PNE, los proyectos de excavación utilizando explosiones nucleares

Mediante la utilización de explosiones nucleares pacíficas (PNE) la Unión Soviética y los Estados Unidos crearon represas y cráteres artificiales.

De todos los proyectos de ingeniería alocados y completamente incomprensibles a lo largo de la historia los denominados como PNE fueron quizás los más extremos. Las siglas PNE provienen del término en inglés dado a llamar como ‘peaceful-nuclear explosions’ -explosiones nucleares pacíficas-, y hacía referencia a explosiones nucleares con objetivos no bélicos permitidas, hasta cierto punto, por los tratados de no proliferación nuclear.

Estos «experimentos» tuvieron su auge principalmente durante los años sesenta, cuando la posibilidad de utilizar bombas nucleares para acelerar y/o abaratar la construcción de canales artificiales, puertos y viaductos era considerada como una opción bastante racional.

Increíblemente, muchos de estos proyectos lograron, a pesar de las serias críticas e intentos por frenarlos trasladarse de los tableros de los ingenieros a la realidad. Esto, a pesar del peligro, fue debido al hecho que muchos técnicos e ingenieros pensaban que podían abaratar seriamente los costos de producción.

A continuación veremos los PNE más interesantes de la historia, incluidas una represa que los soviéticos construyeron mediante la utilización de artefactos nucleares y un gigantesco cráter artificial en los Estados Unidos.

La represa Chagan

Fotografía de un hongo nuclear.
Explosión nuclear subterránea soviética de 140 kilotones con el fin de crear un dique artificial.

Este proyecto tuvo lugar en el año 1965, cuando los soviéticos detonaron subterráneamente una bomba de 140 kilotones en el lecho seco del lago Chagan, cerca de la región de Semipalatinsk, en la república de Kazakstán; una de las áreas más remotas e inhóspitas de la antigua Unión Soviética. Tan alejada que era allí incluso donde se probaban y lanzaban todos los cohetes espaciales.

La intención tras la explosión no fue la de probar un nuevo tipo de armamento o enviar un mensaje a Occidente, sino que se trató de un proyecto de ingeniería agronómica con el cual se buscaba generar un gigantesco cráter con el fin de, dadas las condiciones, crear una represa que mantuviese el flujo de agua de un río cercano durante la primavera.

Algo que resultó ser todo un éxito, ya que la explosión terminó creando un gigantesco y profundo cráter de 408 metros de diámetro y 100 de profundidad al hundir el lecho seco del antiguo lago Chagan sobre sí mismo, generando una especie de olla en la topografía de la zona. El resultado fue exactamente igual al calculado por los ingenieros soviéticos, quienes incluso calcularon el área de exclusión con base en esto.

Tras la explosión un enorme lago de unos 10 millones de metros cúbicos se formaría tras el borde del, y varias divisiones de grupos de excavadores soviéticos (la gran mayoría ignorantes de la peligrosidad de la región) utilizarían maquinaría pesada para crear un canal que permitiese al flujo del río desembocar en este nuevo lago artificial.

Imagen satelital.
Imagen satelital del crater Chagan. Creado por una explosión nuclear en Rusia.

El proyecto Charriot y el programa Plowshare

El Proyecto Carroza fue un bizarro y mal logrado intento de los Estados Unidos por crear un puerto artificial en el cabo de Thompson ubicado en el estado de Alaska.Para el mismo, según se planeaba, se utilizarían una serie de bombas termonucleares detonadas en cadena.

Si bien este intentaba pertenecer al conjunto de explosiones nucleares pacíficas del programa Plowshare (programa para el cual se detonarían veintiocho bombas atómicas con fines no bélicos), el mismo, sería abortado cuando una serie de estudios revelarían que se alteraría dramáticamente el modo de vida de las poblaciones de esquimales a lo largo del cabo.

Imagen de un mapa.
Esquema del proyecto Charriot demostrando como sería creado el puerto artificial mediante explosiones termonucleares.

Si bien las explosiones no se fueron finalmente concretadas a causa de un error matemático en el cual los científicos subestimaron la capacidad de la tundra para retener los niveles de radiación, una considerable cantidad de material radioactivo fue desperdigado por el área y absorbido por el suelo contaminando varias partes del cabo con radiación.

Si bien el proyecto Charriot o Carroza nunca fue completado varios otros proyectos del programa Plowshare si llegaron a buen puerto. Como por ejemplo la prueba Sedan, la cual tenía como objetivo el estudiar el efecto de explosiones nucleares para su uso en minería. Para la misma se emplearía un dispositivo de 104 kilotones que sería detonado a 194 metros de profundidad.

Como resultado, se creó un cráter de 390 metros de diámetro y 100 metros de profundidad. Curiosamente otra vez la falta de estudios previos por parte de los estadounidenses haría que no calcularan bien la altura de la nube de arena radiactiva levantada y como resultado unas 13 millones de personas, un 7% de la población estadounidense en ese entonces, fue expuesta a niveles de radiación anormales, es decir muy superiores el promedio anual. No obstante, según comunicaron las autoridades de dicho país, incluso esos niveles elevados estaban por debajo de lo que se consideraría como peligroso.


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