existían. Sin embargo, la existencia de algo nace con la necesidad de este algo y en el pasado remoto no los necesitaban en lo mas mínimo. Los pueblos generalmente eran pequeños y los pobladores en su absoluta mayoría pasaban toda su vida morando exclusivamente en los confines del poblado, sin aventurarse a salir más allá de lo que la vista soportara -he aquí que el exilio fuera un castigo peor que la muerte-. De todas maneras con el avance del tiempo poco a poco fue naciendo el comercio, y gradualmente fueron dándose cuenta que al comerciar su vida se hacía mucho más fácil. Ya no había que producir todo por uno mismo sino que simplemente podían especializarse en cierto puñado de bienes y el resto obtenerlo comercialmente. Y con el comercio, como todos sabemos, hace falta viajar, y mientras más se viaje más posibilidades de obtener nuevas mercancías existen. Estos viajes dieron origen a los mapas. ¿Pero cuál fue el primer mapa? es imposible saberlo, sin embargo, al menos, podemos saber cuál es el más viejo del que se tenga constancia.

Bernardino Drovetti, según se cree, era el Procónsul de Napoleón en Egipto durante la primer parte de la década de 1820. Poco a poco fue convirtiéndose en un estudioso de la historia egipcia y esto lo llevó a hallar un singular papiro, el cual, quizás sin ser sabido por el mismo Bernardino, es hoy en día considerado el mapa topográfico más antigo que se conozca.

Wadi Hammamat

Su historia es a la par interesante: Ante la necesidad de obtener grandes trozos de roca para la construcción de estatuas que lo representen, Ramsés IV, preparó una magnifica expedición hacia area de Wadi Hammamat, en el desierto Oriental, lugar extremadamente rico en rocas del tipo utilizado para los monumentos egipcios. Ante esta tarea Amennakhte, un escriba de alto rango, utilizó un papiro para dibujar un mapa de la región y así documentar la organización de la expedición. El mapa, que refleja una extensión de 15 kilómetros de la zona de Wadi, detalla con énfasis pueblos, rutas y sobretodo zonas mineras, todo catalogado con una serie de inscripciones que señalan distancias, tipos de rocas y características del terreno -convirtiéndolo al mismo tiempo en un mapa geológico-. . Actualmente se encuentra en el Museo de Turín.

*Nota, si bien existen inscripciones geográficas anteriores (como por ejemplo la Estela de Arcilla Sumeria del 2300 AC) este es considerado el primer mapa ya que es un documento de carácter topológico y referencial, como los mapas actuales.

El texto matemático más antiguo que se conoce

El texto de matemáticas más antiguo que se conoce posee la asombrosa edad de 3.600 años y fue escrito por un viejo escriba egipcio de nombre Ahmes. No obstante, Ahmes, no fue el autor original de este texto. Como escriba su trabajo era copiar papiros de todo tipo, uno de estos papiros fue un texto, hoy perdido, que databa de la Dinastía XII. Ya que sus predecesores fueron destruidos, o al menos no han sido encontrados, este es considerado como el texto matemático más viejo en existencia del que se tenga constancia. (Incluso que el Paprio De Rollin 1350 aC)

La historia de este papiro es más que singular, ya que sobrevivió hasta el tiempo presente sin ser protegido por museos o bibliotecas, y no fue sólo sino hasta que un estudioso apellidado Rhind que se encontraba comprando papiros antiguos para su colección -las malas lenguas dicen que a sabiendas robados-, lo encontró y descubrió su significancia que pasa a ser considerado un “tesoro de la historia”. Ciertamente casi todo lo que sabemos de las matemáticas egipcias está contenido en este papiro: un sistema numeral egipcio, el uso de fracciones para dividir raciones de pan y cerveza entre los trabajadores, cálculos geométricos, medición, etc. El hecho que muchos de los cálculos estén orientados a problemas de la vida cotidiana nos indica que principalmente era utilizado como manual para resolver disputas diarias. Sin embargo, su contenido retórico y un tanto “académico” lo pone en la categoría de ser uno de los primeros “libros de texto” de la historia. Ahmes, o más exactamente Ahmose -Hijo de la Luna-, fue un nombre excesivamente popular durante la Dinastía XVIII. Actualmente se encuentra en el Museo Británico y está en duda si el texto es original o una copia de un manuscrito mucho más antiguo.

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