La explosión renacentista del siglo XVI

Durante todo el siglo XVI Italia vio uno de los movimientos artísticos más poderosos y prolíficos en la Historia de la humanidad, originado principalmente gracias a las ideas y conceptos que tuvieron lugar tanto en el arte como en la arquitectura y la ingeniería desarrollados a lo largo del siglo XV por genios como Leonardo Da Vinci y Filippo Brunelleschi entre muchos otros ingenieros y artistas que sentaron las bases para el desarrollo explosivo de la ciencia y el arte, y siglo que curiosamente vio una cantidad interminable de conflictos entre las Repúblicas itálicas.

Es así que infinidad de obras de arte y arquitectónicas que hoy en día son consideradas como los clásicos entre los clásicos tuvieron lugar, muchas de estas enteramente financiadas por ricos mecenas o el mismo clero. Hoy hablaremos del origen de una de esas más grandes obras de arquitectura artística, la Capilla Sixtina y su inusual origen.

La envidia artística contra Miguel Ángel

A principios del siglo XVI un joven escultor y arquitecto llamado Miguel Ángel, cuyo nombre comenzaba a estar en boca de todos, era al mismo tiempo envidiado por sus colegas debido a su talento al punto de que varios de estos comenzaban a verlo con rencor y resentimiento ya que la obra del joven arquitecto parecía cautivar y robar todas las miradas.

El techo de la Capilla Sixtina.
La maravillosa obra de Miguel Ángel, el techo de la imponente Capilla Sixtina, vista en perspectiva.

Razón por la cual, y ciertamente no con la intención de destruir su carrera sino que más bien la de «bajarlo a tierra», otro grande que quedaría inmortalizado en la historia, nada mas y nada menos que Rafael, quien no necesita introducción, y el famoso arquitecto Donato Bramante, quién diera vida entre otras grandes obras a la Capilla Sixtina, convencieron al papa Julio II para que comisionase a Miguel Ángel con la monumental obra de decorar y pintar el interior de la capilla.

Por supuesto que su intención no era hacerle ningún favor al joven artista, sino más bien llevar a que este, ahogado por la monumental tarea, cree una obra mediocre y así se «pinche la burbuja» a su alrededor entre su cada vez más grande selecto grupo de admirares.

Los papas y los grandes proyectos: uno de los detalles más curiosos de esta época es que los papas católicos estaban involucrados en todo tipo de proyectos artísticos y arquitectónicos, y generalmente eran los que los financiaban gracias a los fondos del Vaticano. Por ejemplo, el papa Sixto V financió la instalación de un obelisco egipcio en Roma a finales del siglo XVI, uno de los mayores proyectos de ingeniería de sus tiempos. Puedes leer más al respecto en el siguiente artículo: Cómo se erigió la Aguja de Cleopatra de Roma hace 4 siglos.

Miguel Ángel, quien era principalmente un escultor y no se consideraba a si mismo como un gran pintor, se opuso vehementemente en un principio. Pero presionado ante la figura del Papa terminaría aceptando. La intención de Rafael y Bramante era clara, abrumar al joven artista con una épica obra de tanta dimensión que Miguel Ángel termina dándose por vencido y así manchar su nombre.

Una tenacidad inacabable

Pero lo esperado por los rivales de Miguel Ángel, por fortuna, no ocurrió, y el famoso escultor, ahora en su rol de pintor, emplearía cuatro años de su vida creando una de las obras artísticas más bellas y reconocibles de la historia, todo un tesoro cultural.

Tanta era su dedicación que incluso llegó a poner en riesgo su propia salud, ya que Miguel Ángel pintó el techo de la capilla con tanta tenacidad que llegó a dañar su espalda a causa de la incomoda posición que requería esta tarea. Razón por la cual, tras sufrir fuertes y hasta insoportables dolores, creó un sistema de andamiajes que le permitieron recostarse y pintar a la vez, ya que quedaba a escasos centímetros del techo.

Rafael y Bramante vuelven a las andanzas

Como buen perfeccionista no permitió a nadie observar su obra a medio finalizar, ya bastante le molestaba que el Papa visitara la capilla regularmente y se pusiera a darle consejos sobre ciertos aspectos de la obra.

Vandalismo en el arte de los maestros: si bien podemos pensar que el arte de los grandes maestros, incluida la obra del mismo Miguel Ángel, está a salvo de los vándalos gracias a las medidas de seguridad que las protegen, esto no siempre fue así. Te invitamos a leer sobre: Los peores casos de vandalismo de arte en la historia

Pero esta molestia no sería nada comparada con el odio y rencor que le causara el enterarse que Bramante, utilizando su conocimiento de la estructura, y tras pedirle permiso al Papa en persona, ingresara a Rafael en la misma, quien tras estudiar detenidamente los frescos a medio terminar llegó a quedar tan asombrado y maravillado que, al volver a la obra en la que se encontraba trabajando, la famosa Escuela de Atenas en la Stanza della Segnatura, dio tributo a Miguel Ángel incluyéndolo como pieza central en la obra.

Vemos en la obra de los filósofos de Rafael a Miguel Ángel en el centro.
La famosa obra de Rafael. Podemos ver a Miguel Ángel ocupando la pieza central de la obra, sentado tomando notas mientras sostiene su cabeza con su puño.

En la imagen anterior podemos ver la obra en cuestión, siendo Miguel Ángel el hombre sentado que sostiene su cabeza con su puño mientras toma notas.

Al día de hoy todavía se discute si a partir de esta visita, además, Rafael tomaría ‘prestados’ aspectos y la pose del Isaías de Miguel Ángel para su propia versión de Isaías en la iglesia de San Agostino.

A diferencia del carismático Rafael, Miguel Ángel no poseía una personalidad encantadora, todo lo contrario, razón por la cual contaba con pocos amigos y mecenas. Es muy interesante por esto mismo la biografía del famoso artista realizada por uno de sus discípulos, Ascanio Condivi, quien presenciara en directo las excentricidades y berrinches del consagrado pintor.


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