Category Archives: Crímenes

Sabrina y Lucrecia, las huérfanas utilizadas en un experimento para crear a “la esposa perfecta”

Thomas Day fue un afamado escritor británico que luchó a través de su obra contra la esclavitud. Sus libros y artículos inspiraron a decenas de miles de personas en el mundo angloparlante a tomar una posición en contra del comercio de seres humanos en el Atlántico, y es por esta razón que se lo recuerda generalmente de manera positiva. No obstante, Day tuvo un pasado siniestro. Preocupado por no poder encontrar a su “esposa perfecta” e inspirado en el tratado de Rousseau denominado Emilio, o De la educación, este hombre, icono de la lucha contra la esclavitud, irónicamente decidiría adoptar a dos niñas huérfanas y criarlas como sirvientes sujetas a un riguroso programa de entrenamiento con el fin de convertirlas en el prototipo de la “esposa perfecta”.

Debido a su alta posición social Day envió en 1769 a uno de sus amigos, John Bicknell, a recorrer los asilos de huérfanos y hospitales de niños ingleses con el fin de encontrar a dos niñas “sanas y bellas”, quienes al igual que el Emilio de Rousseau debían ser huérfanas y no presentar impedimentos físicos ni intelectuales. Bicknell escogería a Sabrina Sydney, y otra niña llamada Lucrecia para luego entregárselas al escritor y así comenzar con el macabro y abusivo experimento. Experimento que planeó junto a su colega, el escritor y hombre de ciencia Richard Lovell Edgeworth, durante más de un año de manera meticulosa y organizada.

Day llevaría a las niñas a Paris para comenzar con su “proceso de educación” enteramente basado en el tratado anteriormente mencionado de Rousseau según su propia interpretación de la obra. El proceso incluía remover del entorno de las niñas cualquier “frivolidad” así como un desprecio general a los lujos excesivos por lo que las comidas y los cuartos de las chicas eran extremadamente austeros y su educación severa e intensiva. El experimento además requería que estas viviesen de manera aislada de la sociedad, sólo teniendo contacto con sus tutores, por lo que de hecho Day eligió sirvientes que sólo hablaran en francés, con el fin de evitar que las niñas pudiesen comunicarse con estos. El escritor era desmedidamente abusivo, empleando castigos tales como quemar las manos de las niñas con cera de velas, arrojarlas a un lago cercano durante el invierno e incluso disparar armas de fuego cargadas con cartuchos de fogueo hacia las mismas. Su extrema riqueza, la cual había heredado a una temprana edad, le permitió comprar los favores de las autoridades y otras personas de poder por lo que este se pudo mover constantemente al margen de la ley.

El hombre volvió a Inglaterra sólo con Sabrina, ya que, según las cartas que este le envió a su amigo y confidente Edgeworth, “Lucrecia era estúpida y una pérdida de tiempo”. Al cabo de unos años, con Sabrina ya siendo una adolescente, Edgeworth imploró a Day permitirle llevar a la joven una vida normal e incluso aprender un oficio. Day aceptó este cambio, pero no pasaría mucho tiempo hasta que este ordenara su regreso para así proponer a la misma una “oferta matrimonial”. Si bien la joven en un principio aceptó la oferta, muy posiblemente movida por el miedo, Day canceló de manera violenta y brusca la boda tras que lo ofendiera al entablar una conversación con una pareja de extraños.

Por fortuna para Sabrina la joven pudo alejarse del escritor, y encontrar refugió y un oficio como aprendiz de costurera. Años más tarde el mismo Bicknell, quien se sentía culpable y con remordimiento por lo ocurrido, le ofreció matrimonio en 1783 y juntos tuvieron dos hijos. Si bien durante los primeros años del siglo XIX la memoria y el legado de Day intentaron ser protegidos por la escritora Anna Seward y Richard Lovell Edgeworth en dos libros que describían a Day como un hombre amable que trató a las niñas con cariño como si fuesen sus propias hijas, fue Sabrina quien tuvo la palabra final al describir de manera detallada y contundente los abusos sufridos por ella y Lucrecia, tildando a Thomas Day de ser un abusador y haberlas criado prácticamente como esclavas al servicio de sus perversiones.

Giuseppe Ferlini, el mercenario italiano que demolió 40 pirámides

En muchas de las tumbas egipcias y de las culturas del Nilo, como el Reino de Kush, generalmente se solían dejar tesoros y alimentos para ser utilizados por la fuerza vital que al morir abandonaba el cuerpo, fuerza que en Egipto se solía denominar como el ka. Además del ka también existía el ba, la cual era la esencia de la persona y permanecía unida al cuerpo físico (el khat) tras la muerte. Muchos de los ritos funerarios de las culturas del Nilo estaban orientados a liberar el ba para que este se una con el ka y así formar el akh. Si lo anterior no se cumplía entonces el difunto entraba en un estado de se-akh, un fantasma perdido entre dos mundos. Si bien lo anterior variaba de cultura en cultura, la influencia y el dominio egipcio a través de los siglos llevó a que esta fuese la creencia reinante a lo largo y ancho del de las culturas del Nilo.

En un principio se creía que sólo el faraón, o el rey en el caso de los cushitas, tenían un ba, pero esto luego se extendió a casi toda la población. El concepto de akh ayudó a preservar las tumbas y pirámides, ya que los ladrones de tumbas temían perturbar el proceso y enfurecer a un se-akh.

(Vemos la gran cantidad de pirámides con sus partes superiores demolidas.)

Por supuesto que nada de lo anterior le interesaba a Giuseppe Ferlini, un cirujano militar boloñés de la primer mitad del siglo XIX devenido en profanador de tumbas. Si bien en Anfrix ya habíamos hablado de un sultán que intento destruir varias pirámides, la diferencia con Ferlini es que este poseía explosivos.

El médico no era alguien ya de por si con mucho honor, en un principio se había asociado como mercenario al ejército de Egipto durante la Conquista de Sudán, y tras conocer a un mercader y traficante de reliquias albanés llamado Antonio Stefani desertó en 1834 para organizar una expedición hacia la necrópolis de Meroe. Un sitio arqueológico al norte de Sudán a unos 100 kilómetros de las orillas Nilo y rico en reliquias de las últimas dinastías del Reino de Kush, las cuales debido a la influencia egipcia seguían en gran parte los mismos ritos funerarios y creencias de los egipcios. En total en el sitio se hallaban unas 255 pirámides cushitas, fácil de diferenciar de las egipcias debido a sus proporciones más alargadas.

Al llegar a Meroe el daño causado por el mercenario en busca de tesoros fue irreparable. Ferlini no eligió las pirámides a demoler al azar, sino que se basó en un catalogo realizado por el arqueólogo Frédéric Cailliaud en el que se enumeraban las pirámides en mejores condiciones. Según su lógica, si la pirámide se encontraba relativamente intacta entonces eso incrementaba las posibilidades de hallar un tesoro encerrado dentro de la estructura de la misma.

El saquedor no estaba equivocado, y esto lo verificaría cuando en el cementerio norte demolió la pirámide número 6 que era una de las más grandes e intactas de todas. En primer lugar detonó con una carga pequeña el tetraedro superior, y así con cargas más pequeñas, para evitar destruir el tesoro, fue abriendo camino a través de la estructura hasta hallar la cámara donde encontró joyas y piezas de oro y plata. Ferlini pasó los siguientes dos años demoliendo pirámides, el tesoro que fue acumulando le permitió contratar un pequeño grupo de mercenarios para su protección y volver a Italia en 1836 donde se anunció como un exitoso explorador y arqueólogo ante la sociedad.

Por fortuna, si bien la pérdida arquitectónica fue colosal, las joyas de oro y plata fueron adquiridas en 1838 por Luis I de Baviera y hoy se encuentran resguardadas en el Museo Egipcio de Berlín.

La sociedad secreta de los Duk-Duk

El pueblo de los Tolái posee una de las formas de gobierno y administración de castigos más interesantes y únicas en el mundo. La justicia, las decisiones importantes y decisiones que afectan a la comunidad son tratadas en una sociedad secreta donde las danzas y las discusiones se mezclan de manera indivisible. Durante siglos los rituales, trajes y costumbres de la sociedad Duk-Duk fueron mantenidos en el más absoluto secreto, incluso bajo la pena de muerte ante la menor indiscreción. Ésta celosía por mantener todo dentro de la sociedad llegó a su ápice cuando las fuerzas del Imperio Británico llegaron a Papúa Nueva Guinea y comenzaron a inmiscuirse en los asuntos de las culturas nativas de las islas.

Por supuesto, el hecho de que los adultos tolái se reuniesen en secreto y, según testigos, vistiesen trajes extraños con los cuales realizaban distintas danzas en lo profundo de las islas alertó a las autoridades coloniales quienes veían en éstas actividades una amenaza a su control sobre las islas. Por dicha razón tomaron a los tolái como una amenza seria y enviaron investigadores para determinar qué ocurría durante esas reuniones secretas.

Los investigadores finalmente lograron traer luz sobre la sociedad Duk-Duk, en ésta, miembros de la sociedad vestían dos tipos de trajes y máscaras distintas: los duk-duk utilizaban máscaras sin rostro, que según las creencias de los isleños atraían espíritus masculinos; y los tubuan utilizaban máscaras con grandes ojos y finas bocas alargadas, las cuales creían lograban atraer espíritus femeninos. Vestidos con dichos trajes, entonces, danzaban para así ser “poseídos por los espíritus de sus ancestros” mientras que los jefes de las tribus discutían la necesidad de impartir castigos a ciertas personas que habían roto la ley entre otras decisiones y medidas. Una vez terminada la danza, los chamanes daban el visto bueno confirmando la posesión y es aquí donde el aspecto cultural y sociológico más interesante de la sociedad tenía lugar. Tanto los duk-duk como los tubuan ahora actuaban bajo la influencia del espíritu que los poseía, por lo que no se podía culpar a la persona de carne y hueso por las acciones que cometía durante su estado de posesión. Es así que éstos recorrían las islas “administrando justicia” y las sentencias previamente establecidas por los jefes tribales durante el ritual. Muchas veces la sentencia podía llegar a ser la muerte. Sin embargo, como el verdugo no era dueño de sus acciones, según los chamanes al menos, éste no podía ser culpado por el asesinato o sentirse culpable por el mismo.

Más allá de los intentos coloniales por destruir la práctica y sobretodo las misiones cristianas que prácticamente borraron y reemplazaron las culturas nativas de Papúa Nueva Guinea, la sociedad Duk-Duk aun sobrevive al día de hoy, aunque a duras penas y más como una atracción turística que como ente de gobierno y justicia, ya que la mayoría de los tolái son cristianos y no aprueban los rituales de posesión.

El piloto que desafió ordenes directas y frenó una de las peores masacres en Vietnam

Pocas veces la palabra héroe se define tan bien como cuando se aplica a Hugh Thompson Jr., y es que la frase “Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada” dicha por Edmund Burke en el siglo XVIII no sólo es cierta, sino tristemente es lo común. Por fortuna, en el caso de la Masacre de My Lai hubo un hombre bueno que no se quedó de brazos cruzados, y arriesgó su propia vida y libertad para frenar un crimen atroz.

La masacre es histórica, y uno de los episodios más oscuros en la historia de los Estados Unidos. Tuvo lugar un 16 de marzo de 1968, cuando la Compañía C del Primer Batallón del Vigésimo Regimiento de Infantería y la Undécima Brigada de la Veintitresava División de Infantería del Ejército de los Estados Unidos atacaron a los pobladores de un pequeño pueblo agrario llamado Son My en la provincia sureña de Quảng Ngãi porque, según ellos, el pueblo daba refugios a miembros del Viet Cong.

El ataque fue brutal y despiadado, docenas de soldados armados hasta los dientes arremetieron sin mediar palabra alguna contra los pobladores, muchos de ellos niños, ancianos y mujeres. Varias granadas fueron arrojadas dentro de chozas con familias enteras o incineradas desde el exterior con lanzallamas.

Pero lo peor estaba siendo cometido por los integrantes de la Compañía C, comandados por el teniente William Laws Calley Jr. quien ordenó a sus hombres capturar a cuantos pobladores encontrasen y llevarlos a los canales de irrigado en la plantación de arroz cercana. Una vez allí, algunos de los soldados abusarían de muchas de las mujeres, y otros ejecutarían al resto de los prisioneros con sus bayonetas, cuchillos e incluso con sus propias manos mediante ahorcamiento. En total se calcula que perdieron la vida entre 347 y 504 personas, y hubiesen sido más, si no fuera porque en el momento justo apareció un héroe.

Thompson, que se encontraba piloteando un helicóptero Hiller OH-23 Raven junto a su copiloto Glenn Andreotta y su tirador Larry Colburn recibió la orden de radio de apoyar desde el aire a la Fuerza de Tareas Barker. Tras sobrevolar uno de los sectores del pueblo comenzó a sospechar que algo andaba mal, ya que nadie disparó contra el helicóptero durante su paso a baja altura. Prontamente volvería a sobrevolar el pueblo a menor altura, y es allí cuando vio algo que nunca olvidaría, decenas de cuerpos de niños y pobladores tirados sin vida en el pasto.

Incapaz de pensar que tal atrocidad fue cometida adrede por su país, la primer explicación que se le ocurrió fue el pesar que se trataba de fuego de artillería que erró a su blanco, e incrédulo de lo que estaba ocurriendo descendería aun más con su helicóptero hasta llegar a sólo unos pocos metros del suelo intentando ver que fue lo que acabó con la vida de éstas personas. Sin embargo, confirmaría la peor de sus sospechas al ver al capitán de la operación ejecutar a una mujer herida que se arrastraba por el suelo en sangre fría.

Prontamente intentó comunicar lo que estaba viendo al resto de los helicópteros con poca suerte, y rápidamente tras elevar su altura movimientos en los canales de irrigado llamaron su atención, se trataba de civiles, y éstos estaban muy cerca de una de las pilas de cuerpos que plagaban la plantación entera. Es allí donde Thompson se convierte en un héroe, decidido a que no iba permitir su ejecución desciende con su helicóptero cerca de éstos, pero el teniente Calley y sus hombres ya estaban sobre ellos. En ese instante se dio una conversación extremadamente tensa entre los dos:

Thompson: Qué está pasando, teniente.
Calley: Éste es mi asunto.
Thompson: Qué es esto. Quiénes son esas personas.
Calley: Sólo estoy siguiendo órdenes.
Thompson: Órdenes, órdenes de quién.
Calley: Sólo sigo…
Thompson: Pero son seres humanos, civiles desarmados, señor.
Calley: Mira Thompson, éste mi asunto. Estoy a cargo aquí. No te concierne.
Thompson: Sí, buen trabajo (en tono irónico)
Calley: Mejor te metes en tu helicóptero y te ocupas de tus asuntos.

Antes de que la charla entre éstos dos pudiese terminar, un grupo de soldados se acercó a los civiles y los ejecutó a sangre fría. Sabiendo ahora de qué se trataba todo, nada más ni nada menos que escuadrones de la muerte, Thompson volvió a su helicóptero y comenzó a ignorar todas las órdenes que llegaban a su radio sobrevolando el área en búsqueda de civiles. Es en ese momento cuando ve un grupo de personas intentando escapar del 2do pelotón de la Compañía C, y sabiendo que no había mucho tiempo para actuar aterriza su helicóptero entre los pobladores y los soldados, ordenado a su tirador que mantenga su ametralladora apuntada contra los soldados del 2do pelotón. Tras subir a las personas que estaban a punto de ser ejecutadas a su helicóptero logra transportarlas a un área segura lejos de la matanza, esa tarde haría lo mismo con varias otras de personas, incluso convenciendo a otros pilotos por radio de hacer lo mismo.

Thompson no sólo salvó a esas personas ese día, ya que al volver a la base logró que el teniente coronel Frank A. Barker ordené por radio un alto al fuego, sino que gracias a su reporte y el hecho de que intentó llevar lo ocurrido a los mandos más altos desembocó en que se cancelen operaciones planeadas de igual tipo contra los pueblos de My Lai 5 y My Lai 1. Con el tiempo, el piloto continuaría testificando sobre lo ocurrido, hasta llegar a testificar en el Congreso de los Estados Unidos, pero tristemente, y a diferencia de las películas donde hay un final feliz, los congresistas atacarían verbalmente a Thompson, llegando a que incluso el líder de la comisión, el demócrata Mendel Rivers, sugiriese que el piloto debería ser el único castigado por lo ocurrido, y prácticamente así fue, Calley y sus hombres sólo recibieron castigos figurativos y penas de unos pocos meses, en el caso de Calley, hallado culpable de 22 asesinatos, fue dejado en libertad tras que Richard Nixon firmara un perdón presidencial en su favor. Peor aun, a medida que los eventos de ese 16 de marzo se fueron haciendo conocidos por el público general, Thompson comenzó a recibir amenazas de muerte e incluso llegó a encontrarse con animales muertos en su puerta ya que muchos lo consideraron como un traidor, sufriendo además de pesadillas y cayendo en el alcoholismo durante varios años. En 1998 Thompson y su tripulación visitaron nuevamente el poblado de Son My, donde se reunieron con varias de las personas que salvaron de una muerte segura, sus palabras fueron: “Desearía que ese día hubiésemos podido ayudar a más gente de la que ayudamos.”

El último insulto a Lavoisier

En el pasado habíamos hablado lo injusta y despiadada que fue la ejecución de Lavoisier, uno de los más grandes científicos en la Historia. Traicionado, acusado injustamente y decapitado sin reparo alguno, aunque posiblemente el desprecio que sufrió durante y tras su ejecución fue aun peor que cualquier daño físico.

Éste hombre fue el científico que descubrió y nombró el oxígeno, nombró el hidrógeno (descubierto anteriormente por Cavendish pero explicado y nombrado por Lavoisier), creó los primeros modelos químicos de los procesos de combustión, estudió los procesos de oxidación, dio por obsoleta la teoría pseudo-científica del flogisto, impuso el método científico en el estudio de los elementos y avanzó notablemente el uso de procesos químicos en la agricultura entre otros logros, fue ejecutado en la guillotina debido su origen noble y su rol como tesorero del fisco en el pasado, labor a la que nunca le dio importancia ya que su mente estaba completamente ocupada con sus estudios científicos. Durante su juicio rogó no por su vida, sino porque se le permitiese continuar con sus estudios, pero el juez le replicaría que:

“La República no necesita ni científicos ni químicos, el curso de la justicia no puede ser detenido”

El último insulto
Pero quizás el último insulto vino casi un siglo después de su ejecución de manos de una tierra que nunca lo apreció ni respetó como se debía. La única estatua que se erigió en su honor en más de un siglo fue hecha a regañadientes, por un escultor poco interesado y mal pago que utilizó como modelo la cabeza de otra persona, el Marqués de Condorcet, por “no tener tiempo y aprovechar que ya tenía la otra”, y peor aun, durante la Segunda Guerra Mundial la misma fue cortada por su base, rebanada en partes, y fundida por su metal. La estatua nunca fue remplazada.

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El Sr. Richebourg, un espia particular.

El vídeo más nítido del 11S, mantenido en secreto durante más de una década

El siguiente video es considerado el video más nítido de la tragedia. Capturado por Jim Huibregtse desde el patio de la Independence School, el material fue prontamente confiscado por el FBI y mantenido en secreto durante años. Gracias a una solicitud FOIA (Freedom of Information Act/Acto de Libertad de la Información), un mecanismo del gobierno americano por el cual los ciudadanos pueden forzar al gobierno legalmente a liberar información clasificada, el video fue liberado al público hace unos pocos años.

Algunos de los puntos más estremecedores.
– 8:41 detalle en acercamiento del daño estructural.
– 15:06 cae la primer torre.
– 23:04 jets de combate F-15 sobrevuelan New York con la orden de derribar cualquier objeto no gubernamental en vuelo.

La serie de experimentos con seres humanos más grande de la historia

La Operación Whitecoat, llevada a cabo por los Estados Unidos, es hoy día considerada como uno de los experimentos con humanos más grandes de la historia. En plena Guerra Fría la posibilidad de un ataque bacteriológico por parte de la Unión Soviética era considerada como algo muy probable, razón por la cual el Departamento de Defensa de ese país y otros organismos gubernamentales comenzaron a diseñar varios planes de creación acelerada de antibióticos y vacunas efectivas para varios agentes infecciosos sin cura conocida.

Operación WhitecoatObviamente para esto necesitaban probar dichas vacunas en personas enfermas, personas que debían ser registradas y observadas durante todo el proceso para así obtener mejores datos. La primer respuesta sería utilizar soldados, razón por la cual el programa tendría base en el fuerte Detrick, en Maryland. Razón por la cual, tras acondicionar las instalaciones del mismo, hombres jóvenes, muchas veces reclutas, serían expuestos a todo tipo de infecciones. Infecciones que iban desde la fiebre amarilla, la hepatitis A y la tularemia hasta incluso la encefalitis equina. Tras ser infectados, eran puestos durante un tiempo en vigilancia y luego suministrados con la “cura” experimental. Todo supervisado ante la atenta mirada de los científicos involucrados en la operación.

No obstante, rápidamente los soldados comenzaron a revelarse y a negarse a ser infectados, por lo que se organizó un masivo paro general a manera de sentada. Con sus planes detenidos, algo que ciertamente no era aceptable, los responsables del proyecto rápidamente encontrarían nuevas personas en las cuales probar las vacunas experimentales. Cristianos adventistas, que por motivos religiosos eran objetores de conciencia, es decir, se negaban a formar parte del ejército o participar en guerras. Continue reading La serie de experimentos con seres humanos más grande de la historia

Si se es Al capone, se vive bien hasta estando presos

Este es el primero de una serie de artículos dada a llamar “Prisioneros de lujo.” En estas semanas, cuando saque la nueva versión de Anfrix, habrá un índice con las distintas series de artículos.

Que el dinero siempre trajo beneficios y comodidades no es noticia, ni siquiera, cuando esos beneficios y comodidades no eran legales. Ante esto se despertaría el público de los Estados Unidos de finales de los años 20. Cuando un valiente aunque anónimo reportero del Philadelphia Public Ledger se atrevió a reportar las condiciones de vida del poderoso y legendario gangster Al Capone, quien se encontraba sirviendo tiempo en la penitenciaria estatal Eastern State Penitentiary.

Celda de Al Capone
(Hoy día la celda se mantiene como pieza de museo en el mismo sitio de la prisión -de hecho la prisión se ha convertido en un atractivo turístico-)

“Toda la habitación estaba teñida con el resplandor de una lámpara que se apoyaba en un pulido escritorio […] Por una vez las paredes de la sombría cámara penal se hallaba colgado un cuadro de gran gusto, y las melodías de un vals eran emitidas por una gran radio de gabinete, la misma de diseño elegante y fino acabado.”

Y no era para menos, la habitación, nombrada como la “Park Avenue” de la prisión, esta decorada con finas pinturas, bustos y alfombras orientales así como también muebles de fina madera que superaban los varios miles de dólares la pieza. Al Capone, por supuesto, no comía el mismo potaje a base de arroz y maíz triturado que el resto de la prisión debía ingerir. Sino que tenía su propio chef el cual, a su pedido, le envía el plato deseado a prisión.

En el siguiente video pueden ver un recorrido por la prisión, y en especial la diferencia que existe entre la celda de Capone y las del resto de la población carcelaría.

El primer campo de concentración formal de la historia

Si bien hoy la BBC se llena la boca hablando de los campos de concentración alemanes, curiosamente, o quizás convenientemente, parece que esta se olvida de un pequeño detalle histórico, el que los campos de concentración son un invento “Made in Britain”.

El Gobierno Británico siempre deseó controlar Sudáfrica por su valor estratégico y económico, razón por la cual intentó a lo largo de la historia defender sus territorios y expandirse en dicho lugar, realizando al mismo tiempo todo tipo de acciones contra la mayor fuerza opositora de la región, los bóers, descendientes de colonos de los Países Bajos, más cercanos y partidarios de Holanda y amigos de Alemania.

1167-3.jpgEs así que incontables sanciones, bloqueos navales, operaciones encubiertas y, principalmente, guerras, fueron planeadas y ejecutadas por el Reino Unido contra territorios bóer. La Primer Guerra Anglo-Bóer tendría lugar entre 1880 y 1881, y entre las varias razones de la misma se encontraba el control de los depósitos de diamantes en Kimberley descubiertos 14 años antes de la guerra -descubrimiento que desestabilizó enormemente el balance de la región,- las rutas navales del Cabo, y, sobretodo, eliminar a la república bóer de Transvaal, la cual se había independizado del Reino Unido hacia un poco antes. La guerra terminaría por motivos económicos y de opinión pública, especialmente tras la paliza recibida a manos de los bóer en Majuba. Sin embargo, el Reino Unido no se quedaría de brazos cruzados, en especial tras el descubrimiento de oro al sur de Transvaal en 1886. Así, tras ocho años de haber terminado la primer guerra -que hubiesen sido menos si no fuese porque en el intermedio los Zulu, con armas suministradas por los Bóer, atacaron a los Británicos en una guerra del tipo “todos contra todos”- y luego de una serie de ataques encubiertos, y sabotajes a intentos de mediaciones internacional, como el de la Conferencia de Berlín, desataría una nueva guerra mucho más larga y sangrienta que la anterior. Iniciada “informalmente” con un ataque a Transvaal, hoy conocido como el Jameson Raid, para obligar así a los Bóer a dar el “primer golpe” y dejarlos ante la opinión pública como agresores. Duraría tres años y el Reino Unido gastaría £200 millones de Libras en el proceso (una cantidad astronómica para la época). Esta guerra sería también recordada como la Última Guerra Imperial Británica, ya que demostraría al Reino Unido como incapaz de eliminar brotes independentistas en sus territorios coloniales. Algo que quedaría como un estigma hasta el día de hoy.

El campo de concentración
1167-2.jpgEsta nueva guerra seria despiadada y sangrienta, las tropas británicas estaban decididas a quedarse con todo y con todos. Sin embargo, a pesar de la enorme cantidad de recursos dispuestos, no se verían los resultados rápidos y esperados en un primer momento, ya que los bóer, no solo peleaban fieramente por su independencia, sino que además se habían organizado en guerrillas y unidades móviles denominadas “kommando”. Tras varios ires y venires y mucha sangre derramada, es así que llegamos al 1900. Cuando el mariscal de campo H.H. Kitchener intentara un “nuevo acercamiento” contra las guerrillas bóer: atacar directamente a las familias y el sustento de éstos.

Tras implementar una política de destrucción total de sus tierras y condenar a miles al hambre, Kitchener comenzaría a capturar a las esposas e hijos de los bóers, encerrándolas en un sistema semi-industrializado de detención, en el cual los mismos detenidos debían cubrir el coste de su proceso de detención realizando todo tipo de trabajos forzados. Kitchener llamaría a este lugar como “Campo de concentración”, inaugurando este oscuro término en las páginas de la Historia. Si bien en el pasado habían existido campos de detenidos -como el de Estados Unidos en las Filipinas un año antes,- este era el primero apuntado específicamente a un grupo étnico indistintamente y no solo combatientes, y a su vez destinado a “pelar” de población una región en conflicto. Las pésimas condiciones de vida en lugares insalubres llevaron a causar miles de muertos. Incluso, en una estrategia aun más inhumana, se limitaba la ración de comida a 1167-4.jpgmujeres e hijos de bóers aun en batalla, condenándoles así a una muerte por inanición. No solamente los bóers serían concentrados en estos campos, sino que también, y a pesar de no haberse involucrado en la guerra, varios africanos de raza negra, incluso de otras etnias ajenas a los zulu, serían detenidos para evitar así que ayuden a los bóer. En los campos morían un aproximado de 27 mil bóers, cifra alarmante si tenemos en cuenta que la población total de Transvaal (contanto también a los hombres) era de 200 mil personas. Es decir, el 13,5% de la población. Increíblemente la cantidad de soldados británicos en la región superaba las 470 mil unidades.

De manera tristemente curiosa, cuando comenzaron las detenciones, las tropas británicas alegarían que esto era “en defensa de los detenidos”; una excusa muy similar a la que dieron los nazis al aislar a cientos de miles de judíos en los ghettos. ¡Al final de la guerra había 45 campos distribuidos por todo Transvaal !

La guerra terminaría en el año 1902, miles de muertos, familias destruidas, territorios y economías arrasadas y, como ya mencionamos, con la reputación del Reino Unido en el mundo, y en las islas mismas, en el subsuelo y, peor aun para el gobierno, con un déficit que llevaría décadas reparar.

Enlaces relacionados
Lista de los campos y de las atrocidades cometidas, así como varias imágenes.
Estudio de los reportes producidos por las autoridades británicas de la época por la Universidad de Stanford.
Gran cantidad de imágenes y fotografías de la guerra.

Los templos subterráneos más espectaculares del mundo

En el pasado habíamos hablado del misterioso templo enterrado de Beta Giyorgis, hoy le toca el templo a otros templos subterráneos asombroso.

Hypogeum
1119-10.jpgEl Hypogeum es una joya arqueológica de 4500 años de contigüidad, ya que es considerado como el único templo prehistórico subterráneo del mundo. Hallado en la isla de Malta y redescubierto de pura casualidad en 1902 por unos obreros que se encontraba realizando excavaciones. Se daría la tarea de la excavación inicial al padre Manuel Magri, de la Sociedad de Jesús, quien gracias a sus conocimientos en arqueología y etnografía, sobretodo su profundo conocimiento del folklore maltés, lograría ir desenterrando y revelando los misterios del templo gradualmente. Por desgracia Magri moriría antes de ver el resultado final de la excavación que había comandado. Quedando al mando de la excavación un alumno de Magri, Sir Themistocles Zammit.

Si bien en un principio, dada la cantidad de restos humanos encontrados, se creyó que se trataba de un templo de sacrificios, prontamente pudo descubrirse que se trataba de una antiquísima necrópolis. El templo se encuentra dividido en distintas salas, estando la menos profunda a 10 metros de profundidad.

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De especial interés son la Sala del Oráculo, un salón rectangular en el cual la voz grave de un hombre es capaz de retumbar de manera intimidante. Seguramente, siendo este el resultado deseado por los constructores. El foso de las Serpientes, por su lado, es una magnífica habitación en la cual existe un gran foso sobre el cual se criaban, valga la redundancia, serpientes. No esta claro su motivo, pero se ha sugerido que posiblemente también se haya adorado al Dios Serpiente o utilizadas para el comercio.

Afortunadamente el gobierno local ha realizado un excelente trabajo de preservación. Incluso, limitando el turismo a una cuota de 80 personas diarias.

Los templos de Damanhuria
1119-7.jpgEn el Valle de Valchiusella, en Turin, se encuentran 9 templos subterráneos. Los mismos no son el producto de un culto perseguido hace milenios, sino que se tratan de las excentricidades de Oberto Airaudi, un italiano que a la edad de 57 años, cavaría en la roca estos templos a partir de una visión de su niñez. Los templos poseen una temática histórica, representando la historia de la humanidad, y en sus casi 8500 metros cúbicos de volumen presentan bellísimas decoraciones y ornamentos.

Completamente autodidacta, de hecho su primer templo, construido en el terreno de sus padres, tuvo el único fin de enseñarle los principios de la excavación, Airaudi emplearía años y cientos de horas de esfuerzo cavando la roca. Por supuesto no estaba sólo, ya que como dice el dicho “siempre hay un loco para otro loco” y nuestro singular arquitecto encontraría gente afín que compartía su visión mesiánica.

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Así, comenzando la construcción sería a mediados de los 70s, pasarían 16 años, trabajando en equipos 24 horas al día en turnos de 4 horas. Si bien los templos primeramente serían secretos, con el tiempo el rumor corrió hasta el punto de llegar a la policía, quienes, bajo la amenaza de dinamitar el valle, lograron entrar a los templos.

Los agentes quedarían fascinados, y prontamente se les otorgaría el permiso para terminar con su obra. Hoy los damanhurianos, como se hacen llamar, son un culto dedicado a la meditación, poseedor de varias granjas orgánicas y panaderías naturistas en la zona. Fomentadas por los ingresos turísticos que generan los templos.

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Las elecciones más corruptas de la historia

En 1949 la Unión Soviética decidió demostrarle al mundo la “libertad” y “libre opinión” de las que gozaba su pueblo realizando elecciones generales. Elecciones que de “elegir” no tenían nada, ya que los ciudadanos/prisioneros del régimen solo debían ir, recoger una boleta e introducirla en una urna. A simple vista esto parece lo normal en una elección, sin embargo, lo tragicómico, es que solo había una boleta para “elegir”.

Si bien a lo largo de la historia se realizaron elecciones corruptas en las que el ganador ya se conocía de antemano, la elección soviética de 1949 además poseyó un condimento muy sádico y hasta increíble en su desarrollo: De por si, arregladas o no, hubiese sido imposible para el gobierno soviético perder las “elecciones” ya que solo se permitía la partición de candidatos comunistas. No obstante, y no contentos con esto, decidieron además diseñar un intrincado sistema para vigilar a todos y cada uno de los votantes antes, durante y después de los comicios.

Ivan Burylov

A Ivan Burylov, un apicultor local de las cercanías de Moscú, esto le resultó no más que un circo y una gran patraña, por lo que bastante molesto decidió quejarse expresando su molestia amparado en el supuesto anonimato del voto. Con este fin, escribiría sobre la boleta la palabra “Comedia” haciendo mención a lo ridículo de la gesta.

Desafortunadamente, las boletas estaban numeradas, por lo que tras un breve cruzamiento de datos se identifico a Burylov como autor del “crimen”. Las autoridades capturarían al hombre y como castigo se lo condenaría a 8 años de trabajos forzados. Algo literal a una sentencia de muerte si tenemos en cuenta la edad y condición física del mismo.

Kolyma, Una autopista construida con trabajo esclavo y huesos humanos

La llegada del comunismo a Rusia no solo incrementó el nivel de opresión que el pueblo ya venía sufriendo con los Zares. Sino que además, y desafortunadamente, propiciaría una serie de metas belicistas, muchas veces aceleradas y desmedidas, que intentarían ser alcanzadas bajo cualquier precio. Incluso si ese precio significaba la pérdida de millones de vidas humanas. Uno de estos proyectos fue la autopista de Kolyma, la cual, a causa de la enorme cantidad de esclavos que murieron durante su construcción, sería apodada como “La Vía de los Huesos,” ya que los restos óseos de miles de los obreros muertos serían también utilizados como material poroso en la mezcla de construcción.

En 1932 el Directorado de Dalstroy, encargado de planear construcciones a gran escala y a su vez bajo el control de la NKVD -la agencia predecesora de la nefasta KGB,- decidiría construir una autopista con el fin de conectar las regiones orientales de Yakutsk y Magadan con el banco este del río Lena. Pretendiendo así mejorar el transporte de suministros y el movimiento de tropas en esta región de dificilísimo acceso. La obra sería faraónica y comprendería realizar trabajos en un clima inclemente, cuyo promedio de temperatura iba de los -30ºC a los -40ºC y, en algunos casos, como en los picos de las Colinas del Este de Siberia, donde el viento se incrementaba, unos -60ºC.

Tales condiciones no significarían un gran problema para el Directorado de Dalstroy, ya que éste contaba con una casi inagotable fuente de trabajo esclavo al emplear prisioneros del campo de concentración de Sevvostlag. Gente, que en una gran mayoría, su único “crimen” había consistido en tener opiniones diferentes a las normas generales o simplemente haber criticado públicamente a la doctrina marxista.

Éste inhumano proyecto no solo se apoyó en la utilización de esclavos para su, eventualmente fallida, concreción. Sino que además, los restos óseos de los miles de esclavos que perecieron en la construcción, fueron utilizados como material poroso en la mezcla utilizada para realizar la base de la ruta. Esto llevó a que hoy en día la misma sea considerada como un monumento conmemorativo al sufrimiento de dichas personas y se apodara como “la Ruta de los Huesos”.

A las decenas de miles que perdieron sus vidas en el campo de concentración, o gulag, de Sevvostlag hoy se las recuerda con un masivo y a la vez emotivo monumento llamado la Máscara del Lamento. Algo que me impresionó del monumento, es que la lagrima del rostro más grande esté hecha a partir de rostros más pequeños. Creo que ese es un fiel y revelador reflejo de las atrocidades de Kolyma.

Personalmente recomiendo el libro del escritor y poeta Varlam Shalamov, “Historias de Kolyma”. Shalamov fue prisionero del gulag y durante su cautiverio trabajó como esclavo, entre otros, en el proyecto de la autopista.

Enlaces relacionados
– El Museo del Gulag tiene un excelente artículo (en inglés pero con varias fotos) mencionando las duras condiciones en las que estos esclavos debían de trabajar.

Orenburg, el Hiroshima secreto

Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética y Estados Unidos realizaron todo tipo de experimentos para conocer la capacidad de operación de sus ejércitos tras una guerra nuclear. Estados Unidos los realizaría en el desierto de Nevada, utilizando soldados a los cuales nunca se les dijo bien a que se enfrentaban; por su lado, la Unión Soviética, en un experimento similar pero aun más descabellado, el 14 de Septiembre de 1954 arrojaría una bomba cerca del pueblo de Orenburg -cercano al rango de Totskoe-, la cual, tras detonar a unos 350 metros de altura a las 9:33 de la mañana, desparramaría una lluvia radioactiva sobre la población civil. Al mismo tiempo, tras una orden del mariscal Georgi Zhukov, el mismo que tras la Segunda Guerra ordenara la violación en masa de cientos de miles de mujeres alemanas y polacas con el fin de “avasallar su orgullo”, 1200 tanques y vehículos de combate así como 320 aviones avanzarían hacia el hipocentro con el fin de realizar simulacros de combate.

Miles de personas se verían afectadas y cientos perderían sus vidas. En el caso de la URSS se calcula que 45 mil civiles y soldados de la región de Totskoe murieron indirectamente como resultado del experimento. Entre las víctimas se encontraban el piloto del Tu-4 que arrojó la bomba quien murió de leucemia y su copiloto quien falleció de cáncer de médula. Hoy en día la cantidad de casos registrados de cáncer en Orenburg duplica a los encontrados en Chernobyl y es comparable con los niveles detectados en Hiroshima y Nagasaki.

Sólo una pequeña cantidad de imágenes de estos experimentos se ha filtrado, todas, tan aterradoras como asombrosas.

El experimento de Orenburg

Las imágenes de este experimento quizás no son tan chocantes como las de Nevada, ya que el duro filtro impuesto por la Unión Soviética impidió su difusión. En la primer imagen vemos a Zhukov junto a Malyshev revisando los últimos detalles del ejercicio; en la segunda imagen podemos ver una de las únicas imágenes publicadas de la detonación, es escalofriante pensar que 350 metros más abajo había 70 mil personas esparcidas en un área de 10 kilómetros.