Category Archives: Personajes llamativos y excéntricos

Sabrina y Lucrecia, las huérfanas utilizadas en un experimento para crear a “la esposa perfecta”

Thomas Day fue un afamado escritor británico que luchó a través de su obra contra la esclavitud. Sus libros y artículos inspiraron a decenas de miles de personas en el mundo angloparlante a tomar una posición en contra del comercio de seres humanos en el Atlántico, y es por esta razón que se lo recuerda generalmente de manera positiva. No obstante, Day tuvo un pasado siniestro. Preocupado por no poder encontrar a su “esposa perfecta” e inspirado en el tratado de Rousseau denominado Emilio, o De la educación, este hombre, icono de la lucha contra la esclavitud, irónicamente decidiría adoptar a dos niñas huérfanas y criarlas como sirvientes sujetas a un riguroso programa de entrenamiento con el fin de convertirlas en el prototipo de la “esposa perfecta”.

Debido a su alta posición social Day envió en 1769 a uno de sus amigos, John Bicknell, a recorrer los asilos de huérfanos y hospitales de niños ingleses con el fin de encontrar a dos niñas “sanas y bellas”, quienes al igual que el Emilio de Rousseau debían ser huérfanas y no presentar impedimentos físicos ni intelectuales. Bicknell escogería a Sabrina Sydney, y otra niña llamada Lucrecia para luego entregárselas al escritor y así comenzar con el macabro y abusivo experimento. Experimento que planeó junto a su colega, el escritor y hombre de ciencia Richard Lovell Edgeworth, durante más de un año de manera meticulosa y organizada.

Day llevaría a las niñas a Paris para comenzar con su “proceso de educación” enteramente basado en el tratado anteriormente mencionado de Rousseau según su propia interpretación de la obra. El proceso incluía remover del entorno de las niñas cualquier “frivolidad” así como un desprecio general a los lujos excesivos por lo que las comidas y los cuartos de las chicas eran extremadamente austeros y su educación severa e intensiva. El experimento además requería que estas viviesen de manera aislada de la sociedad, sólo teniendo contacto con sus tutores, por lo que de hecho Day eligió sirvientes que sólo hablaran en francés, con el fin de evitar que las niñas pudiesen comunicarse con estos. El escritor era desmedidamente abusivo, empleando castigos tales como quemar las manos de las niñas con cera de velas, arrojarlas a un lago cercano durante el invierno e incluso disparar armas de fuego cargadas con cartuchos de fogueo hacia las mismas. Su extrema riqueza, la cual había heredado a una temprana edad, le permitió comprar los favores de las autoridades y otras personas de poder por lo que este se pudo mover constantemente al margen de la ley.

El hombre volvió a Inglaterra sólo con Sabrina, ya que, según las cartas que este le envió a su amigo y confidente Edgeworth, “Lucrecia era estúpida y una pérdida de tiempo”. Al cabo de unos años, con Sabrina ya siendo una adolescente, Edgeworth imploró a Day permitirle llevar a la joven una vida normal e incluso aprender un oficio. Day aceptó este cambio, pero no pasaría mucho tiempo hasta que este ordenara su regreso para así proponer a la misma una “oferta matrimonial”. Si bien la joven en un principio aceptó la oferta, muy posiblemente movida por el miedo, Day canceló de manera violenta y brusca la boda tras que lo ofendiera al entablar una conversación con una pareja de extraños.

Por fortuna para Sabrina la joven pudo alejarse del escritor, y encontrar refugió y un oficio como aprendiz de costurera. Años más tarde el mismo Bicknell, quien se sentía culpable y con remordimiento por lo ocurrido, le ofreció matrimonio en 1783 y juntos tuvieron dos hijos. Si bien durante los primeros años del siglo XIX la memoria y el legado de Day intentaron ser protegidos por la escritora Anna Seward y Richard Lovell Edgeworth en dos libros que describían a Day como un hombre amable que trató a las niñas con cariño como si fuesen sus propias hijas, fue Sabrina quien tuvo la palabra final al describir de manera detallada y contundente los abusos sufridos por ella y Lucrecia, tildando a Thomas Day de ser un abusador y haberlas criado prácticamente como esclavas al servicio de sus perversiones.

Giuseppe Ferlini, el mercenario italiano que demolió 40 pirámides

En muchas de las tumbas egipcias y de las culturas del Nilo, como el Reino de Kush, generalmente se solían dejar tesoros y alimentos para ser utilizados por la fuerza vital que al morir abandonaba el cuerpo, fuerza que en Egipto se solía denominar como el ka. Además del ka también existía el ba, la cual era la esencia de la persona y permanecía unida al cuerpo físico (el khat) tras la muerte. Muchos de los ritos funerarios de las culturas del Nilo estaban orientados a liberar el ba para que este se una con el ka y así formar el akh. Si lo anterior no se cumplía entonces el difunto entraba en un estado de se-akh, un fantasma perdido entre dos mundos. Si bien lo anterior variaba de cultura en cultura, la influencia y el dominio egipcio a través de los siglos llevó a que esta fuese la creencia reinante a lo largo y ancho del de las culturas del Nilo.

En un principio se creía que sólo el faraón, o el rey en el caso de los cushitas, tenían un ba, pero esto luego se extendió a casi toda la población. El concepto de akh ayudó a preservar las tumbas y pirámides, ya que los ladrones de tumbas temían perturbar el proceso y enfurecer a un se-akh.

(Vemos la gran cantidad de pirámides con sus partes superiores demolidas.)

Por supuesto que nada de lo anterior le interesaba a Giuseppe Ferlini, un cirujano militar boloñés de la primer mitad del siglo XIX devenido en profanador de tumbas. Si bien en Anfrix ya habíamos hablado de un sultán que intento destruir varias pirámides, la diferencia con Ferlini es que este poseía explosivos.

El médico no era alguien ya de por si con mucho honor, en un principio se había asociado como mercenario al ejército de Egipto durante la Conquista de Sudán, y tras conocer a un mercader y traficante de reliquias albanés llamado Antonio Stefani desertó en 1834 para organizar una expedición hacia la necrópolis de Meroe. Un sitio arqueológico al norte de Sudán a unos 100 kilómetros de las orillas Nilo y rico en reliquias de las últimas dinastías del Reino de Kush, las cuales debido a la influencia egipcia seguían en gran parte los mismos ritos funerarios y creencias de los egipcios. En total en el sitio se hallaban unas 255 pirámides cushitas, fácil de diferenciar de las egipcias debido a sus proporciones más alargadas.

Al llegar a Meroe el daño causado por el mercenario en busca de tesoros fue irreparable. Ferlini no eligió las pirámides a demoler al azar, sino que se basó en un catalogo realizado por el arqueólogo Frédéric Cailliaud en el que se enumeraban las pirámides en mejores condiciones. Según su lógica, si la pirámide se encontraba relativamente intacta entonces eso incrementaba las posibilidades de hallar un tesoro encerrado dentro de la estructura de la misma.

El saquedor no estaba equivocado, y esto lo verificaría cuando en el cementerio norte demolió la pirámide número 6 que era una de las más grandes e intactas de todas. En primer lugar detonó con una carga pequeña el tetraedro superior, y así con cargas más pequeñas, para evitar destruir el tesoro, fue abriendo camino a través de la estructura hasta hallar la cámara donde encontró joyas y piezas de oro y plata. Ferlini pasó los siguientes dos años demoliendo pirámides, el tesoro que fue acumulando le permitió contratar un pequeño grupo de mercenarios para su protección y volver a Italia en 1836 donde se anunció como un exitoso explorador y arqueólogo ante la sociedad.

Por fortuna, si bien la pérdida arquitectónica fue colosal, las joyas de oro y plata fueron adquiridas en 1838 por Luis I de Baviera y hoy se encuentran resguardadas en el Museo Egipcio de Berlín.

Crocky, el as de las cartas que arruinó a la aristocracia británica y se convirtió en el hombre más rico de Londres

William Crockford era el hijo de una humilde familia de pescaderos establecidos en uno de los sectores trabajadores del oeste Londres a finales del siglo XVIII. Si bien se esperaba que William siga el oficio familiar, este prefirió buscarse la vida jugando a las cartas por dinero y realizando todo tipo de apuestas. A pesar de no poseer una educación formal su talento mental para los números y su memoria privilegiada lo llevaron a convertirse en uno de los mejores jugadores de cartas en los barrios bajos. Su prestigio ganado a fuerza de victorias consecutivas tanto en las cartas como las carreras de caballos le aseguraron la en ese entonces rara oportunidad de movilidad social, y “Crocky”, como lo conocían en el mundo de las apuestas, comenzó a jugar en los establecimientos de clase media de Piccadilly.

Fue en el año 1805 que Crocky dio el gran salto. Ese mismo año un caballero de la aristocracia, dueño del matadero más grande de Londres, con problemas de alcoholismo y que solía frecuentar los establecimientos de Piccadilly decidió reafirmar su orgullo desafiando al prodigioso jugador que “a veces perdía”. Crockford, cuyas derrotas eran casi siempre planeadas, ganaría esa misma noche el equivalente a 300 mil libras actuales y con ese dinero, más allá de retirarse del juego, comenzó su propia casa de apuestas. Si bien en el principio servía a jugadores de clase media y comerciantes, los juegos de dados como el hazard y las apuestas de considerables sumas de dinero contra la casa hicieron que el hijo de pescaderos genere una envidiable fortuna con el tiempo. Es así que a mediados de 1820 se asoció al Watier’s Club, un club que atendía a personajes de la alta sociedad entre los que se encontraban figuras tales como Lord Byron y John FitzGibbon.

La sociedad con el Watier’s Club duraría poco, su dueño, Josiah Taylor, no podía soportar ver a Crocky moviéndose cada noche entre los aristócratas de Londres con la mayor impunidad, como si las divisiones sociales no le importasen y estos, empujados por el alcohol y el juego desmedido, reían con él como si fuese uno más de ellos. La sociedad se rompería en 1827, y meses más tarde, en enero de 1828, Crocky abriría su propio club, el Crockford’s Club a metros del Watier’s Club.

Aristócratas, embajadores, e incluso miembros de la realeza comenzaron a visitar Crockford’s. Además de abrir mesas de juegos que existían en los clubes de clase trabajadora, como las mesas hazard, Crocky había creado el primer club temático de Londres. El mismo era en simultáneo un antro de juego y alcoholismo, pero la decoración era opulenta, la fachada al mejor estilo embajada e incluso el personal estaba siempre exquisitamente vestido. El club otorgaba la combinación perfecta entre los vicios y juegos de las clases más bajas con el confort y el lujo de la aristocracia. Se puede decir que Crockford creó el primer casino moderno, ya que incluyó el acto de bandas musicales y contrató los servicios de Eustache Ude, el más afamado chef francés, para manejar la cocina del establecimiento. Fomentando así una atmósfera festiva y de excesos dentro del club, en el cual se conseguían los mejores vinos y además ofrecía un exclusivo servicio de hotel para quien se encuentre agotado tras horas de juego.

El club fue un éxito gigantesco, movía durante los fines de semana más dinero que el puerto de Londres, y Crocky sólo se dignaba a jugar si la apuesta era millonaria, llegando a ganar tierras y mansiones en unas pocas manos de naipes. El Duque de Wellington, que en el pasado había derrotado a Napoleón en Waterloo, no pudo con el club y perdió una fortuna en sus mesas. Lo mismo ocurrió con Lord Rivers y el conde de Sefton quienes asumieron deudas millonarias. Prontamente, gran parte de la aristocracia británica no sólo había malgastado una fortuna en Crockford’s, sino que además le debía dinero a Crockford, quien oportunamente permitía jugar a cuenta. El conde de Linkwood, por ejemplo, se fue una noche del club habiendo perdido toda su fortuna.

Para 1840, William Crockford, hijo de pescaderos en el oeste trabajador de Londres, era el hombre no perteneciente a la familia real más rico de Inglaterra.

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El sombrerero enloquecido por los vapores de mercurio que fue la inspiración de Lewis Carroll

Alice’s Adventures in Wonderland de Lewis Carroll es uno de esos libros con múltiples interpretaciones dependiendo de la edad en la que se lo lea. Repleto de eventos fantásticos y personajes extraños es el Sombrerero Loco uno de los personajes más famosos e inolvidables no sólo de ésta obra sino de la literatura de fantasía en su conjunto. Su singular excentricidad, locura que a la vez parece por momentos un tanto cuerda y carisma inagotable son algunas de las características que hacen de éste un personaje tan entretenido. Si bien el libro en sí es una obra digna de una imaginación única y privilegiada, curiosamente Carroll no debió de haberse esforzado mucho a la hora de crear a éste personaje, ya que de hecho los sombrereros de su época estaban todos locos.

El proceso de curación que requerían los diferentes materiales que conformaban los sombreros de copa de antaño requería, entre otros materiales, la utilización de nitrato de mercurio. Si les llegaba el éxito, más sombreros debían producir y por ende respirar más y más vapor de mercurio en su trabajo, volviéndose así completamente locos y excéntricos. Por dicha razón la población en general comenzó a asumir que el arte de realizar sombreros era “un oficio de locos”. Muchos de éstos sombrereros además terminaban padeciendo una condición denominada como “hatters’ shakes” (temblores de sombrereros) causada por el daño nervioso que causaba el vapor de mercurio. No fue sino hasta 1869 que la Academia Nacional de Ciencias francesa describió el problema y sus causas, y recién en 1898 comenzaron a implementarse las primeras regulaciones obligando a los sombrereros tanto artesanales como las manufactureras industriales de sombreros a utilizar protección respiratoria durante el proceso de curado de materiales.

El verdadero sombrero loco, fue de hecho un sombrerero loco en la vida real. Theophilus Carter fue un singular personaje que trabajaba principalmente en Oxford y que solía pararse en la puerta de su negocio vistiendo un llamativo sombrero de copa y gritándole a todo el mundo que pasara cerca de su establecimiento. Theophilus era una bomba de tiempo, ya que no siempre enloquecía, sino que a veces se trenzaba en intensos debates sobre varios temas de los cuales tenía un conocimiento privilegiado, por lo que mucha gente corría el riesgo y se acercaba a hablarle. No sólo su presencia era llamativa, sino sus invenciones y maquinarías eran realmente asombrosas, entre ellas una “cama despertador” que al momento de despertar a su “víctima” ésta accionaba un mecanismo inclinado que tiraba a quien esté durmiendo al piso. El mismo Sir John Tenniel, ilustrador de Carrol, viajaria a Oxford para darle vida al sombrero de Alicia inspirándose en la figura de Theophilus.

Alfred Redl, el peor traidor en la Historia

A principio del siglo XX el Imperio austrohúngaro comenzó a preocuparse por las nuevas tecnologías utilizadas en el espionaje, las cuales iban desde cámaras hasta micrófonos ocultos. Decididos a actuar contra éste flagelo se modifica la que antiguamente era la oficina de contraespionaje, la cual estaba pensada para contrarrestar la acción de espías convencionales, convirtiéndola en una oficina de contrainteligencia en la cual también se intentaba actuar contra medios de espionaje no tradicionales.

Es en 1907 que Alfred Redl, un singular personajes famoso por su carácter innovador, es elegido como el jefe de la oficina de contrainteligencia. El trabajo de Redl era intachable, no sólo logró capturar a varios espías enemigos utilizando agentes dobles, sino que además fue pionero en la utilización de micrófonos ocultos y otros tipos de medios tecnológicos. Fue además todo un pionero en el empleo de la información misma como medio de inteligencia militar, creando una de las primeras bases de datos relacionales utilizadas para rastrear personas sospechadas de ser agentes enemigos.

Redl era el oficial modelo, tanto que por sus logros fue ascendido a coronel y condecorado por sus méritos. Pero había algo nefasto detrás de ese ejemplo de oficial, Redl era en realidad un doble agente ruso incluso desde hacía ya varios años antes de hacerse cargo de la oficina de contrainteligencia, y serían sus propias innovaciones tecnológicas las que llevarían a su captura. Según el historiador Robert Asprey, quien estudió varios documentos militares de la época y la correspondencia entre el oficial y sus pares, el jefe de los espías rusos Nikolai Batyushin utilizó a varios agentes para acercarse a Redl de manera indirecta. Una vez hecho el contacto fue incriminado con un amante, y ésto obligó a Redl a comenzar a pasar inteligencia militar a Rusia, de lo contrario su vida personal y carrera se verían destruidas.

El daño causado
La inteligencia pasada a los rusos fue devastadora para los austrohúngaros, incluso tras la muerte de Redl seguiría causando daños severos. Entre los documentos más importantes se encuentran:

Una copia completa de los planes del general von Gieslingen para ir a la guerra con Rusia.

Una copia completa del Plan III, los planes e información estratégica para invadir Serbia. Los rusos pasaron ésta información a los serbios entre 1911 y 1912 y cuando el Imperio austrohúngaro finalmente invadió Serbia en el 1914 utilizaron una estrategia muy similar, sufriendo una colosal derrota y perdiendo alrededor de 270 mil hombres.

Las identidades de los espías en territorio ruso.

Los planos e información de destacamentos de algunos de los fuertes clave en territorio austriaco, permitiendo su pronta captura por parte de los rusos.

La captura de algunos espías rusos con información falsa en su poder, lo que llevó a los jefes militares a invertir gran cantidad de recursos y reforzar aéreas que no eran importantes a la estrategia rusa.

En total se estima que fue responsable directo por la muerte de más de medio millón de soldados y agentes austrohúngaros.

La captura
Quizás lo más curioso de ésta historia es que fue a causa de su propio éxito y eficiencia que Redl terminó siendo expuesto. En 1912 el general von Gieslingen lo promueve a un cargo de mayor importancia, llevando a que tenga que entregar el liderazgo de la oficina de contrainteligencia a manos de Maximilian Ronge. Ronge, discípulo de Redl, expandió la búsqueda de anomalías a la ofician de correos, buscando cartas que contuviesen dinero o información militar sospechosa. Meses más tarde los agentes comenzaron a encontrar cartas con dinero e información codificada, siendo además sobres designados para ser retirados en persona por la oficina de correos. Según la historia oficial dada por las autoridades, con el fin de capturar al destinatario de dichos sobres, dos integrantes del servicio de espías plantaron guardia en el correo durante varios días. Finalmente en mayo de 1913 una persona pasó a retirar los sobres sospechosos, pero durante el seguimiento le perdieron el rastro cuando éste se subió a un taxi. Utilizando el número de serie del taxi pudieron hallar al conductor y hacer que éste los lleve hacia la ubicación en la cual el conductor dejó previamente al sospechoso, el hotel Klomser. Durante el viaje también encontraron un abrecartas en el asiento del taxi, por lo que esperaron en la recepción y cuando una persona bajo a preguntar por un abrecartas lo aprehendieron, llevándose la gran sorpresa de estar aprendiendo a su antiguo jefe.

Ahora, la anterior es una historia digna de una película, por lo que algunos historiadores no le dan mucho crédito, asumiendo que lo que en realidad ocurrió es que otro agente doble delató a Redl y luego el gobierno austrohúngaro confeccionó la historia de su captura para salvarse de la humillación. Redl se suicidaría ese mismo día con un arma cargada con una sola bala dejada por Conrad von Hötzendorf para que éste “muestre algo de honor”.

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Arriesgando la vida para probar las máquinas voladoras de Leonardo da Vinci

En el año 1010, siglos antes que Leonardo da Vinci naciera, Eilmer de Malmesbury un monje obsesionado con la historia de Dédalo e Icaro, pasó estudiando durante años el vuelo de los pájaros. Convencido de que ya había logrado descifrar los secretos del vuelo (y de hecho lo hizo) construyó un ala rígida, se subió al campanario de su monasterio y saltó al vacio, logrando planear por casi 300 metros y saliendo casi ileso, sólo se quebró una pierna. De ésta historia ya hemos hablado en detalle en éste artículo.

Incluso siglos antes de que Eilmer de Malmesbury se arrojara al vacío, Abbás Ibn Firnás, otro hombre interesado en la ciencia del vuelo, pero esta vez en Córdoba, España y en el año 875, ideó el primer paracaídas funcional de la historia el cual también tenía elementos de parapente. Tenía 65 años y tras confeccionar un armazón de madera recubierto en seda con un volumen interior para capturar aire se subió a una torre y se arrojó al vacío ante una multitud que él mismo había invitado. Firnás logró permanecer en el aire durante varios minutos, y si bien al tocar tierra se quebró las dos piernas, el intentó fue todo un éxito. El intrépido inventor siguió arrojándose en sus paracaídas/parapente hasta bien pasados los 70 años.

Pero lo anterior no quita merito a Leonardo, ya que es casi imposible que el florentino más famoso contara con información alguna sobre éstos dos hombres. Además, el trabajo de Leonardo, realizado principalmente durante su estadía en Milán, fue mucho más científico y se enfocó en el concepto de resistencia del aire. Además Leonardo no se contentó con simplemente sobrevivir a la caída, Leonardo quería controlar sus máquinas, y el mayor trabajo fue justamente en diseñar los sistemas de control de vuelo. En fin, Leonardo nunca pudo probar sus invenciones, pero gracias a valientes modernos que las construyen al pie de la letra y las prueban poniendo en riesgo su propia vida, vemos que sí, en efecto, muchas de las máquinas voladoras del renacentista más famoso funcionan. Más importante aun es que gracias a los meticulosos documentos que el florentino mantuvo durante su vida, contamos con planos para reconstruir dichas invenciones.

El planeador híbrido

El planeador de da Vinci es un concepto muy interesante, ya que no es un planeador per se sino que se trata de un parapente con elementos de paracaídas (y en el video esto se puede ver perfectamente), y además posee una cola para poder controlar la dirección del vuelo. El mismo fue diseñado a partir del milano, un ave rapaz muy común en Italia.

El paracaídas

Construido y probado pro Olivier Vietti con la ayuda de Eric Viret y Eric Laforge ésta es una réplica exacta del paracaídas piramidal ideado por el florentino. Una prueba de bastante riesgo ya que los diseñadores del mismo buscaron ser fieles a la época de Leonardo y utilizaron materiales como disponibles en Florencia durante el siglo XVI.

La fase más peligrosa de la prueba no es el tramo de descenso de la caída en si, sino la abertura del paracaídas. Al estar construido con un armazón rígido, si por alguna razón el paracaidista hubiese llegado a desestabilizarse éste corría el riesgo de haber quedado enrollado entre las cuerdas, lo que le hubiese impedido liberar el paracaídas secundario y moderno que llevaba por seguridad.

Lo bueno de éstos dos hombres es que probaban ellos mismos sus invenciones, a diferencia de Jean Pierre Blanchard, quien utilizaba perros para probar sus diseños de paracaídas en el siglo XVIII.

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Jones Live Map, el GPS de 1909

Los mapas existen desde tiempos inmemoriales, pero la navegación asistida es un lujo tecnológico de finales del siglo XX, o eso creemos.

Con la invención del automóvil a motor de combustión interna a finales del siglo XIX, el cual permitió comenzar a recorrer largas distancias en relativamente poco tiempo, y a diferencia de los trenes a lugares no predefinidos, los conductores prontamente se encontraron con la problemática de no conocer los lugares a los cuales debían viajar. Anteriormente, con los caballos o carruajes, los viajes de larga distancia eran más lentos y requerían de varios parajes de descanso. Esto como era de esperarse llevó a que se genere un rápido y lucrativo negocio con la creación y venta guías para conductores.

Las mismas generalmente estaban hechas de celulosa y se presentaban en prácticas libretas con los mapas de los territorios aledaños separados en varias hojas y un índice alfabético de las regiones que el volumen en cuestión contenía.

Uno de éstos conductores era el inventor J. W. Jones quien había adquirido un Ford Modelo T y una guía para el camino publicada por Rand McNally. Jones había hecho una pequeña fortuna patentando y vendiendo accesorios para fonógrafos de su invención, y por cuestiones de negocios debía recorrer regularmente los distintos caminos de la Costa Este de los Estados Unidos. No obstante, en el 1909 su empresa comenzó a comercializar un velocímetro deportivo, y Jones vio en la pista de carreras de Indianapolis, la cual se estaba inaugurando ese mismo año, una gran oportunidad de ventas. Allí, entró en contacto con gran cantidad de conductores y todos le comentaron el mismo problema: la incomodidad y el peligro de tener que estar leyendo mapas constantemente. Recordemos que las rutas y calles de principios del siglo XX no estaban listas para los automóviles, y los carteles de tránsito eran casi inexistentes.

Atento ante ésta nueva demanda y posibilidad de negocios Jones puso manos a la obra, y utilizando los recursos de su empresa en menos de 5 meses ya tenía un prototipo: el Jones Live Map.

Este dispositivo constaba de una carcasa con una serie de engranajes la cual se conectaba al eje del cuentakilómetros del automóvil, luego, de entre una serie de discos con información codificada de manera radial, se escogía el disco con la ruta que se iba a transitar y se ubicaba la posición actual del conductor en la posición correspondiente con la de los 180 grados en la circunferencia.

Al transitar, el movimiento del cuentakilómetros accionaba el mecanismo interno del Live Map llevando a que la rueda con información del dispositivo gire en sentido horario. La misma indicaba las condición del camino siguiente (si era de tierra o de piedra), la posición del trayecto en la que el conductor se encontraba en ese momento, puntos de descanso próximos, e indicaciones de navegación muy puntuales y específicas como por ejemplo la de “Doblar a la izquierda al llegar al árbol en el centro del camino pasando la iglesia” que se encontraba en Vallonia, en la posición 80 del camino entre Indinapolis y French Lick.

El dispositivo se vendería con éxito, existiendo cientos de rutas para el 2020 y la capacidad de recorrer los Estados Unidos de punta a punta, saliendo de Nueva York y llegando a Los Angeles utilizando siempre un disco de Live Map en todo punto del camino. No obstante, la necesidad de actualizar los mapas constantemente, sobretodo a mediado de los 20s cuando los distintos estados comenzaron una campaña de re-organización masiva de sus rutas con un foco en los automóviles, la pavimentación a nivel estatal y nacional y los carteles viales que comenzaron a hacerse visibles en todas las ciudades, llevaron a que el Mapa de Jones pierda su gracia y prontamente pase al olvido.

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El hombre que se salvó de la horca ante un tribunal de cazadores de brujas admitiendo que era un hombre lobo, pero eso sí, al servicio de Dios para matar brujas

No hay nada más fascinante y entretenido que las historias de personajes carismáticos y con mucho pensamiento lateral que se salvan a si mismos o a otros de las situaciones más difíciles y peligrosas no con el uso de la fuerza bruta sino gracias a su audaz lengua, y Thiess, un curandero que vivió en Livonia en el siglo XVII es el mejor ejemplo de ésto.

Los licántropos, u hombres lobos, son una parte fundamental de las culturas germánicas, eslavas, escandinavas y bálticas, en el pasado ya habíamos hablado del hombre lobo de Ansbach, una leyenda que resultó ser cierta, aunque no se trataba de un ser mitológico per se sino más bien de una jauría hambrienta de lobos que diezmó un pueblo en el 1685 y eso causó una histeria masiva.

Nuestra historia también tuvo lugar a finales del siglo XVII, más precisamente en 1691, y esto no es casualidad, ya que durante este período la transición de los poblados en pequeñas ciudades y la extensión de los territorios de pastoreo del ganado llevaron a una mortal colisión con el territorio de muchas jaurías de lobos. Uno de estos pueblos fue Jurgenburg, Livonia (territorio báltico que ocupó gran parte de lo que hoy en día es Lituania). Una serie de cosechas fallidas y ganado perdido a los lobos llevó a una histeria masiva entre los pobladores, sobretodo porque varios de éstos acontecimientos habían ocurrido durante las fiestas de Santa Lucia y de San Juan, y varias turbas iracundas comenzaron a formarse para linchar a cualquiera que sospechasen de brujería.

Para evitar que el pueblo descienda en una guerra civil entre acusadores y acusados, las autoridades formaron un tribunal para juzgar a cualquiera que se sospechase de ser hombre lobo o brujo, quienes por supuesto eran vagabundos, borrachos y, en el caso de nuestro protagonista, un curandero. Ahora, juzgar es una palabra utilizada con mucha ligereza en éste contexto, ya que en realidad la única intención del tribunal era calmar a las turbas “haciendo justicia” contra los seres maléficos. Salvarse o ser exonerado por los mismos era tarea casi imposible, pero no para Thiess, un hombre que supo jugar con las frágiles y supersticiosas mentes de los pobladores en su favor. Cuando se le preguntó si era un hombre lobo Thiess rápidamente confesó que sí, que en efecto era un hombre lobo. Esto dejó atónito a todo el mundo, y rápidamente comenzaron a pedir por la hoguera (más purificador que la horca), pero Thiess dijo que matarlo sería un error ya que su licantropía no era una enfermedad sino que se trataba una bendición. Esto, por supuesto, confundió a todo el mundo por lo que rápidamente y con su pellejo dependiendo de sus palabras Thiess pasó a relatar las causas de los problemas con las cosechas: Todo comenzó cuando un poderoso brujo llamado Skeistan junto a otros brujos tenían la meta de robarse todo el grano del pueblo y llevárselo al infierno. Thiess, ahora en papel de héroe, descendería al infierno junto a otros hombres lobo protegidos por Santa Lucia y San Juan y lucharían con los brujos por el grano utilizando barrotes de hierro mientras que los primeros utilizarían escobas encantadas. Entre otras de las tantas cosas que le relató a los jueces estaba la del hecho que, a los hombres lobo, les encantaba poner sal en su pan con manteca.

Hans Peter Duerr, un famoso antropólogo alemán moderno que escribió algunas de las mejores obras sobre los mitos de licantropía en Alemania y sus alrededores, halló parte del archivo original de la transcripción del relato de Thiess:

“Comúnmente, ellos [los brujos] fueron al Infierno tres veces, durante la noche del Pentecostés, de San Juan y la noche de Santa Lucia; en lo que concierne a las dos primeras noches, no fueron exactamente en esas noches, sino que más tarde cuando el grano está para cosecharse ya que es el tiempo en el que las semillas se forman en el que los brujos eliminan las bendiciones y lo llevan al infierno. Es en ese mismo momento cuando los licántropos toman por su cuenta la tarea de recuperar el grano.

Confundidos, y ante un público enteramente en silencio escuchando el relato, los miembros del tribunal le preguntarían al hombre qué fue de los otros hombres lobo, a lo que Thiess respondió que sus almas fueron llevadas a al cielo, y que los hombres lobo eran en realidad los “canes de Dios” utilizados para luchar contra el demonio y evitar que éste robe la abundancia de la tierra. Remarcando además que los hombres lobo eran muy comunes en Rusia y Alemania, pero debido a que los brujos y brujas al servicio del demonio constantemente desparramaban mentiras en su contra el populacho les temía. Al escuchar lo anterior el cura del pueblo intentó bendecirlo, pero el supuesto hombre lobo le dijo que no necesitaba de su bendición, ya que era un hombre más pío aun que el mismo religioso.

Las palabras de nuestro acusado asustaron aun más al pueblo, quienes ahora pensaban que había cientos de brujos y hombres lobos, por lo que para calmar las aguas y no crear aun más histeria el tribunal decidió no ahorcarlo, ya que “claramente no se trataba de un hombre lobo sino de un loco”, con su breve relato e imaginación Thiess había logrado cambiar el sentido y motivo del tribunal, el cual en primera instancia era ahorcar a un par de vagabundos y borrachos para calmar a la turba, pero que, no obstante, ahora debía no hacerlo para no generar aun más histeria.

Thiess sería sentenciado sólo a 10 latigazos por idolatría, salvándose de la horca y convirtiéndose en un héroe popular en los países bálticos.

La persona sin miedo a las alturas

Hay vídeos y vídeos, y éste en particular me ha hecho sudar las palmas.

Oleg Cricket es un ruso que comenzó a practicar gimnasia acrobática a los 16 años, prontamente descubrió el parkour y el hecho de que no sufría de vértigo. Prontamente sus hazañas lo llevaron a ganar sponsors, especialmente bebidas energéticas, y hoy se dedica profesionalmente a realizar actos de parkour por todo el mundo.

Ciertamente sorprendente, y si bien es muy talentoso y está constantemente en control de la situación, el más pequeño error lo puede llevar a la muerte. Creo que hay un límite bien definido entre las hazañas físicas y la locura, y Oleg lo ha cruzado hace ya un tiempo

La muerte más absurda de la historia

Perdió su vida apuñalado al caer sobre un borrador de tinta, evadiendo a seis señoritas que intentaban darle besos de cumpleaños en la oficina Metropolitan Life Building.

Parece una broma, hecha por algún gracioso con Photoshop, no obstante, la muerte de George Spencer Millet, el mismo día de su cumpleaños, está bien documentada y de hecho registrada en el cementario de Woodlawn, New York.

Por lo que sabemos gracias a un artículo digitalizado del New York Times, el adolescente trabajaba en una oficina llevando y trayendo cartas y otros papeles. El día de su cumpleaños número 15 las secretarias decidieron saludarlo con un beso, pero el renuente joven se negó rotundamente. Éstas no desistieron y en el afán de llenarlo a besos se dio una persecución que terminó en tragedia cuando el perseguido tropezó y clavó en su estomago un borrador de tinta (el borrador de tinta en cuestión era una especie de cuchilla con la que se raspaba la tinta).

Si bien en un principio una de las jóvenes fue detenida y acusada de homicidio, luego se la terminó dejando en libertad y llamándola como testigo. George no murió en el acto, sino que lo hizo en la ambulancia, mientras lo llevaban al hospital. Tristemente el jovén era hijo de una madre viuda, y sólo llevaba dos meses trabajando en la empresa de seguros Metropolitan Life (la imagen cabezal es en efecto una fotografía de la oficina de la Metropolitan Life en 1905).

La primer y única persona en vencer el curso de obstáculos de Ninja Warrior

Basado en un programa japonés llamado Sasuke el programa de la NBC American Ninja Warrior se vanaglorió hasta hace poco en ser imbatible, durante más de 7 años ninguno de los atletas, escaladores y deportistas olímpicos que lo intentaron pudo vencer el desafío, hasta que llegó Isaac Caldiero un “escalador libre” famoso por sus hazañas (persona que escala montañas y formaciones sin ningún tipo de equipo)

Si algo podemos decir es que tiene un estado físico más que envidiable. En el video lo vemos venciendo el nivel 3, el más difícil de todos. Hazaña por la que recibió 1 millón de dólares como premio.

El más mítico de todos los escaladores libres
Me pregunto como le hubiese ido en éste curso de obstáculos a Dan Osman, la mayor leyenda entre los escaladores libres en la historia, y famoso sobretodo por sus hazañas de “escalar en velocidad”. Dan murió tristemente al caer al vacío, no al escalar sino mientras intentaba repetir su récord de caída libre con cuerdas, cuando una de estas se partió ante el peso propinándolo contra el suelo.

En el video lo vemos escalar la pared principal de la roca Lover’s Leap, de unos 121 metros prácticamente “corriendo” y sin ningún tipo de protección.

El automóvil más viejo del mundo que aun funciona

Construido en 1884 y propulsado a vapor, éste De Dion-Bouton et Trepardoux, mejor conocido con La Marquise ha roto todos los récords no sólo por ser uno de los automóviles más viejos del mundo, sino porque aun funciona como el primer día. Ciertamente, ya no los hacen como antes.

Como apreciamos en el video, encender el motor del mismo era todo un tabajo, un proceso que requería más de media hora hasta que la caldera almacenera suficiente vapor como para poner al vehículo en marcha.

Mientras La Maqruise recorría las calles de París atrapando todas las miradas, en Alemania un ingeniero llamado Karl Benz se encontraba arduamente trabajando en algo revolucionario, un motor a combustión interna lo suficientemente pequeño como para funcionar en un vehículo de dimensiones similares a las de un carruaje. Benz ya había patentado un motor en 1878, pero la versión de 1885 era algo completamente distinto y verdaderamente revolucionaria. Un año más tarde, en 1886, construiría en Mannheim la primer versión de su mítico Motorwagen.

Cómo los kanes mongoles encontraron un agujero legal para seguir matándose unos a otros

La realidad siempre supera a la ficción, y las puñaladas por la espalda, las trampas y las confabulaciones que había entre los líderes mongoles eran tales que dejaban cualquier cosa vista en Game of Thrones como un jugo de niños. Esto llegó a tal punto que las distintas confederaciones mongoles comenzaron a desangrarse unas a otras. Claro, los kanes se tenían más odio entre ellos que a sus enemigos externos, y preferían enfrentarse en el campo de batalla o batirse a duelo constantemente antes que ir a hacer la guerra afuera.

Juan de PlanoEs así que en agosto de 1246 un gigantesco consejo con docenas de príncipes, duques, kanes y sultanes de todo el mundo y miles de invitados se reunieron para asistir a la elección de un nuevo gran líder de los mongoles, Guyuk Kan. Entre los presentes se encontraba un fraile católico llamado Juan de Plano quien documentó extensivamente los ritos y los acontecimientos del evento, incluyendo los fastuosos regalos enviados desde las más lejanas tierras al nuevo gran kan. El fraile también llevaba consigo un regalo, dos cartas escritas por el Papa Inocencio IV con mensajes para Guyuk. Ciertamente, desde occidente se miraba a los mongoles con extremo temor. Rusia y Ucrania habían sido subyugadas hacia no mucho (en la imagen cabezal vemos la tortura de los príncipes eslavos), y las hordas mongoles se encontraban avanzando fuertemente sobre Medio Oriente (12 años más tarde, en 1258, los mongoles capturarían Bagdad, una de las capitales del mundo, masacrando a más de 1 millón de personas y destruyendo la Casa de la Sabiduría, una biblioteca que era incluso más grande que la Biblioteca de Alejandría). Ciertamente el Vaticano veía la caída de Polonia, Austria y Hungría como algo inevitable, por lo que intentó calmar la situación enviando las cartas como símbolo de paz, una especia de tregua (aunque no creas que las cartas eran sumisas, Inocencio IV literalmente llamaba a Guyuk un hereje que iba por el camino equivocado, si Guyuk no hubiese muerto tan tempranamente cuando cabalgaba en pie de guerra hacia Europa de una enfermedad, lo que desató una interna brutal entre los mongoles, la cabeza de Inocencio IV hubiese sido expuesta en la punta de una lanza).

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No obstante, lo más curioso que Juan de Plano documentó, fue el inusual agujero legal que los kanes menores encontraron para continuar matándose unos a otros. Para evitar justamente esto, uno de los Gran Kanes anteriores junto a un consejo de nobles habían pasado décadas atrás una ley bajo pena de muerte que prohibía a los kanes “desparramar la sangre noble sobre el suelo”. Ciertamente, al no poder matarse unos a otros, pararían las luchas internas…

Pero la ambición lo puede todo, y prontamente los kanes encontraron un “agujero legal”. La ley no decía nada sobre no terminar con la vida del otro noble, simplemente “no desparramar su sangre”. Por lo que prontamente comenzarían a capturar a sus enemigos y asesinarlos de manera tal que no larguen sangre.

Caldero mongolPor ejemplo, en el 1206, Jamukha, líder de los mongoles Khamag fue capturado por sus rivales y asesinado mediante “quebradura de espalda”, ni una sola gota de sangre derramada, por lo cual su ejecución no fue ilegal. Lo más curioso es que el mismo Jamukha había ideado su propio método de matanza sin sangre con anterioridad, cuando en 1196 tras vencer en batalla a su joven hermano, Gengis, quien logró escapar por un pelo y que luego se convertiría en el más grande de todos los Kanes en la historia y uno de los cinco líderes militares más famosos en el mundo entero, asesinaría a todos los generales capturados sin derramar una gota de sangre: hirviéndolos vivos en aceite.