Fotografía del vehículo de tierra más rápido de la historia.

El vehículo de tierra rápido de la historia, el trineo a cohete

Para probar los límites de velocidad terrestre la NASA construyó el vehículo de tierra más rápido de la historia. Un maglev capaz de alcanzar 10.325 km/h.

Construido por la NASA este trineo deslizador impulsado a cohete (no tenía ruedas sino una base similar a dos perfiles U) sobre un sistema de rieles alcanzó una velocidad de mach 8,5 es decir, unos 10.325 kilómetros por hora en la Base Holloman. Convirtiéndose así en el vehículo de tierra más rápido de la historia.

La base Holloman no es cualquier otra base, en la misma tienen el dispositivo de pruebas de alta velocidad más elaborado y avanzado del mundo, el cual puede simular lluvias, útil para probar como lás cabinas de los aviones supersónicos de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos van a reaccionar mientras viajan a velocidades supersónicas bajo la lluvia, e incluso un sistema de amortiguadores acuáticos cuando el vehículo en cuestión se desea recuperar intacto.

Esta pista es básicamente un sistema de rieles diseñado en parte por el mismo John Stapp. Durante los últimos años la base añadió otro sistema de rieles, éste ultimo de tipo maglev, para pruebas hipersónicas (velocidades superiores a mach 5).

Los otros experimentos en la base Holloman

La base Holloman ha probado otro vehículo un poco más rápido que el anterior, el cual superó a la prueba de la NASA por unos pocos km/h (relativamente nada en comparación). No obstante, el material filmográfico del mismo es muy escaso y de mala calidad.

La importancia de este tipo de experimentos

Gracias a a este tipo de experimentos los científicos e ingenieros de la NASA pueden avanzar con el desarrollo de materiales modernos para la producción de artefactos y vehículos aeroespaciales. Estas pruebas de velocidad permiten estudiar los efectos de las grandes aceleraciones y repentinas desaceleraciones sobre las estructuras moleculares de los materiales, y así también los efectos en las uniones entre distintos tipos de materiales.

No solo los materiales que componen los vehículos de pruebas son estudiados, también los sistemas electrónicos montados sobre los mismos son rigurosamente analizados para ver qué partes de los mismos son más susceptibles a la falla repentina debido a los efectos de las grandes aceleraciones y desaceleraciones sobre sus componentes y circuitos.

Vehículo de tierra más rápido del mundo es a su vez una excelente plataforma para la investigación de mecanismos de pérdida de velocidad (es decir frenado) aeroespaciales, tanto en sistemas de paracaídas como sistemas de intercambio de momento. Muchas veces en este tipo de vehículos también se montan maniquíes de prueba repletos con sensores, y estos ayudan a probar los efectos de las grandes velocidades, aceleraciones y desaceleraciones en los seres humanos.

Por ejemplo, hubo un punto en la historia del siglo XX en el cual los científicos estaban absolutamente seguros que el cuerpo humano no podía resistir aceleraciones superiores a los 18g. Como veremos a continuación, estas pruebas de velocidad en la base Holloman demostraron lo contrario.

Paul Stapp

El cirujano John Paul Stapp fue un cirujano de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos quien a finales de las décadas de 1940 y 1950 donó en vida su cuerpo a la ciencia para estudiar y determinar los efectos de velocidades supersónicas, aceleración y desaceleración sobre el cuerpo humano.

Sus estudios sobre los límites del cuerpo humano comenzaron en el año 1947, cuando la creencia reinante era que «la barrera de los 18g» era el límite de aceleración que podía soportar el ser humano. Es decir, se creía que a mayor aceleración o desaceleración que esa, el cuerpo humano simplemente quedaba afectado de manera terminal e irreparable.

Fotografía de Paul Stapp montado en un trineo supersónico.
Paul Stapp desvanecido durante una de sus pruebas.

Esta barrera hacía referencia al límite de aceleración o desaceleración que el cuerpo humano podía soportar antes de que colapsen sus órganos. Sin embargo, Stapp probó la falsedad de la misma. De hecho, durante sus experimentos llegó a los 46,2g, convirtiéndose en «El hombre más rápido del mundo».

En efecto, Stapp fue el ser humano en subirse al vehículo de tierra más rápido de la historia, y su récord se mantuvo durante varias décadas. Tras retirarse, se dedicó a mejorar las pistas y sistemas de rieles hallados en la base Holloman.

Puedes leer más sobre Stapp y sus estudios siguiendo este enlace.

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