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El día en que un grupo de veteranos de Vietnam protestando contra la guerra capturó la Estatua de la Libertad y cubrió su rostro

Todo ocurrió el 26 de diciembre de 1971, un grupo de 14 veteranos de guerra pertenecientes al VVAW (siglas en inglés del Veteranos de Vietnam Contra la Guerra) decidieron realizar una acción de protesta contra la guerra la cual no iba a ser ignorada por los medios. Debemos recordar que los veteranos protestando contra la guerra era uno de los mensajes anti-guerra que tenía más impacto y peso en el público estadounidense, por lo que el gobierno y los medios de comunicación intetaban constantemente disminuir su alcance.

La toma se denominó “Operación paz en la tierra” y fue planeada en Filadelfia a partir de la frustración causada por la falta de cobertura de prensa durante una de las protestas más grandes realizadas por la VVAW en Maryland. La operación ocurrió de manera fluida. Al ser el día después de navidad (en los Estados Unidos se festeja el 25), la estatua estaba relativamente vacía de turistas. Ayudados por su entrenamiento militar, en primer lugar cuatro hombres se dividieron en grupos de dos e ingresaron a la misma con la intención de forzar de manera sigilosa las rejas que daban acceso al brazo erigido y cortar sus candados; un grupo distraía a los guardias mientras el otro actuaba. Una vez cumplido lo anterior se esconderían para esperar al resto: 10 veteranos más y un reportero que decidió unirse a la causa.

El resto de los protestantes llegó a la isla en la última enbarcación, en el interior de la estatua se encontraba un guardia al cual rápidamente le comunicaron que se retire ya que su intención era “traer a nuestros hermanos de vuelta a casa”. Una de las primeras acciones fue bloquear los accesos inferiores y dirigirse hacia la corona de la estatua para plantar una bandera estadounidense invertida en la misma. Una bandera invertida tiene un significado muy antiguo en la cultura estadounidense que se remonta a los tiempos de la guerra revolucionara, y la misma se utilizaba en fortificaciones para indicar que estaban en problemas. Es considerada una señal de angustia.

La policía de Nueva York y Nueva Jersey, ambas con jurisdicción en la Liberty Island rápidamente llegaron al lugar y enviaron dos helicópteros a sobrevolar el área. Es así que una odisea de negociaciones que duraría dos días comenzó a tener lugar, todo mientras los hombres aprovechaban para diseminar su mensaje a la infinidad de medios de prensa que se hicieron presentes en el lugar. Sus pedidos iban desde terminar la guerra, la injusticia que los civiles de Vietnam estaban sufriendo y el pedido de incrementar la ayuda social y médica para los miles de veteranos que vivían en las calles.

Tras terminar la protesta, la cual era justa, y sobretodo el hecho de que se trataba de veteranos de guerra, el gobierno federal decidió no presentar cargos y los veteranos recibieron penas simbólicas.

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El tanque de guerra que resistió una explosión nuclear de 9,1kt y luego fue enviado a Vietnam

A principios de la década del 50 las pruebas nucleares tenían dos objetivos: estudiar el efecto de las explosiones en el equipamiento y vehículos militares, y lograr reducir el tamaños de los dispositivos nucleares. Para el primer objetivo lo común era organizar grupos de distintos vehículos, estructuras y fortificaciones ubicadas a distancias varias del punto central y luego estudiar tanto los niveles de contaminación como los de destrucción.

Es así que en agosto de 1953 durante la Operación Tótem 1 en el sur de Australia el Ejército Británico detonó dos dispositivos nucleares a 450 metros de distancia de distintos tipos de vehículos y equipos militares. El objetivo de la operación era estudiar el nivel de destrucción sobre los mismos, más precisamente el efecto sobre un grupo de vehículos avanzando hacia una posición y la subsecuente detonación de un dispositivo nuclear unos pocos metros más adelante antes de llegar a la misma. Por dicha razón todos los vehículos se dejaron con sus motores encendidos y sus partes frontales enfrentando hacia el epicentro de la explosión, mientras que su armamento y compartimientos de municiones y proyectiles estaban completamente cargados. Luego de que la primer explosión tuviese lugar, la cual tuvo un poder de 9,1 kt, todos esperaban encontrarse con un nivel total de destrucción; pero algo sorprendente tuvo lugar ese día, y si bien la mayoría de los equipos quedaron en efecto completamente destruidos, uno de los vehículos utilizados para la prueba, un tanque de guerra Mk 3 Centurion Type K denominado como tanque 169041, sufrió solamente daños externos pero a su vez quedando completamente funcional.

(Antes y después de la explosión. Vemos que todo lo que rodeaba al tanque fue vaporizado, y la misma incluso modificó el terreno. Su número de serie, 169041, incluso retenía la pintura.)

Todas las antenas fueron arrancadas o simplemente derretidas, las luces y periscopios completamente destruidos y los paneles que servían como la coraza lateral del tanque fueron arrancados de manera violenta y expulsados a cientos de metros. El vehículo se encontraba a más de un metro y medio de su posición original, lo que quiere decir que a pesar de ser un mastodonte de 52 toneladas la explosión fue tan espectacular que logró empujarlo sin problemas. En un principio los ingenieros creyeron que el daño sufrido por el mismo había sido total e irrecuperable, ya que partes de su exterior se encontraban derretidas, carbonizadas o arrancadas y el tanque, el cual había sido dejado en marcha como todos los otros vehículos utilizados en el prueba, no emitía ningún ruido de motor. Sin embargo, y para sorpresa de todos, pronto uno de los ingenieros se dio cuenta que quizás el motor no estaba averiado; sino que simplemente si se consideraba el tiempo que transcurrió desde la explosión hasta que los especialistas comenzaron a estudiar la zona el tanque simplemente se había quedado sin combustible. Si bien la anterior parece una observación básica, debemos considerar que ninguno de ellos consideró que alguno de los vehículos iba a quedar con su interior relativamente intacto a pesar del daño externo. Así fue que tras agregarle combustible y activar el sistema de encendido el motor comenzó a rugir y el tanque podía ser comandado normalmente. En efecto, el tanque se encontraba relativamente en tan buenas condiciones que no necesitaron remolcarlo, y tres soldados se encargaron de comandar el tanque y llevarlo a través de cientos de kilómetros por el desierto australiano hacia el centro de operaciones en Woomera, el altamente secreto Long Range Weapons Establishment, desde donde se coordinaban y controlaban tanto las pruebas nucleares como otras pruebas secretas de la RAF. Si bien el tanque realizó la mayoría del viaje por sus propios medios 50 kilómetros antes de arribar a la base su motor se rindió y debieron remolcarlo con un remolque M9.

Si bien todos los vehículos de la primer prueba iban a ser utilizados en la segunda prueba para estudiar el efecto de explosiones múltiples, se decidió extraer a 169041, el cual ahora se había ganado el apodo de “El tanque atómico” y estudiarlo en profundidad. Tras varios meses en estudio el mismo fue reparado, pintado y sus antenas y periscopios reemplazados. También decidieron reemplazar el motor o planta de poder del mismo, el cual se encontraba en muy malas condiciones. Curiosamente no por la explosión nuclear en si misma, sino que las averías se debieron al viaje de cientos de kilómetros por el desierto, en el cual incluso el tanque debió arrastrar un remolque con piezas de otros vehículos.

Seis años más tarde el Tanque Atómico fue enviado a Vietnam junto a la RAAC, y utilizado en combate en múltiples instancias. Durante uno de estos enfrentamientos el tanque fue impactado por una granada propulsada por cohete, la cual ingresó a través del flanco izquierdo del vehículo causando gran daño en los sistemas inferiores. No obstante, si bien el daño fue considerable, el tanque permaneció perfectamente funcional, lo que permitió a dos de los tripulantes seguir comandando el vehículo y peleando con su enemigos mientras se dirigían hacia un punto de evacuación con el fin de darle atención médica a un tercer tripulante que quedó gravemente herido. Tras la batalla, los tres tripulantes sobrevivieron.

Hoy en día el tanque es una pieza de museo en la base Robertson Barracks del Ejército Australiano.

El piloto que desafió ordenes directas y frenó una de las peores masacres en Vietnam

Pocas veces la palabra héroe se define tan bien como cuando se aplica a Hugh Thompson Jr., y es que la frase “Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada” dicha por Edmund Burke en el siglo XVIII no sólo es cierta, sino tristemente es lo común. Por fortuna, en el caso de la Masacre de My Lai hubo un hombre bueno que no se quedó de brazos cruzados, y arriesgó su propia vida y libertad para frenar un crimen atroz.

La masacre es histórica, y uno de los episodios más oscuros en la historia de los Estados Unidos. Tuvo lugar un 16 de marzo de 1968, cuando la Compañía C del Primer Batallón del Vigésimo Regimiento de Infantería y la Undécima Brigada de la Veintitresava División de Infantería del Ejército de los Estados Unidos atacaron a los pobladores de un pequeño pueblo agrario llamado Son My en la provincia sureña de Quảng Ngãi porque, según ellos, el pueblo daba refugios a miembros del Viet Cong.

El ataque fue brutal y despiadado, docenas de soldados armados hasta los dientes arremetieron sin mediar palabra alguna contra los pobladores, muchos de ellos niños, ancianos y mujeres. Varias granadas fueron arrojadas dentro de chozas con familias enteras o incineradas desde el exterior con lanzallamas.

Pero lo peor estaba siendo cometido por los integrantes de la Compañía C, comandados por el teniente William Laws Calley Jr. quien ordenó a sus hombres capturar a cuantos pobladores encontrasen y llevarlos a los canales de irrigado en la plantación de arroz cercana. Una vez allí, algunos de los soldados abusarían de muchas de las mujeres, y otros ejecutarían al resto de los prisioneros con sus bayonetas, cuchillos e incluso con sus propias manos mediante ahorcamiento. En total se calcula que perdieron la vida entre 347 y 504 personas, y hubiesen sido más, si no fuera porque en el momento justo apareció un héroe.

Thompson, que se encontraba piloteando un helicóptero Hiller OH-23 Raven junto a su copiloto Glenn Andreotta y su tirador Larry Colburn recibió la orden de radio de apoyar desde el aire a la Fuerza de Tareas Barker. Tras sobrevolar uno de los sectores del pueblo comenzó a sospechar que algo andaba mal, ya que nadie disparó contra el helicóptero durante su paso a baja altura. Prontamente volvería a sobrevolar el pueblo a menor altura, y es allí cuando vio algo que nunca olvidaría, decenas de cuerpos de niños y pobladores tirados sin vida en el pasto.

Incapaz de pensar que tal atrocidad fue cometida adrede por su país, la primer explicación que se le ocurrió fue el pesar que se trataba de fuego de artillería que erró a su blanco, e incrédulo de lo que estaba ocurriendo descendería aun más con su helicóptero hasta llegar a sólo unos pocos metros del suelo intentando ver que fue lo que acabó con la vida de éstas personas. Sin embargo, confirmaría la peor de sus sospechas al ver al capitán de la operación ejecutar a una mujer herida que se arrastraba por el suelo en sangre fría.

Prontamente intentó comunicar lo que estaba viendo al resto de los helicópteros con poca suerte, y rápidamente tras elevar su altura movimientos en los canales de irrigado llamaron su atención, se trataba de civiles, y éstos estaban muy cerca de una de las pilas de cuerpos que plagaban la plantación entera. Es allí donde Thompson se convierte en un héroe, decidido a que no iba permitir su ejecución desciende con su helicóptero cerca de éstos, pero el teniente Calley y sus hombres ya estaban sobre ellos. En ese instante se dio una conversación extremadamente tensa entre los dos:

Thompson: Qué está pasando, teniente.
Calley: Éste es mi asunto.
Thompson: Qué es esto. Quiénes son esas personas.
Calley: Sólo estoy siguiendo órdenes.
Thompson: Órdenes, órdenes de quién.
Calley: Sólo sigo…
Thompson: Pero son seres humanos, civiles desarmados, señor.
Calley: Mira Thompson, éste mi asunto. Estoy a cargo aquí. No te concierne.
Thompson: Sí, buen trabajo (en tono irónico)
Calley: Mejor te metes en tu helicóptero y te ocupas de tus asuntos.

Antes de que la charla entre éstos dos pudiese terminar, un grupo de soldados se acercó a los civiles y los ejecutó a sangre fría. Sabiendo ahora de qué se trataba todo, nada más ni nada menos que escuadrones de la muerte, Thompson volvió a su helicóptero y comenzó a ignorar todas las órdenes que llegaban a su radio sobrevolando el área en búsqueda de civiles. Es en ese momento cuando ve un grupo de personas intentando escapar del 2do pelotón de la Compañía C, y sabiendo que no había mucho tiempo para actuar aterriza su helicóptero entre los pobladores y los soldados, ordenado a su tirador que mantenga su ametralladora apuntada contra los soldados del 2do pelotón. Tras subir a las personas que estaban a punto de ser ejecutadas a su helicóptero logra transportarlas a un área segura lejos de la matanza, esa tarde haría lo mismo con varias otras de personas, incluso convenciendo a otros pilotos por radio de hacer lo mismo.

Thompson no sólo salvó a esas personas ese día, ya que al volver a la base logró que el teniente coronel Frank A. Barker ordené por radio un alto al fuego, sino que gracias a su reporte y el hecho de que intentó llevar lo ocurrido a los mandos más altos desembocó en que se cancelen operaciones planeadas de igual tipo contra los pueblos de My Lai 5 y My Lai 1. Con el tiempo, el piloto continuaría testificando sobre lo ocurrido, hasta llegar a testificar en el Congreso de los Estados Unidos, pero tristemente, y a diferencia de las películas donde hay un final feliz, los congresistas atacarían verbalmente a Thompson, llegando a que incluso el líder de la comisión, el demócrata Mendel Rivers, sugiriese que el piloto debería ser el único castigado por lo ocurrido, y prácticamente así fue, Calley y sus hombres sólo recibieron castigos figurativos y penas de unos pocos meses, en el caso de Calley, hallado culpable de 22 asesinatos, fue dejado en libertad tras que Richard Nixon firmara un perdón presidencial en su favor. Peor aun, a medida que los eventos de ese 16 de marzo se fueron haciendo conocidos por el público general, Thompson comenzó a recibir amenazas de muerte e incluso llegó a encontrarse con animales muertos en su puerta ya que muchos lo consideraron como un traidor, sufriendo además de pesadillas y cayendo en el alcoholismo durante varios años. En 1998 Thompson y su tripulación visitaron nuevamente el poblado de Son My, donde se reunieron con varias de las personas que salvaron de una muerte segura, sus palabras fueron: “Desearía que ese día hubiésemos podido ayudar a más gente de la que ayudamos.”

Comida en las alturas

Una laboriosa manera de obtener miel
El siguiente es un fragmento del film Herbe chah, el cual muestra la antigua costumbre de recolectar miel en las alturas hallada en Nepal. La misma, es practicada de manera bianual por varias de las tribus del distrito de Lamjung que, reunidas tras la aparición de la flor del rhododendron, período del año en que las abejas poseen la mayor cantidad de miel en sus panales, escalan las paredes de acantilados de más de 200 metros de altura con el fin de recolectar la tan preciada miel.

Si bien hasta hace unos años la recolección de miel se había intensificado, llevando a una notable y problemática disminución en la la población de la A. laboriosa, el tipo de abeja de la región, una fuerte inversión del gobierno austríaco al ICIMOD, un centro que se encarga de medir el desarrollo y el impacto ecológico en Katmandú, ha logrado realizar una exitosa campaña de concientización en la mayoría de las tribus. Disminuyendo el impacto ecológico de la cosecha de miel y estabilizando el número de A. laboriosas, primordiales y fundamentales a la seguridad medioambiental de Nepal.

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El oro blanco
Otra interesante costumbre que requiere subir a las alturas de paredes cavernosas prácticamente verticales, es la recolección de nidos de vencejos en el sudeste asiático. Especialmente popular en Malasia, Tailandia y Vietnam. De gusto singular y altamente nutritiva, la sopa de nido de pájaro es un manjar extremadamente costoso, llegando a los dos mil dólares por kilo. Razón por la cual cada año cientos de pobladores, muchos provenientes de pueblos de escaladores ancestrales, suben hacia las peligrosas alturas de las cavernas donde se hallan los suculentos nidos para así comenzar una masiva recolección de los mismos. Curiosamente, los nidos son producidos por una glándula especial en el pájaro que segrega una sustancia pegajosa y blancuzca.

La buena noticia es que al igual que con la recolección de panales de miel en Nepal, los últimos años fueron testigos de una concientización ecológica muy grande, especialmente gracias a campañas internacionales. Entre los proyectos más prometedores se encuentra en el poblado de Pattani, Tailandia, un edificio especialmente diseñado para que los vencejos, completamente en libertad, aniden a gusto dentro del edificio, el cual reúne las condiciones óptimas de anidado. Una vez que estos abandonan sus nidos, los mismos son recolectados.

Vietnam y el ciempies gigante

Leyendo un libro de anécdotas de la guerra de Vietnam, recuerdo como había logrado llamarme la atención un comentario sobre “los demonios rojos” -y no, no se refería a Charly-. Estos eran, ni más ni menos, que unos gusanos gigantes que desparramaban terror entre las tropas americanas. La anécdota contaba sobre como un Coronel se mofaba de una “leyenda urbana” que recorría la base estadounidense la cual contaba como era normal que uno de estos gusanos fuera capaz de comerse vivo a un bebe. La risa y soberbia lógica del Coronel terminó cuando acostado en una misión descubrió, de la forma más aterradora posible, que esto no era una leyenda en lo más mínimo. La revelación llegó tras que un breve cosquilleo en su entrepierna viera como un gusano ciempiés de dimensiones abismales trepara velozmente sobre él.
No hay que ser muy escépticos para no creerlo. Vamos: un gusano gigante.. que devore bebes.. y asuste a un Coronel.. tiene todos los ingredientes necesarios para ser una leyenda urbana del calibre de la araña camello. Pero no es así, y desafortunadamente es algo bien real. Al igual que el Coronel estadounidense me sorprendí de igual manera al ver que era cierto -sólo que para mi felicidad fue gracias a un video y no al inimaginablemente y horrible encuentro cara a cara con uno 😀 –. La especie se denomina con el, y nada tentador, nombre de escolopendra gigantea robusta, y en su infancia suele alimentarse de ratones y otros roedores, como pueden ver en este video (advertencía, es muy gráfico) -sí, eso es una cría!! imaginen lo que es un adulto-. Investigando un poco en profundidad me encontré con un lugar donde los venden en UK. Desafortunadamente el marketing no es bueno y nos encontramos con el no muy tentador mensaje: “No mucho es sabido del Ciempíes cabeza roja Tanzanico, pero todos los ciempíes son agresivos”. Sólo me resta decir: Que acabo de encontrar el regalo para el próximo cumpleaños de Anne :D…

ATENCION: (el video anterior o este otro video pueden llegar a herir sensibilidades a personas con estómagos débiles)